Crónicas coloradas; Imágenes del desahucio

Con más curiosidad que esperanza, y sin mucho que abandonar, un día empaque un cambio de ropa y me fui a Colorado, sin más plan que el deseo de levantarme de entre los muertos.

Arn Lobo

Disponible en Amazon.com en formato de libro electrónico hay un pequeño panfleto sobre la indigencia en Denver, Colorado. Este libro, titulado  Crónicas coloradas; Imágenes del desahucio,  escrito por Lobo, fue concebido parte  cuentos, parte narración de viaje, parte poesía. Nos cuenta Lobo que la idea inicial del libro era de hacer una crónica de viaje a Denver, Colorado, pero la decrepitud de lugar se impuso inmediatamente como una estampa del desahucio.

A los mexicanos nos resulta natural ver gente mendigando en la calle, pero ver sombras zarrapastrosas empujando carritos de supermercado, llenos con todas sus pertenencias, por las ciudades del imperio resulta pintorescamente surrealista. 

En el albor del tercer milenio, la polarización social y la concentración de la riqueza es evidente en los Estados Unidos. Aunque en México todavía se tiene la imagen de que la pobreza a la gringa es hiperbólica, la verdad es que millones de ciudadanos del imperio no tienen garantizado el pan de cada día. 

El libro también incluye un cuento basado en una nota periodística que ocurrió en Utah. Un indigente de origen mexicano es baleado en un apartamento que allano en una gélida noche de tormenta invernal.

Se solicitan sugerencias sobre que podemos hacer, no en términos de placebos o dádivas auto-complacientes, sino en cambios profundos del orden social.

Con más curiosidad que esperanza, y sin mucho que abandonar, un día empaque un cambio de ropa y me fui a Colorado, sin más plan que el deseo de levantarme de entre los muertos.

Arn Lobo

Disponible en Amazon.com en formato de libro electrónico hay un pequeño panfleto sobre la indigencia en Denver, Colorado. Este libro, titulado  Crónicas coloradas; Imágenes del desahucio,  escrito por Lobo, fue concebido parte  cuentos, parte narración de viaje, parte poesía. Nos cuenta Lobo que la idea inicial del libro era de hacer una crónica de viaje a Denver, Colorado, pero la decrepitud de lugar se impuso inmediatamente como una estampa del desahucio.

A los mexicanos nos resulta natural ver gente mendigando en la calle, pero ver sombras zarrapastrosas empujando carritos de supermercado, llenos con todas sus pertenencias, por las ciudades del imperio resulta pintorescamente surrealista. 

En el albor del tercer milenio, la polarización social y la concentración de la riqueza es evidente en los Estados Unidos. Aunque en México todavía se tiene la imagen de que la pobreza a la gringa es hiperbólica, la verdad es que millones de ciudadanos del imperio no tienen garantizado el pan de cada día. 

El libro también incluye un cuento basado en una nota periodística que ocurrió en Utah. Un indigente de origen mexicano es baleado en un apartamento que allano en una gélida noche de tormenta invernal.

Se solicitan sugerencias sobre que podemos hacer, no en términos de placebos o dádivas auto-complacientes, sino en cambios profundos del orden social.



Orgullosamente tigre

«No habrá risa, excepto la risa triunfal cuando se derrota a un enemigo. No habrá arte, ni literatura, ni ciencia. Cuando seamos omnipotentes no necesitaremos más ciencia. No habrá ya distinción entre la belleza y la fealdad. Todos los placeres serán destruidos. Pero siempre, no lo olvides, Winston, siempre habrá el afán de poder, la sed de dominio, que aumentará constantemente y se hará cada vez más sutil. Siempre existirá la emoción de la victoria, la sensación de pisotear a un enemigo indefenso. Si quieres hacerte una idea de como será el futuro, figúrate una bota aplastando un rostro humano… incesantemente».

1984, O’Brien, p. 202.

George Orwell

Soy tigre autentico, universitario. Se pude objetar que mi condición felina es un accidente social, histórico, y geográfico, pero es una realidad incontrovertible que me da derecho a reclamar el epíteto con propiedad. La expresión alere flammam veritatis es parte de mi acervo moral. Aunque no ando comprando ni camisetas, ni boletos sobre costeados para eventos publicitarios, tampoco me siento superior a los conformes que compran el paquete de carne asada, cerveza, y futbol como marcadores de identidad. Cada uno que llene sus vacíos a su gusto y competencia. Hace unos días, estaba en el taller esperando que me entregaran mi carro, cuando el vecino, con animo de socializar, me comenta que la semifinal iba a estar muy buena. Al notar un dejo de extrañeza en mi rostro, me aclara que “la semifinal” se refería al “americano,” y como concesión amigable me dice: «ah, es que a ti te gusta el futbol ¿verdad?» Le digo que en realidad no sigo los torneos deportivos e insiste: «¿es que ves el beisbol?» Le digo que no, y como último intento me comenta que las ofertas del buen fin van a estar muy buenas. Cuando le pregunto que cuando era el “buen fin,” la conversación termina. No me sentí para nada “superior” o “intelectual,” más bien añoroso de cuando me dejaba interesar en los eventos comerciales.

Admiro a autores como Eduardo Galeano, Juan Villoro, o, aunque en negativo, el mismo Carlos Monsiváis, que tratan del fútbol como tema relevante y estético. Como dice Monsiváis, si me da envidia de los que se involucran, pero lo que no se aprende de niño, ya de grande no se domina. Sin embargo, la tendencia es que los elementos orgánicos de la cultura popular se van perdiendo y quedan solo las marcas, los iconos. Forma sin contenido: el medio es el mensaje. A partir de la Segunda Guerra Mundial el fútbol creció como fenómeno de masas porque los equipos sublimaban las identidades tribales del barrio y la nación. Los aficionados al futbol, todos, jugaban en el equipo de su barrio y el uniforme que se ponían era el de su equipo. Ponerse el uniforme del equipo profesional era incluso una falta de respeto. ¡Hay!, el mítico ayer perfecto.

Tengo una hija que en su vida ha visto un partido de fútbol; ni por televisión, ni mucho menos en vivo en un estadio. Un día, cuando estaba en el kínder me pregunto si en la casa éramos “tigres” o “rayados.” Me sorprendió la pregunta y le propuse ir a ver un partido. La idea no me desagradaba, después de todo un padre siempre anda buscando escusas para convivir con su hija. Pero me dijo que no le interesaba en lo más mínimo. Me explico que una comisión de profesionales había visitada la escuela para promocionar sus marcas y que al día siguiente todos tenían que ir uniformados o de uno o del otro equipo, que si yo no tenia predisposición, que ella se consideraba “rayada” y que quería una camiseta para ponérsela en la escuela. Me indigno el que la escuela se prestara a tan descarada promoción comercial, pero entiendo que la afiliación forzada como parte de la identidad del regiomontano es aceptada por una mayoría tan contundente, que la excepción no es solo inconcebible, sino antisocial.

En el caso de los Tigres, debo confesar que me deja un mal sabor de boca que la insignia universitaria sea apropiada por una empresa privada para fines meramente comerciales. En sus orígenes el Club Tigres era verdaderamente universitario, en el sentido de los jugadores era estudiantes de la UANL. Ya ni siquiera estamos en los tiempos en que los jugadores eran muchachos de la localidad. Ahora la mayoría son extranjeros, profesionales del espectáculo si ningún nexo real ni siquiera con México, ya no digamos la universidad. El uniforme actual, cuajado de referencias comerciales, nada tiene que ver con los valores de la universidad.

Mi postura ante la cultura popular no es tan nítida como la de Monsiváis, sino más bien ambigua. Yo si he estado en un estadio y le he echado porras a la selección. Ahora me entretengo en otras cosas, pero la euforia de los éxitos asumidos por el vulgo no deja de tener su encanto. ¿Qué de veras no queda otra que aceptar todo empaquetado?, ¿hasta la pertenencia? Tal vez.

