Crónicas coloradas; Imágenes del desahucio

Con más curiosidad que esperanza, y sin mucho que abandonar, un día empaque un cambio de ropa y me fui a Colorado, sin más plan que el deseo de levantarme de entre los muertos.

Arn Lobo

Disponible en Amazon.com en formato de libro electrónico hay un pequeño panfleto sobre la indigencia en Denver, Colorado. Este libro, titulado  Crónicas coloradas; Imágenes del desahucio,  escrito por Lobo, fue concebido parte  cuentos, parte narración de viaje, parte poesía. Nos cuenta Lobo que la idea inicial del libro era de hacer una crónica de viaje a Denver, Colorado, pero la decrepitud de lugar se impuso inmediatamente como una estampa del desahucio.

A los mexicanos nos resulta natural ver gente mendigando en la calle, pero ver sombras zarrapastrosas empujando carritos de supermercado, llenos con todas sus pertenencias, por las ciudades del imperio resulta pintorescamente surrealista. 

En el albor del tercer milenio, la polarización social y la concentración de la riqueza es evidente en los Estados Unidos. Aunque en México todavía se tiene la imagen de que la pobreza a la gringa es hiperbólica, la verdad es que millones de ciudadanos del imperio no tienen garantizado el pan de cada día. 

El libro también incluye un cuento basado en una nota periodística que ocurrió en Utah. Un indigente de origen mexicano es baleado en un apartamento que allano en una gélida noche de tormenta invernal.

Se solicitan sugerencias sobre que podemos hacer, no en términos de placebos o dádivas auto-complacientes, sino en cambios profundos del orden social.

Con más curiosidad que esperanza, y sin mucho que abandonar, un día empaque un cambio de ropa y me fui a Colorado, sin más plan que el deseo de levantarme de entre los muertos.

Arn Lobo

Disponible en Amazon.com en formato de libro electrónico hay un pequeño panfleto sobre la indigencia en Denver, Colorado. Este libro, titulado  Crónicas coloradas; Imágenes del desahucio,  escrito por Lobo, fue concebido parte  cuentos, parte narración de viaje, parte poesía. Nos cuenta Lobo que la idea inicial del libro era de hacer una crónica de viaje a Denver, Colorado, pero la decrepitud de lugar se impuso inmediatamente como una estampa del desahucio.

A los mexicanos nos resulta natural ver gente mendigando en la calle, pero ver sombras zarrapastrosas empujando carritos de supermercado, llenos con todas sus pertenencias, por las ciudades del imperio resulta pintorescamente surrealista. 

En el albor del tercer milenio, la polarización social y la concentración de la riqueza es evidente en los Estados Unidos. Aunque en México todavía se tiene la imagen de que la pobreza a la gringa es hiperbólica, la verdad es que millones de ciudadanos del imperio no tienen garantizado el pan de cada día. 

El libro también incluye un cuento basado en una nota periodística que ocurrió en Utah. Un indigente de origen mexicano es baleado en un apartamento que allano en una gélida noche de tormenta invernal.

Se solicitan sugerencias sobre que podemos hacer, no en términos de placebos o dádivas auto-complacientes, sino en cambios profundos del orden social.



Crónicas coloradas

Con más curiosidad que esperanza, y sin mucho que abandonar, un día empaque un cambio de ropa y me fui a Colorado, sin más plan que el deseo de levantarme de entre los muertos.

Arn Lobo
Disponible en Amazon.com en formato de libro electrónico hay un pequeño panfleto sobre la indigencia en Denver, Colorado. Este libro, titulado  Crónicas coloradas; Imágenes del desahucio,  escrito por Lobo, fue

Con más curiosidad que esperanza, y sin mucho que abandonar, un día empaque un cambio de ropa y me fui a Colorado, sin más plan que el deseo de levantarme de entre los muertos. Arn Lobo Disponible en Amazon.com en formato de libro electrónico hay un pequeño panfleto sobre la indigencia en Denver, Colorado. Este libro, titulado  Crónicas coloradas; Imágenes del desahucio,  escrito por Lobo, fue

Camino de Santiago

Quien vaya a hacer el Camino…
Quien quiera hacer el Camino de Santiago debe de saber varias cosas: que hay que ir bien calzado, que el peso de la mochila no debe sobrepasar los ocho kilos, que hay diferentes rutas aunque todas lleven al mismo sitio, …

Quien vaya a hacer el Camino... Quien quiera hacer el Camino de Santiago debe de saber varias cosas: que hay que ir bien calzado, que el peso de la mochila no debe sobrepasar los ocho kilos, que hay diferentes rutas aunque todas lleven al mismo sitio, que la gente ronca en los albergues, que hay que echar a andar antes de que amanezca, que no es necesario programarse etapas inacabables, que el

Camino de Santiago

Quien vaya a hacer el Camino…

Quien quiera hacer el Camino de Santiago debe de saber varias cosas: que hay que ir bien calzado, que el peso de la mochila no debe sobrepasar los ocho kilos, que hay diferentes rutas aunque todas lleven al mismo sitio, que la gente ronca en los albergues, que hay que echar a andar antes de que amanezca, que no es necesario programarse etapas inacabables, que el sol te da de espaldas, que es mejor ir solo que mal acompañado, que en año jacobeo camina el doble de gente, y que si es verano pasarán un calor considerable. Quien quiera hacerlo por primera vez que entrene durante un par de semanas con el calzado que piensa llevar y que sepa que se apresta a enfilar un desfiladero emocionante en el que se sorprenderá de lo mucho que es capaz de andar. Que sepa, también, que el Camino es un corto viaje por las soledades, por los campos ensabanados de amarillo, por los regatos y desfiladeros que se alternan con senderos boscosos y pistas inacabables de grava y arena, por tierras que abruman por el mercurio denso de su pasado, por paraísos del románico mas inesperado, por el gótico sobrio de las citas catedralicias, por el rostro acogedor de sus lugareños y por trigales persistentes y auroras inciertas. Quien vaya a hacer el Camino debe saber que le esperan serenatas de viento y musgo, mariposas en las cunetas, alondras en los sembrados, el olor de la piedra umbría, el primer aroma de la hiniesta, ese vaho de nostalgia que esconden secretamente las higueras, la promesa de vino entre las vides, el canto mañanero de los mirlos y el compás dormido en el perezoso despertar de los pueblos. Quien ahora mismo empiece a sentir las incontrolables ganas de echarse a caminar debe empezar a familiarizarse con los nombres que serán para siempre memoria sentimental: Roncesvalles, El Perdón, Viana, Mostelares, Fromista, Cruz de Hierro…

En El Cebreiro encontrará el humedal de piedra donde Galicia le abre la puerta al aire para que vaya pasando y se haga bruma, en Castrillo de Polvazares la sabia mezcla de arcilla y ramaje que parece sacada de un paisaje sirio, en Sahagún el foco primitivo del mas puro arte mudejar, en León las gemas del Cáliz de Doña Urraca– la explicación de que la historia común de España nace antes de que dos reyes yacieran juntos una noche. Quien vaya a hacer el Camino cruzará robledales, un puñado de carvallos, filos de corredoiras donde apacentan ganado, frondas y canales de regadío, chopos, álamos, mesetas. Entre la gloria y uno ya solo habrá piedra, vieja piedra compostelana y esa fina lluvia, tan de lágrimas, que acaba verdeando los rostros demudados de los caminantes. El Camino nos lleva desde los eucaliptales perdidos en llanuras inacabables hasta la azotea de un alto edificio verde al que no se sube sin dolor y que, al llegar, regala un festín reconfortante de agua pulverizada.

Quien este verano se cuelgue una mochila y una medalla y eche a andar debe de saber que hay una extraña voz interior que te dice ¡camina! cuando mas desfallecido estas, que la senda esta poblada de tipos que llegan de los lugares mas remotos del mundo sin que uno entienda que les ha traído hasta aquí, tipos que caminan sin descanso y sin dar explicaciones, que arrastran el misterio como arrastran los pies, que llevados por el arrullo gregoriano hasta Samos, llegan a Sarria y estiran el cuello porque creen poder ver Santiago y al apóstol de anchas espaldas que espera el abrazo. Si, como ellos, ya han decidido salir, si van a caminar mirando hacia los adentros de uno, si van a pisar la asombrosa España de ríos y fuentes, de cardos y perdices, de espigas y lanas, de vino y promesas, sepan que han tomado la decisión correcta. Nunca nada será igual y, año tras año, contaran los días que les quedan para volver a explorar la espesura mas desconocida de todo universo: uno mismo.

Feliz Camino.

Carlos Herrera
Periodista, presentador y escritor

Quien vaya a hacer el Camino...


