Discurso completo del papa Francisco en Naciones Unidas

2015-09-25

Discurso completo del papa Francisco en Naciones Unidas
Durante su mensaje ante la Asamblea General de la ONU, el Pontífice defendió el medio ambiente, la vida y el acuerdo nuclear.

2015-09-25

Discurso completo del papa Francisco en Naciones Unidas
Durante su mensaje ante la Asamblea General de la ONU, el Pontífice defendió el medio ambiente, la vida y el acuerdo nuclear.

El perdón

Juan Carlos Ortega Prado
7 de febrero de 2014
Análisis

MÉXICO, DF, (apro).– Es oficial: la jerarquía de la Iglesia católica protege y protegió a los sacerdotes pederastas.

La primera confirmación vino del Comité para los Derechos de los Niños de la ONU que, en un informe fechado el 31 de enero pasado (pero difundido el 5 de febrero), documenta que El Vaticano adoptó políticas que permitieron a sacerdotes violar y acosar a miles de niños, y llamó a la “Santa Sede” a abrir sus archivos de curas pederastas y de obispos, arzobispos y cardenales que ocultaron las violaciones. El documento completo se encuentra en animalpolitico.com/2014/02/el-vaticano-adopto-politicas-que-permitieron-sacerdotes-violar-miles-de-ninos-onu/.

La segunda confirmación vino desde dentro de la Iglesia. Este jueves 6, los Legionarios de Cristo difundieron un comunicado en el que aceptaban algunos de los crímenes perpetrados por su fundador, el mexicano Marcial Maciel, y el silencio institucional de la Iglesia: “Reconocemos con tristeza la incapacidad inicial de creer los testimonios de las personas que habían sido víctimas del P. Maciel, el largo silencio institucional y, más adelante, los titubeos y errores de juicio a la hora de informar a los miembros de la congregación y a las demás personas” (proceso.com.mx/?p=364185).

Pedían perdón, tal como Benedicto XVI lo hizo en 2010. Otorgarlo es una potestad de las víctimas, claro, pero es una obligación de la sociedad castigar a los delincuentes para sostener el Estado de Derecho.

Eso sí, lamenta “ver en algunos puntos de las observaciones conclusivas un intento de interferir en la enseñanza de la Iglesia católica sobre la dignidad de la persona humana y en el ejercicio de la libertad religiosa”. Se refiere a que el Comité criticó a El Vaticano por sus actitudes hacia la homosexualidad (que sigue rechazando, por más que el Papa Francisco haya dicho que ya no había que hablar de eso), la planificación familiar y el aborto.

Llama la atención que el gobierno del Papa Francisco, que tanto ha paseado su bondad, sólo haya tenido esa respuesta, esa presunta respuesta. Más aún, porque en diciembre pasado Francisco instituyó un comité para investigar los casos de pederastia integrado por ocho cardenales (sociedad.elpais.com/sociedad/2013/12/05/actualidad/1386248539_267581.html)… cuatro de los cuales han sido acusados de encubrir a curas pedófilos (perfil.com/internacional/Victimas-de-pedofilia-acusan-a-4-asesores-del-Papa-por-encubrir-20131013-0052.html).

El primero protegió, entre otros muchos, al cardenal estadunidense Bernard Francis Law. Él había renunciado a su arzobispado en Boston a causa de escándalos de pederastia, pero Juan Pablo II lo arropó y lo nombró arcipreste de la Basílica de Santa Maria Maggiore (Roma), una de las más importantes de la cristiandad. De hecho, una de las primeras acciones del pontificado de Francisco fue removerlo, con lo que tácitamente se aceptó su responsabilidad.

Otro protegido de JP II fue el sacerdote Marcial Maciel, drogadicto, defraudador y violador de niños y niñas (incluidos hijos suyos), entre otros delitos. Proceso, en su edición 1800, publicó cartas que se dirigieron a la alta jerarquía vaticana para informar de la vida criminal de Maciel. No sólo eran misivas de víctimas, sino que también había una del obispo Sergio Méndez Arceo, quien acusa a Maciel de cometer actos de sodomía con menores de edad y de abusar de las drogas. Pero JP II, en su primera visita a México, llamó a todos los asistentes a ser como el padre Maciel (1979, Guadalajara).

Juan Carlos Ortega Prado
7 de febrero de 2014
Análisis

MÉXICO, DF, (apro).– Es oficial: la jerarquía de la Iglesia católica protege y protegió a los sacerdotes pederastas.

La primera confirmación vino del Comité para los Derechos de los Niños de la ONU que, en un informe fechado el 31 de enero pasado (pero difundido el 5 de febrero), documenta que El Vaticano adoptó políticas que permitieron a sacerdotes violar y acosar a miles de niños, y llamó a la “Santa Sede” a abrir sus archivos de curas pederastas y de obispos, arzobispos y cardenales que ocultaron las violaciones. El documento completo se encuentra en animalpolitico.com/2014/02/el-vaticano-adopto-politicas-que-permitieron-sacerdotes-violar-miles-de-ninos-onu/.

La segunda confirmación vino desde dentro de la Iglesia. Este jueves 6, los Legionarios de Cristo difundieron un comunicado en el que aceptaban algunos de los crímenes perpetrados por su fundador, el mexicano Marcial Maciel, y el silencio institucional de la Iglesia: “Reconocemos con tristeza la incapacidad inicial de creer los testimonios de las personas que habían sido víctimas del P. Maciel, el largo silencio institucional y, más adelante, los titubeos y errores de juicio a la hora de informar a los miembros de la congregación y a las demás personas” (proceso.com.mx/?p=364185).

Pedían perdón, tal como Benedicto XVI lo hizo en 2010. Otorgarlo es una potestad de las víctimas, claro, pero es una obligación de la sociedad castigar a los delincuentes para sostener el Estado de Derecho.

Eso sí, lamenta “ver en algunos puntos de las observaciones conclusivas un intento de interferir en la enseñanza de la Iglesia católica sobre la dignidad de la persona humana y en el ejercicio de la libertad religiosa”. Se refiere a que el Comité criticó a El Vaticano por sus actitudes hacia la homosexualidad (que sigue rechazando, por más que el Papa Francisco haya dicho que ya no había que hablar de eso), la planificación familiar y el aborto.

Llama la atención que el gobierno del Papa Francisco, que tanto ha paseado su bondad, sólo haya tenido esa respuesta, esa presunta respuesta. Más aún, porque en diciembre pasado Francisco instituyó un comité para investigar los casos de pederastia integrado por ocho cardenales (sociedad.elpais.com/sociedad/2013/12/05/actualidad/1386248539_267581.html)… cuatro de los cuales han sido acusados de encubrir a curas pedófilos (perfil.com/internacional/Victimas-de-pedofilia-acusan-a-4-asesores-del-Papa-por-encubrir-20131013-0052.html).

El primero protegió, entre otros muchos, al cardenal estadunidense Bernard Francis Law. Él había renunciado a su arzobispado en Boston a causa de escándalos de pederastia, pero Juan Pablo II lo arropó y lo nombró arcipreste de la Basílica de Santa Maria Maggiore (Roma), una de las más importantes de la cristiandad. De hecho, una de las primeras acciones del pontificado de Francisco fue removerlo, con lo que tácitamente se aceptó su responsabilidad.

Otro protegido de JP II fue el sacerdote Marcial Maciel, drogadicto, defraudador y violador de niños y niñas (incluidos hijos suyos), entre otros delitos. Proceso, en su edición 1800, publicó cartas que se dirigieron a la alta jerarquía vaticana para informar de la vida criminal de Maciel. No sólo eran misivas de víctimas, sino que también había una del obispo Sergio Méndez Arceo, quien acusa a Maciel de cometer actos de sodomía con menores de edad y de abusar de las drogas. Pero JP II, en su primera visita a México, llamó a todos los asistentes a ser como el padre Maciel (1979, Guadalajara).

Exhortación Apostólica Evangelii Gaudium


El primer gran documento del pontificado del papa Francisco ya está en la calle. Se trata de la “Exhortación Apostólica Evangelii Gaudium del Santo Padre Francisco a los obispos, a los presbíteros y diácnonos, a las personas consagradas y a los fieles laicos sobre el anuncio del Evangelio en el mundo actual”. Son 224 folios y promete ser muy polémica, especialmente en el capítulo segundo: “En la crisis del compromiso comunitario”.

En esa segunda parte de la Exhortación, el argentino hace un análisis de la situación actual en clave económica. Y se lanza con fuerza contra el “mercado libre, la globalización, el crecimiento económico o el consumo”. Una “economía que mata”, asegura Francisco, que llama a los cristianos a “reconocer e interpretar las mociones del buen espíritu y del malo”.

