El cañón del eco podcast – episodio 1; El podacasteo positivo

Este es el primer episodio del Cañón del eco podcast con Ixi Voxel. El cañón del eco es un podcast experimental que surge de mi interés en entender la dinámica social de las redes sociales y los medios de comunicación digitales. El cañón del eco es un experimento donde voy a aplicar diferentes formatos, técnicas, y tecnologías.

¿Quién es Ixi Voxel? Ixi es un vagabundo profesional. No llego al nivel de un Mauricio Garcés, que repartía pizzas en Timbuktú, pero si he repartido pizzas en Knoxville, Tennessee. Tengo una curiosidad desmedida, dispersa, que me ha llevado ha recorrer mundo y participar en distintas actividades, desde Waco, Texas, hasta, Kyushu, Japón; desde vender seguros, hasta un doctorado en ingeniería. El nombre del “Cañón del eco” es una referencia a las cámaras de resonancia o burbujas socioculturales en las que vivimos actualmente. Donde nos pasamos el día regurgitando los mismos memes, empaquetados por los poderes ocultos para el solaz de las masas. Pareciera que no hay escapatoria. Tal vez no haya escapatoria: Pero podemos soñar que nos resistimos (haciendo lo mismo y participando en el burbujismo).

Este podcast es parte de un proyecto más amplio de crear una presencia digital, que incluye, entre otros, cursos de tecnología en plataformas como Udemy. Concretamente el impulso para finalmente pasar de la eteriedad conceptual a la internetica fue una conversación sobre el tema con mi hija postmilenial sobre el trending de los podcasts de vibra positiva, El Rorro Echávez como ejemplo destacado. Me llama la atención que el Rorro considera el podcasteo como una alternativa novedosa al youtubersimo. Me llama la atención porque los que tenemos años para recordar, vimos como el youtuberismo vino a imponerse sobe los blogs y los podcasts. Pero ahora las condiciones son otras. Por un lado, hay una sobreoferta de canales en youtube, y, por otro lado, la integración de los celulares con los autos y la congestión vial, por dar un ejemplo, genera demanda por contenido en audio, que de un sentido de pertenencia a un a comunidad, casi como estar conversando con un amigo, en una situación en la que normalmente estamos solos y frustrados.


Curiosamente el concepto es circular, y uno de los temas prevalentes del podcasteo positivo es como podcastear positivamente. Para seguir el ejemplo, empecemos por describir el proceso. Como ya les comenté, el cañón del eco podcast es parte de un proyecto más amplio que incluye la producción de video, y el equipo que tengo esta orientado a producir audio y video. Mi equipo base es un micrófono Blue Yeti, una grabadora Tascam dr-60dmk ii. Es equipo, por así decirlo de nivel 2, una rayita más que básico, pero sin llegar a profesional: Amateur fífí. Una vez que tienes el equipo la dificultad o obstáculo mayor es encontrar el lugar y tiempo para grabar sin interrupciones ni ruidos extraños. La raza hace cosas como encerrarse en el closet o grabar debajo de una colcha. En principio, se puede grabar directamente en el celular y hay una aplicación llamada Anchor que te permite producir podcasts gratis y de manera sencilla. Yo decidí empezar de manera más manual pero dentro de la gratuidad, colcando los archivos de audio en archive.org y Blogger.com como el alimentador de la subscripción al podcast. Si te interesa el tema, mándame un correo a ixi.voxel@protonmail.com y en un futuro episodio les comento los detalles a más profundidad.



Este es el primer episodio del Cañón del eco podcast con Ixi Voxel. El cañón del eco es un podcast experimental que surge de mi interés en entender la dinámica social de las redes sociales y los medios de comunicación digitales. El cañón del eco es un experimento donde voy a aplicar diferentes formatos, técnicas, y tecnologías.

¿Quién es Ixi Voxel? Ixi es un vagabundo profesional. No llego al nivel de un Mauricio Garcés, que repartía pizzas en Timbuktú, pero si he repartido pizzas en Knoxville, Tennessee. Tengo una curiosidad desmedida, dispersa, que me ha llevado ha recorrer mundo y participar en distintas actividades, desde Waco, Texas, hasta, Kyushu, Japón; desde vender seguros, hasta un doctorado en ingeniería. El nombre del “Cañón del eco” es una referencia a las cámaras de resonancia o burbujas socioculturales en las que vivimos actualmente. Donde nos pasamos el día regurgitando los mismos memes, empaquetados por los poderes ocultos para el solaz de las masas. Pareciera que no hay escapatoria. Tal vez no haya escapatoria: Pero podemos soñar que nos resistimos (haciendo lo mismo y participando en el burbujismo).

Este podcast es parte de un proyecto más amplio de crear una presencia digital, que incluye, entre otros, cursos de tecnología en plataformas como Udemy. Concretamente el impulso para finalmente pasar de la eteriedad conceptual a la internetica fue una conversación sobre el tema con mi hija postmilenial sobre el trending de los podcasts de vibra positiva, El Rorro Echávez como ejemplo destacado. Me llama la atención que el Rorro considera el podcasteo como una alternativa novedosa al youtubersimo. Me llama la atención porque los que tenemos años para recordar, vimos como el youtuberismo vino a imponerse sobe los blogs y los podcasts. Pero ahora las condiciones son otras. Por un lado, hay una sobreoferta de canales en youtube, y, por otro lado, la integración de los celulares con los autos y la congestión vial, por dar un ejemplo, genera demanda por contenido en audio, que de un sentido de pertenencia a un a comunidad, casi como estar conversando con un amigo, en una situación en la que normalmente estamos solos y frustrados.


Curiosamente el concepto es circular, y uno de los temas prevalentes del podcasteo positivo es como podcastear positivamente. Para seguir el ejemplo, empecemos por describir el proceso. Como ya les comenté, el cañón del eco podcast es parte de un proyecto más amplio que incluye la producción de video, y el equipo que tengo esta orientado a producir audio y video. Mi equipo base es un micrófono Blue Yeti, una grabadora Tascam dr-60dmk ii. Es equipo, por así decirlo de nivel 2, una rayita más que básico, pero sin llegar a profesional: Amateur fífí. Una vez que tienes el equipo la dificultad o obstáculo mayor es encontrar el lugar y tiempo para grabar sin interrupciones ni ruidos extraños. La raza hace cosas como encerrarse en el closet o grabar debajo de una colcha. En principio, se puede grabar directamente en el celular y hay una aplicación llamada Anchor que te permite producir podcasts gratis y de manera sencilla. Yo decidí empezar de manera más manual pero dentro de la gratuidad, colcando los archivos de audio en archive.org y Blogger.com como el alimentador de la subscripción al podcast. Si te interesa el tema, mándame un correo a ixi.voxel@protonmail.com y en un futuro episodio les comento los detalles a más profundidad.

El cañón del eco podcast – episodio 1; El podacasteo positivo

Este es el primer episodio del Cañón del eco podcast con Ixi Voxel. El cañón del eco es un podcast experimental que surge de mi interés en entender la dinámica social de las redes sociales y los medios de comunicación digitales. El cañón del eco es un …

Este es el primer episodio del Cañón del eco podcast con Ixi Voxel. El cañón del eco es un podcast experimental que surge de mi interés en entender la dinámica social de las redes sociales y los medios de comunicación digitales. El cañón del eco es un experimento donde voy a aplicar diferentes formatos, técnicas, y tecnologías. ¿Quién es Ixi Voxel? Ixi es un vagabundo profesional. No

Orgullosamente tigre

«No habrá risa, excepto la risa triunfal cuando se derrota a un enemigo. No habrá arte, ni literatura, ni ciencia. Cuando seamos omnipotentes no necesitaremos más ciencia. No habrá ya distinción entre la belleza y la fealdad. Todos los placeres serán destruidos. Pero siempre, no lo olvides, Winston, siempre habrá el afán de poder, la sed de dominio, que aumentará constantemente y se hará cada vez más sutil. Siempre existirá la emoción de la victoria, la sensación de pisotear a un enemigo indefenso. Si quieres hacerte una idea de como será el futuro, figúrate una bota aplastando un rostro humano… incesantemente».

1984, O’Brien, p. 202.

George Orwell

Soy tigre autentico, universitario. Se pude objetar que mi condición felina es un accidente social, histórico, y geográfico, pero es una realidad incontrovertible que me da derecho a reclamar el epíteto con propiedad. La expresión alere flammam veritatis es parte de mi acervo moral. Aunque no ando comprando ni camisetas, ni boletos sobre costeados para eventos publicitarios, tampoco me siento superior a los conformes que compran el paquete de carne asada, cerveza, y futbol como marcadores de identidad. Cada uno que llene sus vacíos a su gusto y competencia. Hace unos días, estaba en el taller esperando que me entregaran mi carro, cuando el vecino, con animo de socializar, me comenta que la semifinal iba a estar muy buena. Al notar un dejo de extrañeza en mi rostro, me aclara que “la semifinal” se refería al “americano,” y como concesión amigable me dice: «ah, es que a ti te gusta el futbol ¿verdad?» Le digo que en realidad no sigo los torneos deportivos e insiste: «¿es que ves el beisbol?» Le digo que no, y como último intento me comenta que las ofertas del buen fin van a estar muy buenas. Cuando le pregunto que cuando era el “buen fin,” la conversación termina. No me sentí para nada “superior” o “intelectual,” más bien añoroso de cuando me dejaba interesar en los eventos comerciales.

