Yusuf Islam

El día domingo 10 de abril en la tarde, alrededor de las 18:00 horas, al estar leyendo sobre
psicología positiva me encontré de manera reiterada con referencias a la canción On The Road To
Find Out, de Cat Stevens, ahora Yusuf Islam. Antes de continuar con la historia debo hacer un
paréntesis y hacer una remembranza. Cuando estaba en primer año de facultad tuve un
compañero que tenía un auto, y en su auto un equipo de sonido 8-track: Los 8-track eran unos
cartuchos de cinta enormes comparados con los casetes pero en esos años eran lo moderno. Me
sentaba con mi amigo Luis en su carro y escuchábamos música que para mí era desconocida.
Recuerdo en particular Let it be de los Beatles, pero sobre todo cartucho tras cartucho de la música
de Cat Stevens. Total, que volviendo al 2016, al ver la referencia al bardo, busque la canción de
buscando por el camino en YouTube, y termine escuchando a Yusuf por horas: Canciones como
Bitter Blue, Can’t Keep It In, , Don’t Be Shy, Don’t Let Me Be Misunderstood (es de los Animals pero es muy apropiada para Yusuf), Father and son, If you want to sing out, In The End, LADY
D’ARBANVILLE, Miles From Nowhere, Morning has broken, Peace Train, The First Cut Is The Deepest, Where do the children play, Wild World.

Para mí fue un gozo escuchar esa música, no solo por la empatía cognitiva con las letras y música de Yusuf Islam, sino también porque me remitió a mis tiempos de estudiante universitario.

El día domingo 10 de abril en la tarde, alrededor de las 18:00 horas, al estar leyendo sobre
psicología positiva me encontré de manera reiterada con referencias a la canción On The Road To
Find Out, de Cat Stevens, ahora Yusuf Islam. Antes de continuar con la historia debo hacer un
paréntesis y hacer una remembranza. Cuando estaba en primer año de facultad tuve un
compañero que tenía un auto, y en su auto un equipo de sonido 8-track: Los 8-track eran unos
cartuchos de cinta enormes comparados con los casetes pero en esos años eran lo moderno. Me
sentaba con mi amigo Luis en su carro y escuchábamos música que para mí era desconocida.
Recuerdo en particular Let it be de los Beatles, pero sobre todo cartucho tras cartucho de la música
de Cat Stevens. Total, que volviendo al 2016, al ver la referencia al bardo, busque la canción de
buscando por el camino en YouTube, y termine escuchando a Yusuf por horas: Canciones como
Bitter Blue, Can’t Keep It In, , Don’t Be Shy, Don’t Let Me Be Misunderstood (es de los Animals pero es muy apropiada para Yusuf), Father and son, If you want to sing out, In The End, LADY
D’ARBANVILLE, Miles From Nowhere, Morning has broken, Peace Train, The First Cut Is The Deepest, Where do the children play, Wild World.

Para mí fue un gozo escuchar esa música, no solo por la empatía cognitiva con las letras y música de Yusuf Islam, sino también porque me remitió a mis tiempos de estudiante universitario.

CIEN COSAS QUE HACER ANTES DE MORIR

Un día, cuando vivía en Knoxville, me encontré en una tienda de libros viejos con un ejemplar de Elemente der Funktionentheorie, del profesor Konrad Knopp, editado en Berlín en 1949 (Knopp,1949). El libro me costó un dólar, el precio más barato en el que vendían libros en la tienda.
No es cuanto valga este ejemplar para alguien que aprecie su significado, pero ciertamente más que un dólar. La portada viene sellada con el nombre John A. Carpenter. No sé quién fue ese Juan. Seguro era un profesor de matemáticas o ingeniero que murió y algún familiar vendió sus libros como papel. El libro está muy bien cuidado y me imagino la reverencia con que Juan trataba el texto del venerado Knopp. Desde entonces leer este folletito está en mi lista de cosas pendientes de hacer antes de morir.

No sé qué tan honesto sea este propósito que llevo años postergando y olvidando por largos periodos. De cuando en vez me acuerdo del folletito y lo busco con desesperación; me da una gran alegría encontrarlo. Sino, sentiría haber traicionado la memoria de Knopp y de Carpenter, por no decir nada del pobre árbol que fue sacrificado para hacer el papel. Voy a mover este pendiente al tope de la lista.
No se alemán, pero todas las jornadas empiezan con un paso. Hoy leí el índice.

Es bueno tener sueños y aplicarse con entusiasmo a lograrlos, pero dedicar la vida a tachar una lista de pendientes es poner la carreta delante de los bueyes. Conforme voy por la vida, la importancia que tiene para mí lograr ciertas metas o valores va cambiando. Por ejemplo, cuando era más joven me motivaba e interesaba la práctica de la defensa personal o ¨ artes marciales ¨, pero al ver el relativo bajo desarrollo personal de practicantes mucho más avanzados y competentes que yo, fui perdiendo el interés.

Gandhi recomienda abandonar el consumo de carne en la búsqueda del ser mejor pero advierte que el ser vegetariano en sí mismo no quiere decir entender el sentido de la paz (Pérez, El sentido de la practica, 2013) (Pérez, La profesionalización del instructor de Aikido, 2012).

Este ejercicio de las cien cosas pienso que es efectivo como mecanismo de retroalimentación, pero se debe tratar con precaución como una guía sobre qué hacer a futuro. Creo que es valioso hacer el ejercicio periódicamente y verificar que el 80-20 de mi actividad diaria esta alineado con las cosas de la lista. También es valioso el ejercicio como una aplicación de la técnica de lluvia de ideas y pensamiento divergente. El hacer la lista de cien pendientes nos puede ayudar a identificar las prioridades de nuestra vida, pero el propósito de la vida no es lograr n cosas que se ven bien en un ejemplar de ¡Hola!, sino lograr una sola cosa: vivir aquí y ahora.

El ocuparnos de actividades placenteras como fin último es una concepción simplista del
Epicureísmo (Wikipedia, 2016). Para Epicuro, la felicidad es el equilibrio perfecto entre la
mente y el cuerpo, la serenidad o ataraxia.  Según Aristóteles, el fin o bien último que persigue el hombre es la Eudemonía, entendida como plenitud de ser.

El centrarnos en viajes y eventos sociales es una manera de escapar de un vacío existencial.

Lo que buscamos está dentro de nosotros mismos: No solo no vamos a encontrar lo que nos falta en Paris, sino que el ocuparnos en ir a Paris es en realidad un manera de escapar o distraernos de la tarea primordial de encontramos a nosotros mismos. La misma película The Bucket List, que se usa para motivar y nombrar el ejercicio toma este punto de vista: En lo alto de la gran pirámide, con vistas a las pirámides de Kefrén y Micerinos, Carter y Edward confiesan que sus broncas y su solución están dentro de ellos mismos: Carter se ha sentido menos en amor con su esposa y Edward está profundamente herido por su alejamiento de su única hija (Wikipedia, 2016).