Es una parte pequeña del documento, menos de una decena de páginas, pero con mucho contenido. Porque Francisco no hace ninguna referencia a la intervención de los poderes públicos, ni a la falta de libertad económica, ni a las barreras comerciales, ni a las leyes que limitan la competencia,… Todos los problemas parecen causados por el libre mercado, el capitalismo y la globalización.

En realidad, allí donde más libertad económica hay, menos pobreza existe, algo que el Papa no le parece relevante. Tampoco que sean los regímenes menos amables con el liberalismo aquellos donde más se ataca a la iglesia y donde más crece la miseria. En cuestiones económicas, el enemigo de Francisco es el mercado.

Cuanto más se extiende el libre mercado, más crecen los países. Por ejemplo, el último Índice de Libertad Económica está liderado por Hong Kong, Singapur, Australia, Nueva Zelanda, Suiza, Canadá, Chile, Mauricio, Dinamarca y EEUU. Todos estos países, con sus diferencias, están también entre los más prósperos del mundo. Enfrente, la lista la cierran Cuba, Corea del Norte o Zimbabue, países donde la carestía crece día a día.

Y en realidad, la pobreza en el mundo no sólo no está creciendo sino que desciende, tanto en términos porcentuales como en números absolutos. Y allí donde más priman los mercados, más cae. No sólo está el ejemplo asiático. En África, se está viviendo una auténtica revolución. El Continente Negro está entrando en el ciclo de la globalización y, en consecuencia, crece a tasas nunca vistas.

Las guerras no las comienzan los mercaderes, sino los políticos y los estados (esos del “bien común”). Y los atentados terroristas y otras formas modernas de violencia son cometidos abrumadoramente por individuos de familias de clase media y alta.

EXHORTACIÓN APOSTÓLICA EVANGELII GAUDIUM

DEL

SANTO PADRE FRANCISCO

A LOS OBISPOS

A LOS PRESBÍTEROS Y DIÁCONOS

A LAS PERSONAS CONSAGRADAS Y

A LOS FIELES LAICOS

SOBRE EL ANUNCIO DEL EVANGELIO EN EL MUNDO ACTUAL

El gran riesgo del mundo actual, con su múltiple y abrumadora oferta de consumo, es una tristeza individualista que brota del corazón cómodo y avaro, de la búsqueda enfermiza de placeres superficiales, de la conciencia aislada. Cuando la vida interior se clausura en los propios intereses, ya no hay espacio para los demás, ya no entran los pobres, ya no se escucha la voz de Dios, ya no se goza la dulce alegría de su amor, ya no palpita el entusiasmo por hacer el bien.

La tentación aparece frecuentemente bajo forma de excusas y reclamos, como si debieran darse innumerables condiciones para que sea posible la alegría. Esto suele suceder porque «la sociedad tecnológica ha logrado multiplicar las ocasiones de
placer, pero encuentra muy difícil engendrar la alegría».

Puedo decir que los gozos más bellos y espontáneos que he visto en mis años de vida son los de personas muy pobres que tienen poco a qué aferrarse. También recuerdo la genuina alegría de aquellos que, aun en medio de grandes compromisos profesionales, han sabido conservar un corazón creyente, desprendido y sencillo. De maneras variadas, esas alegrías beben en la fuente del amor siempre más grande de Dios que se nos manifestó en Jesucristo. No me cansaré de repetir aquellas palabras de Benedicto XVI que nos llevan al centro del Evangelio: «No se comienza a ser cristiano por una decisión ética o una gran idea, sino por el encuentro con un acontecimiento, con una Persona, que da un nuevo horizonte a la vida y, con ello, una orientación decisiva».

El bien siempre tiende a comunicarse. Toda experiencia auténtica de verdad y de belleza busca por sí misma su expansión, y cualquier persona que viva una profunda liberación adquiere mayor sensibilidad ante las necesidades de los demás. Comunicándolo, el bien se arraiga y se desarrolla. Por eso, quien quiera vivir con dignidad y plenitud no tiene otro camino más que reconocer al otro y buscar su bien. No deberían asombrarnos entonces algunas expresiones de san Pablo: «El amor de Cristo nos apremia» (2 Co5,14); «¡Ay de mí si no anunciara el Evangelio!» (1 Co9,16).

La humanidad vive en este momento un giro histórico, que podemos ver en los adelantos que se producen en diversos campos. Son de alabar los avances que contribuyen al bienestar de la gente, como, por ejemplo, en el ámbito de la salud, de la educación y de la comunicación. Sin embargo, no podemos olvidar que la mayoría de los hombres y mujeres de nuestro tiempo vive precariamente el día a día, con consecuencias funestas. Algunas patologías van en aumento. El miedo y la desesperación se apoderan del corazón de numerosas personas, incluso en los llamados países ricos. La alegría de vivir frecuentemente se apaga, la falta de respeto y la violencia crecen, la inequidad es cada vez más patente. Hay que luchar para vivir y, a menudo, para vivir con poca dignidad. Este cambio de época se ha generado por los enormes saltos cualitativos, cuantitativos, acelerados y acumulativos que se dan en el desarrollo científico, en las innovaciones tecnológicas y en sus veloces aplicaciones en distintos campos de la naturaleza y de la vida. Estamos en la era del conocimiento y la información, fuente de nuevas formas de un poder muchas veces
anónimo.

No a una economía de la exclusión

Así como el mandamiento de «no matar» pone un límite claro para asegurar el valor de la vida humana, hoy tenemos que decir «no a una economía de la exclusión y la inequidad». Esa economía mata. No puede ser que no sea noticia que muere de frío un anciano en situación de calle y que sí lo sea una caída de dos puntos en la bolsa. Eso es exclusión. No se puede tolerar más que se tire comida cuando hay gente que pasa hambre. Eso es inequidad. Hoy todo entra dentro del juego de la competitividad y de la ley del más fuerte, donde el poderoso se come al más débil. Como consecuencia de esta situación, grandes masas de la población se ven excluidas y marginadas: sin trabajo, sin horizontes, sin salida. Se considera al ser humano en sí mismo como un bien de consumo, que se puede usar y luego tirar. Hemos dado inicio a la cultura del «descarte» que, además, se promueve. Ya no se trata simplemente del fenómeno de la explotación y de la opresión, sino de algo nuevo: con la exclusión queda afectada en su misma raíz la pertenencia a la sociedad en la que se vive, pues ya no se está en ella abajo, en la periferia, o sin poder, sino que se
está fuera. Los excluidos no son «explotados» sino desechos, «sobrantes».

En este contexto, algunos todavía defienden las teorías del «derrame», que suponen que todo crecimiento económico, favorecido por la libertad de mercado, logra provocar por sí mismo mayor equidad e inclusión social en el mundo. Esta opinión, que jamás ha sido confirmada por los hechos, expresa una confianza burda e ingenua en la bondad de quienes detentan el poder económico y en los mecanismos sacralizados del sistema económico imperante. Mientras tanto, los excluidos siguen esperando. Para poder sostener un estilo de vida que excluye a otros, o para poder entusiasmarse con ese ideal egoísta, se ha desarrollado una globalización de la indiferencia. Casi sin advertirlo, nos volvemos incapaces de compadecernos ante los clamores de los otros, ya no lloramos ante el drama de los demás ni nos interesa cuidarlos, como si todo fuera una responsabilidad ajena que no nos incumbe. La cultura del bienestar nos anestesia y perdemos la calma si el mercado ofrece algo que todavía no hemos comprado, mientras todas esas vidas truncadas por falta de posibilidades nos parecen un mero espectáculo que de ninguna manera nos altera.

No a la nueva idolatría del dinero

Una de las causas de esta situación se encuentra en la relación que hemos establecido con el dinero, ya
que aceptamos pacíficamente su predominio sobre nosotros y nuestras sociedades. La crisis financiera que
atravesamos nos hace olvidar que en su origen hay una profunda crisis antropológica: ¡la negación de la primacía del ser humano! Hemos creado nuevos ídolos. La adoración del antiguo becerro de oro
(cf. Ex 32,1-35) ha encontrado una versión nueva y despiada da en el fetichismo del dinero y en la dictadura de la economía sin un rostro y sin un objetivo verdaderamente humano. La crisis mundial que afecta a las finanzas y a la economía pone de manifiesto sus desequilibrios y, sobre todo, la gravecarencia de su orientación antropológica que reduce al ser humano a una sola de sus necesidades: el consumo.

Mientras las ganancias de unos pocos crecen exponencialmente, las de la mayoría se quedan cada vez más lejos del bienestar de esa minoría feliz.