Quien quiera hacer el Camino de Santiago debe de saber varias cosas: que hay que ir bien calzado, que el peso de la mochila no debe sobrepasar los ocho kilos, que hay diferentes rutas aunque todas lleven al mismo sitio, que la gente ronca en los albergues, que hay que echar a andar antes de que amanezca, que no es necesario programarse etapas inacabables, que el sol te da de espaldas, que es mejor ir solo que mal acompañado, que en año jacobeo camina el doble de gente, y que si es verano pasarán un calor considerable. Quien quiera hacerlo por primera vez que entrene durante un par de semanas con el calzado que piensa llevar y que sepa que se apresta a enfilar un desfiladero emocionante en el que se sorprenderá de lo mucho que es capaz de andar. Que sepa, también, que el Camino es un corto viaje por las soledades, por los campos ensabanados de amarillo, por los regatos y desfiladeros que se alternan con senderos boscosos y pistas inacabables de grava y arena, por tierras que abruman por el mercurio denso de su pasado, por paraísos del románico mas inesperado, por el gótico sobrio de las citas catedralicias, por el rostro acogedor de sus lugareños y por trigales persistentes y auroras inciertas. Quien vaya a hacer el Camino debe saber que le esperan serenatas de viento y musgo, mariposas en las cunetas, alondras en los sembrados, el olor de la piedra umbría, el primer aroma de la hiniesta, ese vaho de nostalgia que esconden secretamente las higueras, la promesa de vino entre las vides, el canto mañanero de los mirlos y el compás dormido en el perezoso despertar de los pueblos. Quien ahora mismo empiece a sentir las incontrolables ganas de echarse a caminar debe empezar a familiarizarse con los nombres que serán para siempre memoria sentimental: Roncesvalles, El Perdón, Viana, Mostelares, Fromista, Cruz de Hierro...

En El Cebreiro encontrará el humedal de piedra donde Galicia le abre la puerta al aire para que vaya pasando y se haga bruma, en Castrillo de Polvazares la sabia mezcla de arcilla y ramaje que parece sacada de un paisaje sirio, en Sahagún el foco primitivo del mas puro arte mudejar, en León las gemas del Cáliz de Doña Urraca– la explicación de que la historia común de España nace antes de que dos reyes yacieran juntos una noche. Quien vaya a hacer el Camino cruzará robledales, un puñado de carvallos, filos de corredoiras donde apacentan ganado, frondas y canales de regadío, chopos, álamos, mesetas. Entre la gloria y uno ya solo habrá piedra, vieja piedra compostelana y esa fina lluvia, tan de lágrimas, que acaba verdeando los rostros demudados de los caminantes. El Camino nos lleva desde los eucaliptales perdidos en llanuras inacabables hasta la azotea de un alto edificio verde al que no se sube sin dolor y que, al llegar, regala un festín reconfortante de agua pulverizada.

Quien este verano se cuelgue una mochila y una medalla y eche a andar debe de saber que hay una extraña voz interior que te dice ¡camina! cuando mas desfallecido estas, que la senda esta poblada de tipos que llegan de los lugares mas remotos del mundo sin que uno entienda que les ha traído hasta aquí, tipos que caminan sin descanso y sin dar explicaciones, que arrastran el misterio como arrastran los pies, que llevados por el arrullo gregoriano hasta Samos, llegan a Sarria y estiran el cuello porque creen poder ver Santiago y al apóstol de anchas espaldas que espera el abrazo. Si, como ellos, ya han decidido salir, si van a caminar mirando hacia los adentros de uno, si van a pisar la asombrosa España de ríos y fuentes, de cardos y perdices, de espigas y lanas, de vino y promesas, sepan que han tomado la decisión correcta. Nunca nada será igual y, año tras año, contaran los días que les quedan para volver a explorar la espesura mas desconocida de todo universo: uno mismo.

Feliz Camino.

Carlos Herrera
Periodista, presentador y escritor

La identidad mexicana y regia

«No habrá risa, excepto la risa triunfal cuando se derrota a un enemigo. No habrá arte, ni literatura, ni ciencia. Cuando seamos omnipotentes no necesitaremos más ciencia. No habrá ya distinción entre la belleza y la fealdad. Todos los placeres serán destruidos. Pero siempre, no lo olvides, Winston, siempre habrá el afán de poder, la sed de dominio, que aumentará constantemente y se hará cada vez más sutil. Siempre existirá la emoción de la victoria, la sensación de pisotear a un enemigo indefenso. Si quieres hacerte una idea de como será el futuro, figúrate una bota aplastando un rostro humano… incesantemente».

1984, O’Brien, p. 202.

George Orwell

En el proceso mediático y político de los Estados Unidos ha surgido como tema el racismo, expresado en los exabruptos de Donald Trump. La reacción popular y de los medios de comunicación ha sido la de considerar a Trump como un loco irresponsable y la obligada referencia al nazismo. Tal planteamiento pasa por alto que Trump no hace más que articular el sentir de por lo menos parte del pueblo gringo. Ignora también la endeble posición moral del gobierno mexicano, que no solo propicia con su corrupción e ineficiencia la pobreza endémica, sino que también permite y propicia un verdadero infierno para los hermanos centroamericanos que entran a México ilegalmente.

Los argumentos y expresiones de Trump se pudieran utilizar verbatim en reversa, ya que las políticas y acciones de los Estados Unidos provocan la crisis que empujan a los campesinos hacia El Norte: en plena justicia se puede exigir que los culpables paguen las consecuencias de sus actos. Sin embargo, la realidad de las asimetrías de poder dictan que los patos no le tiran a las escopetas.

La frontera México-Estados Unidos, o México-Centroamérica, es un accidente histórico que nada tiene de natural y que no es un argumento  moralmente válido para negar el libre tránsito de gente que tiene arraigo ancestral en tierras americanas.

La probada metodología de alcohólicos anónimos ha establecido la práctica de que el primer paso para solucionar un problema es reconocer su existencia. México nunca podrá superar las contradicciones fundamentales que han inhibido su desarrollo por siglos sin antes reconocerlas plenamente.

Dice Héctor Pérez Martínez (Pérez-Martinez, 2014), en su biografía de Cuauhtémoc, que La Conquista es un hecho consumado, relevante como elemento formador de México como país mestizo: tal planteamiento supone la cauterización de heridas que todavía en el tercer mileno destilan pus. Si bien es cierto que la población mexicana es mestiza, caracterizar a México como país mestizo es una simplificación que ignora la realidad de varios Méxicos distintos y contra puestos: en una perspectiva mínima, el criollo, el mestizo, y el americano. Decía Paz en El Laberinto de la soledad (Paz, 2015):

«En nuestro territorio conviven no sólo distintas razas y lenguas, sino varios niveles históricos. Hay quienes viven antes de la historia; otros, como los otomíes, desplazados por sucesivas invasiones, al margen de ella. Y sin acudir a estos extremos, varias épocas se enfrentan, se ignoran o se entre devoran sobre una misma tierra o separadas apenas por unos kilómetros. Bajo un mismo cielo, con héroes, costumbres, calendarios y nociones morales diferentes, viven «católicos de Pedro el Ermitaño y jacobinos de la Era Terciaria». Las épocas viejas nunca desaparecen completamente y todas las heridas, aun las más antiguas, manan sangre todavía. A veces, como las pirámides precolombinas, que ocultan casi siempre otras, en una sola ciudad o en una sola alma se mezclan y superponen nociones y sensibilidades enemigas o distantes.»

Aparte de la dificultad fundamental de caracterizar las etnias de los pueblos o naciones, el termino mestizo es un término impreciso, ya que no indica el grado de mestizaje. Si nos vamos por la regla de una solo gota de sangre para perder la «pureza blanca,» el termino no es útil porque el 100% de la población no es etnicamente pura. De acuerdo con el INEGI, en México, la distribución étnica varía dependiendo de la ubicación y el nivel socio económico: el 61% de la población es mestiza, El 28% esta compuestos por etnias nativas de México, y un 10% son europeos, árabes, asiáticos, etc. Me imagino que la situación debe ser similar en otros países hispanoamericanos. Mexicano no es una etnia, solo una denominación política.

México, como todos los países  americanos, es nación apenas convencionalmente y resultado de accidentes históricos. Sin embargo, basta que alguien cruce la frontera para que se plante su mexicanidad por el mismo y por los otros.

La misconcepción fundamental sobre México es que es un país homogéneo. Este es un punto que confunde a los mismos mexicanos: México es un país heterogéneo cuya imagen nacional se ha forjado mediáticamente. Las imágenes prototípicas de México son las del cine y televisión: Un país charro; el país amigo; el hogar de narcotraficantes. Recientemente la imagen es la de un lugar sumido en la violencia. Como todo estereotipo, los de México tienen algo de razón, pero ningún lugar real es una caricatura.