«No habrá risa, excepto la risa triunfal cuando se derrota a un enemigo. No habrá arte, ni literatura, ni ciencia. Cuando seamos omnipotentes no necesitaremos más ciencia. No habrá ya distinción entre la belleza y la fealdad. Todos los placeres serán destruidos. Pero siempre, no lo olvides, Winston, siempre habrá el afán de poder, la sed de dominio, que aumentará constantemente y se hará cada vez más sutil. Siempre existirá la emoción de la victoria, la sensación de pisotear a un enemigo indefenso. Si quieres hacerte una idea de como será el futuro, figúrate una bota aplastando un rostro humano... incesantemente».

1984, O'Brien, p. 202.

George Orwell

Soy tigre autentico, universitario. Se pude objetar que mi condición felina es un accidente social, histórico, y geográfico, pero es una realidad incontrovertible que me da derecho a reclamar el epíteto con propiedad. La expresión alere flammam veritatis es parte de mi acervo moral. Aunque no ando comprando ni camisetas, ni boletos sobre costeados para eventos publicitarios, tampoco me siento superior a los conformes que compran el paquete de carne asada, cerveza, y futbol como marcadores de identidad. Cada uno que llene sus vacíos a su gusto y competencia. Hace unos días, estaba en el taller esperando que me entregaran mi carro, cuando el vecino, con animo de socializar, me comenta que la semifinal iba a estar muy buena. Al notar un dejo de extrañeza en mi rostro, me aclara que “la semifinal” se refería al “americano,” y como concesión amigable me dice: «ah, es que a ti te gusta el futbol ¿verdad?» Le digo que en realidad no sigo los torneos deportivos e insiste: «¿es que ves el beisbol?» Le digo que no, y como último intento me comenta que las ofertas del buen fin van a estar muy buenas. Cuando le pregunto que cuando era el “buen fin,” la conversación termina. No me sentí para nada “superior” o “intelectual,” más bien añoroso de cuando me dejaba interesar en los eventos comerciales.

Admiro a autores como Eduardo Galeano, Juan Villoro, o, aunque en negativo, el mismo Carlos Monsiváis, que tratan del fútbol como tema relevante y estético. Como dice Monsiváis, si me da envidia de los que se involucran, pero lo que no se aprende de niño, ya de grande no se domina. Sin embargo, la tendencia es que los elementos orgánicos de la cultura popular se van perdiendo y quedan solo las marcas, los iconos. Forma sin contenido: el medio es el mensaje. A partir de la Segunda Guerra Mundial el fútbol creció como fenómeno de masas porque los equipos sublimaban las identidades tribales del barrio y la nación. Los aficionados al futbol, todos, jugaban en el equipo de su barrio y el uniforme que se ponían era el de su equipo. Ponerse el uniforme del equipo profesional era incluso una falta de respeto. ¡Hay!, el mítico ayer perfecto.

Tengo una hija que en su vida ha visto un partido de fútbol; ni por televisión, ni mucho menos en vivo en un estadio. Un día, cuando estaba en el kínder me pregunto si en la casa éramos “tigres” o “rayados.” Me sorprendió la pregunta y le propuse ir a ver un partido. La idea no me desagradaba, después de todo un padre siempre anda buscando escusas para convivir con su hija. Pero me dijo que no le interesaba en lo más mínimo. Me explico que una comisión de profesionales había visitada la escuela para promocionar sus marcas y que al día siguiente todos tenían que ir uniformados o de uno o del otro equipo, que si yo no tenia predisposición, que ella se consideraba “rayada” y que quería una camiseta para ponérsela en la escuela. Me indigno el que la escuela se prestara a tan descarada promoción comercial, pero entiendo que la afiliación forzada como parte de la identidad del regiomontano es aceptada por una mayoría tan contundente, que la excepción no es solo inconcebible, sino antisocial.

En el caso de los Tigres, debo confesar que me deja un mal sabor de boca que la insignia universitaria sea apropiada por una empresa privada para fines meramente comerciales. En sus orígenes el Club Tigres era verdaderamente universitario, en el sentido de los jugadores era estudiantes de la UANL. Ya ni siquiera estamos en los tiempos en que los jugadores eran muchachos de la localidad. Ahora la mayoría son extranjeros, profesionales del espectáculo si ningún nexo real ni siquiera con México, ya no digamos la universidad. El uniforme actual, cuajado de referencias comerciales, nada tiene que ver con los valores de la universidad.



Mi postura ante la cultura popular no es tan nítida como la de Monsiváis, sino más bien ambigua. Yo si he estado en un estadio y le he echado porras a la selección. Ahora me entretengo en otras cosas, pero la euforia de los éxitos asumidos por el vulgo no deja de tener su encanto. ¿Qué de veras no queda otra que aceptar todo empaquetado?, ¿hasta la pertenencia? Tal vez.






Meet Ups de tecnología en Monterrey

Hoy fue el primer Meet Up del grupo Fans de Stack Overflow en español – Monterrey, organizado por Rubén Rivera, profesor de cátedra del ITESM. La motivación fue promover la versión en español de stack overflow.

El jueves 23 de marzo, 2017 es la siguie…

Hoy fue el primer Meet Up del grupo Fans de Stack Overflow en español – Monterrey, organizado por Rubén Rivera, profesor de cátedra del ITESM. La motivación fue promover la versión en español de stack overflow. El jueves 23 de marzo, 2017 es la siguiente reunión del grupo de python de Monterrey. La siguiente semana, el 29 de marzo, es la reunión del grupo de Ruby. Otros grupo interesante es el

La identidad mexicana y regia

«No habrá risa, excepto la risa triunfal cuando se derrota a un enemigo. No habrá arte, ni literatura, ni ciencia. Cuando seamos omnipotentes no necesitaremos más ciencia. No habrá ya distinción entre la belleza y la fealdad. Todos los placeres serán destruidos. Pero siempre, no lo olvides, Winston, siempre habrá el afán de poder, la sed de dominio, que aumentará constantemente y se hará cada vez más sutil. Siempre existirá la emoción de la victoria, la sensación de pisotear a un enemigo indefenso. Si quieres hacerte una idea de como será el futuro, figúrate una bota aplastando un rostro humano… incesantemente».

1984, O’Brien, p. 202.

George Orwell

En el proceso mediático y político de los Estados Unidos ha surgido como tema el racismo, expresado en los exabruptos de Donald Trump. La reacción popular y de los medios de comunicación ha sido la de considerar a Trump como un loco irresponsable y la obligada referencia al nazismo. Tal planteamiento pasa por alto que Trump no hace más que articular el sentir de por lo menos parte del pueblo gringo. Ignora también la endeble posición moral del gobierno mexicano, que no solo propicia con su corrupción e ineficiencia la pobreza endémica, sino que también permite y propicia un verdadero infierno para los hermanos centroamericanos que entran a México ilegalmente.

Los argumentos y expresiones de Trump se pudieran utilizar verbatim en reversa, ya que las políticas y acciones de los Estados Unidos provocan la crisis que empujan a los campesinos hacia El Norte: en plena justicia se puede exigir que los culpables paguen las consecuencias de sus actos. Sin embargo, la realidad de las asimetrías de poder dictan que los patos no le tiran a las escopetas.

La frontera México-Estados Unidos, o México-Centroamérica, es un accidente histórico que nada tiene de natural y que no es un argumento  moralmente válido para negar el libre tránsito de gente que tiene arraigo ancestral en tierras americanas.

La probada metodología de alcohólicos anónimos ha establecido la práctica de que el primer paso para solucionar un problema es reconocer su existencia. México nunca podrá superar las contradicciones fundamentales que han inhibido su desarrollo por siglos sin antes reconocerlas plenamente.

Dice Héctor Pérez Martínez (Pérez-Martinez, 2014), en su biografía de Cuauhtémoc, que La Conquista es un hecho consumado, relevante como elemento formador de México como país mestizo: tal planteamiento supone la cauterización de heridas que todavía en el tercer mileno destilan pus. Si bien es cierto que la población mexicana es mestiza, caracterizar a México como país mestizo es una simplificación que ignora la realidad de varios Méxicos distintos y contra puestos: en una perspectiva mínima, el criollo, el mestizo, y el americano. Decía Paz en El Laberinto de la soledad (Paz, 2015):

«En nuestro territorio conviven no sólo distintas razas y lenguas, sino varios niveles históricos. Hay quienes viven antes de la historia; otros, como los otomíes, desplazados por sucesivas invasiones, al margen de ella. Y sin acudir a estos extremos, varias épocas se enfrentan, se ignoran o se entre devoran sobre una misma tierra o separadas apenas por unos kilómetros. Bajo un mismo cielo, con héroes, costumbres, calendarios y nociones morales diferentes, viven «católicos de Pedro el Ermitaño y jacobinos de la Era Terciaria». Las épocas viejas nunca desaparecen completamente y todas las heridas, aun las más antiguas, manan sangre todavía. A veces, como las pirámides precolombinas, que ocultan casi siempre otras, en una sola ciudad o en una sola alma se mezclan y superponen nociones y sensibilidades enemigas o distantes.»

