Almas Veganas

Almas veganas es un santuario para “acoger a aquellas animales (hembras) que son susceptibles de ser destinatarias de violencia, abuso, maltrato psicológico y, en definitiva, que se encuentren expuestos a condiciones de vida de esclavitud.”

La base de sus valores se cimenta sobre los ideales de “el antiespecismo, el transfeminismo, el asamblearismo y el veganismo intersecional”. 

La asociación

Almas veganas es un santuario para “acoger a aquellas animales (hembras) que son susceptibles de ser destinatarias de violencia, abuso, maltrato psicológico y, en definitiva, que se encuentren expuestos a condiciones de vida de esclavitud.” La base de sus valores se cimenta sobre los ideales de “el antiespecismo, el transfeminismo, el asamblearismo y el veganismo intersecional”.  La asociación

Beslán

El domingo 1 de septiembre de 2019 se cumplen 15 años de una de las peores masacres de la Rusia moderna. Ocurrió en una escuela, donde un grupo terrorista tomó a más de 1,100 personas de rehén y luchó con la policía por 3 días. Cientos terminaron muertos, la mayoría de ellos eran niños que celebraban su primer día de clase. En una solemne ceremonia, los padres y ex alumnos de la escuela se juntaron para recordar a los que fallecieron durante esos terribles días. La ceremonia conmemorativa se llevó a cabo dentro de la misma escuela, que hoy opera con normalidad.

Murieron 186 niños durante la toma del colegio. Muchos de ellos fueron atrapados dentro de los escombros cuando se cayó el techo del gimnasio, donde estaban agazapados.

La masacre de Beslán (Террористический акт в Беслане en ruso) tuvo lugar el 3 de septiembre de 2004, dos días después de que un colegio de Beslán, en Osetia del Norte (Rusia), fuera tomado por terroristas musulmanes armados, supuestamente una combinación de chechenos e ingusetios, entre otros. Ese día se produjo un tiroteo entre los secuestradores y las fuerzas de seguridad rusas, dejando un saldo de 334 muertos (186 de ellos niños) y más de 700 heridos.

A las 09:30, hora local (GMT+3), del 1 de septiembre de 2004 (la mañana del primer día de las clases de otoño), un grupo islamista de unas 30 personas armadas llegó en camiones GAZelle y camiones militares GAZ-66 e irrumpió en el Colegio de Enseñanza Media Número Uno de Beslán, cuyos alumnos tienen entre 7 y 18 años. La mayoría de los atacantes llevaba pasamontañas negros y unos cuantos llevaban cinturones explosivos. Tras un tiroteo con la policía en el que murieron cinco agentes, los atacantes se apoderaron del edificio, tomando como rehenes a 1181 personas, la mayoría menores. Unos cincuenta rehenes consiguieron huir en el ataque inicial. Hubo confusión sobre el número de rehenes que había en el colegio: el gobierno sostenía que había algo más de 350, pero otras fuentes elevaban ese número a 1500. Más tarde, se oyeron varios disparos provenientes del edificio, que algunos pensaron que eran para intimidar a las fuerzas de seguridad rusas. Más tarde se reveló que los atacantes habían matado a veinte hombres adultos tomados como rehenes y habían tirado sus cuerpos fuera del edificio ese mismo día.

Al tercer día se desencadenó la tragedia, cuando por causas no determinadas explotaron dos bombas que los terroristas habían colocado en el gimnasio, donde mantenían a los rehenes. Entonces, según las autoridades, comenzó el asalto contra la escuela. Perecieron 331 rehenes, en su mayoría niños, algunos calcinados, otros alcanzados por las balas. Además, otros 728 resultaron heridos.

Un trabajador del Ministerio de Situaciones de Emergencia, dijo que el tiroteo empezó antes de que su camión llegara al punto de recogida. No pudo identificar si el tiroteo lo iniciaron los padres armados de los rehenes o los secuestradores. Los periodistas y el trabajador oyeron crecer el estruendo de las armas automáticas antes de que se produjeran las explosiones. Ruslán Áushev, un negociador clave durante el asedio, explicó al diario Nóvaya Gazeta que un secuestrador provocó accidentalmente una primera explosión al tropezar con un cable; como consecuencia, civiles armados, algunos de ellos al parecer padres de los rehenes, empezaron a disparar; el tiroteo hizo creer a los secuestradores que el colegio iba a ser asaltado, a pesar de las garantías dadas por los negociadores de lo contrario; entonces supuestamente anunciaron «De acuerdo, se acabó, llegó la hora de hacer estallar las bombas», lo que tuvo como consecuencia que se diera la orden de asaltar el edificio.

Parece ser que en ese momento, las fuerzas especiales rusas activaron su plan de acción inmediato de asaltar el colegio para rescatar a los que quedaron en el interior. Estalló una batalla caótica mientras las fuerzas especiales intentaban entrar en la escuela al tiempo que protegían la huida de los rehenes. La contundencia de la intervención fue enorme; además de las fuerzas especiales, también participó el ejército regular y tropas del Ministerio de Interior, así como helicópteros de combate (varios Mil Mi-24 y Mil Mi-8) y, por lo menos, un tanque.13 Muchos civiles también se unieron a la batalla portando sus propias armas. Parece muy probable que algunos de los muertos lo fueran a causa del denominado fuego amigo. Los secuestradores provocaron más explosiones, destruyendo totalmente el gimnasio e incendiando buena parte del edificio, mientras los comandos de las fuerzas especiales perforaban las paredes para permitir la huida a los rehenes. Aproximadamente a las 15:00, dos horas después de que se iniciara el asalto, las tropas rusas declararon que tenían bajo control casi todo el colegio. Sin embargo, la lucha seguía y tres terroristas fueron localizados en el sótano con varios rehenes.16 Fueron abatidos aunque antes asesinaron a los rehenes.

Nurpashá Kuláyev
, miembro del grupo separatista que  tomó la Escuela Número Uno de la ciudad norosetia de Beslán, fue declarado culpable de todos los cargos que se le imputaron -ocho artículos del Código Penal- y sentenciado a cadena perpetua. Kuláyev, el único de los 32 miembros del comando que fue capturado vivo, se había declarado inocente argumentando que fue obligado a unirse al grupo terrorista que en la mañana del primero de septiembre de 2004 interrumpió a tiros la fiesta de comienzo del curso escolar y se atrincheró en el mejor colegio de Beslán con más de 1.000 rehenes. Una vez dictada la sentencia, algunos niños y madres de las víctimas trataron de atacar a Kuláyev, que fue protegido por la policía.

Gran parte de los sobrevivientes no creen a las autoridades, que, por boca de la fiscalía, afirman que no se cometieron errores durante la liberación de los rehenes. Como ha señalado Ela Kezáyeva, dirigente de La Voz de Beslán, «el fiscal no ha llegado hasta la verdad porque lo único que les preocupa es ocultar los crímenes de los servicios secretos». Para ella y muchos otros, no sólo los terroristas son culpables, sino que «también lo es el Servicio Federal de Seguridad».
La falta de confianza en las autoridades se debe, entre otras cosas, a que han mentido. Así, negaban que hubieran empleado tanques y lanzallamas durante el asalto a la escuela. Pero después, ante las pruebas recogidas por las comisiones de investigación, aseguran que lo hicieron cuando ya no había rehenes en el colegio. Y son muchos los que ponen en duda esta versión. En vísperas de la sentencia a Kuláyev, un especialista que testificó ante la comisión parlamentaria rusa llegó a la conclusión contraria. El diputado Yuri Savéliev, experto en física de combustión y explosiones, afirma que las fuerzas federales utilizaron los lanzallamas cuando en el colegio todavía había rehenes. Savéliev, al igual que los legisladores norosetios, no descarta que las explosiones ocurridas en el gimnasio pudieron haber sido motivadas por las acciones de las fuerzas especiales.

Aunque quedan muchas preguntas sin responder el gobierno ruso ha rechazado realizar una investigación sobre los eventos ocurridos en Beslán. 15 años después de esta masacre, muchos se quejan que nunca hubo una investigación oficial. En el 2017, la Corte Europea de Derechos Humanos (CEDH) condenó a Moscú a pagar 3 millones de euros por los «fallos graves» cometidos durante la toma de rehenes. La sentencia constataba violaciones por la inacción en materia de seguridad, a pesar de conocer la amenaza; por las deficiencias graves en la investigación; por no minimizar riesgos en el salvamento y por la fuerza letal usada por las fuerzas de seguridad, que ocasionó víctimas adicionales entre los secuestrados. Según el fallo de la Corte europea, las autoridades rusas «disponían de suficiente información precisa sobre un proyecto de ataque terrorista en la región, ligado al inicio del curso escolar».

Vladimir Putin, quien ya era el presidente, usó la tragedia como una excusa para consolidar su poder. Pocos meses después de la masacre, se realizó a una serie de reformas del gobierno federal que centralizaron el poder en el Kremlin y fortalecieron los poderes del Presidente de Rusia.

El domingo 1 de septiembre de 2019 se cumplen 15 años de una de las peores masacres de la Rusia moderna. Ocurrió en una escuela, donde un grupo terrorista tomó a más de 1,100 personas de rehén y luchó con la policía por 3 días. Cientos terminaron muertos, la mayoría de ellos eran niños que celebraban su primer día de clase. En una solemne ceremonia, los padres y ex alumnos de la escuela se juntaron para recordar a los que fallecieron durante esos terribles días. La ceremonia conmemorativa se llevó a cabo dentro de la misma escuela, que hoy opera con normalidad.

Murieron 186 niños durante la toma del colegio. Muchos de ellos fueron atrapados dentro de los escombros cuando se cayó el techo del gimnasio, donde estaban agazapados.

La masacre de Beslán (???????????????? ??? ? ??????? en ruso) tuvo lugar el 3 de septiembre de 2004, dos días después de que un colegio de Beslán, en Osetia del Norte (Rusia), fuera tomado por terroristas musulmanes armados, supuestamente una combinación de chechenos e ingusetios, entre otros. Ese día se produjo un tiroteo entre los secuestradores y las fuerzas de seguridad rusas, dejando un saldo de 334 muertos (186 de ellos niños) y más de 700 heridos.