El nacionalismo mexicano surge realmente después de la revolución de principios del siglo XX. Anteriormente, la conciencia de una nacionalidad mexicana se daba solo a nivel de la clase intelectual, pero no existía verdaderamente a nivel popular. Esto es una de las razones por la cual Estados Unidos pudo apropiar territorio técnicamente mexicano con mucha facilidad.

En las clases de historia, o en las series de televisión, la conquista de México es un evento entre mexicanos y españoles, cuando el México actual es, por lo menos en parte, Español. Uno de mis hermanos vivió en España y en una ocasión, un gachupin le comento:Mis abuelos conquistaron México. A lo que respondió mi hermano: No, mis abuelos conquistaron México, los tuyos se quedaron aquí.

 Lo “indio” para el mexicano tiene una connotación negativa, y se usa “indio, india” constantemente para ofender. Algunos mexicanos se burlan y niegan el arquetipo de “la indita ignorante” o del “Peladito”, a otros les molesta sobremanera esa manera de presentarnos ante el mundo. Un caso ilustrativo es Yalitza Aparicio, a quien la BBC describe no como la actriz mexicana, sino como la indígena que protagonizó la película por casualidad y ahora es candidata a mejor actriz en los premios de Hollywood.

México como país, en términos del PIB, no es un país pobre, pero la distribución de la riqueza es muy desigual, y aunque existe una clase media con un nivel de vida equiparable al de países desarrollados, existe en medio de una gran pobreza de la mayoría de la población. Por ejemplo, gente de clase media presume a los extranjeros la disponibilidad de servicios domésticos, sirvientas y jardineros, de bajo costo.

Hay un desempate entre el México que se muestra en la televisión mexicana y la realidad. El México televisivo es un México blanco, moderno, de clase media. Este México existe en realidad, como islotes de prosperidad, en un mar de miseria.

Yo nací y fui criado en Monterrey, Nuevo León. Mis raíces familiares en Nuevo León, el Nuevo León histórico que comprende lo que hoy en día es Texas, Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas, se remontan por lo seguro a por lo menos cuatro generaciones. Por mis venas corre sangre americana, así que puedo afirmar con contundencia que soy un mexicano con raíces americanas milenarias. Por otro lado tengo ancestros sefarditas, portugueses, alemanes, e ingleses. Sin embargo, mi conocimiento de las culturas y las lenguas maternas es nulo, culturalmente tengo muy poco que ver con la América precolombina. Sé algunos hechos aislados sobre los mexicas y la conquista, y prácticamente nada sobre las tribus americanas del norte que fueron exterminadas por mis abuelos. El carácter de la cultura neolonesa tradicional es eminentemente sefardita: palabras como huerco, comidas como el cabrito y las tortillas de harina, gusto por limones e higos, el acordeón, la circuncisión.

Los sefarditas llegaron a nuestras montañas y desiertos en busca de la libertad religiosa. Vinimos en busca de la tierra prometida. Nuestros orígenes judíos han sido olvidados en la conciencia popular: porque manifestar abiertamente el judaísmo significaba en los tiempos coloniales ser quemado vivo o ahorcado por la Inquisición, cuanto mayor el rango, mayor el riesgo. Con el tiempo, practicar el judaísmo implicaba ser excluido por parientes y vecinos, que se habían convertido en fervientes católicos.

Entiendo porque rusos y neoyorquinos claman con vehemencia que Palestina les pertenece. El pillaje, cuando la escala es lo suficientemente grande, se convierte en botín de guerra, y patrimonio legítimo de la Nación y el Pueblo. Los hechos son los hechos e Israel existe.

La cultura sefardita tradicional se ha venido diluyendo bajo el embate de la migración continua. Ya muy poco gente en Monterrey es de raíces norteñas. La cultura tradicional ha sido substituida por un paquete mediático de carne asada, cerveza,y fútbol como marcador de identidad. A la población regia se le ha dividido en dos grupos de acuerdo al equipo de fútbol que cada cual ve regularmente en la tele, o ocasionalmente en el estadio. En una ocasión estaba en el taller esperando que me entregaran mi carro, cuando el vecino, con animo de socializar, me comenta que la semifinal iba a estar muy buena. Al notar un dejo de extrañeza en mi rostro, me aclara que “la semifinal” se refería al “americano,” y como concesión amigable me dice: «ah, es que a ti te gusta el fútbol ¿verdad?» Le digo que en realidad no sigo los torneos deportivos e insiste: «¿es que ves el béisbol?» Le digo que no, y como último intento me comenta que las ofertas del buen fin van a estar muy buenas. Cuando le pregunto que cuando era el “buen fin,” la conversación termina. No me sentí para nada “superior” o “intelectual,” más bien añoroso de cuando me dejaba interesar en esos eventos.

Soy egresado de la universidad estatal, y por lo tanto, tigre autentico, universitario. Se pude objetar que mi condición felina es un accidente social, histórico, y geográfico, pero es una realidad incontrovertible que me da derecho a reclamar el epíteto con propiedad. La expresión alere flammam veritatis es parte de mi acervo moral. Aunque no ando comprando ni camisetas, ni boletos sobre costeados para eventos publicitarios, tampoco me siento superior a los conformes que compran el paquete. Cada uno que llene sus vacíos a su gusto y competencia.

Admiro a autores como Eduardo Galeano, Juan Villoro, o, el mismo Carlos Monsiváis, que tratan del fútbol como tema relevante y estético. Como dice Monsiváis, si me da envidia de los que se involucran, pero lo que no se aprende de niño, ya de grande no se domina. Sin embargo, la tendencia es que los elementos orgánicos de la cultura popular se van perdiendo y quedan solo las marcas, los iconos. Forma sin contenido. A partir de la Segunda Guerra Mundial el fútbol creció como fenómeno de masas porque los equipos sublimaban las identidades tribales del barrio y la nación. En el Monterrey de los 50s, 60s, y 70s, los aficionados al fútbol, todos, jugaban en el equipo de su barrio y el uniforme que se ponían era el de su equipo. Ponerse el uniforme del equipo profesional era incluso una falta de respeto.

Tengo una hija que en su vida ha visto un partido de fútbol; ni por televisión, ni mucho menos en vivo en un estadio. Un día, cuando estaba en el jardín de niños me pregunto si en la casa éramos “tigres” o “rayados.” Me sorprendió la pregunta y le propuse ir a ver un partido. La idea no me desagradaba, después de todo un padre siempre anda buscando escusas para convivir con su hija. Pero me dijo que no le interesaba en lo más mínimo. Me explico que una comisión de profesionales había visitada la escuela para promocionar sus marcas y que al día siguiente todos tenían que ir uniformados o de uno o del otro equipo, que si yo no tenia predisposición, que ella se consideraba “rayada” y que quería una camiseta para ponérsela en la escuela. Me indigno el que la escuela se prestara a tan descarada promoción comercial, pero entiendo que la afiliación forzada como parte de la identidad del regiomontano es aceptada por una mayoría tan contundente, que la excepción no es solo inconcebible, sino antisocial.

En el caso de los Tigres, debo confesar que si me deja un mal sabor de boca que la insignia universitaria sea apropiada por una empresa privada para fines meramente comerciales. En sus orígenes el Club Tigres era verdaderamente universitario, en el sentido de los jugadores era estudiantes de la UANL. Ya ni siquiera estamos en los tiempos en que los jugadores eran muchachos de la localidad. Ahora la mayoría son extranjeros, profesionales del espectáculo si ningún nexo real ni siquiera con México, ya no digamos la universidad. El uniforme actual, cuajado de referencias comerciales, nada tiene que ver con los valores de la universidad.

Mi postura ante la cultura popular no es tan nítida como la de Monsiváis, sino más bien ambigua. Yo si he estado en un estadio y si le he echado porras a la selección. Ahora me entretengo en otras cosas, pero la euforia de los éxitos asumidos por el vulgo no deja de tener su encanto. ¿Qué de veras no queda otra que aceptar todo empaquetado?, ¿hasta la pertenencia? Tal vez.

Otro baluarte de la cultura pseudoregia es la carne asada como símbolo de identidad . Es un tema relevante mundialmente, porque, mientras el consumo de carne de res es la opción menos eficiente de alimentación en términos de calidad alimenticia e impacto ambiental, al mismo tiempo este consumo se relaciona con estilo de vida y estatus social aspiracional.