Aparte de la dificultad fundamental de caracterizar las etnias de los pueblos o naciones, el termino mestizo es un término impreciso, ya que no indica el grado de mestizaje. Si nos vamos por la regla de una solo gota de sangre para perder la «pureza blanca,» el termino no es útil porque el 100% de la población no es etnicamente pura. De acuerdo con el INEGI, en México, la distribución étnica varía dependiendo de la ubicación y el nivel socio económico: el 61% de la población es mestiza, El 28% esta compuestos por etnias nativas de México, y un 10% son europeos, árabes, asiáticos, etc. Me imagino que la situación debe ser similar en otros países hispanoamericanos. Mexicano no es una etnia, solo una denominación política.

México, como todos los países  americanos, es nación apenas convencionalmente y resultado de accidentes históricos. Sin embargo, basta que alguien cruce la frontera para que se plante su mexicanidad por el mismo y por los otros.

La misconcepción fundamental sobre México es que es un país homogéneo. Este es un punto que confunde a los mismos mexicanos: México es un país heterogéneo cuya imagen nacional se ha forjado mediáticamente. Las imágenes prototípicas de México son las del cine y televisión: Un país charro; el país amigo; el hogar de narcotraficantes. Recientemente la imagen es la de un lugar sumido en la violencia. Como todo estereotipo, los de México tienen algo de razón, pero ningún lugar real es una caricatura.

El nacionalismo mexicano surge realmente después de la revolución de principios del siglo XX. Anteriormente, la conciencia de una nacionalidad mexicana se daba solo a nivel de la clase intelectual, pero no existía verdaderamente a nivel popular. Esto es una de las razones por la cual Estados Unidos pudo apropiar territorio técnicamente mexicano con mucha facilidad.

En las clases de historia, o en las series de televisión, la conquista de México es un evento entre mexicanos y españoles, cuando el México actual es, por lo menos en parte, Español. Uno de mis hermanos vivió en España y en una ocasión, un gachupin le comento:Mis abuelos conquistaron México. A lo que respondió mi hermano: No, mis abuelos conquistaron México, los tuyos se quedaron aquí.

 Lo “indio” para el mexicano tiene una connotación negativa, y se usa “indio, india” constantemente para ofender. Algunos mexicanos se burlan y niegan el arquetipo de “la indita ignorante” o del “Peladito”, a otros les molesta sobremanera esa manera de presentarnos ante el mundo. Un caso ilustrativo es Yalitza Aparicio, a quien la BBC describe no como la actriz mexicana, sino como la indígena que protagonizó la película por casualidad y ahora es candidata a mejor actriz en los premios de Hollywood.

México como país, en términos del PIB, no es un país pobre, pero la distribución de la riqueza es muy desigual, y aunque existe una clase media con un nivel de vida equiparable al de países desarrollados, existe en medio de una gran pobreza de la mayoría de la población. Por ejemplo, gente de clase media presume a los extranjeros la disponibilidad de servicios domésticos, sirvientas y jardineros, de bajo costo.

Hay un desempate entre el México que se muestra en la televisión mexicana y la realidad. El México televisivo es un México blanco, moderno, de clase media. Este México existe en realidad, como islotes de prosperidad, en un mar de miseria.

Yo nací y fui criado en Monterrey, Nuevo León. Mis raíces familiares en Nuevo León, el Nuevo León histórico que comprende lo que hoy en día es Texas, Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas, se remontan por lo seguro a por lo menos cuatro generaciones. Por mis venas corre sangre americana, así que puedo afirmar con contundencia que soy un mexicano con raíces americanas milenarias. Por otro lado tengo ancestros sefarditas, portugueses, alemanes, e ingleses. Sin embargo, mi conocimiento de las culturas y las lenguas maternas es nulo, culturalmente tengo muy poco que ver con la América precolombina. Sé algunos hechos aislados sobre los mexicas y la conquista, y prácticamente nada sobre las tribus americanas del norte que fueron exterminadas por mis abuelos. El carácter de la cultura neolonesa tradicional es eminentemente sefardita: palabras como huerco, comidas como el cabrito y las tortillas de harina, gusto por limones e higos, el acordeón, la circuncisión.

Los sefarditas llegaron a nuestras montañas y desiertos en busca de la libertad religiosa. Vinimos en busca de la tierra prometida. Nuestros orígenes judíos han sido olvidados en la conciencia popular: porque manifestar abiertamente el judaísmo significaba en los tiempos coloniales ser quemado vivo o ahorcado por la Inquisición, cuanto mayor el rango, mayor el riesgo. Con el tiempo, practicar el judaísmo implicaba ser excluido por parientes y vecinos, que se habían convertido en fervientes católicos.

Entiendo porque rusos y neoyorquinos claman con vehemencia que Palestina les pertenece. El pillaje, cuando la escala es lo suficientemente grande, se convierte en botín de guerra, y patrimonio legítimo de la Nación y el Pueblo. Los hechos son los hechos e Israel existe.

La cultura sefardita tradicional se ha venido diluyendo bajo el embate de la migración continua. Ya muy poco gente en Monterrey es de raíces norteñas. La cultura tradicional ha sido substituida por un paquete mediático de carne asada, cerveza,y fútbol como marcador de identidad. A la población regia se le ha dividido en dos grupos de acuerdo al equipo de fútbol que cada cual ve regularmente en la tele, o ocasionalmente en el estadio. En una ocasión estaba en el taller esperando que me entregaran mi carro, cuando el vecino, con animo de socializar, me comenta que la semifinal iba a estar muy buena. Al notar un dejo de extrañeza en mi rostro, me aclara que “la semifinal” se refería al “americano,” y como concesión amigable me dice: «ah, es que a ti te gusta el fútbol ¿verdad?» Le digo que en realidad no sigo los torneos deportivos e insiste: «¿es que ves el béisbol?» Le digo que no, y como último intento me comenta que las ofertas del buen fin van a estar muy buenas. Cuando le pregunto que cuando era el “buen fin,” la conversación termina. No me sentí para nada “superior” o “intelectual,” más bien añoroso de cuando me dejaba interesar en esos eventos.

Soy egresado de la universidad estatal, y por lo tanto, tigre autentico, universitario. Se pude objetar que mi condición felina es un accidente social, histórico, y geográfico, pero es una realidad incontrovertible que me da derecho a reclamar el epíteto con propiedad. La expresión alere flammam veritatis es parte de mi acervo moral. Aunque no ando comprando ni camisetas, ni boletos sobre costeados para eventos publicitarios, tampoco me siento superior a los conformes que compran el paquete. Cada uno que llene sus vacíos a su gusto y competencia.

Admiro a autores como Eduardo Galeano, Juan Villoro, o, el mismo Carlos Monsiváis, que tratan del fútbol como tema relevante y estético. Como dice Monsiváis, si me da envidia de los que se involucran, pero lo que no se aprende de niño, ya de grande no se domina. Sin embargo, la tendencia es que los elementos orgánicos de la cultura popular se van perdiendo y quedan solo las marcas, los iconos. Forma sin contenido. A partir de la Segunda Guerra Mundial el fútbol creció como fenómeno de masas porque los equipos sublimaban las identidades tribales del barrio y la nación. En el Monterrey de los 50s, 60s, y 70s, los aficionados al fútbol, todos, jugaban en el equipo de su barrio y el uniforme que se ponían era el de su equipo. Ponerse el uniforme del equipo profesional era incluso una falta de respeto.