A las 09:30, hora local (GMT+3), del 1 de septiembre de 2004 (la mañana del primer día de las clases de otoño), un grupo islamista de unas 30 personas armadas llegó en camiones GAZelle y camiones militares GAZ-66 e irrumpió en el Colegio de Enseñanza Media Número Uno de Beslán, cuyos alumnos tienen entre 7 y 18 años. La mayoría de los atacantes llevaba pasamontañas negros y unos cuantos llevaban cinturones explosivos. Tras un tiroteo con la policía en el que murieron cinco agentes, los atacantes se apoderaron del edificio, tomando como rehenes a 1181 personas, la mayoría menores. Unos cincuenta rehenes consiguieron huir en el ataque inicial. Hubo confusión sobre el número de rehenes que había en el colegio: el gobierno sostenía que había algo más de 350, pero otras fuentes elevaban ese número a 1500. Más tarde, se oyeron varios disparos provenientes del edificio, que algunos pensaron que eran para intimidar a las fuerzas de seguridad rusas. Más tarde se reveló que los atacantes habían matado a veinte hombres adultos tomados como rehenes y habían tirado sus cuerpos fuera del edificio ese mismo día.

Al tercer día se desencadenó la tragedia, cuando por causas no determinadas explotaron dos bombas que los terroristas habían colocado en el gimnasio, donde mantenían a los rehenes. Entonces, según las autoridades, comenzó el asalto contra la escuela. Perecieron 331 rehenes, en su mayoría niños, algunos calcinados, otros alcanzados por las balas. Además, otros 728 resultaron heridos.

Un trabajador del Ministerio de Situaciones de Emergencia, dijo que el tiroteo empezó antes de que su camión llegara al punto de recogida. No pudo identificar si el tiroteo lo iniciaron los padres armados de los rehenes o los secuestradores. Los periodistas y el trabajador oyeron crecer el estruendo de las armas automáticas antes de que se produjeran las explosiones. Ruslán Áushev, un negociador clave durante el asedio, explicó al diario Nóvaya Gazeta que un secuestrador provocó accidentalmente una primera explosión al tropezar con un cable; como consecuencia, civiles armados, algunos de ellos al parecer padres de los rehenes, empezaron a disparar; el tiroteo hizo creer a los secuestradores que el colegio iba a ser asaltado, a pesar de las garantías dadas por los negociadores de lo contrario; entonces supuestamente anunciaron «De acuerdo, se acabó, llegó la hora de hacer estallar las bombas», lo que tuvo como consecuencia que se diera la orden de asaltar el edificio.

Parece ser que en ese momento, las fuerzas especiales rusas activaron su plan de acción inmediato de asaltar el colegio para rescatar a los que quedaron en el interior. Estalló una batalla caótica mientras las fuerzas especiales intentaban entrar en la escuela al tiempo que protegían la huida de los rehenes. La contundencia de la intervención fue enorme; además de las fuerzas especiales, también participó el ejército regular y tropas del Ministerio de Interior, así como helicópteros de combate (varios Mil Mi-24 y Mil Mi-8) y, por lo menos, un tanque.13 Muchos civiles también se unieron a la batalla portando sus propias armas. Parece muy probable que algunos de los muertos lo fueran a causa del denominado fuego amigo. Los secuestradores provocaron más explosiones, destruyendo totalmente el gimnasio e incendiando buena parte del edificio, mientras los comandos de las fuerzas especiales perforaban las paredes para permitir la huida a los rehenes. Aproximadamente a las 15:00, dos horas después de que se iniciara el asalto, las tropas rusas declararon que tenían bajo control casi todo el colegio. Sin embargo, la lucha seguía y tres terroristas fueron localizados en el sótano con varios rehenes.16 Fueron abatidos aunque antes asesinaron a los rehenes.

Nurpashá Kuláyev
, miembro del grupo separatista que  tomó la Escuela Número Uno de la ciudad norosetia de Beslán, fue declarado culpable de todos los cargos que se le imputaron -ocho artículos del Código Penal- y sentenciado a cadena perpetua. Kuláyev, el único de los 32 miembros del comando que fue capturado vivo, se había declarado inocente argumentando que fue obligado a unirse al grupo terrorista que en la mañana del primero de septiembre de 2004 interrumpió a tiros la fiesta de comienzo del curso escolar y se atrincheró en el mejor colegio de Beslán con más de 1.000 rehenes. Una vez dictada la sentencia, algunos niños y madres de las víctimas trataron de atacar a Kuláyev, que fue protegido por la policía.

Gran parte de los sobrevivientes no creen a las autoridades, que, por boca de la fiscalía, afirman que no se cometieron errores durante la liberación de los rehenes. Como ha señalado Ela Kezáyeva, dirigente de La Voz de Beslán, "el fiscal no ha llegado hasta la verdad porque lo único que les preocupa es ocultar los crímenes de los servicios secretos". Para ella y muchos otros, no sólo los terroristas son culpables, sino que "también lo es el Servicio Federal de Seguridad".
La falta de confianza en las autoridades se debe, entre otras cosas, a que han mentido. Así, negaban que hubieran empleado tanques y lanzallamas durante el asalto a la escuela. Pero después, ante las pruebas recogidas por las comisiones de investigación, aseguran que lo hicieron cuando ya no había rehenes en el colegio. Y son muchos los que ponen en duda esta versión. En vísperas de la sentencia a Kuláyev, un especialista que testificó ante la comisión parlamentaria rusa llegó a la conclusión contraria. El diputado Yuri Savéliev, experto en física de combustión y explosiones, afirma que las fuerzas federales utilizaron los lanzallamas cuando en el colegio todavía había rehenes. Savéliev, al igual que los legisladores norosetios, no descarta que las explosiones ocurridas en el gimnasio pudieron haber sido motivadas por las acciones de las fuerzas especiales.



Aunque quedan muchas preguntas sin responder el gobierno ruso ha rechazado realizar una investigación sobre los eventos ocurridos en Beslán. 15 años después de esta masacre, muchos se quejan que nunca hubo una investigación oficial. En el 2017, la Corte Europea de Derechos Humanos (CEDH) condenó a Moscú a pagar 3 millones de euros por los "fallos graves" cometidos durante la toma de rehenes. La sentencia constataba violaciones por la inacción en materia de seguridad, a pesar de conocer la amenaza; por las deficiencias graves en la investigación; por no minimizar riesgos en el salvamento y por la fuerza letal usada por las fuerzas de seguridad, que ocasionó víctimas adicionales entre los secuestrados. Según el fallo de la Corte europea, las autoridades rusas "disponían de suficiente información precisa sobre un proyecto de ataque terrorista en la región, ligado al inicio del curso escolar".

Vladimir Putin, quien ya era el presidente, usó la tragedia como una excusa para consolidar su poder. Pocos meses después de la masacre, se realizó a una serie de reformas del gobierno federal que centralizaron el poder en el Kremlin y fortalecieron los poderes del Presidente de Rusia.




Humberto Medina Ainslie

24.06.2015

Etiquetas:
EU,
FBI,
DEA,
Raymundo Riva Palacio,
familia Medina,

MONTERREY.– El imperio inmobiliario de la familia Medina en San Antonio, Texas, se maneja desde la casa de Alejandro Medina, hermano del gobernador Rodrigo Medina, en la calle Twilight Ridge, de una oficina en un pequeño edificio de tres pisos en la calle Oasis, de una oficina en la calle East Sonterra de Humberto Medina Ainslie, junto a una licorería y una oficina de Federal Express, y de una modesta casa en West Avenue, al lado de un taller mecánico. Desde ahí, en ocho años, los Medina han realizado operaciones en bienes raíces por un valor estimado en mil millones de pesos.


17.06.2015

El gobernador Medina está pagando el solapamiento de abusos y tráfico de influencia que le permitió a su padre, que fue insaciable. Medina Ainslie tiene una notaría en la pudiente colonia Del Valle, en el municipio de mayor ingreso per cápita en el país, San Pedro Garza García, que se la dio el gobernador Natividad González Parás, de quien fue consejero jurídico, semanas antes de entregar el poder a Rodrigo Medina. Ese fue su centro de operaciones para desatar, desde los primeros días del gobierno de su hijo, las arbitrariedades que hoy le pueden costar la libertad a él y al gobernador.


Martes, Junio 16, 2015 – 21:40

MONTERREY, NUEVO LEÓN.-El gobernador del estado de Nuevo León, Rodrigo Medina de la Cruz, insistió en que su patrimonio se encuentra apegado a la ley y no hay nada más que mostrar.

El primer mandatario estatal indicó que se ha hablado mucho del patrimonio de su familia, en específico de su padre y hermano, y aunque aclaró no deslindarse del tema, enfatizó que esos asuntos no tienen nada que ver ni con él, ni con su esposa e hijos.

Agregó que no tiene participación en esas sociedades, ningún aprovechamiento directo, indirecto, ni cruces de cheques, ni utilidades por la venta de terrenos.

Medina de la Cruz, manifestó que en su familia no hay servidores públicos, sino personas físicas con derecho a una vida empresarial y económica para salir adelante, de tal forma, que recalcó la trayectoria de 47 años de trabajo de su padre, por lo que asegura todo es legal.


Humberto Medina Ainslie está empacando sus maletas. Se va de Nuevo León porque se convirtió en el mayor obstáculo, en el talón de Aquiles de la administración de su hijo, el gobernador Rodrigo Medina.

http://www.reporteindigo.com/node/20570

Contrario a lo que señalan los capitanes de empresa, la plaza de Nuevo León no está fuera de control. Sí tiene dueño, hace grandes negocios al amparo del poder de su hijo y se llama Humberto Medina Ainslie

24.06.2015

Etiquetas:
EU,
FBI,
DEA,
Raymundo Riva Palacio,
familia Medina,

MONTERREY.– El imperio inmobiliario de la familia Medina en San Antonio, Texas, se maneja desde la casa de Alejandro Medina, hermano del gobernador Rodrigo Medina, en la calle Twilight Ridge, de una oficina en un pequeño edificio de tres pisos en la calle Oasis, de una oficina en la calle East Sonterra de Humberto Medina Ainslie, junto a una licorería y una oficina de Federal Express, y de una modesta casa en West Avenue, al lado de un taller mecánico. Desde ahí, en ocho años, los Medina han realizado operaciones en bienes raíces por un valor estimado en mil millones de pesos.




17.06.2015

El gobernador Medina está pagando el solapamiento de abusos y tráfico de influencia que le permitió a su padre, que fue insaciable. Medina Ainslie tiene una notaría en la pudiente colonia Del Valle, en el municipio de mayor ingreso per cápita en el país, San Pedro Garza García, que se la dio el gobernador Natividad González Parás, de quien fue consejero jurídico, semanas antes de entregar el poder a Rodrigo Medina. Ese fue su centro de operaciones para desatar, desde los primeros días del gobierno de su hijo, las arbitrariedades que hoy le pueden costar la libertad a él y al gobernador.



MONTERREY, NUEVO LEÓN.-El gobernador del estado de Nuevo León, Rodrigo Medina de la Cruz, insistió en que su patrimonio se encuentra apegado a la ley y no hay nada más que mostrar.

El primer mandatario estatal indicó que se ha hablado mucho del patrimonio de su familia, en específico de su padre y hermano, y aunque aclaró no deslindarse del tema, enfatizó que esos asuntos no tienen nada que ver ni con él, ni con su esposa e hijos.