Por otro lado, es más fácil actuar hacia una manera distinta de pensar, que pensar cómo actuar diferente. Debemos movernos e interactuar con otros constantemente pero no hay que confundir los medios con los fines.

Al terminar de hacer la lista centenaria no me encuentro con pensamientos o sentimientos fuera de lo ordinario. Tal vez porque ya he hecho esta actividad anteriormente, y las preguntas o inquietudes que surgen no las termino de resolver. Por ejemplo, ¿Cuánto dinero te gustaría donar y a qué causas? Me parece muy bien donar o compartir el exceso de mi ingreso con la comunidad, pero tener como objetivo explícito tomar más de lo que me corresponde para luego regresar una parte me parece una contradicción. Por otro lado, es innegable que individuos en posiciones de poder pueden hacer más que los marginales: ¿el fin justifica los medios?

Este ejercicio me refuerza la necesidad de vivir el momento presente en plena conciencia y de actuar siempre buscando la congruencia con mis valores internos. La pregunta es para mí: ¿Qué es lo que realmente quiero hacer en este momento? Pero el plantear la pregunta es una contradicción fundamental. El ideal es vivir al 100% el 100% del tiempo y distraerme con lucubraciones solo hace más obscuro el camino.

Lo mejor que podemos hacer para nosotros mismos es dedicar por lo menos parte de nuestra
energía al bienestar de otros.

Trabajos citados

Knopp, K. (1949). Elemente der Funktionentheorie. Berlin: Walter de Gruyter.Pérez, A. (3. julio 2012). La profesionalización del instructor de Aikido. Abgerufen am 16.mayo 2016 von 共感する力:http://tmakd.blogspot.com/2007/07/youtube-video-de-morihei-ueshiba.htmlPérez, A. (13 de octubre de 2013). El sentido de la practica. Recuperado el 15 de mayo de2016, de 共感する力:http://tmakd.blogspot.mx/2007/07/el-sentido-de-la-practica.htmlWikipedia. (19 de dic de 2015). Eudaimonia. Recuperado el 15 de may de 2016, deWikipedia:https://es.wikipedia.org/wiki/EudaimoniaWikipedia. (26 de abr de 2016). Epicureísmo. Recuperado el 15 de may de 2016, deWikipedia:https://es.wikipedia.org/wiki/Epicure%C3%ADsmoWikipedia. (2016, apr 14). The Bucket List. Retrieved may 15, 2016, from Wikipedia:https://en.wikipedia.org/wiki/The_Bucket_List

Un día, cuando vivía en Knoxville, me encontré en una tienda de libros viejos con un ejemplar de Elemente der Funktionentheorie, del profesor Konrad Knopp, editado en Berlín en 1949 (Knopp,1949). El libro me costó un dólar, el precio más barato en el que vendían libros en la tienda.
No es cuanto valga este ejemplar para alguien que aprecie su significado, pero ciertamente más que un dólar. La portada viene sellada con el nombre John A. Carpenter. No sé quién fue ese Juan. Seguro era un profesor de matemáticas o ingeniero que murió y algún familiar vendió sus libros como papel. El libro está muy bien cuidado y me imagino la reverencia con que Juan trataba el texto del venerado Knopp. Desde entonces leer este folletito está en mi lista de cosas pendientes de hacer antes de morir.

No sé qué tan honesto sea este propósito que llevo años postergando y olvidando por largos periodos. De cuando en vez me acuerdo del folletito y lo busco con desesperación; me da una gran alegría encontrarlo. Sino, sentiría haber traicionado la memoria de Knopp y de Carpenter, por no decir nada del pobre árbol que fue sacrificado para hacer el papel. Voy a mover este pendiente al tope de la lista.
No se alemán, pero todas las jornadas empiezan con un paso. Hoy leí el índice.

Es bueno tener sueños y aplicarse con entusiasmo a lograrlos, pero dedicar la vida a tachar una lista de pendientes es poner la carreta delante de los bueyes. Conforme voy por la vida, la importancia que tiene para mí lograr ciertas metas o valores va cambiando. Por ejemplo, cuando era más joven me motivaba e interesaba la práctica de la defensa personal o ¨ artes marciales ¨, pero al ver el relativo bajo desarrollo personal de practicantes mucho más avanzados y competentes que yo, fui perdiendo el interés.

Gandhi recomienda abandonar el consumo de carne en la búsqueda del ser mejor pero advierte que el ser vegetariano en sí mismo no quiere decir entender el sentido de la paz (Pérez, El sentido de la practica, 2013) (Pérez, La profesionalización del instructor de Aikido, 2012).

Este ejercicio de las cien cosas pienso que es efectivo como mecanismo de retroalimentación, pero se debe tratar con precaución como una guía sobre qué hacer a futuro. Creo que es valioso hacer el ejercicio periódicamente y verificar que el 80-20 de mi actividad diaria esta alineado con las cosas de la lista. También es valioso el ejercicio como una aplicación de la técnica de lluvia de ideas y pensamiento divergente. El hacer la lista de cien pendientes nos puede ayudar a identificar las prioridades de nuestra vida, pero el propósito de la vida no es lograr n cosas que se ven bien en un ejemplar de ¡Hola!, sino lograr una sola cosa: vivir aquí y ahora.

El ocuparnos de actividades placenteras como fin último es una concepción simplista del
Epicureísmo (Wikipedia, 2016). Para Epicuro, la felicidad es el equilibrio perfecto entre la
mente y el cuerpo, la serenidad o ataraxia.  Según Aristóteles, el fin o bien último que persigue el hombre es la Eudemonía, entendida como plenitud de ser.

El centrarnos en viajes y eventos sociales es una manera de escapar de un vacío existencial.

Lo que buscamos está dentro de nosotros mismos: No solo no vamos a encontrar lo que nos falta en Paris, sino que el ocuparnos en ir a Paris es en realidad un manera de escapar o distraernos de la tarea primordial de encontramos a nosotros mismos. La misma película The Bucket List, que se usa para motivar y nombrar el ejercicio toma este punto de vista: En lo alto de la gran pirámide, con vistas a las pirámides de Kefrén y Micerinos, Carter y Edward confiesan que sus broncas y su solución están dentro de ellos mismos: Carter se ha sentido menos en amor con su esposa y Edward está profundamente herido por su alejamiento de su única hija (Wikipedia, 2016).

Por otro lado, es más fácil actuar hacia una manera distinta de pensar, que pensar cómo actuar diferente. Debemos movernos e interactuar con otros constantemente pero no hay que confundir los medios con los fines.

Al terminar de hacer la lista centenaria no me encuentro con pensamientos o sentimientos fuera de lo ordinario. Tal vez porque ya he hecho esta actividad anteriormente, y las preguntas o inquietudes que surgen no las termino de resolver. Por ejemplo, ¿Cuánto dinero te gustaría donar y a qué causas? Me parece muy bien donar o compartir el exceso de mi ingreso con la comunidad, pero tener como objetivo explícito tomar más de lo que me corresponde para luego regresar una parte me parece una contradicción. Por otro lado, es innegable que individuos en posiciones de poder pueden hacer más que los marginales: ¿el fin justifica los medios?