Tengo una hija que en su vida ha visto un partido de fútbol; ni por televisión, ni mucho menos en vivo en un estadio. Un día, cuando estaba en el jardín de niños me pregunto si en la casa éramos “tigres” o “rayados.” Me sorprendió la pregunta y le propuse ir a ver un partido. La idea no me desagradaba, después de todo un padre siempre anda buscando escusas para convivir con su hija. Pero me dijo que no le interesaba en lo más mínimo. Me explico que una comisión de profesionales había visitada la escuela para promocionar sus marcas y que al día siguiente todos tenían que ir uniformados o de uno o del otro equipo, que si yo no tenia predisposición, que ella se consideraba “rayada” y que quería una camiseta para ponérsela en la escuela. Me indigno el que la escuela se prestara a tan descarada promoción comercial, pero entiendo que la afiliación forzada como parte de la identidad del regiomontano es aceptada por una mayoría tan contundente, que la excepción no es solo inconcebible, sino antisocial.

En el caso de los Tigres, debo confesar que si me deja un mal sabor de boca que la insignia universitaria sea apropiada por una empresa privada para fines meramente comerciales. En sus orígenes el Club Tigres era verdaderamente universitario, en el sentido de los jugadores era estudiantes de la UANL. Ya ni siquiera estamos en los tiempos en que los jugadores eran muchachos de la localidad. Ahora la mayoría son extranjeros, profesionales del espectáculo si ningún nexo real ni siquiera con México, ya no digamos la universidad. El uniforme actual, cuajado de referencias comerciales, nada tiene que ver con los valores de la universidad.

Mi postura ante la cultura popular no es tan nítida como la de Monsiváis, sino más bien ambigua. Yo si he estado en un estadio y si le he echado porras a la selección. Ahora me entretengo en otras cosas, pero la euforia de los éxitos asumidos por el vulgo no deja de tener su encanto. ¿Qué de veras no queda otra que aceptar todo empaquetado?, ¿hasta la pertenencia? Tal vez.

Otro baluarte de la cultura pseudoregia es la carne asada como símbolo de identidad . Es un tema relevante mundialmente, porque, mientras el consumo de carne de res es la opción menos eficiente de alimentación en términos de calidad alimenticia e impacto ambiental, al mismo tiempo este consumo se relaciona con estilo de vida y estatus social aspiracional.

En Nuevo León, los pueblos originarios fueron exterminados y substituidos por migrantes tlaxcaltecas y judíos conversos. Entonces, los origines culturales e históricos de la carne asada hay que buscarlos en esos grupos. Pero el concepto se ha desvirtuado y cambiado por otra cosa. Desde la segunda mitad del siglo veinte, la carne asada se ha promovido como marcador de identidad; el regio ranchero, ultra masculino, que se pasa el día bebiendo cerveza, comiendo carne asada, y viendo fútbol por televisión, preferentemente en el bar. Parte del éxito de este concepto es que la gran mayoría de la población actual es migrante, y toma los símbolos promovidos por los medios de comunicación como una manera fácil y practica de integrarse. En los sesentas, una carne asada era un evento especial y no se conseguían versiones callejeras de carne asada. La carne asada solo se podía consumir en las casas de los que la sabían preparar, gente con lazos familiares en la ganadería, o en restaurantes especializados donde la carne asada no era una comida rápida, más bien al contrario. La versión popular eran los tacos de bistec, cortes baratos fritos en aceite en estufas de gas. Pero debido a una fuerte y continua promoción de las cerveceras y los comercializadores de carne, la carne asada al carbón se ha vuelto un evento rutinario y extendido sobre manera.

Aunque es complicado hacer un análisis por taco consumido, el impacto agregado del consumo de carne y carbón es dramático y evidente. Es necesario identificar las dinámicas sociales y mercadológicas que fomentan este comportamiento y proponer contra medidas.

Paz, O. (2015). El laberinto de la soledad. México: Fondo de Cultura Económica.

Pérez-Martinez, H. (2014). Cuauhtémoc, vida y muerte de una cultura. México: CONACULTA.

«No habrá risa, excepto la risa triunfal cuando se derrota a un enemigo. No habrá arte, ni literatura, ni ciencia. Cuando seamos omnipotentes no necesitaremos más ciencia. No habrá ya distinción entre la belleza y la fealdad. Todos los placeres serán destruidos. Pero siempre, no lo olvides, Winston, siempre habrá el afán de poder, la sed de dominio, que aumentará constantemente y se hará cada vez más sutil. Siempre existirá la emoción de la victoria, la sensación de pisotear a un enemigo indefenso. Si quieres hacerte una idea de como será el futuro, figúrate una bota aplastando un rostro humano... incesantemente».

1984, O'Brien, p. 202.

George Orwell
En el proceso mediático y político de los Estados Unidos ha surgido como tema el racismo, expresado en los exabruptos de Donald Trump. La reacción popular y de los medios de comunicación ha sido la de considerar a Trump como un loco irresponsable y la obligada referencia al nazismo. Tal planteamiento pasa por alto que Trump no hace más que articular el sentir de por lo menos parte del pueblo gringo. Ignora también la endeble posición moral del gobierno mexicano, que no solo propicia con su corrupción e ineficiencia la pobreza endémica, sino que también permite y propicia un verdadero infierno para los hermanos centroamericanos que entran a México ilegalmente.

Los argumentos y expresiones de Trump se pudieran utilizar verbatim en reversa, ya que las políticas y acciones de los Estados Unidos provocan la crisis que empujan a los campesinos hacia El Norte: en plena justicia se puede exigir que los culpables paguen las consecuencias de sus actos. Sin embargo, la realidad de las asimetrías de poder dictan que los patos no le tiran a las escopetas.

La frontera México-Estados Unidos, o México-Centroamérica, es un accidente histórico que nada tiene de natural y que no es un argumento  moralmente válido para negar el libre tránsito de gente que tiene arraigo ancestral en tierras americanas.

La probada metodología de alcohólicos anónimos ha establecido la práctica de que el primer paso para solucionar un problema es reconocer su existencia. México nunca podrá superar las contradicciones fundamentales que han inhibido su desarrollo por siglos sin antes reconocerlas plenamente.

Dice Héctor Pérez Martínez (Pérez-Martinez, 2014), en su biografía de Cuauhtémoc, que La Conquista es un hecho consumado, relevante como elemento formador de México como país mestizo: tal planteamiento supone la cauterización de heridas que todavía en el tercer mileno destilan pus. Si bien es cierto que la población mexicana es mestiza, caracterizar a México como país mestizo es una simplificación que ignora la realidad de varios Méxicos distintos y contra puestos: en una perspectiva mínima, el criollo, el mestizo, y el americano. Decía Paz en El Laberinto de la soledad (Paz, 2015):

«En nuestro territorio conviven no sólo distintas razas y lenguas, sino varios niveles históricos. Hay quienes viven antes de la historia; otros, como los otomíes, desplazados por sucesivas invasiones, al margen de ella. Y sin acudir a estos extremos, varias épocas se enfrentan, se ignoran o se entre devoran sobre una misma tierra o separadas apenas por unos kilómetros. Bajo un mismo cielo, con héroes, costumbres, calendarios y nociones morales diferentes, viven "católicos de Pedro el Ermitaño y jacobinos de la Era Terciaria". Las épocas viejas nunca desaparecen completamente y todas las heridas, aun las más antiguas, manan sangre todavía. A veces, como las pirámides precolombinas, que ocultan casi siempre otras, en una sola ciudad o en una sola alma se mezclan y superponen nociones y sensibilidades enemigas o distantes.»
Aparte de la dificultad fundamental de caracterizar las etnias de los pueblos o naciones, el termino mestizo es un término impreciso, ya que no indica el grado de mestizaje. Si nos vamos por la regla de una solo gota de sangre para perder la "pureza blanca," el termino no es útil porque el 100% de la población no es etnicamente pura. De acuerdo con el INEGI, en México, la distribución étnica varía dependiendo de la ubicación y el nivel socio económico: el 61% de la población es mestiza, El 28% esta compuestos por etnias nativas de México, y un 10% son europeos, árabes, asiáticos, etc. Me imagino que la situación debe ser similar en otros países hispanoamericanos. Mexicano no es una etnia, solo una denominación política.