Agregó que no tiene participación en esas sociedades, ningún aprovechamiento directo, indirecto, ni cruces de cheques, ni utilidades por la venta de terrenos.

Medina de la Cruz, manifestó que en su familia no hay servidores públicos, sino personas físicas con derecho a una vida empresarial y económica para salir adelante, de tal forma, que recalcó la trayectoria de 47 años de trabajo de su padre, por lo que asegura todo es legal.







Humberto Medina Ainslie está empacando sus maletas. Se va de Nuevo León porque se convirtió en el mayor obstáculo, en el talón de Aquiles de la administración de su hijo, el gobernador Rodrigo Medina.

http://www.reporteindigo.com/node/20570

Contrario a lo que señalan los capitanes de empresa, la plaza de Nuevo León no está fuera de control. Sí tiene dueño, hace grandes negocios al amparo del poder de su hijo y se llama Humberto Medina Ainslie

El ejercito más moral del mundo

La nueva espiral de violencia, la más grave desde noviembre de 2012, tiene su origen en el secuestro el 12 de junio de tres estudiantes israelíes en Cisjordania, cuyos cuerpos sin vida fueron hallados unos días después. El gobierno israelí acusó a Hamas y lanzó una campaña de detenciones contra el movimiento, que en represalia empezó a disparar cohetes desde su feudo de Gaza. En venganza, un adolescente palestino fue raptado y quemado vivo en Jerusalén presuntamente por fundamentalistas judíos.

Según cifras de la ONU, desde el inicio de la operación israelí Margen Protector, el 8 de julio, hasta el 3 de agosto habían muerto 1.717 palestinos. De ellos, 1.176 eran civiles, entre los que se cuentan 377 niños y 196 mujeres. Del lado israelí han muerto 64 soldados, dos civiles israelíes y un extranjero nacionalizado.

El ataque sobre la escuela de la ONU ocurrió en la entrada del colegio, que alberga a miles de desplazados por el conflicto. Israel negó que la escuela fuera su objetivo. Testigos aseguran que el misil impactó sobre personas que hacían fila para obtener comida. Sin embargo, las fuerzas israelíes aseguran haber abatido a tres militantes de Hamas que iban en bicicleta.

La escuela en cuestión albergaba a unas 3.000 personas, lo que explica el alto número de víctimas.

Durante la actual ofensiva militar, proyectiles del Ejército israelí han alcanzado en al menos otras cinco ocasiones distintos complejos de la ONU, en varios casos ocasionando numerosas víctimas mortales.

El último caso se produjo el pasado 30 de julio cuando quince palestinos murieron y medio centenar resultaron heridos en otro bombardeo en una escuela de la UNRWA en Yabalia, en el norte de Gaza, lo que desató una ola de condenas internacionales contra Israel.

«En un cuarto del hospital kuwaití en Rafah, en la Franja de Gaza, los cadáveres de cuatro niños son apilados en una nevera para helados y comestibles, porque ya no hay espacio en las morgues».

«Frente al edificio yacen los cadáveres de toda una familia, mientras los cuerpos más pequeños son besados por mujeres que sollozan».

La escena atestiguada hace 24 horas por un corresponsal de la agencia Associated Press en Gaza apunta al horror que los médicos presentes en el territorio deben confrontar cada día.

Uno de los primeros ataques del día golpeó la mezquita de al-Shamaa, -de 700 años de antigüedad-, en el barrio de Zaytoun. Alrededor de 30 civiles, entre ellos varios niños, fueron trasladados de urgencia a los hospitales con heridas de distinta gravedad y el barrio quedó bajo escombros.

En Khuza`a, una ciudad al este de Jan Younis, en el sur de la franja, habitantes contaron a la prensa que tanques israelíes atacaron con dureza varias viviendas.

Atrapadas en medio del bombardeo, las familias que viven allí pidieron ayuda a equipos de rescate, pero las ambulancias no pudieron alcanzar el área debido a los intensos disparos de artillería de los tanques israelíes, informó la agencia de noticias DPA.

La nueva espiral de violencia, la más grave desde noviembre de 2012, tiene su origen en el secuestro el 12 de junio de tres estudiantes israelíes en Cisjordania, cuyos cuerpos sin vida fueron hallados unos días después. El gobierno israelí acusó a Hamas y lanzó una campaña de detenciones contra el movimiento, que en represalia empezó a disparar cohetes desde su feudo de Gaza. En venganza, un adolescente palestino fue raptado y quemado vivo en Jerusalén presuntamente por fundamentalistas judíos.

Según cifras de la ONU, desde el inicio de la operación israelí Margen Protector, el 8 de julio, hasta el 3 de agosto habían muerto 1.717 palestinos. De ellos, 1.176 eran civiles, entre los que se cuentan 377 niños y 196 mujeres. Del lado israelí han muerto 64 soldados, dos civiles israelíes y un extranjero nacionalizado.

El ataque sobre la escuela de la ONU ocurrió en la entrada del colegio, que alberga a miles de desplazados por el conflicto. Israel negó que la escuela fuera su objetivo. Testigos aseguran que el misil impactó sobre personas que hacían fila para obtener comida. Sin embargo, las fuerzas israelíes aseguran haber abatido a tres militantes de Hamas que iban en bicicleta.

La escuela en cuestión albergaba a unas 3.000 personas, lo que explica el alto número de víctimas.

Durante la actual ofensiva militar, proyectiles del Ejército israelí han alcanzado en al menos otras cinco ocasiones distintos complejos de la ONU, en varios casos ocasionando numerosas víctimas mortales.

El último caso se produjo el pasado 30 de julio cuando quince palestinos murieron y medio centenar resultaron heridos en otro bombardeo en una escuela de la UNRWA en Yabalia, en el norte de Gaza, lo que desató una ola de condenas internacionales contra Israel.

"En un cuarto del hospital kuwaití en Rafah, en la Franja de Gaza, los cadáveres de cuatro niños son apilados en una nevera para helados y comestibles, porque ya no hay espacio en las morgues".
"Frente al edificio yacen los cadáveres de toda una familia, mientras los cuerpos más pequeños son besados por mujeres que sollozan".

La escena atestiguada hace 24 horas por un corresponsal de la agencia Associated Press en Gaza apunta al horror que los médicos presentes en el territorio deben confrontar cada día.

Uno de los primeros ataques del día golpeó la mezquita de al-Shamaa, -de 700 años de antigüedad-, en el barrio de Zaytoun. Alrededor de 30 civiles, entre ellos varios niños, fueron trasladados de urgencia a los hospitales con heridas de distinta gravedad y el barrio quedó bajo escombros.

En Khuza`a, una ciudad al este de Jan Younis, en el sur de la franja, habitantes contaron a la prensa que tanques israelíes atacaron con dureza varias viviendas.

Atrapadas en medio del bombardeo, las familias que viven allí pidieron ayuda a equipos de rescate, pero las ambulancias no pudieron alcanzar el área debido a los intensos disparos de artillería de los tanques israelíes, informó la agencia de noticias DPA.









monkey do

El nivel cultural en Estados Unidos es sorprendentemente bajo, sobre todo considerando que es un país desarrollado. Según un estudio sobre educación
 (http://thelearningcurve.pearson.com/2014-report-summary/ ), en una escala donde Corea del Sur tiene una puntuación de 1.3, Estados Unidos tiene 0.4 puntos.

La población de Estados Unidos tiene ideas patéticas sobre la realidad, las ciencias, y la política. Por dar un ejemplo dramático, 46% de la población admite creer que el Universo tiene alrededor de diez mil años y que el ser humano apareció de repente en su forma actual. Muchos creen que las Naciones Unidas es una organización diabólica maquinando conquistar los Estados Unidos para instaurar un gobierno comunista. En este punto cabe puntualizar que por gobierno comunista se refieren a países como Canadá, que tienen programas de salud publica. Estas creencias las comparte la gran mayoría de la población, independientemente del nivel de educación.

Sería exagerado etiquetar a Estados Unidos como una dictadura; comparado con regímenes como el de Corea del Norte, Estados Unidos si es un país democrático con libertad de expresión. Pero la realidad es que socio-políticamente Gringolandia es una plutocracia bastante monolítica. Plutocracia (del griego πλουτοκρατία, ploutos ‘riqueza’ y kratos ‘poder’) es una síntesis crítica que se hace a la democracia, al sufragio universal y al parlamentarismo, pudiendo enunciarse como un sistema de gobierno en el que el poder lo ostentan quienes poseen las fuentes de riqueza.

Formalmente en Estados Unidos existen dos partidos que comparten el poder. En la práctica existe un sistema único de puertas revolventes, donde los ejecutivos de los grandes corporativos mundiales entran y salen de los puestos de gobierno. Para dar la ilusión de democracia y establecer posicionamientos de marca de cada partido politico, existe una campaña publicitaria continua donde se discute una pseudo-agenda de temas de interés sin más propósito que entretener y definir audiencias para fines mercadologicos. La temática publicitaria es compleja, irresoluble e imposible de delimitar, pero al mismo tiempo se compone de asuntos que no afectan los intereses de la Plutocracia. Temas como el matrimonio homosexual, o la legislación del aborto, o el bullying en las escuelas.  No es que los temas privilegiados por los medios publicitarios no tengan una importancia intrínseca,  pero no se trata de llegar a un acuerdo. Antes al contrario, lo que se pretende es un parloteo interminable que no lleva a nada. El método se pudiera resumir como La moral de las frases matonas.

Es por lo tanto muy triste y perturbador que estas campañas publicitarias sean absorbidas completas, inclusive con su nomenclatura, por la sociedad mexicana, tomándolas fuera de su contexto original, ya de por si viciado. El daño que esto hace es doble. Por un lado distrae de problemáticas urgentes, y por otro complica y perturba cuestiones ya de por si difíciles, pero que ya estaban controladas, y se cae en el retroceso.

El nivel cultural en Estados Unidos es sorprendentemente bajo, sobre todo considerando que es un país desarrollado. Según un estudio sobre educación
 (http://thelearningcurve.pearson.com/2014-report-summary/ ), en una escala donde Corea del Sur tiene una puntuación de 1.3, Estados Unidos tiene 0.4 puntos.

La población de Estados Unidos tiene ideas patéticas sobre la realidad, las ciencias, y la política. Por dar un ejemplo dramático, 46% de la población admite creer que el Universo tiene alrededor de diez mil años y que el ser humano apareció de repente en su forma actual. Muchos creen que las Naciones Unidas es una organización diabólica maquinando conquistar los Estados Unidos para instaurar un gobierno comunista. En este punto cabe puntualizar que por gobierno comunista se refieren a países como Canadá, que tienen programas de salud publica. Estas creencias las comparte la gran mayoría de la población, independientemente del nivel de educación.