Este desequilibrio proviene de ideologías que defienden la autonomía absoluta de los mercados y la especulación financiera. De ahí que nieguen el derecho de control de los Estados, encargados de velar por el bien común. Se instaura una nueva tiranía invisible, a veces virtual, que impone, de forma unilateral e implacable, sus leyes y sus reglas. Además, la deuda y sus intereses alejan a los países de las posibilidades viables de su economía y a los ciudadanos de su poder adquisitivo real. A todo ello se añade una corrupción ramificada y una evasión fiscal egoísta, que han asumido dimensiones mundiales. El afán de poder y de tener no conoce límites. En este sistema, que tiende a fagocitarlo todo en orden a acrecentar beneficios, cualquier cosa que sea frágil, como el medio ambiente, queda indefensa ante los intereses del mercado divinizado,
convertidos en regla absoluta.

No a un dinero que gobierna en lugar de servir

Tras esta actitud se esconde el rechazo de la ética y el rechazo de Dios.

La ética suele ser mirada con cierto desprecio burlón. Se considera contraproducente, demasiado humana, porque relativiza el dinero y el poder. Se la siente como una amenaza, pues condena la manipulación y la
degradación de la persona. En definitiva, la ética lleva a un Dios que espera una respuesta comprometida que está fuera de las categorías del mercado. Para éstas, si son absolutizadas, Dios es incontrolable, inmanejable, incluso peligroso, por llamar al ser humano a su plena realización y a la independencia de cualquier tipo de esclavitud. La ética –una ética no ideologizada– permite crear un equilibrio y un orden social más humano. En este sentido, animo a los expertos financieros y a los gobernantes de los países a considerar las palabras de un sabio de la antigüedad: «No compartir con los pobres los propios bienes es robarles y quitarles la vida. No son nuestros los bienes que tenemos, sino suyos».

Una reforma financiera que no ignore la ética requeriría un cambio de actitud enérgico por parte de los dirigentes políticos, a quienes exhorto a afrontar este reto con determinación y visión de futuro, sin ignorar, por supuesto, la especificidad de cada contexto. ¡El dinero debe servir y no gobernar! El Papa ama a todos, ricos y pobres, pero tiene la obligación, en nombre de Cristo, de recordar que los ricos deben ayudar a los pobres, respetarlos, promocionarlos. Os exhorto a la solidaridad desinteresada y a una vuelta de la economía y las finanzas a una ética en favor del ser humano.

No a la inequidad que genera violencia

Hoy en muchas partes se reclama mayor seguridad. Pero hasta que no se reviertan la exclusión y la inequidad dentro de una sociedad y entre los distintos pueblos será imposible erradicar la violencia. Se acusa de la violencia a los pobres y a los pueblos pobres pero, sin igualdad de oportunidades, las diversas formas de agresión y de guerra encontrarán un caldo de cultivo que tarde o temprano provocará su explosión. Cuando la sociedad –local, nacional o mundial– abandona en la periferia una parte de sí misma, no habrá programas políticos ni recursos policiales o de inteligencia que puedan asegurar indefinidamente la tranquilidad. Esto no sucede solamente porque la inequidad provoca la reacción violenta de los excluidos del sistema, sino porque el sistema social y económico es injusto en su raíz. Así como el bien tiende a comunicarse, el mal consentido, que es la injusticia, tiende a expandir su potencia dañina y a socavar
silenciosamente las bases de cualquier sistema político y social por más sólido que parezca. Si cada acción tiene consecuencias, un mal enquistado en las estructuras de una sociedad tiene siempre un potencial de
disolución y de muerte. Es el mal cristalizado en estructuras sociales injustas, a partir del cual no puede
esperarse un futuro mejor. Estamos lejos del llamado «fin de la historia», ya que las condiciones de un desarrollo sostenible y en paz todavía no están adecuadamente planteadas y realizadas.

Los mecanismos de la economía actual promueven una exacerbación del consumo, pero resulta que el consumismo desenfrenado unido a la inequidad es doblemente dañino del tejido social. Así la inequidad genera tarde o temprano una violencia que las carreras armamentistas no resuelven ni resolverán jamás. Sólo
sirven para pretender engañar a los que reclaman mayor seguridad, como si hoy no supiéramos que las armas y la represión violenta, más que aportar soluciones, crean nuevos y peores conflictos. Algunos simplemente se regodean culpando a los pobres y a los países pobres de sus propios males, con indebidas generalizaciones, y pretenden encontrar la solución en una «educación» que los tranquilice y los convierta en seres domesticados e inofensivos. Esto se vuelve todavía más irritante si los excluidos ven crecer ese cáncer social que es la corrupción profundamente arraigada en muchos países –en sus gobiernos, empresarios e instituciones– cualquiera que sea la ideología política de los gobernantes.

Algunos desafíos culturales

Evangelizamos también cuando tratamos de afrontar los diversos desafíos que puedan presentarse. A veces éstos se manifiestan en  verdaderos ataques a la libertad religiosa o en nuevas situaciones de persecución a los cristianos, las cuales en algunos países han alcanzado niveles alarmantes de odio y violencia. En muchos lugares se trata más bien de una difusa indiferencia relativista, relacionada con el desencanto y la crisis de las ideologías que se provocó como reacción contra todo lo que parezca totalitario. Esto no perjudica sólo a la Iglesia, sino a la vida social en general. Reconozcamos que una cultura, en la cual cada uno quiere ser el portador de una propia verdad subjetiva, vuelve difícil que los ciudadanos deseen integrar un proyecto común más allá de los beneficios y deseos personales.

En la cultura predominante, el primer lugar está ocupado por lo exterior, lo inmediato, lo visible, lo rápido, lo superficial, lo provisorio. Lo real cede el lugar a la apariencia. En muchos países, la globalización ha significado un acelerado deterioro de las raíces culturales con la invasión de tendencias pertenecientes a otras culturas, económicamente desarrolladas pero éticamente debilitadas. Así lo han manifestado en distintos Sínodos los Obispos de varios continentes. Los Obispos africanos, por ejemplo, retomando la Encíclica Sollicitudo rei socialis, señalaron años atrás que muchas veces se quiere convertir a los países de África en simples «piezas de un mecanismo y de un engranaje gigantesco. Esto sucede a menudo en el campo de los medios de comunicación social, los cuales, al estar dirigidos mayormente por centros de la
parte Norte del mundo, no siempre tienen en la debida consideración las prioridades y los problemas propios de estos países, ni respetan su fisonomía cultural».

Igualmente, los Obispos de Asia «subrayaron los influjos que desde el exterior se ejercen sobre las culturas
asiáticas. Están apareciendo nuevas formas de conducta, que son resultado de una excesiva exposición a los
medios de comunicación social […]

Eso tiene como consecuencia que los aspectos negativos de las industrias de los medios de comunicación y de entretenimiento ponen en peligro los valores tradicionales».

La fe católica de muchos pueblosse enfrenta hoy con el desafío de la proliferación de nuevos movimiento
s religiosos, algunos tendientes al fundamentalismo y otros que parecen proponer una espiritualidad sin
Dios. Esto es, por una parte, el resultado de una reacción humana frente a la sociedad materialista, consumista e individualista y, por otra parte, un aprovechamiento de las carencias de la población que vive en las periferias y zonas empobrecidas, que sobrevive en medio de grandes dolores humanos y busca soluciones inmediatas para sus necesidades. Estos movimientos religiosos, que se caracterizan por su sutil penetración, vienen a llenar, dentro del individualismo imperante, un vacío dejado por el racionalismo secularista. Además, es necesario que reconozcamos que, si parte de nuestro pueblo bautizado no experimenta su pertenencia a la Iglesia, se debe también a la existencia de unas estructuras y a un clima
poco acogedores en algunas de nuestras parroquias y comunidades, o a una actitud burocrática para dar respuesta a los problemas, simples o complejos, de la vida de nuestros pueblos. En muchas partes hay un
predominio de lo administrativo sobre lo pastoral, así como una sacramentalización sin otras formas de evangelización.

El proceso de secularización tiende a reducir la fe y la Iglesia al ámbito de lo privado y de lo íntimo. Además, al negar toda trascendencia, ha producido una creciente deformación ética, un debilitamiento del sentido del pecado personal y social y un progresivo aumento del relativismo, que ocasionan una desorientación generalizada, especialmente en la etapa de la adolescencia y la juventud, tan vulnerable a los cambios. Como bien indican los Obispos de Estados Unidos de América, mientras la Iglesia insiste en la existencia de normas morales objetivas, válidas para todos, «hay quienes presentan esta enseñanza como injusta, esto es, como opuesta a los derechos humanos básicos. Tales alegatos suelen provenir de una forma de relativismo moral que está unida, no sin inconsistencia, a una creencia en los derechos absolutos de los individuos. En este punto de vista se percibe a la Iglesia como si promoviera un prejuicio particular y como si interfiriera con la libertad individual».