Este ejercicio me refuerza la necesidad de vivir el momento presente en plena conciencia y de actuar siempre buscando la congruencia con mis valores internos. La pregunta es para mí: ¿Qué es lo que realmente quiero hacer en este momento? Pero el plantear la pregunta es una contradicción fundamental. El ideal es vivir al 100% el 100% del tiempo y distraerme con lucubraciones solo hace más obscuro el camino.

Lo mejor que podemos hacer para nosotros mismos es dedicar por lo menos parte de nuestra
energía al bienestar de otros.


Trabajos citados


Knopp, K. (1949). Elemente der Funktionentheorie. Berlin: Walter de Gruyter.Pérez, A. (3. julio 2012). La profesionalización del instructor de Aikido. Abgerufen am 16.mayo 2016 von ?????:http://tmakd.blogspot.com/2007/07/youtube-video-de-morihei-ueshiba.htmlPérez, A. (13 de octubre de 2013). El sentido de la practica. Recuperado el 15 de mayo de2016, de ?????:http://tmakd.blogspot.mx/2007/07/el-sentido-de-la-practica.htmlWikipedia. (19 de dic de 2015). Eudaimonia. Recuperado el 15 de may de 2016, deWikipedia:https://es.wikipedia.org/wiki/EudaimoniaWikipedia. (26 de abr de 2016). Epicureísmo. Recuperado el 15 de may de 2016, deWikipedia:https://es.wikipedia.org/wiki/Epicure%C3%ADsmoWikipedia. (2016, apr 14). The Bucket List. Retrieved may 15, 2016, from Wikipedia:https://en.wikipedia.org/wiki/The_Bucket_List

la cultura neolonesa

Nací y fui criado en Monterrey. Mis raíces familiares en Nuevo León, el Nuevo León histórico que comprende lo que hoy en día es Texas, Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas, se remontan por lo seguro a por lo menos cuatro generaciones. Por mis venas corre sangre americana, así que puedo afirmar con contundencia que soy un mexicano con raíces americanas milenarias. Por otro lado tengo ancestros sefarditas, portugueses, alemanes, e ingleses. Aunque mi conocimiento de las culturas y las lenguas maternas es nulo, culturalmente y étnicamente tengo muy poco que ver con la América precolombina. Sé algunos hechos aislados sobre los mexicas y la conquista, y prácticamente nada sobre las tribus americanas del norte que fueron exterminadas por mis abuelos. El carácter de la cultura neolonesa es más bien sefardita: palabras como huerco, comidas como el cabrito y las tortillas de harina, gusto por limones e higos, el acordeón, la circuncisión.

Los sefarditas llegaron a nuestras montañas y desiertos en busca de la libertad religiosa. Vinimos en busca de la tierra prometida. Nuestros orígenes judíos han sido olvidados en la conciencia popular: porque manifestar abiertamente el judaísmo significaba en los tiempos coloniales ser quemado vivo o ahorcado por la Inquisición, cuanto mayor el rango, mayor el riesgo. Con el tiempo, practicar el judaísmo implicaba ser excluido por parientes y vecinos, que se habían convertido en fervientes católicos.

Entiendo porque rusos y neoyorquinos claman con vehemencia que Palestina les pertenece. El pillaje, cuando la escala es lo suficientemente grande, se convierte en botín de guerra, y patrimonio legítimo de la Nación y el Pueblo.

Los hechos son los hechos e Israel existe. Pero Israel no tiene que ser un Estado genocida con un régimen jurídico racista e intolerante. De manera similar a como desapareció el apartheid en Sudáfrica, el régimen de Israel puede cambiar a algo más humano. Ha sucedido y podría suceder de nuevo. La alternativa es la auto-destrucción eventual del Estado judío.

Nací y fui criado en Monterrey. Mis raíces familiares en Nuevo León, el Nuevo León histórico que comprende lo que hoy en día es Texas, Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas, se remontan por lo seguro a por lo menos cuatro generaciones. Por mis venas corre sangre americana, así que puedo afirmar con contundencia que soy un mexicano con raíces americanas milenarias. Por otro lado tengo ancestros sefarditas, portugueses, alemanes, e ingleses. Aunque mi conocimiento de las culturas y las lenguas maternas es nulo, culturalmente y étnicamente tengo muy poco que ver con la América precolombina. Sé algunos hechos aislados sobre los mexicas y la conquista, y prácticamente nada sobre las tribus americanas del norte que fueron exterminadas por mis abuelos. El carácter de la cultura neolonesa es más bien sefardita: palabras como huerco, comidas como el cabrito y las tortillas de harina, gusto por limones e higos, el acordeón, la circuncisión.

Los sefarditas llegaron a nuestras montañas y desiertos en busca de la libertad religiosa. Vinimos en busca de la tierra prometida. Nuestros orígenes judíos han sido olvidados en la conciencia popular: porque manifestar abiertamente el judaísmo significaba en los tiempos coloniales ser quemado vivo o ahorcado por la Inquisición, cuanto mayor el rango, mayor el riesgo. Con el tiempo, practicar el judaísmo implicaba ser excluido por parientes y vecinos, que se habían convertido en fervientes católicos.

Entiendo porque rusos y neoyorquinos claman con vehemencia que Palestina les pertenece. El pillaje, cuando la escala es lo suficientemente grande, se convierte en botín de guerra, y patrimonio legítimo de la Nación y el Pueblo.

Los hechos son los hechos e Israel existe. Pero Israel no tiene que ser un Estado genocida con un régimen jurídico racista e intolerante. De manera similar a como desapareció el apartheid en Sudáfrica, el régimen de Israel puede cambiar a algo más humano. Ha sucedido y podría suceder de nuevo. La alternativa es la auto-destrucción eventual del Estado judío.

El lobo

En el árbol evolutivo el lobo y el hombre están muy lejos, pero no hay animal con el que sintamos más afinidad.


PERROS QUE SE DESPLAZAN SOLOS EN METRO PARA “CAZAR” INCAUTOS

Científicos rusos han estudiado a los perros callejeros de Moscú y su evolución desde la caída del comunismo. Estos animales han demostrado una capacidad de adaptación al medio y a las nuevas circunstancias que supera en muchos casos con creces a la de los humanos.

Una de las habilidades desarrollada por estos canes es su costumbre de coger el metro por las mañanas para llegar al centro de Moscú y volver a cogerlo por la noche para volver a sus hogares. En el centro de la ciudad se pueden obtener fácilmente alimentos, pero no dormir con comodidad.

Saben exactamente dónde y cuándo subir, observándose, incluso, que suelen escoger los vagones con menos gente (el primero y el último generalmente), algo que, según Eugene Linden, exige razonamiento y pensamiento consciente. Son, además, capaces de no perder su parada, gracias a su excelente sentido del tiempo que les permite calcular su recorrido, al reconocimiento del nombre de la estación o su olor o a una combinación de todos estos factores. De hecho, si tienen varias paradas por delante, suben a un asiento que haya libre y se echan tranquilamente una cabezadita…

Una vez en el centro, otra adaptación señalable es su capacidad para cruzar las calles con los semáforos en verde. Aunque los perros no ven en color son capaces de diferenciar las imágenes del semáforo.