Sería exagerado etiquetar a Estados Unidos como una dictadura; comparado con regímenes como el de Corea del Norte, Estados Unidos si es un país democrático con libertad de expresión. Pero la realidad es que socio-políticamente Gringolandia es una plutocracia bastante monolítica. Plutocracia (del griego ????????????, ploutos 'riqueza' y kratos 'poder') es una síntesis crítica que se hace a la democracia, al sufragio universal y al parlamentarismo, pudiendo enunciarse como un sistema de gobierno en el que el poder lo ostentan quienes poseen las fuentes de riqueza.

Formalmente en Estados Unidos existen dos partidos que comparten el poder. En la práctica existe un sistema único de puertas revolventes, donde los ejecutivos de los grandes corporativos mundiales entran y salen de los puestos de gobierno. Para dar la ilusión de democracia y establecer posicionamientos de marca de cada partido politico, existe una campaña publicitaria continua donde se discute una pseudo-agenda de temas de interés sin más propósito que entretener y definir audiencias para fines mercadologicos. La temática publicitaria es compleja, irresoluble e imposible de delimitar, pero al mismo tiempo se compone de asuntos que no afectan los intereses de la Plutocracia. Temas como el matrimonio homosexual, o la legislación del aborto, o el bullying en las escuelas.  No es que los temas privilegiados por los medios publicitarios no tengan una importancia intrínseca,  pero no se trata de llegar a un acuerdo. Antes al contrario, lo que se pretende es un parloteo interminable que no lleva a nada. El método se pudiera resumir como La moral de las frases matonas.

Es por lo tanto muy triste y perturbador que estas campañas publicitarias sean absorbidas completas, inclusive con su nomenclatura, por la sociedad mexicana, tomándolas fuera de su contexto original, ya de por si viciado. El daño que esto hace es doble. Por un lado distrae de problemáticas urgentes, y por otro complica y perturba cuestiones ya de por si difíciles, pero que ya estaban controladas, y se cae en el retroceso.

Exhortación Apostólica Evangelii Gaudium


El primer gran documento del pontificado del papa Francisco ya está en la calle. Se trata de la «Exhortación Apostólica Evangelii Gaudium del Santo Padre Francisco a los obispos, a los presbíteros y diácnonos, a las personas consagradas y a los fieles laicos sobre el anuncio del Evangelio en el mundo actual». Son 224 folios y promete ser muy polémica, especialmente en el capítulo segundo: «En la crisis del compromiso comunitario».

En esa segunda parte de la Exhortación, el argentino hace un análisis de la situación actual en clave económica. Y se lanza con fuerza contra el «mercado libre, la globalización, el crecimiento económico o el consumo». Una «economía que mata», asegura Francisco, que llama a los cristianos a «reconocer e interpretar las mociones del buen espíritu y del malo».

Es una parte pequeña del documento, menos de una decena de páginas, pero con mucho contenido. Porque Francisco no hace ninguna referencia a la intervención de los poderes públicos, ni a la falta de libertad económica, ni a las barreras comerciales, ni a las leyes que limitan la competencia,… Todos los problemas parecen causados por el libre mercado, el capitalismo y la globalización.

En realidad, allí donde más libertad económica hay, menos pobreza existe, algo que el Papa no le parece relevante. Tampoco que sean los regímenes menos amables con el liberalismo aquellos donde más se ataca a la iglesia y donde más crece la miseria. En cuestiones económicas, el enemigo de Francisco es el mercado.

Cuanto más se extiende el libre mercado, más crecen los países. Por ejemplo, el último Índice de Libertad Económica está liderado por Hong Kong, Singapur, Australia, Nueva Zelanda, Suiza, Canadá, Chile, Mauricio, Dinamarca y EEUU. Todos estos países, con sus diferencias, están también entre los más prósperos del mundo. Enfrente, la lista la cierran Cuba, Corea del Norte o Zimbabue, países donde la carestía crece día a día.

Y en realidad, la pobreza en el mundo no sólo no está creciendo sino que desciende, tanto en términos porcentuales como en números absolutos. Y allí donde más priman los mercados, más cae. No sólo está el ejemplo asiático. En África, se está viviendo una auténtica revolución. El Continente Negro está entrando en el ciclo de la globalización y, en consecuencia, crece a tasas nunca vistas.

Las guerras no las comienzan los mercaderes, sino los políticos y los estados (esos del «bien común»). Y los atentados terroristas y otras formas modernas de violencia son cometidos abrumadoramente por individuos de familias de clase media y alta.

EXHORTACIÓN APOSTÓLICA EVANGELII GAUDIUM

DEL

SANTO PADRE FRANCISCO

A LOS OBISPOS

A LOS PRESBÍTEROS Y DIÁCONOS

A LAS PERSONAS CONSAGRADAS Y

A LOS FIELES LAICOS

SOBRE EL ANUNCIO DEL EVANGELIO EN EL MUNDO ACTUAL

El gran riesgo del mundo actual, con su múltiple y abrumadora oferta de consumo, es una tristeza individualista que brota del corazón cómodo y avaro, de la búsqueda enfermiza de placeres superficiales, de la conciencia aislada. Cuando la vida interior se clausura en los propios intereses, ya no hay espacio para los demás, ya no entran los pobres, ya no se escucha la voz de Dios, ya no se goza la dulce alegría de su amor, ya no palpita el entusiasmo por hacer el bien.

La tentación aparece frecuentemente bajo forma de excusas y reclamos, como si debieran darse innumerables condiciones para que sea posible la alegría. Esto suele suceder porque «la sociedad tecnológica ha logrado multiplicar las ocasiones de
placer, pero encuentra muy difícil engendrar la alegría».

Puedo decir que los gozos más bellos y espontáneos que he visto en mis años de vida son los de personas muy pobres que tienen poco a qué aferrarse. También recuerdo la genuina alegría de aquellos que, aun en medio de grandes compromisos profesionales, han sabido conservar un corazón creyente, desprendido y sencillo. De maneras variadas, esas alegrías beben en la fuente del amor siempre más grande de Dios que se nos manifestó en Jesucristo. No me cansaré de repetir aquellas palabras de Benedicto XVI que nos llevan al centro del Evangelio: «No se comienza a ser cristiano por una decisión ética o una gran idea, sino por el encuentro con un acontecimiento, con una Persona, que da un nuevo horizonte a la vida y, con ello, una orientación decisiva».

El bien siempre tiende a comunicarse. Toda experiencia auténtica de verdad y de belleza busca por sí misma su expansión, y cualquier persona que viva una profunda liberación adquiere mayor sensibilidad ante las necesidades de los demás. Comunicándolo, el bien se arraiga y se desarrolla. Por eso, quien quiera vivir con dignidad y plenitud no tiene otro camino más que reconocer al otro y buscar su bien. No deberían asombrarnos entonces algunas expresiones de san Pablo: «El amor de Cristo nos apremia» (2 Co5,14); «¡Ay de mí si no anunciara el Evangelio!» (1 Co9,16).

La humanidad vive en este momento un giro histórico, que podemos ver en los adelantos que se producen en diversos campos. Son de alabar los avances que contribuyen al bienestar de la gente, como, por ejemplo, en el ámbito de la salud, de la educación y de la comunicación. Sin embargo, no podemos olvidar que la mayoría de los hombres y mujeres de nuestro tiempo vive precariamente el día a día, con consecuencias funestas. Algunas patologías van en aumento. El miedo y la desesperación se apoderan del corazón de numerosas personas, incluso en los llamados países ricos. La alegría de vivir frecuentemente se apaga, la falta de respeto y la violencia crecen, la inequidad es cada vez más patente. Hay que luchar para vivir y, a menudo, para vivir con poca dignidad. Este cambio de época se ha generado por los enormes saltos cualitativos, cuantitativos, acelerados y acumulativos que se dan en el desarrollo científico, en las innovaciones tecnológicas y en sus veloces aplicaciones en distintos campos de la naturaleza y de la vida. Estamos en la era del conocimiento y la información, fuente de nuevas formas de un poder muchas veces
anónimo.

No a una economía de la exclusión

Así como el mandamiento de «no matar» pone un límite claro para asegurar el valor de la vida humana, hoy tenemos que decir «no a una economía de la exclusión y la inequidad». Esa economía mata. No puede ser que no sea noticia que muere de frío un anciano en situación de calle y que sí lo sea una caída de dos puntos en la bolsa. Eso es exclusión. No se puede tolerar más que se tire comida cuando hay gente que pasa hambre. Eso es inequidad. Hoy todo entra dentro del juego de la competitividad y de la ley del más fuerte, donde el poderoso se come al más débil. Como consecuencia de esta situación, grandes masas de la población se ven excluidas y marginadas: sin trabajo, sin horizontes, sin salida. Se considera al ser humano en sí mismo como un bien de consumo, que se puede usar y luego tirar. Hemos dado inicio a la cultura del «descarte» que, además, se promueve. Ya no se trata simplemente del fenómeno de la explotación y de la opresión, sino de algo nuevo: con la exclusión queda afectada en su misma raíz la pertenencia a la sociedad en la que se vive, pues ya no se está en ella abajo, en la periferia, o sin poder, sino que se
está fuera. Los excluidos no son «explotados» sino desechos, «sobrantes».

En este contexto, algunos todavía defienden las teorías del «derrame», que suponen que todo crecimiento económico, favorecido por la libertad de mercado, logra provocar por sí mismo mayor equidad e inclusión social en el mundo. Esta opinión, que jamás ha sido confirmada por los hechos, expresa una confianza burda e ingenua en la bondad de quienes detentan el poder económico y en los mecanismos sacralizados del sistema económico imperante. Mientras tanto, los excluidos siguen esperando. Para poder sostener un estilo de vida que excluye a otros, o para poder entusiasmarse con ese ideal egoísta, se ha desarrollado una globalización de la indiferencia. Casi sin advertirlo, nos volvemos incapaces de compadecernos ante los clamores de los otros, ya no lloramos ante el drama de los demás ni nos interesa cuidarlos, como si todo fuera una responsabilidad ajena que no nos incumbe. La cultura del bienestar nos anestesia y perdemos la calma si el mercado ofrece algo que todavía no hemos comprado, mientras todas esas vidas truncadas por falta de posibilidades nos parecen un mero espectáculo que de ninguna manera nos altera.