Vivimos en una sociedad de la información que nos satura indiscriminadamente de datos, todos en el mismo nivel, y termina llevándonos a una tremenda superficialidad a la hora de plantear las cuestiones morales. Por consiguiente, se vuelve necesaria una educación que enseñe a pensar críticamente y que ofrezca un camino de maduración en valores.

A pesar de toda la corriente secularista que invade las sociedades, en muchos países -aun donde el cristianismo es minoría- la Iglesia católica es una institución creíble ante la opinión pública, confiable
en lo que respecta al ámbito de la solidaridad y de la preocupación por los más carenciados.

En repetidas ocasiones ha servido de mediadora en favor de la solución de problemas que afectan a la paz, la concordia, la tierra, la defensa de la vida, los derechos humanos y ciudadanos, etc. ¡Y cuánto aportan las
escuelas y universidades católicas en todo el mundo! Es muy bueno que así sea. Pero nos cuesta mostrar que, cuando planteamos otras cuestiones que despiertan menor aceptación pública, lo hacemos por fidelidad a las mismas convicciones sobre la dignidad humana y el bien común.
La familia atraviesa una crisis cultural profunda, como todas las comunidades y vínculos sociales. En el caso de la familia, la fragilidad de los vínculos se vuelve especialmente grave porque se trata de la célula básica de la sociedad, el lugar donde se aprende a convivir en la diferencia y a pertenecer a otros y donde los padres
transmiten la fe a sus hijos. El matrimonio tiende a ser visto como una mera forma de gratificación afectiva que puede constituirse de cualquier manera y modificarse de acuerdo con la sensibilidad de cada uno. Pero
el aporte indispensable del matrimonio a la sociedad supera el nivel de la emotividad y el de las necesidades circunstanciales de la pareja. Como enseñan los Obispos franceses, no procede «del sentimiento amoroso, efímero por definición, sino de la profundidad del compromiso asumido por los esposos que aceptan entrar en una unión de vida total».

El individualismo posmoderno y globalizado favorece un estilo de vida que debilita el desarrollo y la estabilidad de los vínculos entre las personas, y que desnaturaliza los vínculos familiares. La acción pastoral debe mostrar mejor todavía que la relación con nuestro Padre exige y alienta una comunión que sane, promueva y afiance los vínculos interpersonales.

Mientras en el mundo, especialmente en algunos países, reaparecen diversas formas de guerras y enfrentamientos, los cristianos insistimos en nuestra propuesta de reconocer al otro, de sanar las heridas, de construir puentes, de estrechar lazos y de ayudarnos «mutuamente a llevar las cargas» (Ga6,2). Por otra parte, hoy surgen muchas formas de asociación para la defensa de derechos y para la consecución de nobles objetivos. Así se manifiesta una sed de participación de numerosos ciudadanos que quieren ser constructores del desarrollo social y cultural.


El primer gran documento del pontificado del papa Francisco ya está en la calle. Se trata de la “Exhortación Apostólica Evangelii Gaudium del Santo Padre Francisco a los obispos, a los presbíteros y diácnonos, a las personas consagradas y a los fieles laicos sobre el anuncio del Evangelio en el mundo actual”. Son 224 folios y promete ser muy polémica, especialmente en el capítulo segundo: “En la crisis del compromiso comunitario”.

En esa segunda parte de la Exhortación, el argentino hace un análisis de la situación actual en clave económica. Y se lanza con fuerza contra el “mercado libre, la globalización, el crecimiento económico o el consumo”. Una “economía que mata”, asegura Francisco, que llama a los cristianos a “reconocer e interpretar las mociones del buen espíritu y del malo”.

Es una parte pequeña del documento, menos de una decena de páginas, pero con mucho contenido. Porque Francisco no hace ninguna referencia a la intervención de los poderes públicos, ni a la falta de libertad económica, ni a las barreras comerciales, ni a las leyes que limitan la competencia,… Todos los problemas parecen causados por el libre mercado, el capitalismo y la globalización.

En realidad, allí donde más libertad económica hay, menos pobreza existe, algo que el Papa no le parece relevante. Tampoco que sean los regímenes menos amables con el liberalismo aquellos donde más se ataca a la iglesia y donde más crece la miseria. En cuestiones económicas, el enemigo de Francisco es el mercado.

Cuanto más se extiende el libre mercado, más crecen los países. Por ejemplo, el último Índice de Libertad Económica está liderado por Hong Kong, Singapur, Australia, Nueva Zelanda, Suiza, Canadá, Chile, Mauricio, Dinamarca y EEUU. Todos estos países, con sus diferencias, están también entre los más prósperos del mundo. Enfrente, la lista la cierran Cuba, Corea del Norte o Zimbabue, países donde la carestía crece día a día.

Y en realidad, la pobreza en el mundo no sólo no está creciendo sino que desciende, tanto en términos porcentuales como en números absolutos. Y allí donde más priman los mercados, más cae. No sólo está el ejemplo asiático. En África, se está viviendo una auténtica revolución. El Continente Negro está entrando en el ciclo de la globalización y, en consecuencia, crece a tasas nunca vistas.

Las guerras no las comienzan los mercaderes, sino los políticos y los estados (esos del “bien común”). Y los atentados terroristas y otras formas modernas de violencia son cometidos abrumadoramente por individuos de familias de clase media y alta.

EXHORTACIÓN APOSTÓLICA EVANGELII GAUDIUM

DEL

SANTO PADRE FRANCISCO

A LOS OBISPOS

A LOS PRESBÍTEROS Y DIÁCONOS

A LAS PERSONAS CONSAGRADAS Y

A LOS FIELES LAICOS

SOBRE EL ANUNCIO DEL EVANGELIO EN EL MUNDO ACTUAL

El gran riesgo del mundo actual, con su múltiple y abrumadora oferta de consumo, es una tristeza individualista que brota del corazón cómodo y avaro, de la búsqueda enfermiza de placeres superficiales, de la conciencia aislada. Cuando la vida interior se clausura en los propios intereses, ya no hay espacio para los demás, ya no entran los pobres, ya no se escucha la voz de Dios, ya no se goza la dulce alegría de su amor, ya no palpita el entusiasmo por hacer el bien.

La tentación aparece frecuentemente bajo forma de excusas y reclamos, como si debieran darse innumerables condiciones para que sea posible la alegría. Esto suele suceder porque «la sociedad tecnológica ha logrado multiplicar las ocasiones de
placer, pero encuentra muy difícil engendrar la alegría».

Puedo decir que los gozos más bellos y espontáneos que he visto en mis años de vida son los de personas muy pobres que tienen poco a qué aferrarse. También recuerdo la genuina alegría de aquellos que, aun en medio de grandes compromisos profesionales, han sabido conservar un corazón creyente, desprendido y sencillo. De maneras variadas, esas alegrías beben en la fuente del amor siempre más grande de Dios que se nos manifestó en Jesucristo. No me cansaré de repetir aquellas palabras de Benedicto XVI que nos llevan al centro del Evangelio: «No se comienza a ser cristiano por una decisión ética o una gran idea, sino por el encuentro con un acontecimiento, con una Persona, que da un nuevo horizonte a la vida y, con ello, una orientación decisiva».

El bien siempre tiende a comunicarse. Toda experiencia auténtica de verdad y de belleza busca por sí misma su expansión, y cualquier persona que viva una profunda liberación adquiere mayor sensibilidad ante las necesidades de los demás. Comunicándolo, el bien se arraiga y se desarrolla. Por eso, quien quiera vivir con dignidad y plenitud no tiene otro camino más que reconocer al otro y buscar su bien. No deberían asombrarnos entonces algunas expresiones de san Pablo: «El amor de Cristo nos apremia» (2 Co5,14); «¡Ay de mí si no anunciara el Evangelio!» (1 Co9,16).

La humanidad vive en este momento un giro histórico, que podemos ver en los adelantos que se producen en diversos campos. Son de alabar los avances que contribuyen al bienestar de la gente, como, por ejemplo, en el ámbito de la salud, de la educación y de la comunicación. Sin embargo, no podemos olvidar que la mayoría de los hombres y mujeres de nuestro tiempo vive precariamente el día a día, con consecuencias funestas. Algunas patologías van en aumento. El miedo y la desesperación se apoderan del corazón de numerosas personas, incluso en los llamados países ricos. La alegría de vivir frecuentemente se apaga, la falta de respeto y la violencia crecen, la inequidad es cada vez más patente. Hay que luchar para vivir y, a menudo, para vivir con poca dignidad. Este cambio de época se ha generado por los enormes saltos cualitativos, cuantitativos, acelerados y acumulativos que se dan en el desarrollo científico, en las innovaciones tecnológicas y en sus veloces aplicaciones en distintos campos de la naturaleza y de la vida. Estamos en la era del conocimiento y la información, fuente de nuevas formas de un poder muchas veces
anónimo.