Admiro a autores como Eduardo Galeano, Juan Villoro, o, aunque en negativo, el mismo Carlos Monsiváis, que tratan del fútbol como tema relevante y estético. Como dice Monsiváis, si me da envidia de los que se involucran, pero lo que no se aprende de niño, ya de grande no se domina. Sin embargo, la tendencia es que los elementos orgánicos de la cultura popular se van perdiendo y quedan solo las marcas, los iconos. Forma sin contenido: el medio es el mensaje. A partir de la Segunda Guerra Mundial el fútbol creció como fenómeno de masas porque los equipos sublimaban las identidades tribales del barrio y la nación. Los aficionados al futbol, todos, jugaban en el equipo de su barrio y el uniforme que se ponían era el de su equipo. Ponerse el uniforme del equipo profesional era incluso una falta de respeto. ¡Hay!, el mítico ayer perfecto.

Tengo una hija que en su vida ha visto un partido de fútbol; ni por televisión, ni mucho menos en vivo en un estadio. Un día, cuando estaba en el kínder me pregunto si en la casa éramos “tigres” o “rayados.” Me sorprendió la pregunta y le propuse ir a ver un partido. La idea no me desagradaba, después de todo un padre siempre anda buscando escusas para convivir con su hija. Pero me dijo que no le interesaba en lo más mínimo. Me explico que una comisión de profesionales había visitada la escuela para promocionar sus marcas y que al día siguiente todos tenían que ir uniformados o de uno o del otro equipo, que si yo no tenia predisposición, que ella se consideraba “rayada” y que quería una camiseta para ponérsela en la escuela. Me indigno el que la escuela se prestara a tan descarada promoción comercial, pero entiendo que la afiliación forzada como parte de la identidad del regiomontano es aceptada por una mayoría tan contundente, que la excepción no es solo inconcebible, sino antisocial.

En el caso de los Tigres, debo confesar que me deja un mal sabor de boca que la insignia universitaria sea apropiada por una empresa privada para fines meramente comerciales. En sus orígenes el Club Tigres era verdaderamente universitario, en el sentido de los jugadores era estudiantes de la UANL. Ya ni siquiera estamos en los tiempos en que los jugadores eran muchachos de la localidad. Ahora la mayoría son extranjeros, profesionales del espectáculo si ningún nexo real ni siquiera con México, ya no digamos la universidad. El uniforme actual, cuajado de referencias comerciales, nada tiene que ver con los valores de la universidad.

Mi postura ante la cultura popular no es tan nítida como la de Monsiváis, sino más bien ambigua. Yo si he estado en un estadio y le he echado porras a la selección. Ahora me entretengo en otras cosas, pero la euforia de los éxitos asumidos por el vulgo no deja de tener su encanto. ¿Qué de veras no queda otra que aceptar todo empaquetado?, ¿hasta la pertenencia? Tal vez.

«No habrá risa, excepto la risa triunfal cuando se derrota a un enemigo. No habrá arte, ni literatura, ni ciencia. Cuando seamos omnipotentes no necesitaremos más ciencia. No habrá ya distinción entre la belleza y la fealdad. Todos los placeres serán destruidos. Pero siempre, no lo olvides, Winston, siempre habrá el afán de poder, la sed de dominio, que aumentará constantemente y se hará cada vez más sutil. Siempre existirá la emoción de la victoria, la sensación de pisotear a un enemigo indefenso. Si quieres hacerte una idea de como será el futuro, figúrate una bota aplastando un rostro humano... incesantemente».

1984, O'Brien, p. 202.

George Orwell

Soy tigre autentico, universitario. Se pude objetar que mi condición felina es un accidente social, histórico, y geográfico, pero es una realidad incontrovertible que me da derecho a reclamar el epíteto con propiedad. La expresión alere flammam veritatis es parte de mi acervo moral. Aunque no ando comprando ni camisetas, ni boletos sobre costeados para eventos publicitarios, tampoco me siento superior a los conformes que compran el paquete de carne asada, cerveza, y futbol como marcadores de identidad. Cada uno que llene sus vacíos a su gusto y competencia. Hace unos días, estaba en el taller esperando que me entregaran mi carro, cuando el vecino, con animo de socializar, me comenta que la semifinal iba a estar muy buena. Al notar un dejo de extrañeza en mi rostro, me aclara que “la semifinal” se refería al “americano,” y como concesión amigable me dice: «ah, es que a ti te gusta el futbol ¿verdad?» Le digo que en realidad no sigo los torneos deportivos e insiste: «¿es que ves el beisbol?» Le digo que no, y como último intento me comenta que las ofertas del buen fin van a estar muy buenas. Cuando le pregunto que cuando era el “buen fin,” la conversación termina. No me sentí para nada “superior” o “intelectual,” más bien añoroso de cuando me dejaba interesar en los eventos comerciales.

Admiro a autores como Eduardo Galeano, Juan Villoro, o, aunque en negativo, el mismo Carlos Monsiváis, que tratan del fútbol como tema relevante y estético. Como dice Monsiváis, si me da envidia de los que se involucran, pero lo que no se aprende de niño, ya de grande no se domina. Sin embargo, la tendencia es que los elementos orgánicos de la cultura popular se van perdiendo y quedan solo las marcas, los iconos. Forma sin contenido: el medio es el mensaje. A partir de la Segunda Guerra Mundial el fútbol creció como fenómeno de masas porque los equipos sublimaban las identidades tribales del barrio y la nación. Los aficionados al futbol, todos, jugaban en el equipo de su barrio y el uniforme que se ponían era el de su equipo. Ponerse el uniforme del equipo profesional era incluso una falta de respeto. ¡Hay!, el mítico ayer perfecto.

Tengo una hija que en su vida ha visto un partido de fútbol; ni por televisión, ni mucho menos en vivo en un estadio. Un día, cuando estaba en el kínder me pregunto si en la casa éramos “tigres” o “rayados.” Me sorprendió la pregunta y le propuse ir a ver un partido. La idea no me desagradaba, después de todo un padre siempre anda buscando escusas para convivir con su hija. Pero me dijo que no le interesaba en lo más mínimo. Me explico que una comisión de profesionales había visitada la escuela para promocionar sus marcas y que al día siguiente todos tenían que ir uniformados o de uno o del otro equipo, que si yo no tenia predisposición, que ella se consideraba “rayada” y que quería una camiseta para ponérsela en la escuela. Me indigno el que la escuela se prestara a tan descarada promoción comercial, pero entiendo que la afiliación forzada como parte de la identidad del regiomontano es aceptada por una mayoría tan contundente, que la excepción no es solo inconcebible, sino antisocial.

En el caso de los Tigres, debo confesar que me deja un mal sabor de boca que la insignia universitaria sea apropiada por una empresa privada para fines meramente comerciales. En sus orígenes el Club Tigres era verdaderamente universitario, en el sentido de los jugadores era estudiantes de la UANL. Ya ni siquiera estamos en los tiempos en que los jugadores eran muchachos de la localidad. Ahora la mayoría son extranjeros, profesionales del espectáculo si ningún nexo real ni siquiera con México, ya no digamos la universidad. El uniforme actual, cuajado de referencias comerciales, nada tiene que ver con los valores de la universidad.



Mi postura ante la cultura popular no es tan nítida como la de Monsiváis, sino más bien ambigua. Yo si he estado en un estadio y le he echado porras a la selección. Ahora me entretengo en otras cosas, pero la euforia de los éxitos asumidos por el vulgo no deja de tener su encanto. ¿Qué de veras no queda otra que aceptar todo empaquetado?, ¿hasta la pertenencia? Tal vez.






La identidad mexicana y regia

«No habrá risa, excepto la risa triunfal cuando se derrota a un enemigo. No habrá arte, ni literatura, ni ciencia. Cuando seamos omnipotentes no necesitaremos más ciencia. No habrá ya distinción entre la belleza y la fealdad. Todos los placeres serán destruidos. Pero siempre, no lo olvides, Winston, siempre habrá el afán de poder, la sed de dominio, que aumentará constantemente y se hará cada vez más sutil. Siempre existirá la emoción de la victoria, la sensación de pisotear a un enemigo indefenso. Si quieres hacerte una idea de como será el futuro, figúrate una bota aplastando un rostro humano… incesantemente».

1984, O’Brien, p. 202.

George Orwell

En el proceso mediático y político de los Estados Unidos ha surgido como tema el racismo, expresado en los exabruptos de Donald Trump. La reacción popular y de los medios de comunicación ha sido la de considerar a Trump como un loco irresponsable y la obligada referencia al nazismo. Tal planteamiento pasa por alto que Trump no hace más que articular el sentir de por lo menos parte del pueblo gringo. Ignora también la endeble posición moral del gobierno mexicano, que no solo propicia con su corrupción e ineficiencia la pobreza endémica, sino que también permite y propicia un verdadero infierno para los hermanos centroamericanos que entran a México ilegalmente.