Respecto a la obtención de alimento, objetivo principal de su viaje en metro, destacan entre sus conductas adquiridas lo que en Rusia han llamado la “cacería del shawarma”. Dicha cacería consta de una sofisticada emboscada en la que un perro espera tranquilo y tumbado junto a los kioscos de comidas levantándose de un salto y ladrando a los turistas en el momento en el que estos han comprado y pagado ya uno de los populares shawarmas calientitos. Los turistas, ante el ladrido intempestivo, tiran por el susto (con un porcentaje altísimo de éxito para el perro) su preciada comida.

Según A. Poiarkov, del Instituto de Ecología y Evolución de Moscú, lo destacable de esta habilidad es que los animales parecen saber quién se va a asustar y a tirar su comida y quién no, dejando pasar de largo a estos últimos a los que se acercarán con otro tipo de tretas diferentes.

En este sentido, la más utilizada de las tretas “positivas”, es su capacidad de seducción, sobre todo a mujeres y niños que se sientan en bancos de los parques a comerse un sándwich o aperitivo, colocándose junto a ellos con ojitos tiernos y quejidos suaves propiciando, en la mayoría de las ocasiones, que sea el perro el que acabe con parte del festín.

Han desarrollado, por tanto, además de sus nuevas habilidades de orientación y control del tiempo y del espacio, un sexto sentido, o una serie de habilidades psicológicas que les permiten minimizar los fracasos percibiendo la intencionalidad y la sensibilidad de las personas, utilizando una treta u otra con ellas dependiendo de la situación y de la persona de la que esperan conseguir algo.
Según se desprende del mismo estudio, este tipo de adaptación y las nuevas habilidades de los perros callejeros moscovitas puede considerarse un síntoma de evolución epigenética (Cambios reversibles de ADN que hacen que unos genes se expresen o no dependiendo de condiciones exteriores), naciendo los nuevos canes con estas nuevas pautas de comportamiento “heredadas” de sus progenitores y que se mantendrán, previsiblemente en el tiempo mientras se mantengan las condiciones que las originaron. En este caso, la transformación social de Rusia a partir de la caída del comunismo, cuando los nuevos capitalistas entendieron el valor turístico y comercial del centro de la ciudad y se llevaron los complejos industriales a las afueras, convirtiéndolos en un perfecto alojamiento para los perros callejeros, que debieron idear nuevas formas de “ganarse” la vida en este nuevo contexto social.

Y todo ello, sin perder ni un ápice de su capacidad de divertirse. Como curiosidad los etólogos mencionan que incluso durante “su trabajo”, no dejan de jugar. En muchos casos se puede ver cómo les gusta saltar del tren en el instante mismo en el que se cierran las puertas, comportamiento que únicamente se observa cuando han comido y por pura diversión, normalmente a la vuelta, agrupándose más de un can para “disfrutar del espectáculo”.

También juegan con los niños y adultos de los vagones y no se ha observado un comportamiento peligroso con personas en estos animales.

Un estudio, realmente curioso y muy interesante.

Fuente texto: @MisAnimales https://www.facebook.com/Mis.Animales.Todoparatumascota

www.AnimaNaturalis.org


LOS MOTIVOS DEL LOBO

El varón que tiene corazón de lis,
alma de querube, lengua celestial,
el mínimo y dulce Francisco de Asís,
está con un rudo y torvo animal,
bestia temerosa, de sangre y de robo,
las fauces de furia, los ojos de mal:
el lobo de Gubbia, el terrible lobo,
rabioso, ha asolado los alrededores;
cruel ha deshecho todos los rebaños;
devoró corderos, devoró pastores,
y son incontables sus muertes y daños.

Fuertes cazadores armados de hierros
fueron destrozados. Los duros colmillos
dieron cuenta de los más bravos perros,
como de cabritos y de corderillos.

Francisco salió:
al lobo buscó
en su madriguera.
Cerca de la cueva encontró a la fiera
enorme, que al verle se lanzó feroz
contra él. Francisco, con su dulce voz,
alzando la mano,
al lobo furioso dijo: —¡Paz, hermano
lobo! El animal
contempló al varón de tosco sayal;
dejó su aire arisco,
cerró las abiertas fauces agresivas,
y dijo: —¡Está bien, hermano Francisco!
¡Cómo! —exclamó el santo—. ¿Es ley que tú vivas
de horror y de muerte?
¿La sangre que vierte
tu hocico diabólico, el duelo y espanto
que esparces, el llanto
de los campesinos, el grito, el dolor
de tanta criatura de Nuestro Señor,
no han de contener tu encono infernal?
¿Vienes del infierno?
¿Te ha infundido acaso su rencor eterno
Luzbel o Belial?
Y el gran lobo, humilde: —¡Es duro el invierno,
y es horrible el hambre! En el bosque helado
no hallé qué comer; y busqué el ganado,
y en veces comí ganado y pastor.
¿La sangre? Yo vi más de un cazador
sobre su caballo, llevando el azor
al puño; o correr tras el jabalí,
el oso o el ciervo; y a más de uno vi
mancharse de sangre, herir, torturar,
de las roncas trompas al sordo clamor,
a los animales de Nuestro Señor.
Y no era por hambre, que iban a cazar.
Francisco responde: —En el hombre existe
mala levadura.
Cuando nace viene con pecado. Es triste.
Mas el alma simple de la bestia es pura.
Tú vas a tener
desde hoy qué comer.
Dejarás en paz
rebaños y gente en este país.
¡Que Dios melifique tu ser montaraz!
—Está bien, hermano Francisco de Asís.
—Ante el Señor, que todo ata y desata,
en fe de promesa tiéndeme la pata.
El lobo tendió la pata al hermano
de Asís, que a su vez le alargó la mano.
Fueron a la aldea. La gente veía
y lo que miraba casi no creía.
Tras el religioso iba el lobo fiero,
y, baja la testa, quieto le seguía
como un can de casa, o como un cordero.

Francisco llamó la gente a la plaza
y allí predicó.
Y dijo: —He aquí una amable caza.
El hermano lobo se viene conmigo;
me juró no ser ya vuestro enemigo,
y no repetir su ataque sangriento.
Vosotros, en cambio, daréis su alimento
a la pobre bestia de Dios. —¡Así sea!,
contestó la gente toda de la aldea.
Y luego, en señal
de contentamiento,
movió testa y cola el buen animal,
y entró con Francisco de Asís al convento.