México, como todos los países  americanos, es nación apenas convencionalmente y resultado de accidentes históricos. Sin embargo, basta que alguien cruce la frontera para que se plante su mexicanidad por el mismo y por los otros.

La misconcepción fundamental sobre México es que es un país homogéneo. Este es un punto que confunde a los mismos mexicanos: México es un país heterogéneo cuya imagen nacional se ha forjado mediáticamente. Las imágenes prototípicas de México son las del cine y televisión: Un país charro; el país amigo; el hogar de narcotraficantes. Recientemente la imagen es la de un lugar sumido en la violencia. Como todo estereotipo, los de México tienen algo de razón, pero ningún lugar real es una caricatura.

El nacionalismo mexicano surge realmente después de la revolución de principios del siglo XX. Anteriormente, la conciencia de una nacionalidad mexicana se daba solo a nivel de la clase intelectual, pero no existía verdaderamente a nivel popular. Esto es una de las razones por la cual Estados Unidos pudo apropiar territorio técnicamente mexicano con mucha facilidad.

En las clases de historia, o en las series de televisión, la conquista de México es un evento entre mexicanos y españoles, cuando el México actual es, por lo menos en parte, Español. Uno de mis hermanos vivió en España y en una ocasión, un gachupin le comento:Mis abuelos conquistaron México. A lo que respondió mi hermano: No, mis abuelos conquistaron México, los tuyos se quedaron aquí.

 Lo “indio” para el mexicano tiene una connotación negativa, y se usa “indio, india” constantemente para ofender. Algunos mexicanos se burlan y niegan el arquetipo de “la indita ignorante” o del “Peladito”, a otros les molesta sobremanera esa manera de presentarnos ante el mundo. Un caso ilustrativo es Yalitza Aparicio, a quien la BBC describe no como la actriz mexicana, sino como la indígena que protagonizó la película por casualidad y ahora es candidata a mejor actriz en los premios de Hollywood.

México como país, en términos del PIB, no es un país pobre, pero la distribución de la riqueza es muy desigual, y aunque existe una clase media con un nivel de vida equiparable al de países desarrollados, existe en medio de una gran pobreza de la mayoría de la población. Por ejemplo, gente de clase media presume a los extranjeros la disponibilidad de servicios domésticos, sirvientas y jardineros, de bajo costo.

Hay un desempate entre el México que se muestra en la televisión mexicana y la realidad. El México televisivo es un México blanco, moderno, de clase media. Este México existe en realidad, como islotes de prosperidad, en un mar de miseria.

Yo nací y fui criado en Monterrey, Nuevo León. Mis raíces familiares en Nuevo León, el Nuevo León histórico que comprende lo que hoy en día es Texas, Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas, se remontan por lo seguro a por lo menos cuatro generaciones. Por mis venas corre sangre americana, así que puedo afirmar con contundencia que soy un mexicano con raíces americanas milenarias. Por otro lado tengo ancestros sefarditas, portugueses, alemanes, e ingleses. Sin embargo, mi conocimiento de las culturas y las lenguas maternas es nulo, culturalmente tengo muy poco que ver con la América precolombina. Sé algunos hechos aislados sobre los mexicas y la conquista, y prácticamente nada sobre las tribus americanas del norte que fueron exterminadas por mis abuelos. El carácter de la cultura neolonesa tradicional es eminentemente sefardita: palabras como huerco, comidas como el cabrito y las tortillas de harina, gusto por limones e higos, el acordeón, la circuncisión.

Los sefarditas llegaron a nuestras montañas y desiertos en busca de la libertad religiosa. Vinimos en busca de la tierra prometida. Nuestros orígenes judíos han sido olvidados en la conciencia popular: porque manifestar abiertamente el judaísmo significaba en los tiempos coloniales ser quemado vivo o ahorcado por la Inquisición, cuanto mayor el rango, mayor el riesgo. Con el tiempo, practicar el judaísmo implicaba ser excluido por parientes y vecinos, que se habían convertido en fervientes católicos.

Entiendo porque rusos y neoyorquinos claman con vehemencia que Palestina les pertenece. El pillaje, cuando la escala es lo suficientemente grande, se convierte en botín de guerra, y patrimonio legítimo de la Nación y el Pueblo. Los hechos son los hechos e Israel existe.

La cultura sefardita tradicional se ha venido diluyendo bajo el embate de la migración continua. Ya muy poco gente en Monterrey es de raíces norteñas. La cultura tradicional ha sido substituida por un paquete mediático de carne asada, cerveza,y fútbol como marcador de identidad. A la población regia se le ha dividido en dos grupos de acuerdo al equipo de fútbol que cada cual ve regularmente en la tele, o ocasionalmente en el estadio. En una ocasión estaba en el taller esperando que me entregaran mi carro, cuando el vecino, con animo de socializar, me comenta que la semifinal iba a estar muy buena. Al notar un dejo de extrañeza en mi rostro, me aclara que “la semifinal” se refería al “americano,” y como concesión amigable me dice: «ah, es que a ti te gusta el fútbol ¿verdad?» Le digo que en realidad no sigo los torneos deportivos e insiste: «¿es que ves el béisbol?» Le digo que no, y como último intento me comenta que las ofertas del buen fin van a estar muy buenas. Cuando le pregunto que cuando era el “buen fin,” la conversación termina. No me sentí para nada “superior” o “intelectual,” más bien añoroso de cuando me dejaba interesar en esos eventos.

Soy egresado de la universidad estatal, y por lo tanto, tigre autentico, universitario. Se pude objetar que mi condición felina es un accidente social, histórico, y geográfico, pero es una realidad incontrovertible que me da derecho a reclamar el epíteto con propiedad. La expresión alere flammam veritatis es parte de mi acervo moral. Aunque no ando comprando ni camisetas, ni boletos sobre costeados para eventos publicitarios, tampoco me siento superior a los conformes que compran el paquete. Cada uno que llene sus vacíos a su gusto y competencia.

Admiro a autores como Eduardo Galeano, Juan Villoro, o, el mismo Carlos Monsiváis, que tratan del fútbol como tema relevante y estético. Como dice Monsiváis, si me da envidia de los que se involucran, pero lo que no se aprende de niño, ya de grande no se domina. Sin embargo, la tendencia es que los elementos orgánicos de la cultura popular se van perdiendo y quedan solo las marcas, los iconos. Forma sin contenido. A partir de la Segunda Guerra Mundial el fútbol creció como fenómeno de masas porque los equipos sublimaban las identidades tribales del barrio y la nación. En el Monterrey de los 50s, 60s, y 70s, los aficionados al fútbol, todos, jugaban en el equipo de su barrio y el uniforme que se ponían era el de su equipo. Ponerse el uniforme del equipo profesional era incluso una falta de respeto.

Tengo una hija que en su vida ha visto un partido de fútbol; ni por televisión, ni mucho menos en vivo en un estadio. Un día, cuando estaba en el jardín de niños me pregunto si en la casa éramos “tigres” o “rayados.” Me sorprendió la pregunta y le propuse ir a ver un partido. La idea no me desagradaba, después de todo un padre siempre anda buscando escusas para convivir con su hija. Pero me dijo que no le interesaba en lo más mínimo. Me explico que una comisión de profesionales había visitada la escuela para promocionar sus marcas y que al día siguiente todos tenían que ir uniformados o de uno o del otro equipo, que si yo no tenia predisposición, que ella se consideraba “rayada” y que quería una camiseta para ponérsela en la escuela. Me indigno el que la escuela se prestara a tan descarada promoción comercial, pero entiendo que la afiliación forzada como parte de la identidad del regiomontano es aceptada por una mayoría tan contundente, que la excepción no es solo inconcebible, sino antisocial.

En el caso de los Tigres, debo confesar que si me deja un mal sabor de boca que la insignia universitaria sea apropiada por una empresa privada para fines meramente comerciales. En sus orígenes el Club Tigres era verdaderamente universitario, en el sentido de los jugadores era estudiantes de la UANL. Ya ni siquiera estamos en los tiempos en que los jugadores eran muchachos de la localidad. Ahora la mayoría son extranjeros, profesionales del espectáculo si ningún nexo real ni siquiera con México, ya no digamos la universidad. El uniforme actual, cuajado de referencias comerciales, nada tiene que ver con los valores de la universidad.