En Nuevo León, los pueblos originarios fueron exterminados y substituidos por migrantes tlaxcaltecas y judíos conversos. Entonces, los origines culturales e históricos de la carne asada hay que buscarlos en esos grupos. Pero el concepto se ha desvirtuado y cambiado por otra cosa. Desde la segunda mitad del siglo veinte, la carne asada se ha promovido como marcador de identidad; el regio ranchero, ultra masculino, que se pasa el día bebiendo cerveza, comiendo carne asada, y viendo fútbol por televisión, preferentemente en el bar. Parte del éxito de este concepto es que la gran mayoría de la población actual es migrante, y toma los símbolos promovidos por los medios de comunicación como una manera fácil y practica de integrarse. En los sesentas, una carne asada era un evento especial y no se conseguían versiones callejeras de carne asada. La carne asada solo se podía consumir en las casas de los que la sabían preparar, gente con lazos familiares en la ganadería, o en restaurantes especializados donde la carne asada no era una comida rápida, más bien al contrario. La versión popular eran los tacos de bistec, cortes baratos fritos en aceite en estufas de gas. Pero debido a una fuerte y continua promoción de las cerveceras y los comercializadores de carne, la carne asada al carbón se ha vuelto un evento rutinario y extendido sobre manera.

Aunque es complicado hacer un análisis por taco consumido, el impacto agregado del consumo de carne y carbón es dramático y evidente. Es necesario identificar las dinámicas sociales y mercadológicas que fomentan este comportamiento y proponer contra medidas.

Paz, O. (2015). El laberinto de la soledad. México: Fondo de Cultura Económica.

Pérez-Martinez, H. (2014). Cuauhtémoc, vida y muerte de una cultura. México: CONACULTA.

«No habrá risa, excepto la risa triunfal cuando se derrota a un enemigo. No habrá arte, ni literatura, ni ciencia. Cuando seamos omnipotentes no necesitaremos más ciencia. No habrá ya distinción entre la belleza y la fealdad. Todos los placeres serán destruidos. Pero siempre, no lo olvides, Winston, siempre habrá el afán de poder, la sed de dominio, que aumentará constantemente y se hará cada vez más sutil. Siempre existirá la emoción de la victoria, la sensación de pisotear a un enemigo indefenso. Si quieres hacerte una idea de como será el futuro, figúrate una bota aplastando un rostro humano... incesantemente».

1984, O'Brien, p. 202.

George Orwell
En el proceso mediático y político de los Estados Unidos ha surgido como tema el racismo, expresado en los exabruptos de Donald Trump. La reacción popular y de los medios de comunicación ha sido la de considerar a Trump como un loco irresponsable y la obligada referencia al nazismo. Tal planteamiento pasa por alto que Trump no hace más que articular el sentir de por lo menos parte del pueblo gringo. Ignora también la endeble posición moral del gobierno mexicano, que no solo propicia con su corrupción e ineficiencia la pobreza endémica, sino que también permite y propicia un verdadero infierno para los hermanos centroamericanos que entran a México ilegalmente.

Los argumentos y expresiones de Trump se pudieran utilizar verbatim en reversa, ya que las políticas y acciones de los Estados Unidos provocan la crisis que empujan a los campesinos hacia El Norte: en plena justicia se puede exigir que los culpables paguen las consecuencias de sus actos. Sin embargo, la realidad de las asimetrías de poder dictan que los patos no le tiran a las escopetas.

La frontera México-Estados Unidos, o México-Centroamérica, es un accidente histórico que nada tiene de natural y que no es un argumento  moralmente válido para negar el libre tránsito de gente que tiene arraigo ancestral en tierras americanas.

La probada metodología de alcohólicos anónimos ha establecido la práctica de que el primer paso para solucionar un problema es reconocer su existencia. México nunca podrá superar las contradicciones fundamentales que han inhibido su desarrollo por siglos sin antes reconocerlas plenamente.

Dice Héctor Pérez Martínez (Pérez-Martinez, 2014), en su biografía de Cuauhtémoc, que La Conquista es un hecho consumado, relevante como elemento formador de México como país mestizo: tal planteamiento supone la cauterización de heridas que todavía en el tercer mileno destilan pus. Si bien es cierto que la población mexicana es mestiza, caracterizar a México como país mestizo es una simplificación que ignora la realidad de varios Méxicos distintos y contra puestos: en una perspectiva mínima, el criollo, el mestizo, y el americano. Decía Paz en El Laberinto de la soledad (Paz, 2015):

«En nuestro territorio conviven no sólo distintas razas y lenguas, sino varios niveles históricos. Hay quienes viven antes de la historia; otros, como los otomíes, desplazados por sucesivas invasiones, al margen de ella. Y sin acudir a estos extremos, varias épocas se enfrentan, se ignoran o se entre devoran sobre una misma tierra o separadas apenas por unos kilómetros. Bajo un mismo cielo, con héroes, costumbres, calendarios y nociones morales diferentes, viven "católicos de Pedro el Ermitaño y jacobinos de la Era Terciaria". Las épocas viejas nunca desaparecen completamente y todas las heridas, aun las más antiguas, manan sangre todavía. A veces, como las pirámides precolombinas, que ocultan casi siempre otras, en una sola ciudad o en una sola alma se mezclan y superponen nociones y sensibilidades enemigas o distantes.»
Aparte de la dificultad fundamental de caracterizar las etnias de los pueblos o naciones, el termino mestizo es un término impreciso, ya que no indica el grado de mestizaje. Si nos vamos por la regla de una solo gota de sangre para perder la "pureza blanca," el termino no es útil porque el 100% de la población no es etnicamente pura. De acuerdo con el INEGI, en México, la distribución étnica varía dependiendo de la ubicación y el nivel socio económico: el 61% de la población es mestiza, El 28% esta compuestos por etnias nativas de México, y un 10% son europeos, árabes, asiáticos, etc. Me imagino que la situación debe ser similar en otros países hispanoamericanos. Mexicano no es una etnia, solo una denominación política.

México, como todos los países  americanos, es nación apenas convencionalmente y resultado de accidentes históricos. Sin embargo, basta que alguien cruce la frontera para que se plante su mexicanidad por el mismo y por los otros.

La misconcepción fundamental sobre México es que es un país homogéneo. Este es un punto que confunde a los mismos mexicanos: México es un país heterogéneo cuya imagen nacional se ha forjado mediáticamente. Las imágenes prototípicas de México son las del cine y televisión: Un país charro; el país amigo; el hogar de narcotraficantes. Recientemente la imagen es la de un lugar sumido en la violencia. Como todo estereotipo, los de México tienen algo de razón, pero ningún lugar real es una caricatura.

El nacionalismo mexicano surge realmente después de la revolución de principios del siglo XX. Anteriormente, la conciencia de una nacionalidad mexicana se daba solo a nivel de la clase intelectual, pero no existía verdaderamente a nivel popular. Esto es una de las razones por la cual Estados Unidos pudo apropiar territorio técnicamente mexicano con mucha facilidad.

En las clases de historia, o en las series de televisión, la conquista de México es un evento entre mexicanos y españoles, cuando el México actual es, por lo menos en parte, Español. Uno de mis hermanos vivió en España y en una ocasión, un gachupin le comento:Mis abuelos conquistaron México. A lo que respondió mi hermano: No, mis abuelos conquistaron México, los tuyos se quedaron aquí.

 Lo “indio” para el mexicano tiene una connotación negativa, y se usa “indio, india” constantemente para ofender. Algunos mexicanos se burlan y niegan el arquetipo de “la indita ignorante” o del “Peladito”, a otros les molesta sobremanera esa manera de presentarnos ante el mundo. Un caso ilustrativo es Yalitza Aparicio, a quien la BBC describe no como la actriz mexicana, sino como la indígena que protagonizó la película por casualidad y ahora es candidata a mejor actriz en los premios de Hollywood.

México como país, en términos del PIB, no es un país pobre, pero la distribución de la riqueza es muy desigual, y aunque existe una clase media con un nivel de vida equiparable al de países desarrollados, existe en medio de una gran pobreza de la mayoría de la población. Por ejemplo, gente de clase media presume a los extranjeros la disponibilidad de servicios domésticos, sirvientas y jardineros, de bajo costo.

Hay un desempate entre el México que se muestra en la televisión mexicana y la realidad. El México televisivo es un México blanco, moderno, de clase media. Este México existe en realidad, como islotes de prosperidad, en un mar de miseria.

Yo nací y fui criado en Monterrey, Nuevo León. Mis raíces familiares en Nuevo León, el Nuevo León histórico que comprende lo que hoy en día es Texas, Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas, se remontan por lo seguro a por lo menos cuatro generaciones. Por mis venas corre sangre americana, así que puedo afirmar con contundencia que soy un mexicano con raíces americanas milenarias. Por otro lado tengo ancestros sefarditas, portugueses, alemanes, e ingleses. Sin embargo, mi conocimiento de las culturas y las lenguas maternas es nulo, culturalmente tengo muy poco que ver con la América precolombina. Sé algunos hechos aislados sobre los mexicas y la conquista, y prácticamente nada sobre las tribus americanas del norte que fueron exterminadas por mis abuelos. El carácter de la cultura neolonesa tradicional es eminentemente sefardita: palabras como huerco, comidas como el cabrito y las tortillas de harina, gusto por limones e higos, el acordeón, la circuncisión.