No a una economía de la exclusión

Así como el mandamiento de «no matar» pone un límite claro para asegurar el valor de la vida humana, hoy tenemos que decir «no a una economía de la exclusión y la inequidad». Esa economía mata. No puede ser que no sea noticia que muere de frío un anciano en situación de calle y que sí lo sea una caída de dos puntos en la bolsa. Eso es exclusión. No se puede tolerar más que se tire comida cuando hay gente que pasa hambre. Eso es inequidad. Hoy todo entra dentro del juego de la competitividad y de la ley del más fuerte, donde el poderoso se come al más débil. Como consecuencia de esta situación, grandes masas de la población se ven excluidas y marginadas: sin trabajo, sin horizontes, sin salida. Se considera al ser humano en sí mismo como un bien de consumo, que se puede usar y luego tirar. Hemos dado inicio a la cultura del «descarte» que, además, se promueve. Ya no se trata simplemente del fenómeno de la explotación y de la opresión, sino de algo nuevo: con la exclusión queda afectada en su misma raíz la pertenencia a la sociedad en la que se vive, pues ya no se está en ella abajo, en la periferia, o sin poder, sino que se
está fuera. Los excluidos no son «explotados» sino desechos, «sobrantes».

En este contexto, algunos todavía defienden las teorías del «derrame», que suponen que todo crecimiento económico, favorecido por la libertad de mercado, logra provocar por sí mismo mayor equidad e inclusión social en el mundo. Esta opinión, que jamás ha sido confirmada por los hechos, expresa una confianza burda e ingenua en la bondad de quienes detentan el poder económico y en los mecanismos sacralizados del sistema económico imperante. Mientras tanto, los excluidos siguen esperando. Para poder sostener un estilo de vida que excluye a otros, o para poder entusiasmarse con ese ideal egoísta, se ha desarrollado una globalización de la indiferencia. Casi sin advertirlo, nos volvemos incapaces de compadecernos ante los clamores de los otros, ya no lloramos ante el drama de los demás ni nos interesa cuidarlos, como si todo fuera una responsabilidad ajena que no nos incumbe. La cultura del bienestar nos anestesia y perdemos la calma si el mercado ofrece algo que todavía no hemos comprado, mientras todas esas vidas truncadas por falta de posibilidades nos parecen un mero espectáculo que de ninguna manera nos altera.

No a la nueva idolatría del dinero

Una de las causas de esta situación se encuentra en la relación que hemos establecido con el dinero, ya
que aceptamos pacíficamente su predominio sobre nosotros y nuestras sociedades. La crisis financiera que
atravesamos nos hace olvidar que en su origen hay una profunda crisis antropológica: ¡la negación de la primacía del ser humano! Hemos creado nuevos ídolos. La adoración del antiguo becerro de oro
(cf. Ex 32,1-35) ha encontrado una versión nueva y despiada da en el fetichismo del dinero y en la dictadura de la economía sin un rostro y sin un objetivo verdaderamente humano. La crisis mundial que afecta a las finanzas y a la economía pone de manifiesto sus desequilibrios y, sobre todo, la gravecarencia de su orientación antropológica que reduce al ser humano a una sola de sus necesidades: el consumo.

Mientras las ganancias de unos pocos crecen exponencialmente, las de la mayoría se quedan cada vez más lejos del bienestar de esa minoría feliz.

Este desequilibrio proviene de ideologías que defienden la autonomía absoluta de los mercados y la especulación financiera. De ahí que nieguen el derecho de control de los Estados, encargados de velar por el bien común. Se instaura una nueva tiranía invisible, a veces virtual, que impone, de forma unilateral e implacable, sus leyes y sus reglas. Además, la deuda y sus intereses alejan a los países de las posibilidades viables de su economía y a los ciudadanos de su poder adquisitivo real. A todo ello se añade una corrupción ramificada y una evasión fiscal egoísta, que han asumido dimensiones mundiales. El afán de poder y de tener no conoce límites. En este sistema, que tiende a fagocitarlo todo en orden a acrecentar beneficios, cualquier cosa que sea frágil, como el medio ambiente, queda indefensa ante los intereses del mercado divinizado,
convertidos en regla absoluta.

No a un dinero que gobierna en lugar de servir

Tras esta actitud se esconde el rechazo de la ética y el rechazo de Dios.

La ética suele ser mirada con cierto desprecio burlón. Se considera contraproducente, demasiado humana, porque relativiza el dinero y el poder. Se la siente como una amenaza, pues condena la manipulación y la
degradación de la persona. En definitiva, la ética lleva a un Dios que espera una respuesta comprometida que está fuera de las categorías del mercado. Para éstas, si son absolutizadas, Dios es incontrolable, inmanejable, incluso peligroso, por llamar al ser humano a su plena realización y a la independencia de cualquier tipo de esclavitud. La ética –una ética no ideologizada– permite crear un equilibrio y un orden social más humano. En este sentido, animo a los expertos financieros y a los gobernantes de los países a considerar las palabras de un sabio de la antigüedad: «No compartir con los pobres los propios bienes es robarles y quitarles la vida. No son nuestros los bienes que tenemos, sino suyos».

Una reforma financiera que no ignore la ética requeriría un cambio de actitud enérgico por parte de los dirigentes políticos, a quienes exhorto a afrontar este reto con determinación y visión de futuro, sin ignorar, por supuesto, la especificidad de cada contexto. ¡El dinero debe servir y no gobernar! El Papa ama a todos, ricos y pobres, pero tiene la obligación, en nombre de Cristo, de recordar que los ricos deben ayudar a los pobres, respetarlos, promocionarlos. Os exhorto a la solidaridad desinteresada y a una vuelta de la economía y las finanzas a una ética en favor del ser humano.

No a la inequidad que genera violencia

Hoy en muchas partes se reclama mayor seguridad. Pero hasta que no se reviertan la exclusión y la inequidad dentro de una sociedad y entre los distintos pueblos será imposible erradicar la violencia. Se acusa de la violencia a los pobres y a los pueblos pobres pero, sin igualdad de oportunidades, las diversas formas de agresión y de guerra encontrarán un caldo de cultivo que tarde o temprano provocará su explosión. Cuando la sociedad –local, nacional o mundial– abandona en la periferia una parte de sí misma, no habrá programas políticos ni recursos policiales o de inteligencia que puedan asegurar indefinidamente la tranquilidad. Esto no sucede solamente porque la inequidad provoca la reacción violenta de los excluidos del sistema, sino porque el sistema social y económico es injusto en su raíz. Así como el bien tiende a comunicarse, el mal consentido, que es la injusticia, tiende a expandir su potencia dañina y a socavar
silenciosamente las bases de cualquier sistema político y social por más sólido que parezca. Si cada acción tiene consecuencias, un mal enquistado en las estructuras de una sociedad tiene siempre un potencial de
disolución y de muerte. Es el mal cristalizado en estructuras sociales injustas, a partir del cual no puede
esperarse un futuro mejor. Estamos lejos del llamado «fin de la historia», ya que las condiciones de un desarrollo sostenible y en paz todavía no están adecuadamente planteadas y realizadas.

Los mecanismos de la economía actual promueven una exacerbación del consumo, pero resulta que el consumismo desenfrenado unido a la inequidad es doblemente dañino del tejido social. Así la inequidad genera tarde o temprano una violencia que las carreras armamentistas no resuelven ni resolverán jamás. Sólo
sirven para pretender engañar a los que reclaman mayor seguridad, como si hoy no supiéramos que las armas y la represión violenta, más que aportar soluciones, crean nuevos y peores conflictos. Algunos simplemente se regodean culpando a los pobres y a los países pobres de sus propios males, con indebidas generalizaciones, y pretenden encontrar la solución en una «educación» que los tranquilice y los convierta en seres domesticados e inofensivos. Esto se vuelve todavía más irritante si los excluidos ven crecer ese cáncer social que es la corrupción profundamente arraigada en muchos países –en sus gobiernos, empresarios e instituciones– cualquiera que sea la ideología política de los gobernantes.

Algunos desafíos culturales

Evangelizamos también cuando tratamos de afrontar los diversos desafíos que puedan presentarse. A veces éstos se manifiestan en  verdaderos ataques a la libertad religiosa o en nuevas situaciones de persecución a los cristianos, las cuales en algunos países han alcanzado niveles alarmantes de odio y violencia. En muchos lugares se trata más bien de una difusa indiferencia relativista, relacionada con el desencanto y la crisis de las ideologías que se provocó como reacción contra todo lo que parezca totalitario. Esto no perjudica sólo a la Iglesia, sino a la vida social en general. Reconozcamos que una cultura, en la cual cada uno quiere ser el portador de una propia verdad subjetiva, vuelve difícil que los ciudadanos deseen integrar un proyecto común más allá de los beneficios y deseos personales.