*

Algún tiempo estuvo el lobo tranquilo
en el santo asilo.
Sus bastas orejas los salmos oían
y los claros ojos se le humedecían.
Aprendió mil gracias y hacía mil juegos
cuando a la cocina iba con los legos.
Y cuando Francisco su oración hacía,
el lobo las pobres sandalias lamía.
Salía a la calle,
iba por el monte, descendía al valle,
entraba en las casas y le daban algo
de comer. Mirábanle como a un manso galgo.
Un día, Francisco se ausentó. Y el lobo
dulce, el lobo manso y bueno, el lobo probo,
desapareció, tornó a la montaña,
y recomenzaron su aullido y su saña.
Otra vez sintióse el temor, la alarma,
entre los vecinos y entre los pastores;
colmaba el espanto los alrededores,
de nada servían el valor y el arma,
pues la bestia fiera
no dio treguas a su furor jamás,
como si tuviera
fuegos de Moloch y de Satanás.

Cuando volvió al pueblo el divino santo,
todos lo buscaron con quejas y llanto,
y con mil querellas dieron testimonio
de lo que sufrían y perdían tanto
por aquel infame lobo del demonio.

Francisco de Asís se puso severo.
Se fue a la montaña
a buscar al falso lobo carnicero.
Y junto a su cueva halló a la alimaña.
—En nombre del Padre del sacro universo,
conjúrote —dijo—, ¡oh lobo perverso!,
a que me respondas: ¿Por qué has vuelto al mal?
Contesta. Te escucho.
Como en sorda lucha, habló el animal,
la boca espumosa y el ojo fatal:
—Hermano Francisco, no te acerques mucho…
Yo estaba tranquilo allá en el convento;
al pueblo salía,
y si algo me daban estaba contento
y manso comía.
Mas empecé a ver que en todas las casas
estaban la Envidia, la Saña, la Ira,
y en todos los rostros ardían las brasas
de odio, de lujuria, de infamia y mentira.
Hermanos a hermanos hacían la guerra,
perdían los débiles, ganaban los malos,
hembra y macho eran como perro y perra,
y un buen día todos me dieron de palos.
Me vieron humilde, lamía las manos
y los pies. Seguía tus sagradas leyes,
todas las criaturas eran mis hermanos:
los hermanos hombres, los hermanos bueyes,
hermanas estrellas y hermanos gusanos.
Y así, me apalearon y me echaron fuera.
Y su risa fue como un agua hirviente,
y entre mis entrañas revivió la fiera,
y me sentí lobo malo de repente;
mas siempre mejor que esa mala gente.
y recomencé a luchar aquí,
a me defender y a me alimentar.
Como el oso hace, como el jabalí,
que para vivir tienen que matar.
Déjame en el monte, déjame en el risco,
déjame existir en mi libertad,
vete a tu convento, hermano Francisco,
sigue tu camino y tu santidad.

El santo de Asís no le dijo nada.
Le miró con una profunda mirada,
y partió con lágrimas y con desconsuelos,
y habló al Dios eterno con su corazón.
El viento del bosque llevó su oración,
que era: Padre nuestro, que estás en los cielos…

Rubén Darío, 1913


En el árbol evolutivo el lobo y el hombre están muy lejos, pero no hay animal con el que sintamos más afinidad.




PERROS QUE SE DESPLAZAN SOLOS EN METRO PARA “CAZAR” INCAUTOS


Científicos rusos han estudiado a los perros callejeros de Moscú y su evolución desde la caída del comunismo. Estos animales han demostrado una capacidad de adaptación al medio y a las nuevas circunstancias que supera en muchos casos con creces a la de los humanos.

Una de las habilidades desarrollada por estos canes es su costumbre de coger el metro por las mañanas para llegar al centro de Moscú y volver a cogerlo por la noche para volver a sus hogares. En el centro de la ciudad se pueden obtener fácilmente alimentos, pero no dormir con comodidad.

Saben exactamente dónde y cuándo subir, observándose, incluso, que suelen escoger los vagones con menos gente (el primero y el último generalmente), algo que, según Eugene Linden, exige razonamiento y pensamiento consciente. Son, además, capaces de no perder su parada, gracias a su excelente sentido del tiempo que les permite calcular su recorrido, al reconocimiento del nombre de la estación o su olor o a una combinación de todos estos factores. De hecho, si tienen varias paradas por delante, suben a un asiento que haya libre y se echan tranquilamente una cabezadita…

Una vez en el centro, otra adaptación señalable es su capacidad para cruzar las calles con los semáforos en verde. Aunque los perros no ven en color son capaces de diferenciar las imágenes del semáforo.

Respecto a la obtención de alimento, objetivo principal de su viaje en metro, destacan entre sus conductas adquiridas lo que en Rusia han llamado la “cacería del shawarma”. Dicha cacería consta de una sofisticada emboscada en la que un perro espera tranquilo y tumbado junto a los kioscos de comidas levantándose de un salto y ladrando a los turistas en el momento en el que estos han comprado y pagado ya uno de los populares shawarmas calientitos. Los turistas, ante el ladrido intempestivo, tiran por el susto (con un porcentaje altísimo de éxito para el perro) su preciada comida.

Según A. Poiarkov, del Instituto de Ecología y Evolución de Moscú, lo destacable de esta habilidad es que los animales parecen saber quién se va a asustar y a tirar su comida y quién no, dejando pasar de largo a estos últimos a los que se acercarán con otro tipo de tretas diferentes.

En este sentido, la más utilizada de las tretas “positivas”, es su capacidad de seducción, sobre todo a mujeres y niños que se sientan en bancos de los parques a comerse un sándwich o aperitivo, colocándose junto a ellos con ojitos tiernos y quejidos suaves propiciando, en la mayoría de las ocasiones, que sea el perro el que acabe con parte del festín.

Han desarrollado, por tanto, además de sus nuevas habilidades de orientación y control del tiempo y del espacio, un sexto sentido, o una serie de habilidades psicológicas que les permiten minimizar los fracasos percibiendo la intencionalidad y la sensibilidad de las personas, utilizando una treta u otra con ellas dependiendo de la situación y de la persona de la que esperan conseguir algo.
Según se desprende del mismo estudio, este tipo de adaptación y las nuevas habilidades de los perros callejeros moscovitas puede considerarse un síntoma de evolución epigenética (Cambios reversibles de ADN que hacen que unos genes se expresen o no dependiendo de condiciones exteriores), naciendo los nuevos canes con estas nuevas pautas de comportamiento “heredadas” de sus progenitores y que se mantendrán, previsiblemente en el tiempo mientras se mantengan las condiciones que las originaron. En este caso, la transformación social de Rusia a partir de la caída del comunismo, cuando los nuevos capitalistas entendieron el valor turístico y comercial del centro de la ciudad y se llevaron los complejos industriales a las afueras, convirtiéndolos en un perfecto alojamiento para los perros callejeros, que debieron idear nuevas formas de “ganarse” la vida en este nuevo contexto social.

Y todo ello, sin perder ni un ápice de su capacidad de divertirse. Como curiosidad los etólogos mencionan que incluso durante “su trabajo”, no dejan de jugar. En muchos casos se puede ver cómo les gusta saltar del tren en el instante mismo en el que se cierran las puertas, comportamiento que únicamente se observa cuando han comido y por pura diversión, normalmente a la vuelta, agrupándose más de un can para “disfrutar del espectáculo”.