Los sefarditas llegaron a nuestras montañas y desiertos en busca de la libertad religiosa. Vinimos en busca de la tierra prometida. Nuestros orígenes judíos han sido olvidados en la conciencia popular: porque manifestar abiertamente el judaísmo significaba en los tiempos coloniales ser quemado vivo o ahorcado por la Inquisición, cuanto mayor el rango, mayor el riesgo. Con el tiempo, practicar el judaísmo implicaba ser excluido por parientes y vecinos, que se habían convertido en fervientes católicos.

Entiendo porque rusos y neoyorquinos claman con vehemencia que Palestina les pertenece. El pillaje, cuando la escala es lo suficientemente grande, se convierte en botín de guerra, y patrimonio legítimo de la Nación y el Pueblo. Los hechos son los hechos e Israel existe.

La cultura sefardita tradicional se ha venido diluyendo bajo el embate de la migración continua. Ya muy poco gente en Monterrey es de raíces norteñas. La cultura tradicional ha sido substituida por un paquete mediático de carne asada, cerveza,y fútbol como marcador de identidad. A la población regia se le ha dividido en dos grupos de acuerdo al equipo de fútbol que cada cual ve regularmente en la tele, o ocasionalmente en el estadio. En una ocasión estaba en el taller esperando que me entregaran mi carro, cuando el vecino, con animo de socializar, me comenta que la semifinal iba a estar muy buena. Al notar un dejo de extrañeza en mi rostro, me aclara que “la semifinal” se refería al “americano,” y como concesión amigable me dice: «ah, es que a ti te gusta el fútbol ¿verdad?» Le digo que en realidad no sigo los torneos deportivos e insiste: «¿es que ves el béisbol?» Le digo que no, y como último intento me comenta que las ofertas del buen fin van a estar muy buenas. Cuando le pregunto que cuando era el “buen fin,” la conversación termina. No me sentí para nada “superior” o “intelectual,” más bien añoroso de cuando me dejaba interesar en esos eventos.

Soy egresado de la universidad estatal, y por lo tanto, tigre autentico, universitario. Se pude objetar que mi condición felina es un accidente social, histórico, y geográfico, pero es una realidad incontrovertible que me da derecho a reclamar el epíteto con propiedad. La expresión alere flammam veritatis es parte de mi acervo moral. Aunque no ando comprando ni camisetas, ni boletos sobre costeados para eventos publicitarios, tampoco me siento superior a los conformes que compran el paquete. Cada uno que llene sus vacíos a su gusto y competencia.

Admiro a autores como Eduardo Galeano, Juan Villoro, o, el mismo Carlos Monsiváis, que tratan del fútbol como tema relevante y estético. Como dice Monsiváis, si me da envidia de los que se involucran, pero lo que no se aprende de niño, ya de grande no se domina. Sin embargo, la tendencia es que los elementos orgánicos de la cultura popular se van perdiendo y quedan solo las marcas, los iconos. Forma sin contenido. A partir de la Segunda Guerra Mundial el fútbol creció como fenómeno de masas porque los equipos sublimaban las identidades tribales del barrio y la nación. En el Monterrey de los 50s, 60s, y 70s, los aficionados al fútbol, todos, jugaban en el equipo de su barrio y el uniforme que se ponían era el de su equipo. Ponerse el uniforme del equipo profesional era incluso una falta de respeto.

Tengo una hija que en su vida ha visto un partido de fútbol; ni por televisión, ni mucho menos en vivo en un estadio. Un día, cuando estaba en el jardín de niños me pregunto si en la casa éramos “tigres” o “rayados.” Me sorprendió la pregunta y le propuse ir a ver un partido. La idea no me desagradaba, después de todo un padre siempre anda buscando escusas para convivir con su hija. Pero me dijo que no le interesaba en lo más mínimo. Me explico que una comisión de profesionales había visitada la escuela para promocionar sus marcas y que al día siguiente todos tenían que ir uniformados o de uno o del otro equipo, que si yo no tenia predisposición, que ella se consideraba “rayada” y que quería una camiseta para ponérsela en la escuela. Me indigno el que la escuela se prestara a tan descarada promoción comercial, pero entiendo que la afiliación forzada como parte de la identidad del regiomontano es aceptada por una mayoría tan contundente, que la excepción no es solo inconcebible, sino antisocial.

En el caso de los Tigres, debo confesar que si me deja un mal sabor de boca que la insignia universitaria sea apropiada por una empresa privada para fines meramente comerciales. En sus orígenes el Club Tigres era verdaderamente universitario, en el sentido de los jugadores era estudiantes de la UANL. Ya ni siquiera estamos en los tiempos en que los jugadores eran muchachos de la localidad. Ahora la mayoría son extranjeros, profesionales del espectáculo si ningún nexo real ni siquiera con México, ya no digamos la universidad. El uniforme actual, cuajado de referencias comerciales, nada tiene que ver con los valores de la universidad.



Mi postura ante la cultura popular no es tan nítida como la de Monsiváis, sino más bien ambigua. Yo si he estado en un estadio y si le he echado porras a la selección. Ahora me entretengo en otras cosas, pero la euforia de los éxitos asumidos por el vulgo no deja de tener su encanto. ¿Qué de veras no queda otra que aceptar todo empaquetado?, ¿hasta la pertenencia? Tal vez.

Otro baluarte de la cultura pseudoregia es la carne asada como símbolo de identidad . Es un tema relevante mundialmente, porque, mientras el consumo de carne de res es la opción menos eficiente de alimentación en términos de calidad alimenticia e impacto ambiental, al mismo tiempo este consumo se relaciona con estilo de vida y estatus social aspiracional.

En Nuevo León, los pueblos originarios fueron exterminados y substituidos por migrantes tlaxcaltecas y judíos conversos. Entonces, los origines culturales e históricos de la carne asada hay que buscarlos en esos grupos. Pero el concepto se ha desvirtuado y cambiado por otra cosa. Desde la segunda mitad del siglo veinte, la carne asada se ha promovido como marcador de identidad; el regio ranchero, ultra masculino, que se pasa el día bebiendo cerveza, comiendo carne asada, y viendo fútbol por televisión, preferentemente en el bar. Parte del éxito de este concepto es que la gran mayoría de la población actual es migrante, y toma los símbolos promovidos por los medios de comunicación como una manera fácil y practica de integrarse. En los sesentas, una carne asada era un evento especial y no se conseguían versiones callejeras de carne asada. La carne asada solo se podía consumir en las casas de los que la sabían preparar, gente con lazos familiares en la ganadería, o en restaurantes especializados donde la carne asada no era una comida rápida, más bien al contrario. La versión popular eran los tacos de bistec, cortes baratos fritos en aceite en estufas de gas. Pero debido a una fuerte y continua promoción de las cerveceras y los comercializadores de carne, la carne asada al carbón se ha vuelto un evento rutinario y extendido sobre manera.



Aunque es complicado hacer un análisis por taco consumido, el impacto agregado del consumo de carne y carbón es dramático y evidente. Es necesario identificar las dinámicas sociales y mercadológicas que fomentan este comportamiento y proponer contra medidas.


Paz, O. (2015). El laberinto de la soledad. México: Fondo de Cultura Económica.

Pérez-Martinez, H. (2014). Cuauhtémoc, vida y muerte de una cultura. México: CONACULTA.