Los argumentos y expresiones de Trump se pudieran utilizar verbatim en reversa, ya que las políticas y acciones de los Estados Unidos provocan la crisis que empujan a los campesinos hacia El Norte: en plena justicia se puede exigir que los culpables paguen las consecuencias de sus actos. Sin embargo, la realidad de las asimetrías de poder dictan que los patos no le tiran a las escopetas.

La frontera México-Estados Unidos, o México-Centroamérica, es un accidente histórico que nada tiene de natural y que no es un argumento  moralmente válido para negar el libre tránsito de gente que tiene arraigo ancestral en tierras americanas.

La probada metodología de alcohólicos anónimos ha establecido la práctica de que el primer paso para solucionar un problema es reconocer su existencia. México nunca podrá superar las contradicciones fundamentales que han inhibido su desarrollo por siglos sin antes reconocerlas plenamente.

Dice Héctor Pérez Martínez (Pérez-Martinez, 2014), en su biografía de Cuauhtémoc, que La Conquista es un hecho consumado, relevante como elemento formador de México como país mestizo: tal planteamiento supone la cauterización de heridas que todavía en el tercer mileno destilan pus. Si bien es cierto que la población mexicana es mestiza, caracterizar a México como país mestizo es una simplificación que ignora la realidad de varios Méxicos distintos y contra puestos: en una perspectiva mínima, el criollo, el mestizo, y el americano. Decía Paz en El Laberinto de la soledad (Paz, 2015):

«En nuestro territorio conviven no sólo distintas razas y lenguas, sino varios niveles históricos. Hay quienes viven antes de la historia; otros, como los otomíes, desplazados por sucesivas invasiones, al margen de ella. Y sin acudir a estos extremos, varias épocas se enfrentan, se ignoran o se entre devoran sobre una misma tierra o separadas apenas por unos kilómetros. Bajo un mismo cielo, con héroes, costumbres, calendarios y nociones morales diferentes, viven «católicos de Pedro el Ermitaño y jacobinos de la Era Terciaria». Las épocas viejas nunca desaparecen completamente y todas las heridas, aun las más antiguas, manan sangre todavía. A veces, como las pirámides precolombinas, que ocultan casi siempre otras, en una sola ciudad o en una sola alma se mezclan y superponen nociones y sensibilidades enemigas o distantes.»

Aparte de la dificultad fundamental de caracterizar las etnias de los pueblos o naciones, el termino mestizo es un término impreciso, ya que no indica el grado de mestizaje. Si nos vamos por la regla de una solo gota de sangre para perder la «pureza blanca,» el termino no es útil porque el 100% de la población no es etnicamente pura. De acuerdo con el INEGI, en México, la distribución étnica varía dependiendo de la ubicación y el nivel socio económico: el 61% de la población es mestiza, El 28% esta compuestos por etnias nativas de México, y un 10% son europeos, árabes, asiáticos, etc. Me imagino que la situación debe ser similar en otros países hispanoamericanos. Mexicano no es una etnia, solo una denominación política.

México, como todos los países  americanos, es nación apenas convencionalmente y resultado de accidentes históricos. Sin embargo, basta que alguien cruce la frontera para que se plante su mexicanidad por el mismo y por los otros.

La misconcepción fundamental sobre México es que es un país homogéneo. Este es un punto que confunde a los mismos mexicanos: México es un país heterogéneo cuya imagen nacional se ha forjado mediáticamente. Las imágenes prototípicas de México son las del cine y televisión: Un país charro; el país amigo; el hogar de narcotraficantes. Recientemente la imagen es la de un lugar sumido en la violencia. Como todo estereotipo, los de México tienen algo de razón, pero ningún lugar real es una caricatura.

El nacionalismo mexicano surge realmente después de la revolución de principios del siglo XX. Anteriormente, la conciencia de una nacionalidad mexicana se daba solo a nivel de la clase intelectual, pero no existía verdaderamente a nivel popular. Esto es una de las razones por la cual Estados Unidos pudo apropiar territorio técnicamente mexicano con mucha facilidad.

En las clases de historia, o en las series de televisión, la conquista de México es un evento entre mexicanos y españoles, cuando el México actual es, por lo menos en parte, Español. Uno de mis hermanos vivió en España y en una ocasión, un gachupin le comento:Mis abuelos conquistaron México. A lo que respondió mi hermano: No, mis abuelos conquistaron México, los tuyos se quedaron aquí.

 Lo “indio” para el mexicano tiene una connotación negativa, y se usa “indio, india” constantemente para ofender. Algunos mexicanos se burlan y niegan el arquetipo de “la indita ignorante” o del “Peladito”, a otros les molesta sobremanera esa manera de presentarnos ante el mundo. Un caso ilustrativo es Yalitza Aparicio, a quien la BBC describe no como la actriz mexicana, sino como la indígena que protagonizó la película por casualidad y ahora es candidata a mejor actriz en los premios de Hollywood.

México como país, en términos del PIB, no es un país pobre, pero la distribución de la riqueza es muy desigual, y aunque existe una clase media con un nivel de vida equiparable al de países desarrollados, existe en medio de una gran pobreza de la mayoría de la población. Por ejemplo, gente de clase media presume a los extranjeros la disponibilidad de servicios domésticos, sirvientas y jardineros, de bajo costo.

Hay un desempate entre el México que se muestra en la televisión mexicana y la realidad. El México televisivo es un México blanco, moderno, de clase media. Este México existe en realidad, como islotes de prosperidad, en un mar de miseria.

Yo nací y fui criado en Monterrey, Nuevo León. Mis raíces familiares en Nuevo León, el Nuevo León histórico que comprende lo que hoy en día es Texas, Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas, se remontan por lo seguro a por lo menos cuatro generaciones. Por mis venas corre sangre americana, así que puedo afirmar con contundencia que soy un mexicano con raíces americanas milenarias. Por otro lado tengo ancestros sefarditas, portugueses, alemanes, e ingleses. Sin embargo, mi conocimiento de las culturas y las lenguas maternas es nulo, culturalmente tengo muy poco que ver con la América precolombina. Sé algunos hechos aislados sobre los mexicas y la conquista, y prácticamente nada sobre las tribus americanas del norte que fueron exterminadas por mis abuelos. El carácter de la cultura neolonesa tradicional es eminentemente sefardita: palabras como huerco, comidas como el cabrito y las tortillas de harina, gusto por limones e higos, el acordeón, la circuncisión.

Los sefarditas llegaron a nuestras montañas y desiertos en busca de la libertad religiosa. Vinimos en busca de la tierra prometida. Nuestros orígenes judíos han sido olvidados en la conciencia popular: porque manifestar abiertamente el judaísmo significaba en los tiempos coloniales ser quemado vivo o ahorcado por la Inquisición, cuanto mayor el rango, mayor el riesgo. Con el tiempo, practicar el judaísmo implicaba ser excluido por parientes y vecinos, que se habían convertido en fervientes católicos.

Entiendo porque rusos y neoyorquinos claman con vehemencia que Palestina les pertenece. El pillaje, cuando la escala es lo suficientemente grande, se convierte en botín de guerra, y patrimonio legítimo de la Nación y el Pueblo. Los hechos son los hechos e Israel existe.

La cultura sefardita tradicional se ha venido diluyendo bajo el embate de la migración continua. Ya muy poco gente en Monterrey es de raíces norteñas. La cultura tradicional ha sido substituida por un paquete mediático de carne asada, cerveza,y fútbol como marcador de identidad. A la población regia se le ha dividido en dos grupos de acuerdo al equipo de fútbol que cada cual ve regularmente en la tele, o ocasionalmente en el estadio. En una ocasión estaba en el taller esperando que me entregaran mi carro, cuando el vecino, con animo de socializar, me comenta que la semifinal iba a estar muy buena. Al notar un dejo de extrañeza en mi rostro, me aclara que “la semifinal” se refería al “americano,” y como concesión amigable me dice: «ah, es que a ti te gusta el fútbol ¿verdad?» Le digo que en realidad no sigo los torneos deportivos e insiste: «¿es que ves el béisbol?» Le digo que no, y como último intento me comenta que las ofertas del buen fin van a estar muy buenas. Cuando le pregunto que cuando era el “buen fin,” la conversación termina. No me sentí para nada “superior” o “intelectual,” más bien añoroso de cuando me dejaba interesar en esos eventos.

Soy egresado de la universidad estatal, y por lo tanto, tigre autentico, universitario. Se pude objetar que mi condición felina es un accidente social, histórico, y geográfico, pero es una realidad incontrovertible que me da derecho a reclamar el epíteto con propiedad. La expresión alere flammam veritatis es parte de mi acervo moral. Aunque no ando comprando ni camisetas, ni boletos sobre costeados para eventos publicitarios, tampoco me siento superior a los conformes que compran el paquete. Cada uno que llene sus vacíos a su gusto y competencia.

Admiro a autores como Eduardo Galeano, Juan Villoro, o, el mismo Carlos Monsiváis, que tratan del fútbol como tema relevante y estético. Como dice Monsiváis, si me da envidia de los que se involucran, pero lo que no se aprende de niño, ya de grande no se domina. Sin embargo, la tendencia es que los elementos orgánicos de la cultura popular se van perdiendo y quedan solo las marcas, los iconos. Forma sin contenido. A partir de la Segunda Guerra Mundial el fútbol creció como fenómeno de masas porque los equipos sublimaban las identidades tribales del barrio y la nación. En el Monterrey de los 50s, 60s, y 70s, los aficionados al fútbol, todos, jugaban en el equipo de su barrio y el uniforme que se ponían era el de su equipo. Ponerse el uniforme del equipo profesional era incluso una falta de respeto.