También juegan con los niños y adultos de los vagones y no se ha observado un comportamiento peligroso con personas en estos animales.

Un estudio, realmente curioso y muy interesante.

Fuente texto: @MisAnimales https://www.facebook.com/Mis.Animales.Todoparatumascota

www.AnimaNaturalis.org


LOS MOTIVOS DEL LOBO

El varón que tiene corazón de lis,
alma de querube, lengua celestial,
el mínimo y dulce Francisco de Asís,
está con un rudo y torvo animal,
bestia temerosa, de sangre y de robo,
las fauces de furia, los ojos de mal:
el lobo de Gubbia, el terrible lobo,
rabioso, ha asolado los alrededores;
cruel ha deshecho todos los rebaños;
devoró corderos, devoró pastores,
y son incontables sus muertes y daños.

Fuertes cazadores armados de hierros
fueron destrozados. Los duros colmillos
dieron cuenta de los más bravos perros,
como de cabritos y de corderillos.

Francisco salió:
al lobo buscó
en su madriguera.
Cerca de la cueva encontró a la fiera
enorme, que al verle se lanzó feroz
contra él. Francisco, con su dulce voz,
alzando la mano,
al lobo furioso dijo: —¡Paz, hermano
lobo! El animal
contempló al varón de tosco sayal;
dejó su aire arisco,
cerró las abiertas fauces agresivas,
y dijo: —¡Está bien, hermano Francisco!
¡Cómo! —exclamó el santo—. ¿Es ley que tú vivas
de horror y de muerte?
¿La sangre que vierte
tu hocico diabólico, el duelo y espanto
que esparces, el llanto
de los campesinos, el grito, el dolor
de tanta criatura de Nuestro Señor,
no han de contener tu encono infernal?
¿Vienes del infierno?
¿Te ha infundido acaso su rencor eterno
Luzbel o Belial?
Y el gran lobo, humilde: —¡Es duro el invierno,
y es horrible el hambre! En el bosque helado
no hallé qué comer; y busqué el ganado,
y en veces comí ganado y pastor.
¿La sangre? Yo vi más de un cazador
sobre su caballo, llevando el azor
al puño; o correr tras el jabalí,
el oso o el ciervo; y a más de uno vi
mancharse de sangre, herir, torturar,
de las roncas trompas al sordo clamor,
a los animales de Nuestro Señor.
Y no era por hambre, que iban a cazar.
Francisco responde: —En el hombre existe
mala levadura.
Cuando nace viene con pecado. Es triste.
Mas el alma simple de la bestia es pura.
Tú vas a tener
desde hoy qué comer.
Dejarás en paz
rebaños y gente en este país.
¡Que Dios melifique tu ser montaraz!
—Está bien, hermano Francisco de Asís.
—Ante el Señor, que todo ata y desata,
en fe de promesa tiéndeme la pata.
El lobo tendió la pata al hermano
de Asís, que a su vez le alargó la mano.
Fueron a la aldea. La gente veía
y lo que miraba casi no creía.
Tras el religioso iba el lobo fiero,
y, baja la testa, quieto le seguía
como un can de casa, o como un cordero.

Francisco llamó la gente a la plaza
y allí predicó.
Y dijo: —He aquí una amable caza.
El hermano lobo se viene conmigo;
me juró no ser ya vuestro enemigo,
y no repetir su ataque sangriento.
Vosotros, en cambio, daréis su alimento
a la pobre bestia de Dios. —¡Así sea!,
contestó la gente toda de la aldea.
Y luego, en señal
de contentamiento,
movió testa y cola el buen animal,
y entró con Francisco de Asís al convento.

*

Algún tiempo estuvo el lobo tranquilo
en el santo asilo.
Sus bastas orejas los salmos oían
y los claros ojos se le humedecían.
Aprendió mil gracias y hacía mil juegos
cuando a la cocina iba con los legos.
Y cuando Francisco su oración hacía,
el lobo las pobres sandalias lamía.
Salía a la calle,
iba por el monte, descendía al valle,
entraba en las casas y le daban algo
de comer. Mirábanle como a un manso galgo.
Un día, Francisco se ausentó. Y el lobo
dulce, el lobo manso y bueno, el lobo probo,
desapareció, tornó a la montaña,
y recomenzaron su aullido y su saña.
Otra vez sintióse el temor, la alarma,
entre los vecinos y entre los pastores;
colmaba el espanto los alrededores,
de nada servían el valor y el arma,
pues la bestia fiera
no dio treguas a su furor jamás,
como si tuviera
fuegos de Moloch y de Satanás.

Cuando volvió al pueblo el divino santo,
todos lo buscaron con quejas y llanto,
y con mil querellas dieron testimonio
de lo que sufrían y perdían tanto
por aquel infame lobo del demonio.

Francisco de Asís se puso severo.
Se fue a la montaña
a buscar al falso lobo carnicero.
Y junto a su cueva halló a la alimaña.
—En nombre del Padre del sacro universo,
conjúrote —dijo—, ¡oh lobo perverso!,
a que me respondas: ¿Por qué has vuelto al mal?
Contesta. Te escucho.
Como en sorda lucha, habló el animal,
la boca espumosa y el ojo fatal:
—Hermano Francisco, no te acerques mucho...
Yo estaba tranquilo allá en el convento;
al pueblo salía,
y si algo me daban estaba contento
y manso comía.
Mas empecé a ver que en todas las casas
estaban la Envidia, la Saña, la Ira,
y en todos los rostros ardían las brasas
de odio, de lujuria, de infamia y mentira.
Hermanos a hermanos hacían la guerra,
perdían los débiles, ganaban los malos,
hembra y macho eran como perro y perra,
y un buen día todos me dieron de palos.
Me vieron humilde, lamía las manos
y los pies. Seguía tus sagradas leyes,
todas las criaturas eran mis hermanos:
los hermanos hombres, los hermanos bueyes,
hermanas estrellas y hermanos gusanos.
Y así, me apalearon y me echaron fuera.
Y su risa fue como un agua hirviente,
y entre mis entrañas revivió la fiera,
y me sentí lobo malo de repente;
mas siempre mejor que esa mala gente.
y recomencé a luchar aquí,
a me defender y a me alimentar.
Como el oso hace, como el jabalí,
que para vivir tienen que matar.
Déjame en el monte, déjame en el risco,
déjame existir en mi libertad,
vete a tu convento, hermano Francisco,
sigue tu camino y tu santidad.

El santo de Asís no le dijo nada.
Le miró con una profunda mirada,
y partió con lágrimas y con desconsuelos,
y habló al Dios eterno con su corazón.
El viento del bosque llevó su oración,
que era: Padre nuestro, que estás en los cielos...