No a la nueva idolatría del dinero

Una de las causas de esta situación se encuentra en la relación que hemos establecido con el dinero, ya
que aceptamos pacíficamente su predominio sobre nosotros y nuestras sociedades. La crisis financiera que
atravesamos nos hace olvidar que en su origen hay una profunda crisis antropológica: ¡la negación de la primacía del ser humano! Hemos creado nuevos ídolos. La adoración del antiguo becerro de oro
(cf. Ex 32,1-35) ha encontrado una versión nueva y despiada da en el fetichismo del dinero y en la dictadura de la economía sin un rostro y sin un objetivo verdaderamente humano. La crisis mundial que afecta a las finanzas y a la economía pone de manifiesto sus desequilibrios y, sobre todo, la gravecarencia de su orientación antropológica que reduce al ser humano a una sola de sus necesidades: el consumo.

Mientras las ganancias de unos pocos crecen exponencialmente, las de la mayoría se quedan cada vez más lejos del bienestar de esa minoría feliz.

Este desequilibrio proviene de ideologías que defienden la autonomía absoluta de los mercados y la especulación financiera. De ahí que nieguen el derecho de control de los Estados, encargados de velar por el bien común. Se instaura una nueva tiranía invisible, a veces virtual, que impone, de forma unilateral e implacable, sus leyes y sus reglas. Además, la deuda y sus intereses alejan a los países de las posibilidades viables de su economía y a los ciudadanos de su poder adquisitivo real. A todo ello se añade una corrupción ramificada y una evasión fiscal egoísta, que han asumido dimensiones mundiales. El afán de poder y de tener no conoce límites. En este sistema, que tiende a fagocitarlo todo en orden a acrecentar beneficios, cualquier cosa que sea frágil, como el medio ambiente, queda indefensa ante los intereses del mercado divinizado,
convertidos en regla absoluta.

No a un dinero que gobierna en lugar de servir

Tras esta actitud se esconde el rechazo de la ética y el rechazo de Dios.

La ética suele ser mirada con cierto desprecio burlón. Se considera contraproducente, demasiado humana, porque relativiza el dinero y el poder. Se la siente como una amenaza, pues condena la manipulación y la
degradación de la persona. En definitiva, la ética lleva a un Dios que espera una respuesta comprometida que está fuera de las categorías del mercado. Para éstas, si son absolutizadas, Dios es incontrolable, inmanejable, incluso peligroso, por llamar al ser humano a su plena realización y a la independencia de cualquier tipo de esclavitud. La ética –una ética no ideologizada– permite crear un equilibrio y un orden social más humano. En este sentido, animo a los expertos financieros y a los gobernantes de los países a considerar las palabras de un sabio de la antigüedad: «No compartir con los pobres los propios bienes es robarles y quitarles la vida. No son nuestros los bienes que tenemos, sino suyos».

Una reforma financiera que no ignore la ética requeriría un cambio de actitud enérgico por parte de los dirigentes políticos, a quienes exhorto a afrontar este reto con determinación y visión de futuro, sin ignorar, por supuesto, la especificidad de cada contexto. ¡El dinero debe servir y no gobernar! El Papa ama a todos, ricos y pobres, pero tiene la obligación, en nombre de Cristo, de recordar que los ricos deben ayudar a los pobres, respetarlos, promocionarlos. Os exhorto a la solidaridad desinteresada y a una vuelta de la economía y las finanzas a una ética en favor del ser humano.

No a la inequidad que genera violencia

Hoy en muchas partes se reclama mayor seguridad. Pero hasta que no se reviertan la exclusión y la inequidad dentro de una sociedad y entre los distintos pueblos será imposible erradicar la violencia. Se acusa de la violencia a los pobres y a los pueblos pobres pero, sin igualdad de oportunidades, las diversas formas de agresión y de guerra encontrarán un caldo de cultivo que tarde o temprano provocará su explosión. Cuando la sociedad –local, nacional o mundial– abandona en la periferia una parte de sí misma, no habrá programas políticos ni recursos policiales o de inteligencia que puedan asegurar indefinidamente la tranquilidad. Esto no sucede solamente porque la inequidad provoca la reacción violenta de los excluidos del sistema, sino porque el sistema social y económico es injusto en su raíz. Así como el bien tiende a comunicarse, el mal consentido, que es la injusticia, tiende a expandir su potencia dañina y a socavar
silenciosamente las bases de cualquier sistema político y social por más sólido que parezca. Si cada acción tiene consecuencias, un mal enquistado en las estructuras de una sociedad tiene siempre un potencial de
disolución y de muerte. Es el mal cristalizado en estructuras sociales injustas, a partir del cual no puede
esperarse un futuro mejor. Estamos lejos del llamado «fin de la historia», ya que las condiciones de un desarrollo sostenible y en paz todavía no están adecuadamente planteadas y realizadas.

Los mecanismos de la economía actual promueven una exacerbación del consumo, pero resulta que el consumismo desenfrenado unido a la inequidad es doblemente dañino del tejido social. Así la inequidad genera tarde o temprano una violencia que las carreras armamentistas no resuelven ni resolverán jamás. Sólo
sirven para pretender engañar a los que reclaman mayor seguridad, como si hoy no supiéramos que las armas y la represión violenta, más que aportar soluciones, crean nuevos y peores conflictos. Algunos simplemente se regodean culpando a los pobres y a los países pobres de sus propios males, con indebidas generalizaciones, y pretenden encontrar la solución en una «educación» que los tranquilice y los convierta en seres domesticados e inofensivos. Esto se vuelve todavía más irritante si los excluidos ven crecer ese cáncer social que es la corrupción profundamente arraigada en muchos países –en sus gobiernos, empresarios e instituciones– cualquiera que sea la ideología política de los gobernantes.

Algunos desafíos culturales

Evangelizamos también cuando tratamos de afrontar los diversos desafíos que puedan presentarse. A veces éstos se manifiestan en  verdaderos ataques a la libertad religiosa o en nuevas situaciones de persecución a los cristianos, las cuales en algunos países han alcanzado niveles alarmantes de odio y violencia. En muchos lugares se trata más bien de una difusa indiferencia relativista, relacionada con el desencanto y la crisis de las ideologías que se provocó como reacción contra todo lo que parezca totalitario. Esto no perjudica sólo a la Iglesia, sino a la vida social en general. Reconozcamos que una cultura, en la cual cada uno quiere ser el portador de una propia verdad subjetiva, vuelve difícil que los ciudadanos deseen integrar un proyecto común más allá de los beneficios y deseos personales.

En la cultura predominante, el primer lugar está ocupado por lo exterior, lo inmediato, lo visible, lo rápido, lo superficial, lo provisorio. Lo real cede el lugar a la apariencia. En muchos países, la globalización ha significado un acelerado deterioro de las raíces culturales con la invasión de tendencias pertenecientes a otras culturas, económicamente desarrolladas pero éticamente debilitadas. Así lo han manifestado en distintos Sínodos los Obispos de varios continentes. Los Obispos africanos, por ejemplo, retomando la Encíclica Sollicitudo rei socialis, señalaron años atrás que muchas veces se quiere convertir a los países de África en simples «piezas de un mecanismo y de un engranaje gigantesco. Esto sucede a menudo en el campo de los medios de comunicación social, los cuales, al estar dirigidos mayormente por centros de la
parte Norte del mundo, no siempre tienen en la debida consideración las prioridades y los problemas propios de estos países, ni respetan su fisonomía cultural».

Igualmente, los Obispos de Asia «subrayaron los influjos que desde el exterior se ejercen sobre las culturas
asiáticas. Están apareciendo nuevas formas de conducta, que son resultado de una excesiva exposición a los
medios de comunicación social […]

Eso tiene como consecuencia que los aspectos negativos de las industrias de los medios de comunicación y de entretenimiento ponen en peligro los valores tradicionales».

La fe católica de muchos pueblosse enfrenta hoy con el desafío de la proliferación de nuevos movimiento
s religiosos, algunos tendientes al fundamentalismo y otros que parecen proponer una espiritualidad sin
Dios. Esto es, por una parte, el resultado de una reacción humana frente a la sociedad materialista, consumista e individualista y, por otra parte, un aprovechamiento de las carencias de la población que vive en las periferias y zonas empobrecidas, que sobrevive en medio de grandes dolores humanos y busca soluciones inmediatas para sus necesidades. Estos movimientos religiosos, que se caracterizan por su sutil penetración, vienen a llenar, dentro del individualismo imperante, un vacío dejado por el racionalismo secularista. Además, es necesario que reconozcamos que, si parte de nuestro pueblo bautizado no experimenta su pertenencia a la Iglesia, se debe también a la existencia de unas estructuras y a un clima
poco acogedores en algunas de nuestras parroquias y comunidades, o a una actitud burocrática para dar respuesta a los problemas, simples o complejos, de la vida de nuestros pueblos. En muchas partes hay un
predominio de lo administrativo sobre lo pastoral, así como una sacramentalización sin otras formas de evangelización.

El proceso de secularización tiende a reducir la fe y la Iglesia al ámbito de lo privado y de lo íntimo. Además, al negar toda trascendencia, ha producido una creciente deformación ética, un debilitamiento del sentido del pecado personal y social y un progresivo aumento del relativismo, que ocasionan una desorientación generalizada, especialmente en la etapa de la adolescencia y la juventud, tan vulnerable a los cambios. Como bien indican los Obispos de Estados Unidos de América, mientras la Iglesia insiste en la existencia de normas morales objetivas, válidas para todos, «hay quienes presentan esta enseñanza como injusta, esto es, como opuesta a los derechos humanos básicos. Tales alegatos suelen provenir de una forma de relativismo moral que está unida, no sin inconsistencia, a una creencia en los derechos absolutos de los individuos. En este punto de vista se percibe a la Iglesia como si promoviera un prejuicio particular y como si interfiriera con la libertad individual».

Vivimos en una sociedad de la información que nos satura indiscriminadamente de datos, todos en el mismo nivel, y termina llevándonos a una tremenda superficialidad a la hora de plantear las cuestiones morales. Por consiguiente, se vuelve necesaria una educación que enseñe a pensar críticamente y que ofrezca un camino de maduración en valores.

A pesar de toda la corriente secularista que invade las sociedades, en muchos países -aun donde el cristianismo es minoría- la Iglesia católica es una institución creíble ante la opinión pública, confiable
en lo que respecta al ámbito de la solidaridad y de la preocupación por los más carenciados.