Tengo una hija que en su vida ha visto un partido de fútbol; ni por televisión, ni mucho menos en vivo en un estadio. Un día, cuando estaba en el jardín de niños me pregunto si en la casa éramos “tigres” o “rayados.” Me sorprendió la pregunta y le propuse ir a ver un partido. La idea no me desagradaba, después de todo un padre siempre anda buscando escusas para convivir con su hija. Pero me dijo que no le interesaba en lo más mínimo. Me explico que una comisión de profesionales había visitada la escuela para promocionar sus marcas y que al día siguiente todos tenían que ir uniformados o de uno o del otro equipo, que si yo no tenia predisposición, que ella se consideraba “rayada” y que quería una camiseta para ponérsela en la escuela. Me indigno el que la escuela se prestara a tan descarada promoción comercial, pero entiendo que la afiliación forzada como parte de la identidad del regiomontano es aceptada por una mayoría tan contundente, que la excepción no es solo inconcebible, sino antisocial.

En el caso de los Tigres, debo confesar que si me deja un mal sabor de boca que la insignia universitaria sea apropiada por una empresa privada para fines meramente comerciales. En sus orígenes el Club Tigres era verdaderamente universitario, en el sentido de los jugadores era estudiantes de la UANL. Ya ni siquiera estamos en los tiempos en que los jugadores eran muchachos de la localidad. Ahora la mayoría son extranjeros, profesionales del espectáculo si ningún nexo real ni siquiera con México, ya no digamos la universidad. El uniforme actual, cuajado de referencias comerciales, nada tiene que ver con los valores de la universidad.

Mi postura ante la cultura popular no es tan nítida como la de Monsiváis, sino más bien ambigua. Yo si he estado en un estadio y si le he echado porras a la selección. Ahora me entretengo en otras cosas, pero la euforia de los éxitos asumidos por el vulgo no deja de tener su encanto. ¿Qué de veras no queda otra que aceptar todo empaquetado?, ¿hasta la pertenencia? Tal vez.

Otro baluarte de la cultura pseudoregia es la carne asada como símbolo de identidad . Es un tema relevante mundialmente, porque, mientras el consumo de carne de res es la opción menos eficiente de alimentación en términos de calidad alimenticia e impacto ambiental, al mismo tiempo este consumo se relaciona con estilo de vida y estatus social aspiracional.

En Nuevo León, los pueblos originarios fueron exterminados y substituidos por migrantes tlaxcaltecas y judíos conversos. Entonces, los origines culturales e históricos de la carne asada hay que buscarlos en esos grupos. Pero el concepto se ha desvirtuado y cambiado por otra cosa. Desde la segunda mitad del siglo veinte, la carne asada se ha promovido como marcador de identidad; el regio ranchero, ultra masculino, que se pasa el día bebiendo cerveza, comiendo carne asada, y viendo fútbol por televisión, preferentemente en el bar. Parte del éxito de este concepto es que la gran mayoría de la población actual es migrante, y toma los símbolos promovidos por los medios de comunicación como una manera fácil y practica de integrarse. En los sesentas, una carne asada era un evento especial y no se conseguían versiones callejeras de carne asada. La carne asada solo se podía consumir en las casas de los que la sabían preparar, gente con lazos familiares en la ganadería, o en restaurantes especializados donde la carne asada no era una comida rápida, más bien al contrario. La versión popular eran los tacos de bistec, cortes baratos fritos en aceite en estufas de gas. Pero debido a una fuerte y continua promoción de las cerveceras y los comercializadores de carne, la carne asada al carbón se ha vuelto un evento rutinario y extendido sobre manera.

Aunque es complicado hacer un análisis por taco consumido, el impacto agregado del consumo de carne y carbón es dramático y evidente. Es necesario identificar las dinámicas sociales y mercadológicas que fomentan este comportamiento y proponer contra medidas.

Paz, O. (2015). El laberinto de la soledad. México: Fondo de Cultura Económica.

Pérez-Martinez, H. (2014). Cuauhtémoc, vida y muerte de una cultura. México: CONACULTA.

«No habrá risa, excepto la risa triunfal cuando se derrota a un enemigo. No habrá arte, ni literatura, ni ciencia. Cuando seamos omnipotentes no necesitaremos más ciencia. No habrá ya distinción entre la belleza y la fealdad. Todos los placeres serán destruidos. Pero siempre, no lo olvides, Winston, siempre habrá el afán de poder, la sed de dominio, que aumentará constantemente y se hará cada vez más sutil. Siempre existirá la emoción de la victoria, la sensación de pisotear a un enemigo indefenso. Si quieres hacerte una idea de como será el futuro, figúrate una bota aplastando un rostro humano... incesantemente».

1984, O'Brien, p. 202.

George Orwell
En el proceso mediático y político de los Estados Unidos ha surgido como tema el racismo, expresado en los exabruptos de Donald Trump. La reacción popular y de los medios de comunicación ha sido la de considerar a Trump como un loco irresponsable y la obligada referencia al nazismo. Tal planteamiento pasa por alto que Trump no hace más que articular el sentir de por lo menos parte del pueblo gringo. Ignora también la endeble posición moral del gobierno mexicano, que no solo propicia con su corrupción e ineficiencia la pobreza endémica, sino que también permite y propicia un verdadero infierno para los hermanos centroamericanos que entran a México ilegalmente.

Los argumentos y expresiones de Trump se pudieran utilizar verbatim en reversa, ya que las políticas y acciones de los Estados Unidos provocan la crisis que empujan a los campesinos hacia El Norte: en plena justicia se puede exigir que los culpables paguen las consecuencias de sus actos. Sin embargo, la realidad de las asimetrías de poder dictan que los patos no le tiran a las escopetas.

La frontera México-Estados Unidos, o México-Centroamérica, es un accidente histórico que nada tiene de natural y que no es un argumento  moralmente válido para negar el libre tránsito de gente que tiene arraigo ancestral en tierras americanas.

La probada metodología de alcohólicos anónimos ha establecido la práctica de que el primer paso para solucionar un problema es reconocer su existencia. México nunca podrá superar las contradicciones fundamentales que han inhibido su desarrollo por siglos sin antes reconocerlas plenamente.

Dice Héctor Pérez Martínez (Pérez-Martinez, 2014), en su biografía de Cuauhtémoc, que La Conquista es un hecho consumado, relevante como elemento formador de México como país mestizo: tal planteamiento supone la cauterización de heridas que todavía en el tercer mileno destilan pus. Si bien es cierto que la población mexicana es mestiza, caracterizar a México como país mestizo es una simplificación que ignora la realidad de varios Méxicos distintos y contra puestos: en una perspectiva mínima, el criollo, el mestizo, y el americano. Decía Paz en El Laberinto de la soledad (Paz, 2015):

«En nuestro territorio conviven no sólo distintas razas y lenguas, sino varios niveles históricos. Hay quienes viven antes de la historia; otros, como los otomíes, desplazados por sucesivas invasiones, al margen de ella. Y sin acudir a estos extremos, varias épocas se enfrentan, se ignoran o se entre devoran sobre una misma tierra o separadas apenas por unos kilómetros. Bajo un mismo cielo, con héroes, costumbres, calendarios y nociones morales diferentes, viven "católicos de Pedro el Ermitaño y jacobinos de la Era Terciaria". Las épocas viejas nunca desaparecen completamente y todas las heridas, aun las más antiguas, manan sangre todavía. A veces, como las pirámides precolombinas, que ocultan casi siempre otras, en una sola ciudad o en una sola alma se mezclan y superponen nociones y sensibilidades enemigas o distantes.»
Aparte de la dificultad fundamental de caracterizar las etnias de los pueblos o naciones, el termino mestizo es un término impreciso, ya que no indica el grado de mestizaje. Si nos vamos por la regla de una solo gota de sangre para perder la "pureza blanca," el termino no es útil porque el 100% de la población no es etnicamente pura. De acuerdo con el INEGI, en México, la distribución étnica varía dependiendo de la ubicación y el nivel socio económico: el 61% de la población es mestiza, El 28% esta compuestos por etnias nativas de México, y un 10% son europeos, árabes, asiáticos, etc. Me imagino que la situación debe ser similar en otros países hispanoamericanos. Mexicano no es una etnia, solo una denominación política.

México, como todos los países  americanos, es nación apenas convencionalmente y resultado de accidentes históricos. Sin embargo, basta que alguien cruce la frontera para que se plante su mexicanidad por el mismo y por los otros.

La misconcepción fundamental sobre México es que es un país homogéneo. Este es un punto que confunde a los mismos mexicanos: México es un país heterogéneo cuya imagen nacional se ha forjado mediáticamente. Las imágenes prototípicas de México son las del cine y televisión: Un país charro; el país amigo; el hogar de narcotraficantes. Recientemente la imagen es la de un lugar sumido en la violencia. Como todo estereotipo, los de México tienen algo de razón, pero ningún lugar real es una caricatura.