Rubén Darío, 1913

lobos

En el árbol evolutivo el lobo y el hombre están muy lejos, pero no hay animal con el que sintamos más afinidad. PERROS QUE SE DESPLAZAN SOLOS EN METRO PARA “CAZAR” INCAUTOS Científicos rusos han estudiado a los perros callejeros de Moscú y su evolución desde la caída del comunismo. Estos animales han demostrado una capacidad de adaptación al […]

En el árbol evolutivo el lobo y el hombre están muy lejos, pero no hay animal con el que sintamos más afinidad.


PERROS QUE SE DESPLAZAN SOLOS EN METRO PARA “CAZAR” INCAUTOS

Científicos rusos han estudiado a los perros callejeros de Moscú y su evolución desde la caída del comunismo. Estos animales han demostrado una capacidad de adaptación al medio y a las nuevas circunstancias que supera en muchos casos con creces a la de los humanos.

Una de las habilidades desarrollada por estos canes es su costumbre de coger el metro por las mañanas para llegar al centro de Moscú y volver a cogerlo por la noche para volver a sus hogares. En el centro de la ciudad se pueden obtener fácilmente alimentos, pero no dormir con comodidad.

Saben exactamente dónde y cuándo subir, observándose, incluso, que suelen escoger los vagones con menos gente (el primero y el último generalmente), algo que, según Eugene Linden, exige razonamiento y pensamiento consciente. Son, además, capaces de no perder su parada, gracias a su excelente sentido del tiempo que les permite calcular su recorrido, al reconocimiento del nombre de la estación o su olor o a una combinación de todos estos factores. De hecho, si tienen varias paradas por delante, suben a un asiento que haya libre y se echan tranquilamente una cabezadita…

Una vez en el centro, otra adaptación señalable es su capacidad para cruzar las calles con los semáforos en verde. Aunque los perros no ven en color son capaces de diferenciar las imágenes del semáforo.

Respecto a la obtención de alimento, objetivo principal de su viaje en metro, destacan entre sus conductas adquiridas lo que en Rusia han llamado la “cacería del shawarma”. Dicha cacería consta de una sofisticada emboscada en la que un perro espera tranquilo y tumbado junto a los kioscos de comidas levantándose de un salto y ladrando a los turistas en el momento en el que estos han comprado y pagado ya uno de los populares shawarmas calientitos. Los turistas, ante el ladrido intempestivo, tiran por el susto (con un porcentaje altísimo de éxito para el perro) su preciada comida.

Según A. Poiarkov, del Instituto de Ecología y Evolución de Moscú, lo destacable de esta habilidad es que los animales parecen saber quién se va a asustar y a tirar su comida y quién no, dejando pasar de largo a estos últimos a los que se acercarán con otro tipo de tretas diferentes.

En este sentido, la más utilizada de las tretas “positivas”, es su capacidad de seducción, sobre todo a mujeres y niños que se sientan en bancos de los parques a comerse un sándwich o aperitivo, colocándose junto a ellos con ojitos tiernos y quejidos suaves propiciando, en la mayoría de las ocasiones, que sea el perro el que acabe con parte del festín.

Han desarrollado, por tanto, además de sus nuevas habilidades de orientación y control del tiempo y del espacio, un sexto sentido, o una serie de habilidades psicológicas que les permiten minimizar los fracasos percibiendo la intencionalidad y la sensibilidad de las personas, utilizando una treta u otra con ellas dependiendo de la situación y de la persona de la que esperan conseguir algo.
Según se desprende del mismo estudio, este tipo de adaptación y las nuevas habilidades de los perros callejeros moscovitas puede considerarse un síntoma de evolución epigenética (Cambios reversibles de ADN que hacen que unos genes se expresen o no dependiendo de condiciones exteriores), naciendo los nuevos canes con estas nuevas pautas de comportamiento “heredadas” de sus progenitores y que se mantendrán, previsiblemente en el tiempo mientras se mantengan las condiciones que las originaron. En este caso, la transformación social de Rusia a partir de la caída del comunismo, cuando los nuevos capitalistas entendieron el valor turístico y comercial del centro de la ciudad y se llevaron los complejos industriales a las afueras, convirtiéndolos en un perfecto alojamiento para los perros callejeros, que debieron idear nuevas formas de “ganarse” la vida en este nuevo contexto social.

Y todo ello, sin perder ni un ápice de su capacidad de divertirse. Como curiosidad los etólogos mencionan que incluso durante “su trabajo”, no dejan de jugar. En muchos casos se puede ver cómo les gusta saltar del tren en el instante mismo en el que se cierran las puertas, comportamiento que únicamente se observa cuando han comido y por pura diversión, normalmente a la vuelta, agrupándose más de un can para “disfrutar del espectáculo”.

También juegan con los niños y adultos de los vagones y no se ha observado un comportamiento peligroso con personas en estos animales.

Un estudio, realmente curioso y muy interesante.

Fuente texto: @MisAnimales https://www.facebook.com/Mis.Animales.Todoparatumascota

www.AnimaNaturalis.org


LOS MOTIVOS DEL LOBO

El varón que tiene corazón de lis,
alma de querube, lengua celestial,
el mínimo y dulce Francisco de Asís,
está con un rudo y torvo animal,
bestia temerosa, de sangre y de robo,
las fauces de furia, los ojos de mal:
el lobo de Gubbia, el terrible lobo,
rabioso, ha asolado los alrededores;
cruel ha deshecho todos los rebaños;
devoró corderos, devoró pastores,
y son incontables sus muertes y daños.

Fuertes cazadores armados de hierros
fueron destrozados. Los duros colmillos
dieron cuenta de los más bravos perros,
como de cabritos y de corderillos.

Francisco salió:
al lobo buscó
en su madriguera.
Cerca de la cueva encontró a la fiera
enorme, que al verle se lanzó feroz
contra él. Francisco, con su dulce voz,
alzando la mano,
al lobo furioso dijo: —¡Paz, hermano
lobo! El animal
contempló al varón de tosco sayal;
dejó su aire arisco,
cerró las abiertas fauces agresivas,
y dijo: —¡Está bien, hermano Francisco!
¡Cómo! —exclamó el santo—. ¿Es ley que tú vivas
de horror y de muerte?
¿La sangre que vierte
tu hocico diabólico, el duelo y espanto
que esparces, el llanto
de los campesinos, el grito, el dolor
de tanta criatura de Nuestro Señor,
no han de contener tu encono infernal?
¿Vienes del infierno?
¿Te ha infundido acaso su rencor eterno
Luzbel o Belial?
Y el gran lobo, humilde: —¡Es duro el invierno,
y es horrible el hambre! En el bosque helado
no hallé qué comer; y busqué el ganado,
y en veces comí ganado y pastor.
¿La sangre? Yo vi más de un cazador
sobre su caballo, llevando el azor
al puño; o correr tras el jabalí,
el oso o el ciervo; y a más de uno vi
mancharse de sangre, herir, torturar,
de las roncas trompas al sordo clamor,
a los animales de Nuestro Señor.
Y no era por hambre, que iban a cazar.
Francisco responde: —En el hombre existe
mala levadura.
Cuando nace viene con pecado. Es triste.
Mas el alma simple de la bestia es pura.
Tú vas a tener
desde hoy qué comer.
Dejarás en paz
rebaños y gente en este país.
¡Que Dios melifique tu ser montaraz!
—Está bien, hermano Francisco de Asís.
—Ante el Señor, que todo ata y desata,
en fe de promesa tiéndeme la pata.
El lobo tendió la pata al hermano
de Asís, que a su vez le alargó la mano.
Fueron a la aldea. La gente veía
y lo que miraba casi no creía.
Tras el religioso iba el lobo fiero,
y, baja la testa, quieto le seguía
como un can de casa, o como un cordero.