En repetidas ocasiones ha servido de mediadora en favor de la solución de problemas que afectan a la paz, la concordia, la tierra, la defensa de la vida, los derechos humanos y ciudadanos, etc. ¡Y cuánto aportan las
escuelas y universidades católicas en todo el mundo! Es muy bueno que así sea. Pero nos cuesta mostrar que, cuando planteamos otras cuestiones que despiertan menor aceptación pública, lo hacemos por fidelidad a las mismas convicciones sobre la dignidad humana y el bien común.
La familia atraviesa una crisis cultural profunda, como todas las comunidades y vínculos sociales. En el caso de la familia, la fragilidad de los vínculos se vuelve especialmente grave porque se trata de la célula básica de la sociedad, el lugar donde se aprende a convivir en la diferencia y a pertenecer a otros y donde los padres
transmiten la fe a sus hijos. El matrimonio tiende a ser visto como una mera forma de gratificación afectiva que puede constituirse de cualquier manera y modificarse de acuerdo con la sensibilidad de cada uno. Pero
el aporte indispensable del matrimonio a la sociedad supera el nivel de la emotividad y el de las necesidades circunstanciales de la pareja. Como enseñan los Obispos franceses, no procede «del sentimiento amoroso, efímero por definición, sino de la profundidad del compromiso asumido por los esposos que aceptan entrar en una unión de vida total».

El individualismo posmoderno y globalizado favorece un estilo de vida que debilita el desarrollo y la estabilidad de los vínculos entre las personas, y que desnaturaliza los vínculos familiares. La acción pastoral debe mostrar mejor todavía que la relación con nuestro Padre exige y alienta una comunión que sane, promueva y afiance los vínculos interpersonales.

Mientras en el mundo, especialmente en algunos países, reaparecen diversas formas de guerras y enfrentamientos, los cristianos insistimos en nuestra propuesta de reconocer al otro, de sanar las heridas, de construir puentes, de estrechar lazos y de ayudarnos «mutuamente a llevar las cargas» (Ga6,2). Por otra parte, hoy surgen muchas formas de asociación para la defensa de derechos y para la consecución de nobles objetivos. Así se manifiesta una sed de participación de numerosos ciudadanos que quieren ser constructores del desarrollo social y cultural.



El primer gran documento del pontificado del papa Francisco ya está en la calle. Se trata de la "Exhortación Apostólica Evangelii Gaudium del Santo Padre Francisco a los obispos, a los presbíteros y diácnonos, a las personas consagradas y a los fieles laicos sobre el anuncio del Evangelio en el mundo actual". Son 224 folios y promete ser muy polémica, especialmente en el capítulo segundo: "En la crisis del compromiso comunitario".

En esa segunda parte de la Exhortación, el argentino hace un análisis de la situación actual en clave económica. Y se lanza con fuerza contra el "mercado libre, la globalización, el crecimiento económico o el consumo". Una "economía que mata", asegura Francisco, que llama a los cristianos a "reconocer e interpretar las mociones del buen espíritu y del malo".

Es una parte pequeña del documento, menos de una decena de páginas, pero con mucho contenido. Porque Francisco no hace ninguna referencia a la intervención de los poderes públicos, ni a la falta de libertad económica, ni a las barreras comerciales, ni a las leyes que limitan la competencia,... Todos los problemas parecen causados por el libre mercado, el capitalismo y la globalización.

En realidad, allí donde más libertad económica hay, menos pobreza existe, algo que el Papa no le parece relevante. Tampoco que sean los regímenes menos amables con el liberalismo aquellos donde más se ataca a la iglesia y donde más crece la miseria. En cuestiones económicas, el enemigo de Francisco es el mercado.

Cuanto más se extiende el libre mercado, más crecen los países. Por ejemplo, el último Índice de Libertad Económica está liderado por Hong Kong, Singapur, Australia, Nueva Zelanda, Suiza, Canadá, Chile, Mauricio, Dinamarca y EEUU. Todos estos países, con sus diferencias, están también entre los más prósperos del mundo. Enfrente, la lista la cierran Cuba, Corea del Norte o Zimbabue, países donde la carestía crece día a día.

Y en realidad, la pobreza en el mundo no sólo no está creciendo sino que desciende, tanto en términos porcentuales como en números absolutos. Y allí donde más priman los mercados, más cae. No sólo está el ejemplo asiático. En África, se está viviendo una auténtica revolución. El Continente Negro está entrando en el ciclo de la globalización y, en consecuencia, crece a tasas nunca vistas.

Las guerras no las comienzan los mercaderes, sino los políticos y los estados (esos del "bien común"). Y los atentados terroristas y otras formas modernas de violencia son cometidos abrumadoramente por individuos de familias de clase media y alta.



EXHORTACIÓN APOSTÓLICA EVANGELII GAUDIUM

DEL

SANTO PADRE FRANCISCO

A LOS OBISPOS

A LOS PRESBÍTEROS Y DIÁCONOS

A LAS PERSONAS CONSAGRADAS Y

A LOS FIELES LAICOS

SOBRE EL ANUNCIO DEL EVANGELIO EN EL MUNDO ACTUAL




El gran riesgo del mundo actual, con su múltiple y abrumadora oferta de consumo, es una tristeza individualista que brota del corazón cómodo y avaro, de la búsqueda enfermiza de placeres superficiales, de la conciencia aislada. Cuando la vida interior se clausura en los propios intereses, ya no hay espacio para los demás, ya no entran los pobres, ya no se escucha la voz de Dios, ya no se goza la dulce alegría de su amor, ya no palpita el entusiasmo por hacer el bien.

La tentación aparece frecuentemente bajo forma de excusas y reclamos, como si debieran darse innumerables condiciones para que sea posible la alegría. Esto suele suceder porque «la sociedad tecnológica ha logrado multiplicar las ocasiones de
placer, pero encuentra muy difícil engendrar la alegría».

Puedo decir que los gozos más bellos y espontáneos que he visto en mis años de vida son los de personas muy pobres que tienen poco a qué aferrarse. También recuerdo la genuina alegría de aquellos que, aun en medio de grandes compromisos profesionales, han sabido conservar un corazón creyente, desprendido y sencillo. De maneras variadas, esas alegrías beben en la fuente del amor siempre más grande de Dios que se nos manifestó en Jesucristo. No me cansaré de repetir aquellas palabras de Benedicto XVI que nos llevan al centro del Evangelio: «No se comienza a ser cristiano por una decisión ética o una gran idea, sino por el encuentro con un acontecimiento, con una Persona, que da un nuevo horizonte a la vida y, con ello, una orientación decisiva».

El bien siempre tiende a comunicarse. Toda experiencia auténtica de verdad y de belleza busca por sí misma su expansión, y cualquier persona que viva una profunda liberación adquiere mayor sensibilidad ante las necesidades de los demás. Comunicándolo, el bien se arraiga y se desarrolla. Por eso, quien quiera vivir con dignidad y plenitud no tiene otro camino más que reconocer al otro y buscar su bien. No deberían asombrarnos entonces algunas expresiones de san Pablo: «El amor de Cristo nos apremia» (2 Co5,14); «¡Ay de mí si no anunciara el Evangelio!» (1 Co9,16).

La humanidad vive en este momento un giro histórico, que podemos ver en los adelantos que se producen en diversos campos. Son de alabar los avances que contribuyen al bienestar de la gente, como, por ejemplo, en el ámbito de la salud, de la educación y de la comunicación. Sin embargo, no podemos olvidar que la mayoría de los hombres y mujeres de nuestro tiempo vive precariamente el día a día, con consecuencias funestas. Algunas patologías van en aumento. El miedo y la desesperación se apoderan del corazón de numerosas personas, incluso en los llamados países ricos. La alegría de vivir frecuentemente se apaga, la falta de respeto y la violencia crecen, la inequidad es cada vez más patente. Hay que luchar para vivir y, a menudo, para vivir con poca dignidad. Este cambio de época se ha generado por los enormes saltos cualitativos, cuantitativos, acelerados y acumulativos que se dan en el desarrollo científico, en las innovaciones tecnológicas y en sus veloces aplicaciones en distintos campos de la naturaleza y de la vida. Estamos en la era del conocimiento y la información, fuente de nuevas formas de un poder muchas veces
anónimo.

No a una economía de la exclusión


Así como el mandamiento de «no matar» pone un límite claro para asegurar el valor de la vida humana, hoy tenemos que decir «no a una economía de la exclusión y la inequidad». Esa economía mata. No puede ser que no sea noticia que muere de frío un anciano en situación de calle y que sí lo sea una caída de dos puntos en la bolsa. Eso es exclusión. No se puede tolerar más que se tire comida cuando hay gente que pasa hambre. Eso es inequidad. Hoy todo entra dentro del juego de la competitividad y de la ley del más fuerte, donde el poderoso se come al más débil. Como consecuencia de esta situación, grandes masas de la población se ven excluidas y marginadas: sin trabajo, sin horizontes, sin salida. Se considera al ser humano en sí mismo como un bien de consumo, que se puede usar y luego tirar. Hemos dado inicio a la cultura del «descarte» que, además, se promueve. Ya no se trata simplemente del fenómeno de la explotación y de la opresión, sino de algo nuevo: con la exclusión queda afectada en su misma raíz la pertenencia a la sociedad en la que se vive, pues ya no se está en ella abajo, en la periferia, o sin poder, sino que se
está fuera. Los excluidos no son «explotados» sino desechos, «sobrantes».

En este contexto, algunos todavía defienden las teorías del «derrame», que suponen que todo crecimiento económico, favorecido por la libertad de mercado, logra provocar por sí mismo mayor equidad e inclusión social en el mundo. Esta opinión, que jamás ha sido confirmada por los hechos, expresa una confianza burda e ingenua en la bondad de quienes detentan el poder económico y en los mecanismos sacralizados del sistema económico imperante. Mientras tanto, los excluidos siguen esperando. Para poder sostener un estilo de vida que excluye a otros, o para poder entusiasmarse con ese ideal egoísta, se ha desarrollado una globalización de la indiferencia. Casi sin advertirlo, nos volvemos incapaces de compadecernos ante los clamores de los otros, ya no lloramos ante el drama de los demás ni nos interesa cuidarlos, como si todo fuera una responsabilidad ajena que no nos incumbe. La cultura del bienestar nos anestesia y perdemos la calma si el mercado ofrece algo que todavía no hemos comprado, mientras todas esas vidas truncadas por falta de posibilidades nos parecen un mero espectáculo que de ninguna manera nos altera.

No a la nueva idolatría del dinero


Una de las causas de esta situación se encuentra en la relación que hemos establecido con el dinero, ya
que aceptamos pacíficamente su predominio sobre nosotros y nuestras sociedades. La crisis financiera que
atravesamos nos hace olvidar que en su origen hay una profunda crisis antropológica: ¡la negación de la primacía del ser humano! Hemos creado nuevos ídolos. La adoración del antiguo becerro de oro
(cf. Ex 32,1-35) ha encontrado una versión nueva y despiada da en el fetichismo del dinero y en la dictadura de la economía sin un rostro y sin un objetivo verdaderamente humano. La crisis mundial que afecta a las finanzas y a la economía pone de manifiesto sus desequilibrios y, sobre todo, la gravecarencia de su orientación antropológica que reduce al ser humano a una sola de sus necesidades: el consumo.