En la cultura predominante, el primer lugar está ocupado por lo exterior, lo inmediato, lo visible, lo rápido, lo superficial, lo provisorio. Lo real cede el lugar a la apariencia. En muchos países, la globalización ha significado un acelerado deterioro de las raíces culturales con la invasión de tendencias pertenecientes a otras culturas, económicamente desarrolladas pero éticamente debilitadas. Así lo han manifestado en distintos Sínodos los Obispos de varios continentes. Los Obispos africanos, por ejemplo, retomando la Encíclica Sollicitudo rei socialis, señalaron años atrás que muchas veces se quiere convertir a los países de África en simples «piezas de un mecanismo y de un engranaje gigantesco. Esto sucede a menudo en el campo de los medios de comunicación social, los cuales, al estar dirigidos mayormente por centros de la
parte Norte del mundo, no siempre tienen en la debida consideración las prioridades y los problemas propios de estos países, ni respetan su fisonomía cultural».

Igualmente, los Obispos de Asia «subrayaron los influjos que desde el exterior se ejercen sobre las culturas
asiáticas. Están apareciendo nuevas formas de conducta, que son resultado de una excesiva exposición a los
medios de comunicación social […]

Eso tiene como consecuencia que los aspectos negativos de las industrias de los medios de comunicación y de entretenimiento ponen en peligro los valores tradicionales».

La fe católica de muchos pueblosse enfrenta hoy con el desafío de la proliferación de nuevos movimiento
s religiosos, algunos tendientes al fundamentalismo y otros que parecen proponer una espiritualidad sin
Dios. Esto es, por una parte, el resultado de una reacción humana frente a la sociedad materialista, consumista e individualista y, por otra parte, un aprovechamiento de las carencias de la población que vive en las periferias y zonas empobrecidas, que sobrevive en medio de grandes dolores humanos y busca soluciones inmediatas para sus necesidades. Estos movimientos religiosos, que se caracterizan por su sutil penetración, vienen a llenar, dentro del individualismo imperante, un vacío dejado por el racionalismo secularista. Además, es necesario que reconozcamos que, si parte de nuestro pueblo bautizado no experimenta su pertenencia a la Iglesia, se debe también a la existencia de unas estructuras y a un clima
poco acogedores en algunas de nuestras parroquias y comunidades, o a una actitud burocrática para dar respuesta a los problemas, simples o complejos, de la vida de nuestros pueblos. En muchas partes hay un
predominio de lo administrativo sobre lo pastoral, así como una sacramentalización sin otras formas de evangelización.

El proceso de secularización tiende a reducir la fe y la Iglesia al ámbito de lo privado y de lo íntimo. Además, al negar toda trascendencia, ha producido una creciente deformación ética, un debilitamiento del sentido del pecado personal y social y un progresivo aumento del relativismo, que ocasionan una desorientación generalizada, especialmente en la etapa de la adolescencia y la juventud, tan vulnerable a los cambios. Como bien indican los Obispos de Estados Unidos de América, mientras la Iglesia insiste en la existencia de normas morales objetivas, válidas para todos, «hay quienes presentan esta enseñanza como injusta, esto es, como opuesta a los derechos humanos básicos. Tales alegatos suelen provenir de una forma de relativismo moral que está unida, no sin inconsistencia, a una creencia en los derechos absolutos de los individuos. En este punto de vista se percibe a la Iglesia como si promoviera un prejuicio particular y como si interfiriera con la libertad individual».

Vivimos en una sociedad de la información que nos satura indiscriminadamente de datos, todos en el mismo nivel, y termina llevándonos a una tremenda superficialidad a la hora de plantear las cuestiones morales. Por consiguiente, se vuelve necesaria una educación que enseñe a pensar críticamente y que ofrezca un camino de maduración en valores.

A pesar de toda la corriente secularista que invade las sociedades, en muchos países -aun donde el cristianismo es minoría- la Iglesia católica es una institución creíble ante la opinión pública, confiable
en lo que respecta al ámbito de la solidaridad y de la preocupación por los más carenciados.

En repetidas ocasiones ha servido de mediadora en favor de la solución de problemas que afectan a la paz, la concordia, la tierra, la defensa de la vida, los derechos humanos y ciudadanos, etc. ¡Y cuánto aportan las
escuelas y universidades católicas en todo el mundo! Es muy bueno que así sea. Pero nos cuesta mostrar que, cuando planteamos otras cuestiones que despiertan menor aceptación pública, lo hacemos por fidelidad a las mismas convicciones sobre la dignidad humana y el bien común.
La familia atraviesa una crisis cultural profunda, como todas las comunidades y vínculos sociales. En el caso de la familia, la fragilidad de los vínculos se vuelve especialmente grave porque se trata de la célula básica de la sociedad, el lugar donde se aprende a convivir en la diferencia y a pertenecer a otros y donde los padres
transmiten la fe a sus hijos. El matrimonio tiende a ser visto como una mera forma de gratificación afectiva que puede constituirse de cualquier manera y modificarse de acuerdo con la sensibilidad de cada uno. Pero
el aporte indispensable del matrimonio a la sociedad supera el nivel de la emotividad y el de las necesidades circunstanciales de la pareja. Como enseñan los Obispos franceses, no procede «del sentimiento amoroso, efímero por definición, sino de la profundidad del compromiso asumido por los esposos que aceptan entrar en una unión de vida total».

El individualismo posmoderno y globalizado favorece un estilo de vida que debilita el desarrollo y la estabilidad de los vínculos entre las personas, y que desnaturaliza los vínculos familiares. La acción pastoral debe mostrar mejor todavía que la relación con nuestro Padre exige y alienta una comunión que sane, promueva y afiance los vínculos interpersonales.

Mientras en el mundo, especialmente en algunos países, reaparecen diversas formas de guerras y enfrentamientos, los cristianos insistimos en nuestra propuesta de reconocer al otro, de sanar las heridas, de construir puentes, de estrechar lazos y de ayudarnos «mutuamente a llevar las cargas» (Ga6,2). Por otra parte, hoy surgen muchas formas de asociación para la defensa de derechos y para la consecución de nobles objetivos. Así se manifiesta una sed de participación de numerosos ciudadanos que quieren ser constructores del desarrollo social y cultural.

La falsedad de la guerra contra las drogas

Notimex
Publicado: 18/11/2013 18:08

Washington. La administración antidrogas estadunidense (DEA) advirtió este lunes que grupos criminales y narcotraficantes mexicanos buscan expandir su control en los mercados de heroína blanca del este y el medio oeste de Estados Unidos.

En su Evaluación de la Amenaza de la Droga 2013, la DEA pronosticó un aumento del consumo de mariguana en Estados Unidos en la siguiente década, que será abastecido por grupos del narcotráfico mexicano gracias a un “considerable aumento” de su producción a gran escala.

“El tráfico y abuso de drogas ilícitas continúa siendo una amenaza dinámica y desafiante para los Estados Unidos”, señaló la agencia estadunidense dirigida por Michelle Leonhart.

La evaluación, que analiza el consumo de las drogas más populares entre los residentes de Estados Unidos, advierte que el abuso de medicamentos sin receta médica (CPD) es el “problema de drogas de mayor crecimiento del país”.


Publicado: 18/11/2013 18:40

Toronto. El consejo municipal de Toronto aprobó el lunes una moción para retirar al alcalde Rob Ford sus poderes ejecutivos y relegarlo al simple cargo de edil, al término de una agitada sesión en el consistorio que duró cinco horas.

Los concejales votaron una enmienda tras otra para eliminar las prerrogativas de Ford, como el presupuesto destinado a su cargo y parte de los empleados que componen su oficina.

Ford, que conmocionó a la sociedad canadiense tras reconocer que consume crack y abusa del alcohol, no participó en la votación al considerar que no se trataba de un “proceso democrático”, sino de un “procedimiento dictatorial”.

Varios ediles manifestaron su desacuerdo con el método de actuación al considerar que las medidas adoptadas casi por unanimidad el viernes bastaban ampliamente para garantizar el buen funcionamiento de la ciudad.

“Lo que hoy hacéis es ilegal y antidemocrático”, espetó Giorgio Mammoliti a sus compañeros.


05 de noviembre de 2013•15:12

Washington.- El Departamento de Estado anunció hoy una recompensa de hasta cinco millones de dólares por información que conduzca al arresto del narcotraficante Rafael Caro Quintero, acusado del asesinato del agente de la DEA Enrique “Kiki” Camarena.