La mayor catástrofe en la historia de Canadá

Fort McMurray, la ciudad más rica de América es arrasada por el fuego

La mayor catástrofe natural en la historia de Canadá

La urbe está construida encima de, como mínimo,173.000 millones de barriles de petróleo; más que todas las reservas de ‘petroestados’

07/05/2016 17:49

Podría ser un relato de índole religiosa: Fort McMurray, la ciudad más rica de toda América, desde Alaska hasta Tierra del Fuego -y, según algunas estimaciones, de la Tierra-, estaba anoche siendo evacuada entera mientras un incendio forestal que ya había arrasado cerca de 900 kilómetros cuadrados de bosque boreal -la llamada taiga- avanzaba por sus calles destruyéndolo todo a su paso. Unas 2.000 viviendas ya han sido destruidas, aunque no ha habido ni un solo herido grave.
«La situación sigue siendo peligrosa e imprevisible», ha asegurado el ministro de Seguridad canadiense. El mismo responsable ha explicado que por el momento no hay indicios de que el fuego haya dañado ninguna estructura petrolífera en la zona.
La mayor parte de los aproximadamente 100.000 habitantes de la que se llama coloquialmente ‘Fort Mac’ ya han salido. Unos 70.000 se han ido a través de la única carretera que conecta la ciudad con el resto del mundo: la Autopista 63, que cubre los 425 kilómetros que la separan de la capital de la provincia canadiense de Alberta, Edmonton.
Otros 5.000 iban a ser evacuados por vía aérea, y 25.000 más habían huido hacia el norte, sobre todo después de que el martes el fuego cortara durante horas la Autopista 63. En esa dirección, rumbo a los Territorios del Noroeste y a Saskatchewan, no hay carreteras asfaltadas sino sólo pistas que cruzan las turberas, es decir, la inmensa marisma que es el suelo de la taiga.
Las turberas son la razón de ser de Fort McMurray. En este suelo pantanoso están las ‘arenas bituminosas de Alberta’, un tipo de petróleo pesado que impregna el suelo. Uno se va a dar una vuelta por el bosque al Norte de la ciudad y se da cuenta de que la tierra es negra, como si la hubieran tiznado de betún. Y así es. Pero ese betún es natural.
A principios de la década pasada, la subida imparable de la demanda china y estadounidense hizo que la extracción de ‘las arenas de Alberta’ pasara a ser rentable. De pronto, resultó que ‘Fort Mac’ no estaba construida sobre una selva pantanosa de abedules y coníferas poblada por osos, lobos y alces (y, más al norte, bisontes), sino encima de, como mínimo,173.000 millones de barriles. O sea, más que todas las reservas de ‘petroestados’ como Irán, Irak, o Kuwait.

La versión terrenal de ‘Avatar’

Zona quemada en Fort McMurray (Alberta), Canadá. CHRIS SCHWARZEFE

Así es como la ciudad se convirtió en la versión terrenal de Pandora, el planeta de la película ‘Avatar’. Fort McMurray era una ciudad extraña desde antes de llegar a ella. Cuando uno volaba a la ciudad (el autor de estas líneas estuvo allí por última vez en 2008), ya quedaba claro desde que uno se subía al avión que iba a un sitio raro. Porque el aparato podía tener a 300 pasajeros, pero como mucho una docena eran mujeres. Porque el petróleo es una industria de hombres.
Muchos de los trabajadores procedían de New Brunswick, una provincia canadiense situada junto al Atlántico, que iban por periodos de seis meses, en los que un conductor de un camión de una de las minas a cielo abierto de las que se extrae el petróleo podía cobrar 100.000 dólares canadienses (78.000 euros). Pero eso no significaba nada en ‘Fort Mac’, donde, en mayo de 2008, cuando el ‘boom’ todavía no había llegado sus niveles más enloquecidos, una canguro podía cobrar 1.000 dólares canadienses por quedarse una noche cuidando a un niño.
‘Fort Mac’, que ahora huele a quemado, olía a petróleo. Literalmente. La ciudad era una amalgama de casas estirada a lo largo de la carretera, que apestaba como si uno estuviera llenando el depósito del coche. Era una sucesión kilométrica de barrios que parecían a veces hasta pueblos diferentes, con un centro urbano formado por un casino, centros comerciales, restaurantes de comida rápida y bares. El petróleo llevó las prostitutas más caras de Canadá, una de las mayores tasas de consumo de drogas y alcohol del país, embarazos de adolescentes, y hasta arcos detectores de metales en las puertas de algunos bares por si la gente entraba con la pistola. En 2006, ‘Financial Times’ comparó ‘Fort Mac’ con «la fiebre del oro del Klondike», en Alaska en 1898.

Un reino de petroleras

Todo aquello venía del Norte. Bastaba con mirar al bosque que rodeaba las casas dispersas para darse cuenta. A lo lejos, a decenas de kilómetros de distancia, sobre las copas de los abedules se veían, aquí y allí, columnas de humo que ascendían hasta formar nubes sobre el bosque boreal. «Ésa es Suncor», explicaba la gente. «Aquélla es Imperial». «La que se ve más lejos es Syncrude». Y así sucesivamente.
Ésos son los nombres de algunas de las petroleras que operan en las arenas de Alberta. Y las columnas de humo son las gigantescas plantas de procesamiento del bitumen, es decir, de la materia prima. En ellas, el bitumen se separa de la tierra, se filtra, se centrifuga, se calienta a 900 grados y se trata con productos químicos hasta que se transforma en petróleo. Producir un barril de petróleo (160 litros) cuesta entre 300 y 800 litros de agua, emite entre 30 y 50 kilos de CO2 y exige remover dos toneladas de tierra.
¿Por qué dos toneladas de tierra? Porque la mitad de la producción de las arenas de Alberta -2,5 millones de barriles diarios, o sea, más que toda Venezuela– se saca en inmensas minas a cielo abierto. Y ahí vuelve la imagen de ‘Avatar’: son boquetes inmensos en el bosque, rodeados de balsas de agua tóxica que ocupan kilómetros cuadrados, en los que se extrae el bitumen con excavadoras en cuyas palas caben 100 toneladas de tierra (de la que solo entre el 1% y el 20% es hidrocarburos) y que se llevan a las plantas industriales en los mayores camiones del mundo, unos monstruos tan altos como un edificio de cinco pisos que llevan 400 toneladas de tierra en la caja.
Ahora, toda esa maravilla de la ingeniería y horror del medio ambiente está amenazada por el fuego, que avanza hacia una planta de bitumen de la petrolera estatal china CNOOC y hacia un oleoducto, y que ha hecho obligado a cerrar minas y explotaciones que suponían un tercio de la producción de Alberta haya desaparecido porque han sido evacuadas algunas minas. Pero la mayor parte de las plantas siguen operativas. Cuentan con sus propios equipos anti incendios y las empresas no van a cerrarlas. Aunque ‘Fort Mac’ desaparezca, la codicia, los puestos de trabajo, y la sed de energía del mundo seguirán en las turberas de Alberta.

Fort McMurray, la ciudad más rica de América es arrasada por el fuego

La mayor catástrofe natural en la historia de Canadá



La urbe está construida encima de, como mínimo,173.000 millones de barriles de petróleo; más que todas las reservas de 'petroestados'

07/05/2016 17:49

Podría ser un relato de índole religiosa: Fort McMurray, la ciudad más rica de toda América, desde Alaska hasta Tierra del Fuego -y, según algunas estimaciones, de la Tierra-, estaba anoche siendo evacuada entera mientras un incendio forestal que ya había arrasado cerca de 900 kilómetros cuadrados de bosque boreal -la llamada taiga- avanzaba por sus calles destruyéndolo todo a su paso. Unas 2.000 viviendas ya han sido destruidas, aunque no ha habido ni un solo herido grave.
"La situación sigue siendo peligrosa e imprevisible", ha asegurado el ministro de Seguridad canadiense. El mismo responsable ha explicado que por el momento no hay indicios de que el fuego haya dañado ninguna estructura petrolífera en la zona.
La mayor parte de los aproximadamente 100.000 habitantes de la que se llama coloquialmente 'Fort Mac' ya han salido. Unos 70.000 se han ido a través de la única carretera que conecta la ciudad con el resto del mundo: la Autopista 63, que cubre los 425 kilómetros que la separan de la capital de la provincia canadiense de Alberta, Edmonton.
Otros 5.000 iban a ser evacuados por vía aérea, y 25.000 más habían huido hacia el norte, sobre todo después de que el martes el fuego cortara durante horas la Autopista 63. En esa dirección, rumbo a los Territorios del Noroeste y a Saskatchewan, no hay carreteras asfaltadas sino sólo pistas que cruzan las turberas, es decir, la inmensa marisma que es el suelo de la taiga.
Las turberas son la razón de ser de Fort McMurray. En este suelo pantanoso están las 'arenas bituminosas de Alberta', un tipo de petróleo pesado que impregna el suelo. Uno se va a dar una vuelta por el bosque al Norte de la ciudad y se da cuenta de que la tierra es negra, como si la hubieran tiznado de betún. Y así es. Pero ese betún es natural.
A principios de la década pasada, la subida imparable de la demanda china y estadounidense hizo que la extracción de 'las arenas de Alberta' pasara a ser rentable. De pronto, resultó que 'Fort Mac' no estaba construida sobre una selva pantanosa de abedules y coníferas poblada por osos, lobos y alces (y, más al norte, bisontes), sino encima de, como mínimo,173.000 millones de barriles. O sea, más que todas las reservas de 'petroestados' como Irán, Irak, o Kuwait.