El nacionalismo mexicano surge realmente después de la revolución de principios del siglo XX. Anteriormente, la conciencia de una nacionalidad mexicana se daba solo a nivel de la clase intelectual, pero no existía verdaderamente a nivel popular. Esto es una de las razones por la cual Estados Unidos pudo apropiar territorio técnicamente mexicano con mucha facilidad.

En las clases de historia, o en las series de televisión, la conquista de México es un evento entre mexicanos y españoles, cuando el México actual es, por lo menos en parte, Español. Uno de mis hermanos vivió en España y en una ocasión, un gachupin le comento:Mis abuelos conquistaron México. A lo que respondió mi hermano: No, mis abuelos conquistaron México, los tuyos se quedaron aquí.

 Lo “indio” para el mexicano tiene una connotación negativa, y se usa “indio, india” constantemente para ofender. Algunos mexicanos se burlan y niegan el arquetipo de “la indita ignorante” o del “Peladito”, a otros les molesta sobremanera esa manera de presentarnos ante el mundo. Un caso ilustrativo es Yalitza Aparicio, a quien la BBC describe no como la actriz mexicana, sino como la indígena que protagonizó la película por casualidad y ahora es candidata a mejor actriz en los premios de Hollywood.

México como país, en términos del PIB, no es un país pobre, pero la distribución de la riqueza es muy desigual, y aunque existe una clase media con un nivel de vida equiparable al de países desarrollados, existe en medio de una gran pobreza de la mayoría de la población. Por ejemplo, gente de clase media presume a los extranjeros la disponibilidad de servicios domésticos, sirvientas y jardineros, de bajo costo.

Hay un desempate entre el México que se muestra en la televisión mexicana y la realidad. El México televisivo es un México blanco, moderno, de clase media. Este México existe en realidad, como islotes de prosperidad, en un mar de miseria.

Yo nací y fui criado en Monterrey, Nuevo León. Mis raíces familiares en Nuevo León, el Nuevo León histórico que comprende lo que hoy en día es Texas, Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas, se remontan por lo seguro a por lo menos cuatro generaciones. Por mis venas corre sangre americana, así que puedo afirmar con contundencia que soy un mexicano con raíces americanas milenarias. Por otro lado tengo ancestros sefarditas, portugueses, alemanes, e ingleses. Sin embargo, mi conocimiento de las culturas y las lenguas maternas es nulo, culturalmente tengo muy poco que ver con la América precolombina. Sé algunos hechos aislados sobre los mexicas y la conquista, y prácticamente nada sobre las tribus americanas del norte que fueron exterminadas por mis abuelos. El carácter de la cultura neolonesa tradicional es eminentemente sefardita: palabras como huerco, comidas como el cabrito y las tortillas de harina, gusto por limones e higos, el acordeón, la circuncisión.

Los sefarditas llegaron a nuestras montañas y desiertos en busca de la libertad religiosa. Vinimos en busca de la tierra prometida. Nuestros orígenes judíos han sido olvidados en la conciencia popular: porque manifestar abiertamente el judaísmo significaba en los tiempos coloniales ser quemado vivo o ahorcado por la Inquisición, cuanto mayor el rango, mayor el riesgo. Con el tiempo, practicar el judaísmo implicaba ser excluido por parientes y vecinos, que se habían convertido en fervientes católicos.

Entiendo porque rusos y neoyorquinos claman con vehemencia que Palestina les pertenece. El pillaje, cuando la escala es lo suficientemente grande, se convierte en botín de guerra, y patrimonio legítimo de la Nación y el Pueblo. Los hechos son los hechos e Israel existe.

La cultura sefardita tradicional se ha venido diluyendo bajo el embate de la migración continua. Ya muy poco gente en Monterrey es de raíces norteñas. La cultura tradicional ha sido substituida por un paquete mediático de carne asada, cerveza,y fútbol como marcador de identidad. A la población regia se le ha dividido en dos grupos de acuerdo al equipo de fútbol que cada cual ve regularmente en la tele, o ocasionalmente en el estadio. En una ocasión estaba en el taller esperando que me entregaran mi carro, cuando el vecino, con animo de socializar, me comenta que la semifinal iba a estar muy buena. Al notar un dejo de extrañeza en mi rostro, me aclara que “la semifinal” se refería al “americano,” y como concesión amigable me dice: «ah, es que a ti te gusta el fútbol ¿verdad?» Le digo que en realidad no sigo los torneos deportivos e insiste: «¿es que ves el béisbol?» Le digo que no, y como último intento me comenta que las ofertas del buen fin van a estar muy buenas. Cuando le pregunto que cuando era el “buen fin,” la conversación termina. No me sentí para nada “superior” o “intelectual,” más bien añoroso de cuando me dejaba interesar en esos eventos.

Soy egresado de la universidad estatal, y por lo tanto, tigre autentico, universitario. Se pude objetar que mi condición felina es un accidente social, histórico, y geográfico, pero es una realidad incontrovertible que me da derecho a reclamar el epíteto con propiedad. La expresión alere flammam veritatis es parte de mi acervo moral. Aunque no ando comprando ni camisetas, ni boletos sobre costeados para eventos publicitarios, tampoco me siento superior a los conformes que compran el paquete. Cada uno que llene sus vacíos a su gusto y competencia.

Admiro a autores como Eduardo Galeano, Juan Villoro, o, el mismo Carlos Monsiváis, que tratan del fútbol como tema relevante y estético. Como dice Monsiváis, si me da envidia de los que se involucran, pero lo que no se aprende de niño, ya de grande no se domina. Sin embargo, la tendencia es que los elementos orgánicos de la cultura popular se van perdiendo y quedan solo las marcas, los iconos. Forma sin contenido. A partir de la Segunda Guerra Mundial el fútbol creció como fenómeno de masas porque los equipos sublimaban las identidades tribales del barrio y la nación. En el Monterrey de los 50s, 60s, y 70s, los aficionados al fútbol, todos, jugaban en el equipo de su barrio y el uniforme que se ponían era el de su equipo. Ponerse el uniforme del equipo profesional era incluso una falta de respeto.

Tengo una hija que en su vida ha visto un partido de fútbol; ni por televisión, ni mucho menos en vivo en un estadio. Un día, cuando estaba en el jardín de niños me pregunto si en la casa éramos “tigres” o “rayados.” Me sorprendió la pregunta y le propuse ir a ver un partido. La idea no me desagradaba, después de todo un padre siempre anda buscando escusas para convivir con su hija. Pero me dijo que no le interesaba en lo más mínimo. Me explico que una comisión de profesionales había visitada la escuela para promocionar sus marcas y que al día siguiente todos tenían que ir uniformados o de uno o del otro equipo, que si yo no tenia predisposición, que ella se consideraba “rayada” y que quería una camiseta para ponérsela en la escuela. Me indigno el que la escuela se prestara a tan descarada promoción comercial, pero entiendo que la afiliación forzada como parte de la identidad del regiomontano es aceptada por una mayoría tan contundente, que la excepción no es solo inconcebible, sino antisocial.

En el caso de los Tigres, debo confesar que si me deja un mal sabor de boca que la insignia universitaria sea apropiada por una empresa privada para fines meramente comerciales. En sus orígenes el Club Tigres era verdaderamente universitario, en el sentido de los jugadores era estudiantes de la UANL. Ya ni siquiera estamos en los tiempos en que los jugadores eran muchachos de la localidad. Ahora la mayoría son extranjeros, profesionales del espectáculo si ningún nexo real ni siquiera con México, ya no digamos la universidad. El uniforme actual, cuajado de referencias comerciales, nada tiene que ver con los valores de la universidad.



Mi postura ante la cultura popular no es tan nítida como la de Monsiváis, sino más bien ambigua. Yo si he estado en un estadio y si le he echado porras a la selección. Ahora me entretengo en otras cosas, pero la euforia de los éxitos asumidos por el vulgo no deja de tener su encanto. ¿Qué de veras no queda otra que aceptar todo empaquetado?, ¿hasta la pertenencia? Tal vez.

Otro baluarte de la cultura pseudoregia es la carne asada como símbolo de identidad . Es un tema relevante mundialmente, porque, mientras el consumo de carne de res es la opción menos eficiente de alimentación en términos de calidad alimenticia e impacto ambiental, al mismo tiempo este consumo se relaciona con estilo de vida y estatus social aspiracional.

En Nuevo León, los pueblos originarios fueron exterminados y substituidos por migrantes tlaxcaltecas y judíos conversos. Entonces, los origines culturales e históricos de la carne asada hay que buscarlos en esos grupos. Pero el concepto se ha desvirtuado y cambiado por otra cosa. Desde la segunda mitad del siglo veinte, la carne asada se ha promovido como marcador de identidad; el regio ranchero, ultra masculino, que se pasa el día bebiendo cerveza, comiendo carne asada, y viendo fútbol por televisión, preferentemente en el bar. Parte del éxito de este concepto es que la gran mayoría de la población actual es migrante, y toma los símbolos promovidos por los medios de comunicación como una manera fácil y practica de integrarse. En los sesentas, una carne asada era un evento especial y no se conseguían versiones callejeras de carne asada. La carne asada solo se podía consumir en las casas de los que la sabían preparar, gente con lazos familiares en la ganadería, o en restaurantes especializados donde la carne asada no era una comida rápida, más bien al contrario. La versión popular eran los tacos de bistec, cortes baratos fritos en aceite en estufas de gas. Pero debido a una fuerte y continua promoción de las cerveceras y los comercializadores de carne, la carne asada al carbón se ha vuelto un evento rutinario y extendido sobre manera.