La recompensa ofrecida por Caro Quintero es la de mayor monto económico ofrecida por el Programa de Recompensas de Narcóticos, a quien proporcione información útil a la captura de narcotraficantes, señaló la Oficina del Portavoz del Departamento de Estado.


14 de octubre de 2013•23:40

México, DF.– El exintegrante de la Agencia Antidrogas de los Estados Unidos (DEA) Enrique ‘kiki’ Camarena Salazar fue torturado y ejecutado por órdenes de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) y no por el narcotraficante Rafael Caro Quintero.

De manera simultánea el corresponsal en Washington de la revista Proceso, Jesús Esquivel y la cadena estadounidense Fox News revelaron que tras 28 años de silencio Phil Jordan, exdirector del Centro de Inteligencia de El Paso (EPIC); Héctor Berrellez, exagente de la DEA, y Tosh Plumlee, expiloto de la CIA, afirmaron que autoridades norteamericanas decidieron acabar con ‘kiki’ Camarena.

La razón, es que el exintegrante de la DEA descubrió que el gobierno de Estados Unidos colaboraba con el narcotraficante mexicano Rafael Caro Quintero en su negocio ilícito de tráfico de drogas.

“La CIA mando levantar y torturar a Camarena, cuando lo mataron nos hicieron creer que fue Caro Quintero para así tapar todas las cosas ilegales que estaban haciendo”, declaró Phil Jordan, exdirector del Centro de Inteligencia de El Paso.

Héctor Berrellez señala al cubano Félix Ismael Rodríguez alias ‘El Gato’ como el autor intelectual del asesinato de Enrique Camarena, sin embargo, relaciona a agentes infiltrados en la extinta Dirección Federal de Seguridad (DFS), quienes participaron en el secuestro del primer agente de la DEA en el extranjero.

A ‘El Gato’ se le atribuyen la captura y asesinato de Ernesto Che Guevara, uno de los iconos guerrilleros de los últimos años, además de ser pilar en la intervención de Estados Unidos en Centroamérica, principalmente en Nicaragua

De acuerdo con la publicación y en palabras del mismo Jesús Esquivel, Félix Ismael Rodríguez era pieza clave con el Cártel de Guadalajara para ingresar la droga que venía de Colombia, además de financiar a la guerrilla en Nicaragua.

Las revelaciones de estos exagentes norteamericanos se dan en un momento de tensión entre México y Estados Unidos por la liberación de Rafael Caro Quintero, de quien durante 28 años se dijo fue el asesino de Enrique ‘kiki’ Camarena.

Con información de Proceso


MÉXICO, D.F. (proceso.com.mx).- Luego de que el jueves 17 el gobierno de Estados Unidos dio a conocer la aplicación de sanciones a la Organización de Tráfico de Drogas Meza Flores, rival del narcotraficante Joaquín El Chapo Guzmán Loera, el diario Reforma reporta este domingo que supuestos integrantes de esa agrupación criminal fueron reconocidos por personas que presenciaban un partido de basquetbol en una escuela de San Pedro, Nuevo León.

En el Colegio Alfonsino estaban al menos la esposa y la madre del líder del cártel de Meza Flores, según personas que asistieron al juego, que los identificaron luego de enterarse -a través del celular- de la noticia sobre la alerta del Departamento del Tesoro estaunidense.

Según testimonios de habitantes de San Pedro, los miembros del cártel tienen varios años viviendo en ese lugar y siempre se han movido con absoluta libertad, al menos hasta el jueves pasado, cuando sus nombres y fotos fueron difundidos por autoridades estadunidenses, agrega la información del diario.

En el momento en que la esposa y madre del capo se encontraban en el plantel presenciando el juego de basquetbol, una mujer vio dicha información desde su celular.

Un testigo afirmó que en el lugar se empezó a correr la voz de que las fotos de esas dos personas estaban en Internet, pero nadie supo qué hacer.

Las mujeres acudieron al partido porque ahí estudian dos hijas del capo.

Sin embargo, de acuerdo con la información del periódico, tras el episodio del jueves las estudiantes ya no asistieron a clases el viernes.

El Departamento del Tesoro, por medio de la Oficina para el Control de Bienes Extranjeros (OFAC), informó que designó como narcotraficantes más significativos a Fausto Isidro Meza Flores, Chapito Isidro, líder de la agrupación y a sus familiares cercanos que forman la cúpula de mando de la agrupación.

El gobierno de Barack Obama explicó que la organización Meza Flores opera en Guasave, Sinaloa desde hace 12 años, y que se dedica al trasiego de grandes cantidades de metanfetaminas, heroína, mariguana y cocaína que tienen como destino a los Estados Unidos.


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Lydia Cacho
El rey de la cocaína

Antes del Chapo Guzmán, antes de Pablo Escobar y de los cárteles conocidos, Latinoamérica parió al padre de la narcopolítica latina. El boliviano Roberto Suárez Gómez era un multimillonario heredero del emporio de exportadores de caucho que no encaja en el perfil del narco que conocemos hoy día. Lo que le llevó a convertirse en el monopolizador y exportador de más de dos toneladas diarias de cocaína pura hacia Estados Unidos fue su obsesión por dominar el mercado mundial y su fascinación al descubrir que podría controlar a jueces, gobernadores y presidentes de diversos países. Fue tal el poder de Suárez que quiso pagar la deuda externa de Bolivia con narcodinero.

Su viuda, Ayda Levy, publicó a fines de 2012 el libro biográfico titulado El rey de la cocaína, mi vida con Roberto Suárez Gómez y el nacimiento del primer narco-Estado, editado en la serie Debate por Random House. Es una lectura indispensable, no solamente porque está bien narrado, sino porque a pesar de que propia autora, hija de una familia privilegiada y educada de Cochabamba, Bolivia, lleva a cabo un reiterativo intento por limpiar el nombre de su familia, en cada página descubrimos la doble moral de ella, de sus hijos, del propio Suárez y de personajes de la política internacional. Ayda a sus 78 años tiene una lucidez y memoria extraordinarias. Tanto ella como sus hijos y Suárez guardaron libros contables, datos, cifras, videos, fotografías y un sinfín de evidencia. Con ello revela fechas precisas de los encuentros del rey de la coca con sus socios y contactos. Narra detalladamente el plan urdido por su esposo y colegas, todo con nombres reales, para financiar un golpe de Estado en Bolivia con el cual impusieron al general Luis García Meza, el primer narco-presidente de la historia latinoamericana.

La autora dejó fríos a sus editores mexicanos cuando les aseguró tener pruebas de hechos tan delicados como el convenio entre Suárez y Pablo Escobar con Fidel Castro para entregarle al dictador cubano un millón de dólares diarios para que los cargamentos de cocaína pasaran por Cuba y para que el Estado cubano pusiera los servicios de inteligencia y la protección de espacio aéreo y marítimo al servicio del Cártel de Medellín, encabezado por Pablo Escobar pero cuyo socio líder y proveedor de materia prima era Suárez. La droga entraba directamente a Florida. Las revelaciones de la viuda Suárez son vitales para entender la narcopolítica y la narcoeconomía, pero también para evidenciar la hipocresía de la guerra mundial contra el narcotráfico. Nadie, hasta ahora, había revelado con tal honestidad el haber atestiguado, de primera mano, los convenios entre los narcotraficantes y el gobierno norteamericano a través de la CIA y Oliver North, el famoso y corrupto militar del caso Irán-Contras. La autora dibuja la paulatina normalización de las actividades criminales de una familia de empresarios metida a la narcopolítica internacional y la compra de la justicia local e internacional, de policías y militares, así como la inversión directa en campañas. El banquero del Vaticano lavando dinero; los presidentes de Bolivia, Costa Rica, Panamá, Cuba y Colombia aparecen en las revelaciones que mapean con claridad cómo llegamos hasta esta esquizofrénica “guerra” contra el narcotráfico y el perverso papel que el gobierno norteamericano jugó para fomentar las adicciones en su territorio.

El libro es valioso porque, a pesar de la amoralidad de sus personajes, la señora Levy logra desmitificar a las mujeres del narco. Aquí no hay lugares comunes, sino complejas relaciones emocionales impregnadas de goce del estatus, del poder y la impunidad avasallantes de quienes generan violencia y se niegan a reconocerla argumentando que hacían sólo política y negocios o, como decía Suárez, que vendían cocaína por patriotismo, para mejorar la economía nacional. No por nada “el rey” se convirtió en personaje del filme Scarface.