La versión terrenal de 'Avatar'

Zona quemada en Fort McMurray (Alberta), Canadá. CHRIS SCHWARZEFE
Así es como la ciudad se convirtió en la versión terrenal de Pandora, el planeta de la película 'Avatar'. Fort McMurray era una ciudad extraña desde antes de llegar a ella. Cuando uno volaba a la ciudad (el autor de estas líneas estuvo allí por última vez en 2008), ya quedaba claro desde que uno se subía al avión que iba a un sitio raro. Porque el aparato podía tener a 300 pasajeros, pero como mucho una docena eran mujeres. Porque el petróleo es una industria de hombres.
Muchos de los trabajadores procedían de New Brunswick, una provincia canadiense situada junto al Atlántico, que iban por periodos de seis meses, en los que un conductor de un camión de una de las minas a cielo abierto de las que se extrae el petróleo podía cobrar 100.000 dólares canadienses (78.000 euros). Pero eso no significaba nada en 'Fort Mac', donde, en mayo de 2008, cuando el 'boom' todavía no había llegado sus niveles más enloquecidos, una canguro podía cobrar 1.000 dólares canadienses por quedarse una noche cuidando a un niño.
'Fort Mac', que ahora huele a quemado, olía a petróleo. Literalmente. La ciudad era una amalgama de casas estirada a lo largo de la carretera, que apestaba como si uno estuviera llenando el depósito del coche. Era una sucesión kilométrica de barrios que parecían a veces hasta pueblos diferentes, con un centro urbano formado por un casino, centros comerciales, restaurantes de comida rápida y bares. El petróleo llevó las prostitutas más caras de Canadá, una de las mayores tasas de consumo de drogas y alcohol del país, embarazos de adolescentes, y hasta arcos detectores de metales en las puertas de algunos bares por si la gente entraba con la pistola. En 2006, 'Financial Times' comparó 'Fort Mac' con "la fiebre del oro del Klondike", en Alaska en 1898.

Un reino de petroleras

Todo aquello venía del Norte. Bastaba con mirar al bosque que rodeaba las casas dispersas para darse cuenta. A lo lejos, a decenas de kilómetros de distancia, sobre las copas de los abedules se veían, aquí y allí, columnas de humo que ascendían hasta formar nubes sobre el bosque boreal. "Ésa es Suncor", explicaba la gente. "Aquélla es Imperial". "La que se ve más lejos es Syncrude". Y así sucesivamente.
Ésos son los nombres de algunas de las petroleras que operan en las arenas de Alberta. Y las columnas de humo son las gigantescas plantas de procesamiento del bitumen, es decir, de la materia prima. En ellas, el bitumen se separa de la tierra, se filtra, se centrifuga, se calienta a 900 grados y se trata con productos químicos hasta que se transforma en petróleo. Producir un barril de petróleo (160 litros) cuesta entre 300 y 800 litros de agua, emite entre 30 y 50 kilos de CO2 y exige remover dos toneladas de tierra.
¿Por qué dos toneladas de tierra? Porque la mitad de la producción de las arenas de Alberta -2,5 millones de barriles diarios, o sea, más que toda Venezuela- se saca en inmensas minas a cielo abierto. Y ahí vuelve la imagen de 'Avatar': son boquetes inmensos en el bosque, rodeados de balsas de agua tóxica que ocupan kilómetros cuadrados, en los que se extrae el bitumen con excavadoras en cuyas palas caben 100 toneladas de tierra (de la que solo entre el 1% y el 20% es hidrocarburos) y que se llevan a las plantas industriales en los mayores camiones del mundo, unos monstruos tan altos como un edificio de cinco pisos que llevan 400 toneladas de tierra en la caja.
Ahora, toda esa maravilla de la ingeniería y horror del medio ambiente está amenazada por el fuego, que avanza hacia una planta de bitumen de la petrolera estatal china CNOOC y hacia un oleoducto, y que ha hecho obligado a cerrar minas y explotaciones que suponían un tercio de la producción de Alberta haya desaparecido porque han sido evacuadas algunas minas. Pero la mayor parte de las plantas siguen operativas. Cuentan con sus propios equipos anti incendios y las empresas no van a cerrarlas. Aunque 'Fort Mac' desaparezca, la codicia, los puestos de trabajo, y la sed de energía del mundo seguirán en las turberas de Alberta.

océano Antártico

Hay un océano casi completamente virgen en nuestro planeta — un lugar mágico donde majestuosas ballenas, pingüinos y misteriosos calamares nadan libremente. 

Pero pronto podríamos perder este paraíso del tamaño de Alemania, Francia y Reino Unido juntos. Los cazadores ya han masacrado a miles de ballenas en peligro en el mar antártico de Ross y ahora enormes flotas de pesca industrial quieren devastar la zona. 

Pero, si 24 países se ponen de acuerdo, este océano impoluto podría convertirse en la mayor zona marítima protegida del mundo. 23 países se han subido por fin al carro, 1 no — aún.  

Rusia. 

Por suerte, ahora mismo tenemos una enorme oportunidad de persuadirlos desde dentro para que se unan. Expertos oceanólogos se van a reunir en un evento privado con los principales asesores del presidente Putin, ¡y les van a entregar nuestra petición directamente!Suma tu nombre: 

https://secure.avaaz.org/es/protect_the_ross_sea_gl_loc/?bnJLaib&v=76069&cl=9905538533

Durante años, su lejanía ha protegido al océano Antártico. Pero, tras haber pescado en exceso en sus aguas locales, los avanzados barcos pesqueros industriales ya están viajando hacia este océano sagrado.  

Si logramos ganar este santuario, ¡bloquearíamos la entrada de estos mega buques a una zona de 1,34 millones de km2! Es algo sin precedentes.  

Nuestra comunidad ya ha ayudado a consolidar dos zonas marítimas protegidas gigantes y sabemos que, así como los parques naturales rehabilitan la vida en tierra firme, lo mismo ocurre en el mar si nuestros gobiernos crean reservas marítimas y hacen que se cumplan las leyes que las protegen.  

¡Podemos conseguirlo! Tras años de bloqueo, China se ha unido recientemente al grupo de países que apoya la protección del mar de Ross. Ahora solo necesitamos a uno más — vamos a construir la campaña más grande de la historia para instar a Rusia a que respalde el mayor santuario del mundo  suma tu nombre y reenvía este correo:   

https://secure.avaaz.org/es/protect_the_ross_sea_gl_loc/?bnJLaib&v=76069&cl=9905538533

Una y otra vez, los miembros de Avaaz nos han dicho que defender nuestros mares es una prioridad fundamental — para nuestro clima, para la supervivencia de miles de preciadas especies y para algo que va más allá: los océanos cubren dos tercios de nuestro planeta y tienen un pulso que podemos sentir. La Antártida es un radiante ejemplo de cómo los países pueden trabajar juntos a favor de la conservación y ahora podemos extender ese nivel de protección a los mares helados de su alrededor. 

Con esperanza y determinación,
Nataliya, Alex, Christoph, Mélanie, Alice, Ricken, Lisa, Fatima y todo el equipo de Avaaz

Más Información:
China acepta proteger el mar de Ross en la Antártida (El Heraldo)http://www.elheraldo.hn/mundo/895882-466/china-acepta-proteger-el-mar-de-ross-en-la-ant%C3%A1rtida

Lewis Pugh, el nadador polar (Mundo Deportivo)http://www.mundodeportivo.com/natacion/20150316/102603591826/lewis-pugh-el-nadador-polar.html

Pingüinos buscan krill, alimento amenazado por el cambio climático y la sobrepesca (El Universo)http://www.eluniverso.com/vida-estilo/2016/04/08/nota/5511621/pinguinos-hambrientos-buscan-krill-alimento-amenazado-cambioGraban más de 40.000 cantos de ballenas azules en la Antártida (20 Minutos) http://www.20minutos.es/noticia/2401318/0/ballena-azul/antartida/cantos/
El tigre de Putin regresa a casa (El País)http://elpais.com/elpais/2014/12/11/estilo/1418319547_022281.html

Hay un océano casi completamente virgen en nuestro planeta -- un lugar mágico donde majestuosas ballenas, pingüinos y misteriosos calamares nadan libremente. 

Pero pronto podríamos perder este paraíso del tamaño de Alemania, Francia y Reino Unido juntos. Los cazadores ya han masacrado a miles de ballenas en peligro en el mar antártico de Ross y ahora enormes flotas de pesca industrial quieren devastar la zona. 

Pero, si 24 países se ponen de acuerdo, este océano impoluto podría convertirse en la mayor zona marítima protegida del mundo. 23 países se han subido por fin al carro, 1 no -- aún.  

Rusia. 

Por suerte, ahora mismo tenemos una enorme oportunidad de persuadirlos desde dentro para que se unan. Expertos oceanólogos se van a reunir en un evento privado con los principales asesores del presidente Putin, ¡y les van a entregar nuestra petición directamente!Suma tu nombre: 

https://secure.avaaz.org/es/protect_the_ross_sea_gl_loc/?bnJLaib&v=76069&cl=9905538533

Durante años, su lejanía ha protegido al océano Antártico. Pero, tras haber pescado en exceso en sus aguas locales, los avanzados barcos pesqueros industriales ya están viajando hacia este océano sagrado.  