Mi postura ante la cultura popular no es tan nítida como la de Monsiváis, sino más bien ambigua. Yo si he estado en un estadio y si le he echado porras a la selección. Ahora me entretengo en otras cosas, pero la euforia de los éxitos asumidos por el vulgo no deja de tener su encanto. ¿Qué de veras no queda otra que aceptar todo empaquetado?, ¿hasta la pertenencia? Tal vez.

Otro baluarte de la cultura pseudoregia es la carne asada como símbolo de identidad . Es un tema relevante mundialmente, porque, mientras el consumo de carne de res es la opción menos eficiente de alimentación en términos de calidad alimenticia e impacto ambiental, al mismo tiempo este consumo se relaciona con estilo de vida y estatus social aspiracional.

En Nuevo León, los pueblos originarios fueron exterminados y substituidos por migrantes tlaxcaltecas y judíos conversos. Entonces, los origines culturales e históricos de la carne asada hay que buscarlos en esos grupos. Pero el concepto se ha desvirtuado y cambiado por otra cosa. Desde la segunda mitad del siglo veinte, la carne asada se ha promovido como marcador de identidad; el regio ranchero, ultra masculino, que se pasa el día bebiendo cerveza, comiendo carne asada, y viendo fútbol por televisión, preferentemente en el bar. Parte del éxito de este concepto es que la gran mayoría de la población actual es migrante, y toma los símbolos promovidos por los medios de comunicación como una manera fácil y practica de integrarse. En los sesentas, una carne asada era un evento especial y no se conseguían versiones callejeras de carne asada. La carne asada solo se podía consumir en las casas de los que la sabían preparar, gente con lazos familiares en la ganadería, o en restaurantes especializados donde la carne asada no era una comida rápida, más bien al contrario. La versión popular eran los tacos de bistec, cortes baratos fritos en aceite en estufas de gas. Pero debido a una fuerte y continua promoción de las cerveceras y los comercializadores de carne, la carne asada al carbón se ha vuelto un evento rutinario y extendido sobre manera.



Aunque es complicado hacer un análisis por taco consumido, el impacto agregado del consumo de carne y carbón es dramático y evidente. Es necesario identificar las dinámicas sociales y mercadológicas que fomentan este comportamiento y proponer contra medidas.


Paz, O. (2015). El laberinto de la soledad. México: Fondo de Cultura Económica.

Pérez-Martinez, H. (2014). Cuauhtémoc, vida y muerte de una cultura. México: CONACULTA.

La empatía y la tolerancia

Nací y crecí en Monterrey, ahora vivo en Monterrey, y he vivido aquí la mayor parte de mi vida. Sin embargo, para los regiomontanos de veras soy un fuereño. Para ser considerado de Monterrey, por lo menos tus abuelos deben ser de rancias raíces norteñas. Mis raíces familiares si son del Norte, pero no del meritito Monterrey. Ahora es otra cosa, muchos son de San Luis, o del centro y sur de México.

A mediados del siglo veinte México estaba en una transición de una sociedad de carácter rural a una urbana. En 1960 el 50% de la población vivía en centros urbanos y en el 2015 alrededor del 80% de la población es urbana (Index Mundi, 2014). Esto significa que en el mundo globalizado y urbano moderno debemos cambiar nuestros paradigmas de como relacionarnos y trascender ideaschauvinistas y miedo y rechazo a los otros (Rivera, 2009) (Wikipedia, 2016).

En la existencia del homo sapiens sapiens, y en la mayor parte de la historia, los seres humanos hemos vivido en pequeños grupos y puesto gran valor en diferenciar entre consanguíneos y extraños. Evolutivamente el homo sapiens ha desarrollado una capacidadempática instintiva que propicia, mediante el mismo mecanismo, solidaridad hacia los congéneres y agresividad hacia los otros (DeWaal, 2011).

El ser humano cuenta como mecanismos instintivos empaticos. La empatía, del griego ἐμπαθής (emocionado), es la capacidad cognitiva de percibir, en un contexto común, lo que otro ser puede sentir. También es descrita como un sentimiento de participación afectiva de una persona en la realidad que afecta a otra. Aunque existen conceptos similares a la empatía como compasión o altruismo, ninguno de estos ofrecen la significación precisa de lo que se quiere expresar cuando en la actualidad se emplea el término «empatía«. Cuando se habla de empatía se hace referencia a una habilidad tanto cognitiva como emocional del individuo, en la cual este es capaz de ponerse en la situación emocional de otro. Esto es muy diferente a ideas previamente empleadas como lo es la misma predecesora del término; la «simpatía» la cual se entiende en inglés como una sensación de lástima propia ante la situación desagradable de otra persona (Wikipedia, 2016).

La empatía es una actividad pre-reflexiva, estrechamente ligada a las neuronas espejo. Se denominan neuronas espejo, a una cierta clase de neuronas que se activan cuando un animal ejecuta una acción y cuando observa esa misma acción al ser ejecutada por otro individuo, especialmente un congénere (Wikipedia, 2016). Las neuronas espejo han sido halladas en la circunvolución frontal inferior y en el lóbulo parietal. Las investigaciones desarrolladas empleando IRMfestimulación magnética transcraneal (TMS) yelectroencefalografías (EEG) han encontrado evidencias de neuronas espejo en el cerebro humano. Desde el momento del nacimiento el ser humano muestra una tendencia a imitar los gestos de los demás. El sistema neuronal se iría refinando posteriormente, con el aprendizaje. Mientras más experiencia exista en la conducta observada, mayor será la activación de las neuronas espejo y, por tanto, más auténtica será la simulación (Wikipedia, 2016). Investigadores de la UCLA hicieron la primera medida experimental de la actividad de neuronas espejo en el cerebro humano, no sólo en las regiones motoras del cerebro (circunvolución frontal inferior y la corteza parietal inferior) donde se pensaba que existían, sino también en las regiones involucradas en la visión y en la memoria (Wikipedia, 2016). Lo distintivo de la empatía es la posibilidad de pensar desde dos focos, pero también incluye la capacidad de pensarse a uno mismo desde la perspectiva de los demás. Las áreas cerebrales involucradas en la empatía y en la violencia son las mismas, pero cada una de ellas ejerce una función inhibitoria de la otra, aunque no se excluyan.

Cialdini articula seis fundamentos de la influencia social (Wikipedia, 2014):

  • Compromiso y coherencia: El impulso de ser/parecer coherente (incluso con sus propias declaraciones o posiciones expresadas anteriormente).
  • La reciprocidad: Normalmente, el hombre siente la necesidad de devolver favores reales o presuntamente. Esto es parte de antropología cultural que caracteriza a todas las sociedades humanas. Esta regla hacer sentir la deuda de favores aún no solicitados.
  • Aprobación social: Las personas, por general, tienden a creer válido el comportamiento que están realizando las personas de su entorno. Autoridad: Las opiniones de los miembros del grupo que se perciben como de alto rango tienen mayor peso.
  • Simpatía: La similitud real o percibida nos induce a colaborar o interactuar con toros y es un factor de atracción física.
  • Escasez: Recursos que son percibidos como escaso son más atractivos. 
En resumen, el ser humano, como mamífero gregario, está programado para basar sus relaciones sociales en factores de similitud, proximidad, familiaridad y reciprocidad. Estos mecanismos eran apropiados cuando la mayoría vivía en pequeñas comunidades, con poca movilidad, y donde los vecinos eran miembros de la familia extendida.

En el mundo urbano globalizado donde vivimos actualmente, nuestro tribalismo instintivo es un reto que compromete la sustentabilidad de la sociedad a largo plazo. Un ejemplo de la dificultad de percibir a la comunidad mundial como un solo grupo solidario son los ataques terroristas que ocurrieron de manera casi simultánea a finales del 2015 (Fernández, 2015). El Presidente estadounidense, Barack Obama calificó la situación de los ataques terroristas en París, como «desgarradora» y un asalto «…a toda la humanidad«. Esa simpatía presidencial estuvo notablemente ausente el día anterior cuando los ataques terroristas en Beirut dejaron más de 40 muertos. Las masacres, una tras de otra, en Beirut y París sirven para ilustrar que «toda la humanidad» es un término relativo, dependiendo de quién hace la referencia.