Mientras las ganancias de unos pocos crecen exponencialmente, las de la mayoría se quedan cada vez más lejos del bienestar de esa minoría feliz.

Este desequilibrio proviene de ideologías que defienden la autonomía absoluta de los mercados y la especulación financiera. De ahí que nieguen el derecho de control de los Estados, encargados de velar por el bien común. Se instaura una nueva tiranía invisible, a veces virtual, que impone, de forma unilateral e implacable, sus leyes y sus reglas. Además, la deuda y sus intereses alejan a los países de las posibilidades viables de su economía y a los ciudadanos de su poder adquisitivo real. A todo ello se añade una corrupción ramificada y una evasión fiscal egoísta, que han asumido dimensiones mundiales. El afán de poder y de tener no conoce límites. En este sistema, que tiende a fagocitarlo todo en orden a acrecentar beneficios, cualquier cosa que sea frágil, como el medio ambiente, queda indefensa ante los intereses del mercado divinizado,
convertidos en regla absoluta.

No a un dinero que gobierna en lugar de servir


Tras esta actitud se esconde el rechazo de la ética y el rechazo de Dios.

La ética suele ser mirada con cierto desprecio burlón. Se considera contraproducente, demasiado humana, porque relativiza el dinero y el poder. Se la siente como una amenaza, pues condena la manipulación y la
degradación de la persona. En definitiva, la ética lleva a un Dios que espera una respuesta comprometida que está fuera de las categorías del mercado. Para éstas, si son absolutizadas, Dios es incontrolable, inmanejable, incluso peligroso, por llamar al ser humano a su plena realización y a la independencia de cualquier tipo de esclavitud. La ética –una ética no ideologizada– permite crear un equilibrio y un orden social más humano. En este sentido, animo a los expertos financieros y a los gobernantes de los países a considerar las palabras de un sabio de la antigüedad: «No compartir con los pobres los propios bienes es robarles y quitarles la vida. No son nuestros los bienes que tenemos, sino suyos».

Una reforma financiera que no ignore la ética requeriría un cambio de actitud enérgico por parte de los dirigentes políticos, a quienes exhorto a afrontar este reto con determinación y visión de futuro, sin ignorar, por supuesto, la especificidad de cada contexto. ¡El dinero debe servir y no gobernar! El Papa ama a todos, ricos y pobres, pero tiene la obligación, en nombre de Cristo, de recordar que los ricos deben ayudar a los pobres, respetarlos, promocionarlos. Os exhorto a la solidaridad desinteresada y a una vuelta de la economía y las finanzas a una ética en favor del ser humano.

No a la inequidad que genera violencia


Hoy en muchas partes se reclama mayor seguridad. Pero hasta que no se reviertan la exclusión y la inequidad dentro de una sociedad y entre los distintos pueblos será imposible erradicar la violencia. Se acusa de la violencia a los pobres y a los pueblos pobres pero, sin igualdad de oportunidades, las diversas formas de agresión y de guerra encontrarán un caldo de cultivo que tarde o temprano provocará su explosión. Cuando la sociedad –local, nacional o mundial– abandona en la periferia una parte de sí misma, no habrá programas políticos ni recursos policiales o de inteligencia que puedan asegurar indefinidamente la tranquilidad. Esto no sucede solamente porque la inequidad provoca la reacción violenta de los excluidos del sistema, sino porque el sistema social y económico es injusto en su raíz. Así como el bien tiende a comunicarse, el mal consentido, que es la injusticia, tiende a expandir su potencia dañina y a socavar
silenciosamente las bases de cualquier sistema político y social por más sólido que parezca. Si cada acción tiene consecuencias, un mal enquistado en las estructuras de una sociedad tiene siempre un potencial de
disolución y de muerte. Es el mal cristalizado en estructuras sociales injustas, a partir del cual no puede
esperarse un futuro mejor. Estamos lejos del llamado «fin de la historia», ya que las condiciones de un desarrollo sostenible y en paz todavía no están adecuadamente planteadas y realizadas.

Los mecanismos de la economía actual promueven una exacerbación del consumo, pero resulta que el consumismo desenfrenado unido a la inequidad es doblemente dañino del tejido social. Así la inequidad genera tarde o temprano una violencia que las carreras armamentistas no resuelven ni resolverán jamás. Sólo
sirven para pretender engañar a los que reclaman mayor seguridad, como si hoy no supiéramos que las armas y la represión violenta, más que aportar soluciones, crean nuevos y peores conflictos. Algunos simplemente se regodean culpando a los pobres y a los países pobres de sus propios males, con indebidas generalizaciones, y pretenden encontrar la solución en una «educación» que los tranquilice y los convierta en seres domesticados e inofensivos. Esto se vuelve todavía más irritante si los excluidos ven crecer ese cáncer social que es la corrupción profundamente arraigada en muchos países –en sus gobiernos, empresarios e instituciones– cualquiera que sea la ideología política de los gobernantes.

Algunos desafíos culturales


Evangelizamos también cuando tratamos de afrontar los diversos desafíos que puedan presentarse. A veces éstos se manifiestan en  verdaderos ataques a la libertad religiosa o en nuevas situaciones de persecución a los cristianos, las cuales en algunos países han alcanzado niveles alarmantes de odio y violencia. En muchos lugares se trata más bien de una difusa indiferencia relativista, relacionada con el desencanto y la crisis de las ideologías que se provocó como reacción contra todo lo que parezca totalitario. Esto no perjudica sólo a la Iglesia, sino a la vida social en general. Reconozcamos que una cultura, en la cual cada uno quiere ser el portador de una propia verdad subjetiva, vuelve difícil que los ciudadanos deseen integrar un proyecto común más allá de los beneficios y deseos personales.

En la cultura predominante, el primer lugar está ocupado por lo exterior, lo inmediato, lo visible, lo rápido, lo superficial, lo provisorio. Lo real cede el lugar a la apariencia. En muchos países, la globalización ha significado un acelerado deterioro de las raíces culturales con la invasión de tendencias pertenecientes a otras culturas, económicamente desarrolladas pero éticamente debilitadas. Así lo han manifestado en distintos Sínodos los Obispos de varios continentes. Los Obispos africanos, por ejemplo, retomando la Encíclica Sollicitudo rei socialis, señalaron años atrás que muchas veces se quiere convertir a los países de África en simples «piezas de un mecanismo y de un engranaje gigantesco. Esto sucede a menudo en el campo de los medios de comunicación social, los cuales, al estar dirigidos mayormente por centros de la
parte Norte del mundo, no siempre tienen en la debida consideración las prioridades y los problemas propios de estos países, ni respetan su fisonomía cultural».

Igualmente, los Obispos de Asia «subrayaron los influjos que desde el exterior se ejercen sobre las culturas
asiáticas. Están apareciendo nuevas formas de conducta, que son resultado de una excesiva exposición a los
medios de comunicación social [...]

Eso tiene como consecuencia que los aspectos negativos de las industrias de los medios de comunicación y de entretenimiento ponen en peligro los valores tradicionales».

La fe católica de muchos pueblosse enfrenta hoy con el desafío de la proliferación de nuevos movimiento
s religiosos, algunos tendientes al fundamentalismo y otros que parecen proponer una espiritualidad sin
Dios. Esto es, por una parte, el resultado de una reacción humana frente a la sociedad materialista, consumista e individualista y, por otra parte, un aprovechamiento de las carencias de la población que vive en las periferias y zonas empobrecidas, que sobrevive en medio de grandes dolores humanos y busca soluciones inmediatas para sus necesidades. Estos movimientos religiosos, que se caracterizan por su sutil penetración, vienen a llenar, dentro del individualismo imperante, un vacío dejado por el racionalismo secularista. Además, es necesario que reconozcamos que, si parte de nuestro pueblo bautizado no experimenta su pertenencia a la Iglesia, se debe también a la existencia de unas estructuras y a un clima
poco acogedores en algunas de nuestras parroquias y comunidades, o a una actitud burocrática para dar respuesta a los problemas, simples o complejos, de la vida de nuestros pueblos. En muchas partes hay un
predominio de lo administrativo sobre lo pastoral, así como una sacramentalización sin otras formas de evangelización.

El proceso de secularización tiende a reducir la fe y la Iglesia al ámbito de lo privado y de lo íntimo. Además, al negar toda trascendencia, ha producido una creciente deformación ética, un debilitamiento del sentido del pecado personal y social y un progresivo aumento del relativismo, que ocasionan una desorientación generalizada, especialmente en la etapa de la adolescencia y la juventud, tan vulnerable a los cambios. Como bien indican los Obispos de Estados Unidos de América, mientras la Iglesia insiste en la existencia de normas morales objetivas, válidas para todos, «hay quienes presentan esta enseñanza como injusta, esto es, como opuesta a los derechos humanos básicos. Tales alegatos suelen provenir de una forma de relativismo moral que está unida, no sin inconsistencia, a una creencia en los derechos absolutos de los individuos. En este punto de vista se percibe a la Iglesia como si promoviera un prejuicio particular y como si interfiriera con la libertad individual».

Vivimos en una sociedad de la información que nos satura indiscriminadamente de datos, todos en el mismo nivel, y termina llevándonos a una tremenda superficialidad a la hora de plantear las cuestiones morales. Por consiguiente, se vuelve necesaria una educación que enseñe a pensar críticamente y que ofrezca un camino de maduración en valores.

A pesar de toda la corriente secularista que invade las sociedades, en muchos países -aun donde el cristianismo es minoría- la Iglesia católica es una institución creíble ante la opinión pública, confiable
en lo que respecta al ámbito de la solidaridad y de la preocupación por los más carenciados.

En repetidas ocasiones ha servido de mediadora en favor de la solución de problemas que afectan a la paz, la concordia, la tierra, la defensa de la vida, los derechos humanos y ciudadanos, etc. ¡Y cuánto aportan las
escuelas y universidades católicas en todo el mundo! Es muy bueno que así sea. Pero nos cuesta mostrar que, cuando planteamos otras cuestiones que despiertan menor aceptación pública, lo hacemos por fidelidad a las mismas convicciones sobre la dignidad humana y el bien común.
La familia atraviesa una crisis cultural profunda, como todas las comunidades y vínculos sociales. En el caso de la familia, la fragilidad de los vínculos se vuelve especialmente grave porque se trata de la célula básica de la sociedad, el lugar donde se aprende a convivir en la diferencia y a pertenecer a otros y donde los padres
transmiten la fe a sus hijos. El matrimonio tiende a ser visto como una mera forma de gratificación afectiva que puede constituirse de cualquier manera y modificarse de acuerdo con la sensibilidad de cada uno. Pero
el aporte indispensable del matrimonio a la sociedad supera el nivel de la emotividad y el de las necesidades circunstanciales de la pareja. Como enseñan los Obispos franceses, no procede «del sentimiento amoroso, efímero por definición, sino de la profundidad del compromiso asumido por los esposos que aceptan entrar en una unión de vida total».