Si logramos ganar este santuario, ¡bloquearíamos la entrada de estos mega buques a una zona de 1,34 millones de km2! Es algo sin precedentes.  

Nuestra comunidad ya ha ayudado a consolidar dos zonas marítimas protegidas gigantes y sabemos que, así como los parques naturales rehabilitan la vida en tierra firme, lo mismo ocurre en el mar si nuestros gobiernos crean reservas marítimas y hacen que se cumplan las leyes que las protegen.  

¡Podemos conseguirlo! Tras años de bloqueo, China se ha unido recientemente al grupo de países que apoya la protección del mar de Ross. Ahora solo necesitamos a uno más -- vamos a construir la campaña más grande de la historia para instar a Rusia a que respalde el mayor santuario del mundo -- suma tu nombre y reenvía este correo:   

https://secure.avaaz.org/es/protect_the_ross_sea_gl_loc/?bnJLaib&v=76069&cl=9905538533
Una y otra vez, los miembros de Avaaz nos han dicho que defender nuestros mares es una prioridad fundamental -- para nuestro clima, para la supervivencia de miles de preciadas especies y para algo que va más allá: los océanos cubren dos tercios de nuestro planeta y tienen un pulso que podemos sentir. La Antártida es un radiante ejemplo de cómo los países pueden trabajar juntos a favor de la conservación y ahora podemos extender ese nivel de protección a los mares helados de su alrededor. 

Con esperanza y determinación,
Nataliya, Alex, Christoph, Mélanie, Alice, Ricken, Lisa, Fatima y todo el equipo de Avaaz

Más Información:
China acepta proteger el mar de Ross en la Antártida (El Heraldo)http://www.elheraldo.hn/mundo/895882-466/china-acepta-proteger-el-mar-de-ross-en-la-ant%C3%A1rtida

Lewis Pugh, el nadador polar (Mundo Deportivo)http://www.mundodeportivo.com/natacion/20150316/102603591826/lewis-pugh-el-nadador-polar.html

Pingüinos buscan krill, alimento amenazado por el cambio climático y la sobrepesca (El Universo)http://www.eluniverso.com/vida-estilo/2016/04/08/nota/5511621/pinguinos-hambrientos-buscan-krill-alimento-amenazado-cambioGraban más de 40.000 cantos de ballenas azules en la Antártida (20 Minutos) http://www.20minutos.es/noticia/2401318/0/ballena-azul/antartida/cantos/
El tigre de Putin regresa a casa (El País)http://elpais.com/elpais/2014/12/11/estilo/1418319547_022281.html

Malecón Tajamar

JESÚS VÁZQUEZ
NOV 5, 2015

Cancún, QR. El juez cuarto de distrito con sede en Cancún otorgó la suspensión definitiva de las obras en Malecón Tajamar a los 113 niños que promovieron el amparo contra la devastación de manglares, alegando su derecho a tener un ambiente sano, sin embargo también fijó una fianza de 20 millones de pesos pagaderos en los próximos cinco días hábiles para resarcir a los inversionistas, que son terceros afectados.

Raymundo Gil Rendón, doctor en derecho, constitucionalista y asesor de la Asociación Salvemos Manglar Tajamar que lleva la causa de los niños demandantes, dijo que aunque es un fallo histórico también es una sentencia aberrante porque el juez está aplicando un criterio mercantilista al fijar una fianza inalcanzable para los menores y no ponderar correctamente el derecho de la colectividad a un medio ambiente sano por sobre el interés particular de los terceros afectados.

El monto de la fianza se fijó en base a la tasa TIIE a 28 días y en proporción al valor de los terrenos de Malecón Tajamar; datos que el juez declaró información confidencial.

JESÚS VÁZQUEZ
NOV 5, 2015

Cancún, QR. El juez cuarto de distrito con sede en Cancún otorgó la suspensión definitiva de las obras en Malecón Tajamar a los 113 niños que promovieron el amparo contra la devastación de manglares, alegando su derecho a tener un ambiente sano, sin embargo también fijó una fianza de 20 millones de pesos pagaderos en los próximos cinco días hábiles para resarcir a los inversionistas, que son terceros afectados.

Raymundo Gil Rendón, doctor en derecho, constitucionalista y asesor de la Asociación Salvemos Manglar Tajamar que lleva la causa de los niños demandantes, dijo que aunque es un fallo histórico también es una sentencia aberrante porque el juez está aplicando un criterio mercantilista al fijar una fianza inalcanzable para los menores y no ponderar correctamente el derecho de la colectividad a un medio ambiente sano por sobre el interés particular de los terceros afectados.

El monto de la fianza se fijó en base a la tasa TIIE a 28 días y en proporción al valor de los terrenos de Malecón Tajamar; datos que el juez declaró información confidencial.

Discurso completo del papa Francisco en Naciones Unidas

2015-09-25

Discurso completo del papa Francisco en Naciones Unidas
Durante su mensaje ante la Asamblea General de la ONU, el Pontífice defendió el medio ambiente, la vida y el acuerdo nuclear.


2015-09-25

Discurso completo del papa Francisco en Naciones Unidas
Durante su mensaje ante la Asamblea General de la ONU, el Pontífice defendió el medio ambiente, la vida y el acuerdo nuclear.

Lugares comunes

Hablando de los grupos del feis, salió la plática del pedigrí de las bolsas, que si las Louis Vuitton, que las espejo, que las clones, que la prole comerciante. Los corruptos exitosos le dan sentido a sus vidas con un despliegue de símbolos de poder y el valor aspiracional de estos símbolos es impregnando en una clase media que nominalmente es mocha y frugal. Las contradicciones esenciales de mí propia vida no me permite juzgar dichas actitudes sino solo reconocerlas y preguntarme si en verdad no hay salida. ¿Qué deberás solo queda esperar que las cosas no terminen tan mal como lo indica la evidencia? Una bolsa de marca según me dicen puede costar del orden de dos mil dólares. En un mundo donde dos mil millones viven con dos dólares diarios o menos, el que haya todo un grupo con el habito de comprar bolsas con pedigrí es señal clara de que el reino del ser humano está por llegar a su término. Aunque tenemos los medios y el conocimiento para vivir en justicia, equidad, y equilibrio con el mundo, no podemos substraernos de nuestros instintos básicos y la racionalidad humana se manifiesta como mitológica.

En el feis alguien puso con motivo de la muerte de Jacobo Zabludovsky, una entrevista que este le hizo a Salvador Domingo Felipe Jacinto Dalí, y había una polémica que si Zabulodovsky era un ignorante o si Dalí un fantoche. Zabludovsky lo que hace o pretende es trivializar y caricaturizar a Dalí. Pero si Dalí es trivial, entonces la humanidad misma es trivial y bien hacemos en irnos. La desaparición de las abejas es una catástrofe, pero la desaparición de los humanos más bien una bendición para el resto de la creación.



Hablando de los grupos del feis, salió la plática del pedigrí de las bolsas, que si las Louis Vuitton, que las espejo, que las clones, que la prole comerciante. Los corruptos exitosos le dan sentido a sus vidas con un despliegue de símbolos de poder y el valor aspiracional de estos símbolos es impregnando en una clase media que nominalmente es mocha y frugal. Las contradicciones esenciales de mí propia vida no me permite juzgar dichas actitudes sino solo reconocerlas y preguntarme si en verdad no hay salida. ¿Qué deberás solo queda esperar que las cosas no terminen tan mal como lo indica la evidencia? Una bolsa de marca según me dicen puede costar del orden de dos mil dólares. En un mundo donde dos mil millones viven con dos dólares diarios o menos, el que haya todo un grupo con el habito de comprar bolsas con pedigrí es señal clara de que el reino del ser humano está por llegar a su término. Aunque tenemos los medios y el conocimiento para vivir en justicia, equidad, y equilibrio con el mundo, no podemos substraernos de nuestros instintos básicos y la racionalidad humana se manifiesta como mitológica.

En el feis alguien puso con motivo de la muerte de Jacobo Zabludovsky, una entrevista que este le hizo a Salvador Domingo Felipe Jacinto Dalí, y había una polémica que si Zabulodovsky era un ignorante o si Dalí un fantoche. Zabludovsky lo que hace o pretende es trivializar y caricaturizar a Dalí. Pero si Dalí es trivial, entonces la humanidad misma es trivial y bien hacemos en irnos. La desaparición de las abejas es una catástrofe, pero la desaparición de los humanos más bien una bendición para el resto de la creación.