La cohesión social es un factor de resiliencia, como lo demuestran los colapsos económicos en Rusia y Argentina. El apoyo social es importante para el bienestar individual y colectivo. Sin embargo, es difícil para los individuos que se encuentra fuera de lo que consideran su círculo cercano ya que pueden percibir un intento de apoyo como una afrenta a su orgullo o una muestra de que son percibidos por el grupo como débiles o incompetentes.

Creo que tenemos la capacidad de trascender nuestros comportamientos instintivos programados genéticamente, pero no es fácil y se requiere mucho esfuerzo. 

Referencias

De Waal, F. (2011, may 9). Frans De Waal talks about Empathy with Edwin Rutsch. Consultado mar 31, 2016, from YouTube:https://www.youtube.com/watch?v=qvSihZoAoUQ

Index Mundi. (2014). Mexico – Urban population. Consultado mar 31, 2016, from Index Mundi:http://www.indexmundi.com/facts/mexico/urban-population

Rivera, A. (2009, sep 23). Nueve límites de la Tierra para evitar cambios catastróficos. Consultado mar 30, 2016, from El Pais:http://sociedad.elpais.com/sociedad/2009/09/23/actualidad/1253656814_850215.html

Wikipedia. (2016, mar 14). Empatía. Consultado mar 31, 2016, from Wikipedia: https://es.wikipedia.org/wiki/Empat%C3%ADa

Wikipedia. (2016, mar 6). In-group favoritism. Consultado mar 31, 2016, from Wikipedia: https://en.wikipedia.org/wiki/In-group_favoritism

Wikipedia. (2016, mar 12). Neurona especular. Consultado mar 31, 2016, from Wikipedia:https://es.wikipedia.org/wiki/Neurona_especular


Nací y crecí en Monterrey, ahora vivo en Monterrey, y he vivido aquí la mayor parte de mi vida. Sin embargo, para los regiomontanos de veras soy un fuereño. Para ser considerado de Monterrey, por lo menos tus abuelos deben ser de rancias raíces norteñas. Mis raíces familiares si son del Norte, pero no del meritito Monterrey. Ahora es otra cosa, muchos son de San Luis, o del centro y sur de México.

A mediados del siglo veinte México estaba en una transición de una sociedad de carácter rural a una urbana. En 1960 el 50% de la población vivía en centros urbanos y en el 2015 alrededor del 80% de la población es urbana (Index Mundi, 2014). Esto significa que en el mundo globalizado y urbano moderno debemos cambiar nuestros paradigmas de como relacionarnos y trascender ideaschauvinistas y miedo y rechazo a los otros (Rivera, 2009) (Wikipedia, 2016).

En la existencia del homo sapiens sapiens, y en la mayor parte de la historia, los seres humanos hemos vivido en pequeños grupos y puesto gran valor en diferenciar entre consanguíneos y extraños. Evolutivamente el homo sapiens ha desarrollado una capacidadempática instintiva que propicia, mediante el mismo mecanismo, solidaridad hacia los congéneres y agresividad hacia los otros (DeWaal, 2011).

El ser humano cuenta como mecanismos instintivos empaticos. La empatía, del griego ??????? (emocionado), es la capacidad cognitiva de percibir, en un contexto común, lo que otro ser puede sentir. También es descrita como un sentimiento de participación afectiva de una persona en la realidad que afecta a otra. Aunque existen conceptos similares a la empatía como compasión o altruismo, ninguno de estos ofrecen la significación precisa de lo que se quiere expresar cuando en la actualidad se emplea el término "empatía". Cuando se habla de empatía se hace referencia a una habilidad tanto cognitiva como emocional del individuo, en la cual este es capaz de ponerse en la situación emocional de otro. Esto es muy diferente a ideas previamente empleadas como lo es la misma predecesora del término; la "simpatía" la cual se entiende en inglés como una sensación de lástima propia ante la situación desagradable de otra persona (Wikipedia, 2016).

La empatía es una actividad pre-reflexiva, estrechamente ligada a las neuronas espejo. Se denominan neuronas espejo, a una cierta clase de neuronas que se activan cuando un animal ejecuta una acción y cuando observa esa misma acción al ser ejecutada por otro individuo, especialmente un congénere (Wikipedia, 2016). Las neuronas espejo han sido halladas en la circunvolución frontal inferior y en el lóbulo parietal. Las investigaciones desarrolladas empleando IRMfestimulación magnética transcraneal (TMS) yelectroencefalografías (EEG) han encontrado evidencias de neuronas espejo en el cerebro humano. Desde el momento del nacimiento el ser humano muestra una tendencia a imitar los gestos de los demás. El sistema neuronal se iría refinando posteriormente, con el aprendizaje. Mientras más experiencia exista en la conducta observada, mayor será la activación de las neuronas espejo y, por tanto, más auténtica será la simulación (Wikipedia, 2016). Investigadores de la UCLA hicieron la primera medida experimental de la actividad de neuronas espejo en el cerebro humano, no sólo en las regiones motoras del cerebro (circunvolución frontal inferior y la corteza parietal inferior) donde se pensaba que existían, sino también en las regiones involucradas en la visión y en la memoria (Wikipedia, 2016). Lo distintivo de la empatía es la posibilidad de pensar desde dos focos, pero también incluye la capacidad de pensarse a uno mismo desde la perspectiva de los demás. Las áreas cerebrales involucradas en la empatía y en la violencia son las mismas, pero cada una de ellas ejerce una función inhibitoria de la otra, aunque no se excluyan.

Cialdini articula seis fundamentos de la influencia social (Wikipedia, 2014):
  • Compromiso y coherencia: El impulso de ser/parecer coherente (incluso con sus propias declaraciones o posiciones expresadas anteriormente).
  • La reciprocidad: Normalmente, el hombre siente la necesidad de devolver favores reales o presuntamente. Esto es parte de antropología cultural que caracteriza a todas las sociedades humanas. Esta regla hacer sentir la deuda de favores aún no solicitados.
  • Aprobación social: Las personas, por general, tienden a creer válido el comportamiento que están realizando las personas de su entorno. Autoridad: Las opiniones de los miembros del grupo que se perciben como de alto rango tienen mayor peso.
  • Simpatía: La similitud real o percibida nos induce a colaborar o interactuar con toros y es un factor de atracción física.
  • Escasez: Recursos que son percibidos como escaso son más atractivos. 
En resumen, el ser humano, como mamífero gregario, está programado para basar sus relaciones sociales en factores de similitud, proximidad, familiaridad y reciprocidad. Estos mecanismos eran apropiados cuando la mayoría vivía en pequeñas comunidades, con poca movilidad, y donde los vecinos eran miembros de la familia extendida.

En el mundo urbano globalizado donde vivimos actualmente, nuestro tribalismo instintivo es un reto que compromete la sustentabilidad de la sociedad a largo plazo. Un ejemplo de la dificultad de percibir a la comunidad mundial como un solo grupo solidario son los ataques terroristas que ocurrieron de manera casi simultánea a finales del 2015 (Fernández, 2015). El Presidente estadounidense, Barack Obama calificó la situación de los ataques terroristas en París, como "desgarradora" y un asalto "...a toda la humanidad". Esa simpatía presidencial estuvo notablemente ausente el día anterior cuando los ataques terroristas en Beirut dejaron más de 40 muertos. Las masacres, una tras de otra, en Beirut y París sirven para ilustrar que "toda la humanidad" es un término relativo, dependiendo de quién hace la referencia.
La cohesión social es un factor de resiliencia, como lo demuestran los colapsos económicos en Rusia y Argentina. El apoyo social es importante para el bienestar individual y colectivo. Sin embargo, es difícil para los individuos que se encuentra fuera de lo que consideran su círculo cercano ya que pueden percibir un intento de apoyo como una afrenta a su orgullo o una muestra de que son percibidos por el grupo como débiles o incompetentes.