Aunque es complicado hacer un análisis por taco consumido, el impacto agregado del consumo de carne y carbón es dramático y evidente. Es necesario identificar las dinámicas sociales y mercadológicas que fomentan este comportamiento y proponer contra medidas.


Paz, O. (2015). El laberinto de la soledad. México: Fondo de Cultura Económica.

Pérez-Martinez, H. (2014). Cuauhtémoc, vida y muerte de una cultura. México: CONACULTA.

Prinosaurius Rex

El Bronco se destapa para la presidencia en 2018; dejaría gubernatura en manos de ex candidato de MC

Por:  / 16 junio, 2015

Monterrey, Miércoles, Junio 17, 2015 – 13:51: Rodrigo Medina, actual gobernador de NL y Jaime Rodríguez gobernador electo al salir de la reunión en Palacio de Gobierno. Foto: POSTA-Ale Morales 

NUEVO LEÓN.- Para evaluar el estado en que se encuentra la administración actual, el gobernador electo de Nuevo León, Jaime Rodríguez se reunió este mediodía con el gobernador actual Rodrigo Medina de la Cruz, para preparar la etapa de transición y nombrar a quienes coordinarán al equipo encargado de este proceso.


Es de puta pena el bajo nivel cultural de Nuevo León, nos tienen apendejados con chabacanerías, gruperas, fútbol, carne asada. Es natural que un apantalla pendejos nos apantalle con chabacano desparpajo.

En sus orígenes, el equipo Tigres de fútbol era un equipo de estudiantes universitarios. Era en un sentido real el equipo de la UANL. Ahora es una marca comercial de una empresa que paga regalías por una imagen. Pareciera inocente que busquemos sentido y pertenencia en una enajenación de fin de semana. Pero el precio que pagamos es un condicionamiento social que nos hace manipulables. NO hay lonche gratis, raza: La raza paga, pero no manda.

Un cambio en lo general requiere un cambio en lo particular; no puede ser agente de cambio un representante del sistema. Todos podemos cambiar pero el orden de los factores si altera el producto; primero hay que demostrar el cambio en lo particular y luego buscar ser agente de cambio en lo general. Entiendo la frustración y necesidad de creer pero no por mucho creer se transmuta el plomo en paz, y la corrupción, en orden. Los traidores y canallas usan el lenguaje heroico de la libertad y la justicia para hacer mezquindades inicuas. Los hombres libres no le rezan a monigotes de barro ni siguen a merolicos. La libertad, mí estimado, es solitaria, muy celosa y exigente.

Si desconfío más del prinosaurio que de la otra candidata del PRI. El aval del panista a cambio de la promesa de un gobierno a la sombra contradice el discurso de transparencia e institucionalidad. Votar por el prinosaurio es votar por el sector prisita mas retrogrado y caciquil de Nuevo León. No es una alternativa al bipartidismo; al contrario, es cimentar un caciquismo regional en el que estaremos inmersos por décadas.

El DESPERTAR CIUDADANO se dará cuando trascendamos la chabacanería y la pseudocultura del fútbol y la música grupera que nos venden como regia, cuando cultura regia es Alfonso Reyes, trabajo, honradez, y estudio. Es posible y deseable un activismo político ciudadano que por lo menos en estas elecciones apenas esta incipiente. No se puede cambiar haciendo lo mismo, votando por los mismos.

Nomas una pregunta y me convencen, ¿Qué ha hecho el prinosaurio en contra de la corrupción del pri en sus 35 años de prista? ¿En sus 8 meses de independiente? ¿Nada? Bueno fuera nada, ha sido participe y protagonista de los teje manejes pristas. Como el mismo dice: ha cometido errores en su vida. Le preguntan en una entrevista que si es millonario, que cuanto ha invertido en la campaña; responde que él y sus compadres han puesto 70 mil pesos, y aclara que mensualmente. Setenta mil mensuales no alcanza para los panorámicos en avenida Leones.

Entiendo y comparto la necesidad de creer. Es muy triste que nos roben hasta las palabras y ahora votar por los corruptos de siempre es votar por el cambio y el despertar ciudadano. Votar por estos caciques no es arriesgarse con un inexperto idealista. Es entregarse a una caterva de parias consumados.

La guerra de las intercepciones telefónicas es un síntoma más de la descomposición institucional y la anarquía jurídica que impera en México. Las intercepciones son ellas mismas un grave delito federal que se persigue de oficio. Por otro lado, el contenido de las llamadas implica graves delitos de carácter no solo penal sino de crimen organizado, que también se persiguen de oficio. Sin embargo, los afectados no interponen demandas penales, y la autoridad solo reacciona ante las acusaciones más ambiguas y banales, ignorando las más graves.

Nos dicen que tenemos oportunidad de hacer Historia, con mayúscula, o sufrirla. Pero los dados no solo están cargados, no nos dejan tocarlos. Los argumentos en contra del prian son irrefutables; los argumentos a favor del prinosaurio son validos en una dimensión paralela, pero no en esta donde lo mismo no es lo diferente (http://www.taringa.net/posts/info/1922915/Coca-Cola-Verde.html).

La abstención tampoco es una opción. Es un voto a favor del sistema partidista; las reglas son tales que entre mayor abstención, mayor son las prestaciones que reciben los partidos.

De verdad que necesitamos El DESPERTAR CIUDADANO.

La campaña prinosaurica va ser referente de libro de texto. Fue la única con una visión positiva del futuro: el despertar ciudadano. El tema del fin del bipartidismo a primera vista pareciera contradictorio. Las elecciones municipales y distritales fueron ganados por el prian. Pero una segunda observación nos muestra que el voto partidista es de 50-60%. Es decir consistente con el resultado de la elección de gobernador.


Jorge Fernández Menéndez 25/05/2015 01:21

No sé si Jaime Rodríguez Calderón, apodado El Bronco, vaya a ganar las elecciones que dentro de dos semanas se realizarán en Nuevo León. Mucho menos si sus expectativas reales de voto son de 35 por ciento como dice su principal patrocinador, el periódico El Norte, o de 15 por ciento, como dice la encuestadora GEA-ISA. Sé que una diferencia de 20 puntos en dos encuestas levantadas simultáneamente lo único que puede indicar es que por lo menos una de las dos ha sido manipulada conscientemente.

Sí sé que Rodríguez no es un candidato independiente: es un candidato hoy sin partido, que militó 33 años en el PRI, por el que fue diputado local y federal, además de presidente municipal, al que renunció apenas en septiembre pasado, porque se vio sin posibilidades de lograr la candidatura a gobernador. Y se lanzó entonces como candidato, apoyado por un poderoso grupo local en Nuevo León, en el que participa en forma muy destacada un grupo editorial, con sus empresarios y políticos cercanos que creen que de esa manera se podrán deshacer de la alternancia PRI-PAN que tanto les desagrada.

La reciente incorporación del muy respetable Fernando Elizondo a su campaña es una vívida demostración de ello, incluso por el anterior parentesco familiar de Elizondo con la familia Junco.

Hasta ahora la única oferta de Jaime Rodríguez es que tiene, como él dice, “güevos” y que es, como se hace llamar, bronco. Pero, más allá del comprensible enojo social, para gobernar un estado tan complejo como Nuevo León se necesita más cerebro que güevos, más programas que entusiasmo, y más equipos y compromisos que aventuras y ánimo de confrontación.

Agencias – viernes, 17 de abril del 2015

Monterrey, Nuevo León.- El hermano de Jaime Rodríguez Calderón “El Bronco” fue detenido en el 2010 por elementos del Ejército con un rifle AK-47, una pistola Beretta .9 mm y 100 mil pesos en efectivo. Según consta en el acta emitida por la PGR, Adex Caleb Rodríguez Calderón fue remitido y consignado por el delito de violación a la Ley Federal de Armas de Fuego y Explosivos. El hermano de “El Bronco” no pudo justificar la legal portación de las armas ni la procedencia de los 100 mil pesos por lo que las autoridades iniciaron la averiguación AP/PGR/COAH/SALT-IV/21/D/2010 en su contra.

En aquél entonces el candidato independiente a la gubernatura de Nuevo León ocupaba el puesto de Alcalde de García. Después de estar detenido por tres días un juez determinó la absolución de Alex Caleb por no poderse comprobar la posesión de las armas o el dinero.

En la actualidad, el hermano de “El Bronco” opera electoralmente en su campaña, situación que pone en entredicho las propuestas del candidato independiente sobre el respeto a la justicia y a la legalidad.


Alejandro Sánchez

Ringside

Alejandro Sánchez
18.05.2015

A mediados de 2013, Memo Rentería, estratega político, ni siquiera sabía quién era Jaime Rodríguez Calderón, quien acababa de dejar la presidencia de García, Nuevo León.