Francisco llamó la gente a la plaza
y allí predicó.
Y dijo: —He aquí una amable caza.
El hermano lobo se viene conmigo;
me juró no ser ya vuestro enemigo,
y no repetir su ataque sangriento.
Vosotros, en cambio, daréis su alimento
a la pobre bestia de Dios. —¡Así sea!,
contestó la gente toda de la aldea.
Y luego, en señal
de contentamiento,
movió testa y cola el buen animal,
y entró con Francisco de Asís al convento.

*

Algún tiempo estuvo el lobo tranquilo
en el santo asilo.
Sus bastas orejas los salmos oían
y los claros ojos se le humedecían.
Aprendió mil gracias y hacía mil juegos
cuando a la cocina iba con los legos.
Y cuando Francisco su oración hacía,
el lobo las pobres sandalias lamía.
Salía a la calle,
iba por el monte, descendía al valle,
entraba en las casas y le daban algo
de comer. Mirábanle como a un manso galgo.
Un día, Francisco se ausentó. Y el lobo
dulce, el lobo manso y bueno, el lobo probo,
desapareció, tornó a la montaña,
y recomenzaron su aullido y su saña.
Otra vez sintióse el temor, la alarma,
entre los vecinos y entre los pastores;
colmaba el espanto los alrededores,
de nada servían el valor y el arma,
pues la bestia fiera
no dio treguas a su furor jamás,
como si tuviera
fuegos de Moloch y de Satanás.

Cuando volvió al pueblo el divino santo,
todos lo buscaron con quejas y llanto,
y con mil querellas dieron testimonio
de lo que sufrían y perdían tanto
por aquel infame lobo del demonio.

Francisco de Asís se puso severo.
Se fue a la montaña
a buscar al falso lobo carnicero.
Y junto a su cueva halló a la alimaña.
—En nombre del Padre del sacro universo,
conjúrote —dijo—, ¡oh lobo perverso!,
a que me respondas: ¿Por qué has vuelto al mal?
Contesta. Te escucho.
Como en sorda lucha, habló el animal,
la boca espumosa y el ojo fatal:
—Hermano Francisco, no te acerques mucho…
Yo estaba tranquilo allá en el convento;
al pueblo salía,
y si algo me daban estaba contento
y manso comía.
Mas empecé a ver que en todas las casas
estaban la Envidia, la Saña, la Ira,
y en todos los rostros ardían las brasas
de odio, de lujuria, de infamia y mentira.
Hermanos a hermanos hacían la guerra,
perdían los débiles, ganaban los malos,
hembra y macho eran como perro y perra,
y un buen día todos me dieron de palos.
Me vieron humilde, lamía las manos
y los pies. Seguía tus sagradas leyes,
todas las criaturas eran mis hermanos:
los hermanos hombres, los hermanos bueyes,
hermanas estrellas y hermanos gusanos.
Y así, me apalearon y me echaron fuera.
Y su risa fue como un agua hirviente,
y entre mis entrañas revivió la fiera,
y me sentí lobo malo de repente;
mas siempre mejor que esa mala gente.
y recomencé a luchar aquí,
a me defender y a me alimentar.
Como el oso hace, como el jabalí,
que para vivir tienen que matar.
Déjame en el monte, déjame en el risco,
déjame existir en mi libertad,
vete a tu convento, hermano Francisco,
sigue tu camino y tu santidad.

El santo de Asís no le dijo nada.
Le miró con una profunda mirada,
y partió con lágrimas y con desconsuelos,
y habló al Dios eterno con su corazón.
El viento del bosque llevó su oración,
que era: Padre nuestro, que estás en los cielos…

Rubén Darío, 1913

sombras

¿Cuantas veces fui el último en la batalla?
¿Cuantas primaveras llegaron cuando se acababa el aliento?
¿Cuantas veces fui el águila de la jauría?
¿ Cuantas veces abandone mi tierra cruzando las montañas?
¿ Cuantas veces volví al sosiego del hogar?

¿Cuantas veces cruzamos la mar?
 cantando las añoranzas del hogar al que regresaríamos poco antes del invierno

¿ Cuantas veces ganaron los canallas y nos tuvimos que esconder en los bosques y en las cuevas?
¿Cuantas veces fuimos nosotros los piratas que llegamos allende el mar a quitar vidas y doncellas?

después de diez mil años de andar batallando por el mundo
 todo termina en la basura de un pueblo polvoriento
donde no corren agua limpia por lo abrevaderos
ni refresca la brisa entre los pinos
ni deslumbra el sol entre los blancos picos
donde los traidores se alimentan de sangre y de estiércol

¡que triste!
de tantas maneras de ganarse el pan
escoger el suicidio compartido
unos dormidos
otros contando divisas

pero como el árbol talado que retoña
todavía espero cosas de la vida
espero darle digna muerte a mis ancestros
honor a mis dioses
fortaleza a mis hermanos
esperanza a mi hija y a mi madre

se ve perdida la batalla
pero no es la primera vez
y ya ves
aquí estamos

¿Cuantas veces fui el último en la batalla?
¿Cuantas primaveras llegaron cuando se acababa el aliento?
¿Cuantas veces fui el águila de la jauría?
¿ Cuantas veces abandone mi tierra cruzando las montañas?
¿ Cuantas veces volví al sosiego del hogar?

¿Cuantas veces cruzamos la mar?
 cantando las añoranzas del hogar al que regresaríamos poco antes del invierno

¿ Cuantas veces ganaron los canallas y nos tuvimos que esconder en los bosques y en las cuevas?
¿Cuantas veces fuimos nosotros los piratas que llegamos allende el mar a quitar vidas y doncellas?

después de diez mil años de andar batallando por el mundo
 todo termina en la basura de un pueblo polvoriento
donde no corren agua limpia por lo abrevaderos
ni refresca la brisa entre los pinos
ni deslumbra el sol entre los blancos picos
donde los traidores se alimentan de sangre y de estiércol

¡que triste!
de tantas maneras de ganarse el pan
escoger el suicidio compartido
unos dormidos
otros contando divisas

pero como el árbol talado que retoña
todavía espero cosas de la vida
espero darle digna muerte a mis ancestros
honor a mis dioses
fortaleza a mis hermanos
esperanza a mi hija y a mi madre

se ve perdida la batalla
pero no es la primera vez
y ya ves
aquí estamos