Creo que tenemos la capacidad de trascender nuestros comportamientos instintivos programados genéticamente, pero no es fácil y se requiere mucho esfuerzo.?

Referencias

De Waal, F. (2011, may 9). Frans De Waal talks about Empathy with Edwin Rutsch. Consultado mar 31, 2016, from YouTube:https://www.youtube.com/watch?v=qvSihZoAoUQ

Index Mundi. (2014). Mexico - Urban population. Consultado mar 31, 2016, from Index Mundi:http://www.indexmundi.com/facts/mexico/urban-population

Rivera, A. (2009, sep 23). Nueve límites de la Tierra para evitar cambios catastróficos. Consultado mar 30, 2016, from El Pais:http://sociedad.elpais.com/sociedad/2009/09/23/actualidad/1253656814_850215.html

Wikipedia. (2016, mar 14). Empatía. Consultado mar 31, 2016, from Wikipedia: https://es.wikipedia.org/wiki/Empat%C3%ADa

Wikipedia. (2016, mar 6). In-group favoritism. Consultado mar 31, 2016, from Wikipedia: https://en.wikipedia.org/wiki/In-group_favoritism

Wikipedia. (2016, mar 12). Neurona especular. Consultado mar 31, 2016, from Wikipedia:https://es.wikipedia.org/wiki/Neurona_especular

Crónicas coloradas: Imágenes del desahucio

Un hombre decide reinventarse y viaja a Denver a empezar de nuevo. Este libro fue concebido como parte colección de cuentos, parte narración de viaje. Empezó como lo indica el titulo, como una crónica de un viaje a Colorado. pero la decrepitud de Denver se impuso e inmediatamente el texto se muestra como una estampa del desahucio. La imagen de sombras zarrapastrosas empujando carritos de supermercado con todas sus pertenencias por las ciudades del imperio resulta pintorescamente surrealista.

Un hombre decide reinventarse y viaja a Denver a empezar de nuevo. Este libro fue concebido como parte colección de cuentos, parte narración de viaje. Empezó como lo indica el titulo, como una crónica de un viaje a Colorado. pero la decrepitud de Denver se impuso e inmediatamente el texto se muestra como una estampa del desahucio. La imagen de sombras zarrapastrosas empujando carritos de supermercado con todas sus pertenencias por las ciudades del imperio resulta pintorescamente surrealista.

cacería

22 de junio de 2015

MÉXICO, D.F. (apro).- Un mensaje en el que se advierte de una “cacería” de presuntos miembros de Los Zetas en Monterrey, Nuevo León circuló en las redes sociales el fin de semana pasado.

22 de junio de 2015 MÉXICO, D.F. (apro).- Un mensaje en el que se advierte de una “cacería” de presuntos miembros de Los Zetas en Monterrey, Nuevo León circuló en las redes sociales el fin de semana pasado.

Humberto Medina Ainslie

24.06.2015

Etiquetas:
EU,
FBI,
DEA,
Raymundo Riva Palacio,
familia Medina,

MONTERREY.– El imperio inmobiliario de la familia Medina en San Antonio, Texas, se maneja desde la casa de Alejandro Medina, hermano del gobernador Rodrigo Medina, en la calle Twilight Ridge, de una oficina en un pequeño edificio de tres pisos en la calle Oasis, de una oficina en la calle East Sonterra de Humberto Medina Ainslie, junto a una licorería y una oficina de Federal Express, y de una modesta casa en West Avenue, al lado de un taller mecánico. Desde ahí, en ocho años, los Medina han realizado operaciones en bienes raíces por un valor estimado en mil millones de pesos.


17.06.2015

El gobernador Medina está pagando el solapamiento de abusos y tráfico de influencia que le permitió a su padre, que fue insaciable. Medina Ainslie tiene una notaría en la pudiente colonia Del Valle, en el municipio de mayor ingreso per cápita en el país, San Pedro Garza García, que se la dio el gobernador Natividad González Parás, de quien fue consejero jurídico, semanas antes de entregar el poder a Rodrigo Medina. Ese fue su centro de operaciones para desatar, desde los primeros días del gobierno de su hijo, las arbitrariedades que hoy le pueden costar la libertad a él y al gobernador.


Martes, Junio 16, 2015 – 21:40

MONTERREY, NUEVO LEÓN.-El gobernador del estado de Nuevo León, Rodrigo Medina de la Cruz, insistió en que su patrimonio se encuentra apegado a la ley y no hay nada más que mostrar.

El primer mandatario estatal indicó que se ha hablado mucho del patrimonio de su familia, en específico de su padre y hermano, y aunque aclaró no deslindarse del tema, enfatizó que esos asuntos no tienen nada que ver ni con él, ni con su esposa e hijos.

Agregó que no tiene participación en esas sociedades, ningún aprovechamiento directo, indirecto, ni cruces de cheques, ni utilidades por la venta de terrenos.

Medina de la Cruz, manifestó que en su familia no hay servidores públicos, sino personas físicas con derecho a una vida empresarial y económica para salir adelante, de tal forma, que recalcó la trayectoria de 47 años de trabajo de su padre, por lo que asegura todo es legal.


Humberto Medina Ainslie está empacando sus maletas. Se va de Nuevo León porque se convirtió en el mayor obstáculo, en el talón de Aquiles de la administración de su hijo, el gobernador Rodrigo Medina.

http://www.reporteindigo.com/node/20570

Contrario a lo que señalan los capitanes de empresa, la plaza de Nuevo León no está fuera de control. Sí tiene dueño, hace grandes negocios al amparo del poder de su hijo y se llama Humberto Medina Ainslie

24.06.2015

Etiquetas:
EU,
FBI,
DEA,
Raymundo Riva Palacio,
familia Medina,

MONTERREY.– El imperio inmobiliario de la familia Medina en San Antonio, Texas, se maneja desde la casa de Alejandro Medina, hermano del gobernador Rodrigo Medina, en la calle Twilight Ridge, de una oficina en un pequeño edificio de tres pisos en la calle Oasis, de una oficina en la calle East Sonterra de Humberto Medina Ainslie, junto a una licorería y una oficina de Federal Express, y de una modesta casa en West Avenue, al lado de un taller mecánico. Desde ahí, en ocho años, los Medina han realizado operaciones en bienes raíces por un valor estimado en mil millones de pesos.




17.06.2015

El gobernador Medina está pagando el solapamiento de abusos y tráfico de influencia que le permitió a su padre, que fue insaciable. Medina Ainslie tiene una notaría en la pudiente colonia Del Valle, en el municipio de mayor ingreso per cápita en el país, San Pedro Garza García, que se la dio el gobernador Natividad González Parás, de quien fue consejero jurídico, semanas antes de entregar el poder a Rodrigo Medina. Ese fue su centro de operaciones para desatar, desde los primeros días del gobierno de su hijo, las arbitrariedades que hoy le pueden costar la libertad a él y al gobernador.



MONTERREY, NUEVO LEÓN.-El gobernador del estado de Nuevo León, Rodrigo Medina de la Cruz, insistió en que su patrimonio se encuentra apegado a la ley y no hay nada más que mostrar.

El primer mandatario estatal indicó que se ha hablado mucho del patrimonio de su familia, en específico de su padre y hermano, y aunque aclaró no deslindarse del tema, enfatizó que esos asuntos no tienen nada que ver ni con él, ni con su esposa e hijos.

Agregó que no tiene participación en esas sociedades, ningún aprovechamiento directo, indirecto, ni cruces de cheques, ni utilidades por la venta de terrenos.

Medina de la Cruz, manifestó que en su familia no hay servidores públicos, sino personas físicas con derecho a una vida empresarial y económica para salir adelante, de tal forma, que recalcó la trayectoria de 47 años de trabajo de su padre, por lo que asegura todo es legal.







Humberto Medina Ainslie está empacando sus maletas. Se va de Nuevo León porque se convirtió en el mayor obstáculo, en el talón de Aquiles de la administración de su hijo, el gobernador Rodrigo Medina.

http://www.reporteindigo.com/node/20570

Contrario a lo que señalan los capitanes de empresa, la plaza de Nuevo León no está fuera de control. Sí tiene dueño, hace grandes negocios al amparo del poder de su hijo y se llama Humberto Medina Ainslie