Fue por esas fechas, durante la IV Cumbre de Comunicación Política en Argentina, cuando supo que mediante Facebook y Twitter que Rodríguez Calderón pudo debilitar a uno de los cárteles más temibles de México.

También en esos días, en Buenos Aires, ambos conocieron a una mujer que pronto se unió a ellos para hacer de Rodríguez Calderón la espectacular figura de El Bronco, quien ahora tiene posibilidades de ganar la gubernatura de Nuevo León. Su nombre es Yessica de la Madrid, cuya participación en la creación del personaje norteño había pasado desapercibida.

De la Madrid trabajó en Radar en 2005, empresa vinculada a Grupo TV Promo, especializada en marketing, que tuvo como socios a Alejandro Quintero, vicepresidente de comercialización de Televisa y la cual fue contratada por Peña Nieto para crear la estrategia de su campaña por la gubernatura del Estado de México.

Poco tiempo después de que Rentería acercó a El Bronco con Roberto Sandoval, gobernador de Nayarit, quien incluso hizo aportaciones para filmar la película sobre la vida de El Bronco, De la Madrid dejó el equipo.


Protágoras 10/May/15 01:09

Vaya que el que sigue bajo el ojo del huracán es el candidato independiente Jaime Rodríguez, el Bronco
El más nuevo es el de su aparente contradicción sobre lo que él asegura fue el plagio de su hija en 2009. Porque se supone que en una entrevista dijo que a su hija la habían secuestrado ‘‘unos zetas’’, y que incluso tuvo que hablarle ‘‘al jefe’’ de ellos para rescatarla. Nomás que, según un video que se elaboró para `balconearlo´, en otra entrevista el candidato independiente asegura que él pensó que le habían secuestrado a la niña, pero luego se enteró que más bien una comadre se la había llevado.


Entre El Bronco y el México bronco

En Nuevo León se abre una nueva oportunidad para cambiar el deplorable destino de la democracia mexicana. Jaime, El Bronco, Rodríguez, un candidato independiente llamado a gobernar una de las entidades más ricas y poderosas de la nación, cuyo apodo tal vez se adecua más al de un boxeador de barriada, se dice que es un político “resentido, camaleónico”, traidor al PRI que se negó a postular su candidatura, un individuo “violento, terco, ególatra, mitómano, un probable dictadorcito”, además de un individuo sin una clara definición política incapaz de demostrar el origen de su patrimonio, entre otros cargos no menos temerarios.

Si el electorado neoleonés, víctima de la desesperación por el desastroso papel de Medina, se equivoca al votar por El Bronco, porque éste resulta ser una réplica mal hecha del PRI, bien podríamos violentarnos ante la falta de resultados.

El Bronco se destapa para la presidencia en 2018; dejaría gubernatura en manos de ex candidato de MC
Por:  / 16 junio, 2015

Monterrey, Miércoles, Junio 17, 2015 - 13:51: Rodrigo Medina, actual gobernador de NL y Jaime Rodríguez gobernador electo al salir de la reunión en Palacio de Gobierno. Foto: POSTA-Ale Morales 

NUEVO LEÓN.- Para evaluar el estado en que se encuentra la administración actual, el gobernador electo de Nuevo León, Jaime Rodríguez se reunió este mediodía con el gobernador actual Rodrigo Medina de la Cruz, para preparar la etapa de transición y nombrar a quienes coordinarán al equipo encargado de este proceso.




Es de puta pena el bajo nivel cultural de Nuevo León, nos tienen apendejados con chabacanerías, gruperas, fútbol, carne asada. Es natural que un apantalla pendejos nos apantalle con chabacano desparpajo.

En sus orígenes, el equipo Tigres de fútbol era un equipo de estudiantes universitarios. Era en un sentido real el equipo de la UANL. Ahora es una marca comercial de una empresa que paga regalías por una imagen. Pareciera inocente que busquemos sentido y pertenencia en una enajenación de fin de semana. Pero el precio que pagamos es un condicionamiento social que nos hace manipulables. NO hay lonche gratis, raza: La raza paga, pero no manda.

Un cambio en lo general requiere un cambio en lo particular; no puede ser agente de cambio un representante del sistema. Todos podemos cambiar pero el orden de los factores si altera el producto; primero hay que demostrar el cambio en lo particular y luego buscar ser agente de cambio en lo general. Entiendo la frustración y necesidad de creer pero no por mucho creer se transmuta el plomo en paz, y la corrupción, en orden. Los traidores y canallas usan el lenguaje heroico de la libertad y la justicia para hacer mezquindades inicuas. Los hombres libres no le rezan a monigotes de barro ni siguen a merolicos. La libertad, mí estimado, es solitaria, muy celosa y exigente.

Si desconfío más del prinosaurio que de la otra candidata del PRI. El aval del panista a cambio de la promesa de un gobierno a la sombra contradice el discurso de transparencia e institucionalidad. Votar por el prinosaurio es votar por el sector prisita mas retrogrado y caciquil de Nuevo León. No es una alternativa al bipartidismo; al contrario, es cimentar un caciquismo regional en el que estaremos inmersos por décadas.

El DESPERTAR CIUDADANO se dará cuando trascendamos la chabacanería y la pseudocultura del fútbol y la música grupera que nos venden como regia, cuando cultura regia es Alfonso Reyes, trabajo, honradez, y estudio. Es posible y deseable un activismo político ciudadano que por lo menos en estas elecciones apenas esta incipiente. No se puede cambiar haciendo lo mismo, votando por los mismos.

Nomas una pregunta y me convencen, ¿Qué ha hecho el prinosaurio en contra de la corrupción del pri en sus 35 años de prista? ¿En sus 8 meses de independiente? ¿Nada? Bueno fuera nada, ha sido participe y protagonista de los teje manejes pristas. Como el mismo dice: ha cometido errores en su vida. Le preguntan en una entrevista que si es millonario, que cuanto ha invertido en la campaña; responde que él y sus compadres han puesto 70 mil pesos, y aclara que mensualmente. Setenta mil mensuales no alcanza para los panorámicos en avenida Leones.

Entiendo y comparto la necesidad de creer. Es muy triste que nos roben hasta las palabras y ahora votar por los corruptos de siempre es votar por el cambio y el despertar ciudadano. Votar por estos caciques no es arriesgarse con un inexperto idealista. Es entregarse a una caterva de parias consumados.

La guerra de las intercepciones telefónicas es un síntoma más de la descomposición institucional y la anarquía jurídica que impera en México. Las intercepciones son ellas mismas un grave delito federal que se persigue de oficio. Por otro lado, el contenido de las llamadas implica graves delitos de carácter no solo penal sino de crimen organizado, que también se persiguen de oficio. Sin embargo, los afectados no interponen demandas penales, y la autoridad solo reacciona ante las acusaciones más ambiguas y banales, ignorando las más graves.

Nos dicen que tenemos oportunidad de hacer Historia, con mayúscula, o sufrirla. Pero los dados no solo están cargados, no nos dejan tocarlos. Los argumentos en contra del prian son irrefutables; los argumentos a favor del prinosaurio son validos en una dimensión paralela, pero no en esta donde lo mismo no es lo diferente (http://www.taringa.net/posts/info/1922915/Coca-Cola-Verde.html).

La abstención tampoco es una opción. Es un voto a favor del sistema partidista; las reglas son tales que entre mayor abstención, mayor son las prestaciones que reciben los partidos.

De verdad que necesitamos El DESPERTAR CIUDADANO.


La campaña prinosaurica va ser referente de libro de texto. Fue la única con una visión positiva del futuro: el despertar ciudadano. El tema del fin del bipartidismo a primera vista pareciera contradictorio. Las elecciones municipales y distritales fueron ganados por el prian. Pero una segunda observación nos muestra que el voto partidista es de 50-60%. Es decir consistente con el resultado de la elección de gobernador.



Jorge Fernández Menéndez 25/05/2015 01:21

No sé si Jaime Rodríguez Calderón, apodado El Bronco, vaya a ganar las elecciones que dentro de dos semanas se realizarán en Nuevo León. Mucho menos si sus expectativas reales de voto son de 35 por ciento como dice su principal patrocinador, el periódico El Norte, o de 15 por ciento, como dice la encuestadora GEA-ISA. Sé que una diferencia de 20 puntos en dos encuestas levantadas simultáneamente lo único que puede indicar es que por lo menos una de las dos ha sido manipulada conscientemente.

Sí sé que Rodríguez no es un candidato independiente: es un candidato hoy sin partido, que militó 33 años en el PRI, por el que fue diputado local y federal, además de presidente municipal, al que renunció apenas en septiembre pasado, porque se vio sin posibilidades de lograr la candidatura a gobernador. Y se lanzó entonces como candidato, apoyado por un poderoso grupo local en Nuevo León, en el que participa en forma muy destacada un grupo editorial, con sus empresarios y políticos cercanos que creen que de esa manera se podrán deshacer de la alternancia PRI-PAN que tanto les desagrada.

La reciente incorporación del muy respetable Fernando Elizondo a su campaña es una vívida demostración de ello, incluso por el anterior parentesco familiar de Elizondo con la familia Junco.