El individualismo posmoderno y globalizado favorece un estilo de vida que debilita el desarrollo y la estabilidad de los vínculos entre las personas, y que desnaturaliza los vínculos familiares. La acción pastoral debe mostrar mejor todavía que la relación con nuestro Padre exige y alienta una comunión que sane, promueva y afiance los vínculos interpersonales.

Mientras en el mundo, especialmente en algunos países, reaparecen diversas formas de guerras y enfrentamientos, los cristianos insistimos en nuestra propuesta de reconocer al otro, de sanar las heridas, de construir puentes, de estrechar lazos y de ayudarnos «mutuamente a llevar las cargas» (Ga6,2). Por otra parte, hoy surgen muchas formas de asociación para la defensa de derechos y para la consecución de nobles objetivos. Así se manifiesta una sed de participación de numerosos ciudadanos que quieren ser constructores del desarrollo social y cultural.

los personajes más poderosos del mundo

La revista Forbes dio a conocer la lista de los personajes más poderosos del mundo

  1. El presidente de Rusia, Vladimir Putin. La revista considera que el presidente ruso ha logrado tomar por completo el control en Rusia y logró mover las piezas del tablero en el caso de Siria.
  2. El presidente de Estados Unidos, Barack Obama 
  3. El mandatario chino Xi Jinping.
  4.  El papa Francisco 
  5. La canciller alemana, Ángela Merkel.

Entre los mexicanos que destacan,

  • El empresario Carlos Slim (lugar 12), 
  • El presidente Enrique Peña Nieto (lugar 37) 
  • El narcotraficante Joaquín ‘El Chapo’ Guzmán (lugar 67).
La revista Forbes dio a conocer la lista de los personajes más poderosos del mundo

  1. El presidente de Rusia, Vladimir Putin. La revista considera que el presidente ruso ha logrado tomar por completo el control en Rusia y logró mover las piezas del tablero en el caso de Siria.
  2. El presidente de Estados Unidos, Barack Obama 
  3. El mandatario chino Xi Jinping.
  4.  El papa Francisco 
  5. La canciller alemana, Ángela Merkel.

Entre los mexicanos que destacan,
  • El empresario Carlos Slim (lugar 12), 
  • El presidente Enrique Peña Nieto (lugar 37) 
  • El narcotraficante Joaquín ‘El Chapo’ Guzmán (lugar 67).

Lady Profeco

Ciudad de México.- Molesta porque no le dieron la mesa que quería, una hija de Humberto Benítez Treviño, titular de la Profeco, amenazó con clausurar un restaurante… y estuvo a punto de conseguirlo.

Gabriela López, dueña del restaurante Maximo Bistrot, en Tonalá 133, Colonia Roma, dijo que la joven llegó al sitio con una amiga sin tener reservación previa alrededor de las 15:00 horas del viernes.

Como el establecimiento estaba lleno, le pidieron que esperara a que se desocupara una mesa.

«Estábamos llenos y le dijimos que podía esperar a que alguna mesa se desocupara. A la media hora se desocupó una mesa afuera, pero yo tuve que sacar a unos comensales que con anterioridad me habían pedido que en cuanto hubiera mesa afuera los sacáramos porque querían fumar su puro», explicó.

«La señorita se molestó, dijo que a ella ya le tocaba y que ella también quería afuera. Le expliqué que teníamos que seguir el orden y que le podía ofrecer una mesa adentro, y me empezó a amenazar y me dijo que su papá era el Procurador y que le iba a hablar y que a ver a quién le creían más», indicó.

Según la propietaria del restaurante, la joven, tras no aceptar la mesa interior, aseguró que haría clausurar el lugar y se retiró.

«Me dijo que nos iba a mandar una revisión de la Profeco porque su papá era el Procurador», indicó López.

Dos horas después, tres inspectores de la Profeco llegaron al lugar y colocaron tres sellos de clausura por presuntas irregularidades en el sistema de reservaciones y el mezcal que ahí se vende.

«Me querían clausurar el establecimiento con el argumento de que el mezcal sólo puede tener una especie de agave, que es el espadín, y como yo en mi carta tengo mezcales de otro tipo de agaves me dijeron que no puedo estar haciendo eso y que por eso me iban a clausurar», relató la propietaria

«(Además) porque no tengo en la entrada un aviso de cómo se toman las reservaciones y cuál es el tiempo de espera que alguien tiene que aguardar para una mesa».

Al tiempo que los funcionarios realizaban la revisión, Benítez González en su cuenta de Twitter, en la que se identifica como Andy Benítez dio como ubicación la Profeco y se quejó del servicio del restaurante.

«Pésimo servicio, no tienen educación… No volvería nunca», escribió.

En el establecimiento, los inspectores comenzaron a colocar sellos a pesar de que había comensales y al pegar una de las calcomanía un verificador empujó a un comensal, lo que ocasionó que éste se enojara y lo increpara.

Esto, señaló Mauro Ángel Vera Romero, abogado del restaurante, provocó que los demás clientes se indignaran y comenzaran a grabar con sus teléfonos celulares a los inspectores, quienes interrumpieron la colocación de los sellos, tomaron sus cosas, salieron corriendo del inmueble y abordaron su camioneta con la intención de irse.

«Entonces salen los comensales tras ellos, salimos nosotros, sale el personal de los meseros y los alcanzamos en su camioneta. Les dijimos: ¿por qué se van? Los vamos a poner a disposición (de la autoridad) porque esto no es serio», narró el abogado.

Al lugar llegaron policías del Distrito Federal, a quienes el litigante les pidió que detuvieran a los verificadores, pero ellos se encerraron en la camioneta y esperaron a que llegara personal del área jurídica de la Profeco.

«Ya cuando llegaron sus abogados se bajaron de la camioneta muy prepotentes diciendo que ahora sí a ver de a cómo nos tocaba. Sin embargo, la diligencia fue irregular, porque terminó en la calle. Una vez que la iniciaron no tenían que haberla interrumpido, pero se salieron, no terminaron adentro y el acta la levantaron casi cuatro horas después», indicó Vera Romero.

Los tres sellos que colocaron los inspectores, dijo López, se quedarán ahí hasta que subsane la supuestas faltas que reportaron los verificadores: el sistema de reservaciones y que no se venda agave que no sea espadín.

«Todo esto es a raíz de la inconformidad de una niña que no le pude dar la mesa que ella quería, a la hora que ella quería, y pues así es este País, las personas con influencias pueden hablarle a su papi y arruinarte la tarde», lamentó López.

Ciudad de México.- Molesta porque no le dieron la mesa que quería, una hija de Humberto Benítez Treviño, titular de la Profeco, amenazó con clausurar un restaurante... y estuvo a punto de conseguirlo.



Gabriela López, dueña del restaurante Maximo Bistrot, en Tonalá 133, Colonia Roma, dijo que la joven llegó al sitio con una amiga sin tener reservación previa alrededor de las 15:00 horas del viernes.

Como el establecimiento estaba lleno, le pidieron que esperara a que se desocupara una mesa.

"Estábamos llenos y le dijimos que podía esperar a que alguna mesa se desocupara. A la media hora se desocupó una mesa afuera, pero yo tuve que sacar a unos comensales que con anterioridad me habían pedido que en cuanto hubiera mesa afuera los sacáramos porque querían fumar su puro", explicó.

"La señorita se molestó, dijo que a ella ya le tocaba y que ella también quería afuera. Le expliqué que teníamos que seguir el orden y que le podía ofrecer una mesa adentro, y me empezó a amenazar y me dijo que su papá era el Procurador y que le iba a hablar y que a ver a quién le creían más", indicó.

Según la propietaria del restaurante, la joven, tras no aceptar la mesa interior, aseguró que haría clausurar el lugar y se retiró.

"Me dijo que nos iba a mandar una revisión de la Profeco porque su papá era el Procurador", indicó López.

Dos horas después, tres inspectores de la Profeco llegaron al lugar y colocaron tres sellos de clausura por presuntas irregularidades en el sistema de reservaciones y el mezcal que ahí se vende.

"Me querían clausurar el establecimiento con el argumento de que el mezcal sólo puede tener una especie de agave, que es el espadín, y como yo en mi carta tengo mezcales de otro tipo de agaves me dijeron que no puedo estar haciendo eso y que por eso me iban a clausurar", relató la propietaria

"(Además) porque no tengo en la entrada un aviso de cómo se toman las reservaciones y cuál es el tiempo de espera que alguien tiene que aguardar para una mesa".

Al tiempo que los funcionarios realizaban la revisión, Benítez González en su cuenta de Twitter, en la que se identifica como Andy Benítez dio como ubicación la Profeco y se quejó del servicio del restaurante.

"Pésimo servicio, no tienen educación... No volvería nunca", escribió.

En el establecimiento, los inspectores comenzaron a colocar sellos a pesar de que había comensales y al pegar una de las calcomanía un verificador empujó a un comensal, lo que ocasionó que éste se enojara y lo increpara.

Esto, señaló Mauro Ángel Vera Romero, abogado del restaurante, provocó que los demás clientes se indignaran y comenzaran a grabar con sus teléfonos celulares a los inspectores, quienes interrumpieron la colocación de los sellos, tomaron sus cosas, salieron corriendo del inmueble y abordaron su camioneta con la intención de irse.

"Entonces salen los comensales tras ellos, salimos nosotros, sale el personal de los meseros y los alcanzamos en su camioneta. Les dijimos: ¿por qué se van? Los vamos a poner a disposición (de la autoridad) porque esto no es serio", narró el abogado.

Al lugar llegaron policías del Distrito Federal, a quienes el litigante les pidió que detuvieran a los verificadores, pero ellos se encerraron en la camioneta y esperaron a que llegara personal del área jurídica de la Profeco.

"Ya cuando llegaron sus abogados se bajaron de la camioneta muy prepotentes diciendo que ahora sí a ver de a cómo nos tocaba. Sin embargo, la diligencia fue irregular, porque terminó en la calle. Una vez que la iniciaron no tenían que haberla interrumpido, pero se salieron, no terminaron adentro y el acta la levantaron casi cuatro horas después", indicó Vera Romero.

Los tres sellos que colocaron los inspectores, dijo López, se quedarán ahí hasta que subsane la supuestas faltas que reportaron los verificadores: el sistema de reservaciones y que no se venda agave que no sea espadín.

"Todo esto es a raíz de la inconformidad de una niña que no le pude dar la mesa que ella quería, a la hora que ella quería, y pues así es este País, las personas con influencias pueden hablarle a su papi y arruinarte la tarde", lamentó López.