Hasta ahora la única oferta de Jaime Rodríguez es que tiene, como él dice, “güevos” y que es, como se hace llamar, bronco. Pero, más allá del comprensible enojo social, para gobernar un estado tan complejo como Nuevo León se necesita más cerebro que güevos, más programas que entusiasmo, y más equipos y compromisos que aventuras y ánimo de confrontación.


Agencias - viernes, 17 de abril del 2015

Monterrey, Nuevo León.- El hermano de Jaime Rodríguez Calderón “El Bronco” fue detenido en el 2010 por elementos del Ejército con un rifle AK-47, una pistola Beretta .9 mm y 100 mil pesos en efectivo. Según consta en el acta emitida por la PGR, Adex Caleb Rodríguez Calderón fue remitido y consignado por el delito de violación a la Ley Federal de Armas de Fuego y Explosivos. El hermano de “El Bronco” no pudo justificar la legal portación de las armas ni la procedencia de los 100 mil pesos por lo que las autoridades iniciaron la averiguación AP/PGR/COAH/SALT-IV/21/D/2010 en su contra.

En aquél entonces el candidato independiente a la gubernatura de Nuevo León ocupaba el puesto de Alcalde de García. Después de estar detenido por tres días un juez determinó la absolución de Alex Caleb por no poderse comprobar la posesión de las armas o el dinero.

En la actualidad, el hermano de “El Bronco” opera electoralmente en su campaña, situación que pone en entredicho las propuestas del candidato independiente sobre el respeto a la justicia y a la legalidad.




Alejandro Sánchez


Ringside

Alejandro Sánchez
18.05.2015

A mediados de 2013, Memo Rentería, estratega político, ni siquiera sabía quién era Jaime Rodríguez Calderón, quien acababa de dejar la presidencia de García, Nuevo León.

Fue por esas fechas, durante la IV Cumbre de Comunicación Política en Argentina, cuando supo que mediante Facebook y Twitter que Rodríguez Calderón pudo debilitar a uno de los cárteles más temibles de México.

También en esos días, en Buenos Aires, ambos conocieron a una mujer que pronto se unió a ellos para hacer de Rodríguez Calderón la espectacular figura de El Bronco, quien ahora tiene posibilidades de ganar la gubernatura de Nuevo León. Su nombre es Yessica de la Madrid, cuya participación en la creación del personaje norteño había pasado desapercibida.

De la Madrid trabajó en Radar en 2005, empresa vinculada a Grupo TV Promo, especializada en marketing, que tuvo como socios a Alejandro Quintero, vicepresidente de comercialización de Televisa y la cual fue contratada por Peña Nieto para crear la estrategia de su campaña por la gubernatura del Estado de México.

Poco tiempo después de que Rentería acercó a El Bronco con Roberto Sandoval, gobernador de Nayarit, quien incluso hizo aportaciones para filmar la película sobre la vida de El Bronco, De la Madrid dejó el equipo.


Protágoras 10/May/15 01:09

Vaya que el que sigue bajo el ojo del huracán es el candidato independiente Jaime Rodríguez, el Bronco
El más nuevo es el de su aparente contradicción sobre lo que él asegura fue el plagio de su hija en 2009. Porque se supone que en una entrevista dijo que a su hija la habían secuestrado ‘‘unos zetas’’, y que incluso tuvo que hablarle ‘‘al jefe’’ de ellos para rescatarla. Nomás que, según un video que se elaboró para `balconearlo´, en otra entrevista el candidato independiente asegura que él pensó que le habían secuestrado a la niña, pero luego se enteró que más bien una comadre se la había llevado.



Entre El Bronco y el México bronco


En Nuevo León se abre una nueva oportunidad para cambiar el deplorable destino de la democracia mexicana. Jaime, El Bronco, Rodríguez, un candidato independiente llamado a gobernar una de las entidades más ricas y poderosas de la nación, cuyo apodo tal vez se adecua más al de un boxeador de barriada, se dice que es un político “resentido, camaleónico”, traidor al PRI que se negó a postular su candidatura, un individuo “violento, terco, ególatra, mitómano, un probable dictadorcito”, además de un individuo sin una clara definición política incapaz de demostrar el origen de su patrimonio, entre otros cargos no menos temerarios.

Si el electorado neoleonés, víctima de la desesperación por el desastroso papel de Medina, se equivoca al votar por El Bronco, porque éste resulta ser una réplica mal hecha del PRI, bien podríamos violentarnos ante la falta de resultados.

El índice de embarazos entre la población adolescente

Monterrey.- El índice de embarazos entre la población adolescente es un tema que preocupa a las autoridades de salud en Nuevo León, ya que los indicadores muestran un incremento de siete puntos porcentuales en la última década.

Durante los eventos para conmemorar el Día Mundial de la Población, la Secretaría de Salud dio a conocer los resultados de un estudio efectuado en el 2010, año en que se

Monterrey.- El índice de embarazos entre la población adolescente es un tema que preocupa a las autoridades de salud en Nuevo León, ya que los indicadores muestran un incremento de siete puntos porcentuales en la última década. Durante los eventos para conmemorar el Día Mundial de la Población, la Secretaría de Salud dio a conocer los resultados de un estudio efectuado en el 2010, año en que se

la cultura neolonesa

Nací y fui criado en Monterrey. Mis raíces familiares en Nuevo León, el Nuevo León histórico que comprende lo que hoy en día es Texas, Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas, se remontan por lo seguro a por lo menos cuatro generaciones. Por mis venas corre sangre americana, así que puedo afirmar con contundencia que soy un mexicano con raíces americanas milenarias. Por otro lado tengo ancestros sefarditas, portugueses, alemanes, e ingleses. Aunque mi conocimiento de las culturas y las lenguas maternas es nulo, culturalmente y étnicamente tengo muy poco que ver con la América precolombina. Sé algunos hechos aislados sobre los mexicas y la conquista, y prácticamente nada sobre las tribus americanas del norte que fueron exterminadas por mis abuelos. El carácter de la cultura neolonesa es más bien sefardita: palabras como huerco, comidas como el cabrito y las tortillas de harina, gusto por limones e higos, el acordeón, la circuncisión.

Los sefarditas llegaron a nuestras montañas y desiertos en busca de la libertad religiosa. Vinimos en busca de la tierra prometida. Nuestros orígenes judíos han sido olvidados en la conciencia popular: porque manifestar abiertamente el judaísmo significaba en los tiempos coloniales ser quemado vivo o ahorcado por la Inquisición, cuanto mayor el rango, mayor el riesgo. Con el tiempo, practicar el judaísmo implicaba ser excluido por parientes y vecinos, que se habían convertido en fervientes católicos.

Entiendo porque rusos y neoyorquinos claman con vehemencia que Palestina les pertenece. El pillaje, cuando la escala es lo suficientemente grande, se convierte en botín de guerra, y patrimonio legítimo de la Nación y el Pueblo.

Los hechos son los hechos e Israel existe. Pero Israel no tiene que ser un Estado genocida con un régimen jurídico racista e intolerante. De manera similar a como desapareció el apartheid en Sudáfrica, el régimen de Israel puede cambiar a algo más humano. Ha sucedido y podría suceder de nuevo. La alternativa es la auto-destrucción eventual del Estado judío.

Nací y fui criado en Monterrey. Mis raíces familiares en Nuevo León, el Nuevo León histórico que comprende lo que hoy en día es Texas, Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas, se remontan por lo seguro a por lo menos cuatro generaciones. Por mis venas corre sangre americana, así que puedo afirmar con contundencia que soy un mexicano con raíces americanas milenarias. Por otro lado tengo ancestros sefarditas, portugueses, alemanes, e ingleses. Aunque mi conocimiento de las culturas y las lenguas maternas es nulo, culturalmente y étnicamente tengo muy poco que ver con la América precolombina. Sé algunos hechos aislados sobre los mexicas y la conquista, y prácticamente nada sobre las tribus americanas del norte que fueron exterminadas por mis abuelos. El carácter de la cultura neolonesa es más bien sefardita: palabras como huerco, comidas como el cabrito y las tortillas de harina, gusto por limones e higos, el acordeón, la circuncisión.

Los sefarditas llegaron a nuestras montañas y desiertos en busca de la libertad religiosa. Vinimos en busca de la tierra prometida. Nuestros orígenes judíos han sido olvidados en la conciencia popular: porque manifestar abiertamente el judaísmo significaba en los tiempos coloniales ser quemado vivo o ahorcado por la Inquisición, cuanto mayor el rango, mayor el riesgo. Con el tiempo, practicar el judaísmo implicaba ser excluido por parientes y vecinos, que se habían convertido en fervientes católicos.

Entiendo porque rusos y neoyorquinos claman con vehemencia que Palestina les pertenece. El pillaje, cuando la escala es lo suficientemente grande, se convierte en botín de guerra, y patrimonio legítimo de la Nación y el Pueblo.

Los hechos son los hechos e Israel existe. Pero Israel no tiene que ser un Estado genocida con un régimen jurídico racista e intolerante. De manera similar a como desapareció el apartheid en Sudáfrica, el régimen de Israel puede cambiar a algo más humano. Ha sucedido y podría suceder de nuevo. La alternativa es la auto-destrucción eventual del Estado judío.