Hay que leer este libro. Aunque Levy deja una deuda a sus lectores mexicanos, porque hubiera sido importante que diera los nombres de quienes negociaron en Quintana Roo con Suárez Gómez en tiempos del gobernador Pedro Joaquín Coldwell. Deja clara la creación de la ruta pero sin los nombres de los responsables que se reunieron con Suárez y Escobar. La historia, como sea, se seguirá escribiendo para entender mejor la realidad.


El Presidente Calderón en su discurso sobre el caso del Casino Royale en Monterrey hace un análisis certero del estado de guerra que sufrimos en México.   El papel de Estados Unidos es fundamental: compra la droga, vende las armas, retiene y administra las ganancias. Los servicios de inteligencia del gobierno de Estados Unidos son continuamente involucrados en el trafico  de drogas bajo el pretexto de la seguridad nacional. 

Por ejemplo, justo antes de la invasión de Afganistán, después de que la CIA había promovido el cultivo de opio para financiar la campaña contra los rusos, los talibán en un solo año eliminaron la producción de opio ha prácticamente cero. Inmediatamente después de la invasión los niveles de cultivo de opio regresaron a los niveles previos al talibán. He visto videos donde se muestra al ejército de Estados Unidos junto a plantíos de opio. Cuando el reportero les pregunta a los sardos se le explica que tienen orden de no interferir para no molestar a los nativos. Desde la invasión la producción de opio incrementa cada año y ahora Afganistán es el líder mundial. Me preocupa que el embajador en México de Estados Unidos venga de trabajar en Afganistán.
Existe documentación de la participación de la CIA y la familia Bush en el trafico de cocaína. En corrupción e impunidad México todavía le puede aprender algo a los gringos.

La falsedad de la guerra contra las drogas es evidente ante la simplicidad de posibles soluciones como la mencionada por Calderón. Los detalles son complicados pero la idea es simple: Los países productores de enervantes les compran a precios razonables sus cultivos a sus campesinos y los estupefacientes se les entregan a las países consumidores   para que estos hagan lo que quieran con ellos, desde destruirlos hasta regalarlos. ¿Cual es problema con esto? Pues que se colapsaría un negocio trillonario, no solo en el comercio de drogas, sino también en el comercio de armas. Desde el punto de vista de los psicópatas megalómanos la guerra contra las drogas es una guerra ideal: todos contra todos sin fin posible, con el beneficio adicional de debilitar gobiernos independientes y ejercer por lo tanto un mayor control.

La mala noticia es que el enemigo es formidable y terrible; la buena noticia es que podemos identificar acciones concretas para defendernos. En términos generales tomar acciones para abaratar las drogas y facilitar su acceso y anular el motivo económico. Esto ademas de un esfuerzo de educación y soporte dirigido a disminuir el consumo, de la misma manera que se hace con el alcohol y el tabaco. Por el contrario dificultar en lo más posible el trafico de armas. Estados Unidos es el mayor consumidor de drogas y el mayor traficante de armas del mundo. Los que se benefician de esta situación son un puñado de sicópatas pero la población en general en Estados Unidos es también victima y no coparticipe de estos crímenes. Existen grupos de ciudadanos consientes que están luchando por un mundo mejor. Un primer paso en un movimiento de resistencia mexicano es identificar y coordinarse con estos grupos. Sin el apoyo de la población estadunidense no hay esperanza de vencer al monstro.

Notimex
Publicado: 18/11/2013 18:08

Washington. La administración antidrogas estadunidense (DEA) advirtió este lunes que grupos criminales y narcotraficantes mexicanos buscan expandir su control en los mercados de heroína blanca del este y el medio oeste de Estados Unidos.

En su Evaluación de la Amenaza de la Droga 2013, la DEA pronosticó un aumento del consumo de mariguana en Estados Unidos en la siguiente década, que será abastecido por grupos del narcotráfico mexicano gracias a un “considerable aumento” de su producción a gran escala.

“El tráfico y abuso de drogas ilícitas continúa siendo una amenaza dinámica y desafiante para los Estados Unidos”, señaló la agencia estadunidense dirigida por Michelle Leonhart.

La evaluación, que analiza el consumo de las drogas más populares entre los residentes de Estados Unidos, advierte que el abuso de medicamentos sin receta médica (CPD) es el “problema de drogas de mayor crecimiento del país”.


Publicado: 18/11/2013 18:40

Toronto. El consejo municipal de Toronto aprobó el lunes una moción para retirar al alcalde Rob Ford sus poderes ejecutivos y relegarlo al simple cargo de edil, al término de una agitada sesión en el consistorio que duró cinco horas.

Los concejales votaron una enmienda tras otra para eliminar las prerrogativas de Ford, como el presupuesto destinado a su cargo y parte de los empleados que componen su oficina.

Ford, que conmocionó a la sociedad canadiense tras reconocer que consume crack y abusa del alcohol, no participó en la votación al considerar que no se trataba de un “proceso democrático”, sino de un “procedimiento dictatorial”.

Varios ediles manifestaron su desacuerdo con el método de actuación al considerar que las medidas adoptadas casi por unanimidad el viernes bastaban ampliamente para garantizar el buen funcionamiento de la ciudad.

“Lo que hoy hacéis es ilegal y antidemocrático”, espetó Giorgio Mammoliti a sus compañeros.


05 de noviembre de 2013•15:12

Washington.- El Departamento de Estado anunció hoy una recompensa de hasta cinco millones de dólares por información que conduzca al arresto del narcotraficante Rafael Caro Quintero, acusado del asesinato del agente de la DEA Enrique “Kiki” Camarena.

La recompensa ofrecida por Caro Quintero es la de mayor monto económico ofrecida por el Programa de Recompensas de Narcóticos, a quien proporcione información útil a la captura de narcotraficantes, señaló la Oficina del Portavoz del Departamento de Estado.


14 de octubre de 2013•23:40

México, DF.– El exintegrante de la Agencia Antidrogas de los Estados Unidos (DEA) Enrique ‘kiki’ Camarena Salazar fue torturado y ejecutado por órdenes de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) y no por el narcotraficante Rafael Caro Quintero.

De manera simultánea el corresponsal en Washington de la revista Proceso, Jesús Esquivel y la cadena estadounidense Fox News revelaron que tras 28 años de silencio Phil Jordan, exdirector del Centro de Inteligencia de El Paso (EPIC); Héctor Berrellez, exagente de la DEA, y Tosh Plumlee, expiloto de la CIA, afirmaron que autoridades norteamericanas decidieron acabar con ‘kiki’ Camarena.

La razón, es que el exintegrante de la DEA descubrió que el gobierno de Estados Unidos colaboraba con el narcotraficante mexicano Rafael Caro Quintero en su negocio ilícito de tráfico de drogas.

“La CIA mando levantar y torturar a Camarena, cuando lo mataron nos hicieron creer que fue Caro Quintero para así tapar todas las cosas ilegales que estaban haciendo”, declaró Phil Jordan, exdirector del Centro de Inteligencia de El Paso.

Héctor Berrellez señala al cubano Félix Ismael Rodríguez alias ‘El Gato’ como el autor intelectual del asesinato de Enrique Camarena, sin embargo, relaciona a agentes infiltrados en la extinta Dirección Federal de Seguridad (DFS), quienes participaron en el secuestro del primer agente de la DEA en el extranjero.

A ‘El Gato’ se le atribuyen la captura y asesinato de Ernesto Che Guevara, uno de los iconos guerrilleros de los últimos años, además de ser pilar en la intervención de Estados Unidos en Centroamérica, principalmente en Nicaragua

De acuerdo con la publicación y en palabras del mismo Jesús Esquivel, Félix Ismael Rodríguez era pieza clave con el Cártel de Guadalajara para ingresar la droga que venía de Colombia, además de financiar a la guerrilla en Nicaragua.

Las revelaciones de estos exagentes norteamericanos se dan en un momento de tensión entre México y Estados Unidos por la liberación de Rafael Caro Quintero, de quien durante 28 años se dijo fue el asesino de Enrique ‘kiki’ Camarena.

Con información de Proceso


MÉXICO, D.F. (proceso.com.mx).- Luego de que el jueves 17 el gobierno de Estados Unidos dio a conocer la aplicación de sanciones a la Organización de Tráfico de Drogas Meza Flores, rival del narcotraficante Joaquín El Chapo Guzmán Loera, el diario Reforma reporta este domingo que supuestos integrantes de esa agrupación criminal fueron reconocidos por personas que presenciaban un partido de basquetbol en una escuela de San Pedro, Nuevo León.

En el Colegio Alfonsino estaban al menos la esposa y la madre del líder del cártel de Meza Flores, según personas que asistieron al juego, que los identificaron luego de enterarse -a través del celular- de la noticia sobre la alerta del Departamento del Tesoro estaunidense.

Según testimonios de habitantes de San Pedro, los miembros del cártel tienen varios años viviendo en ese lugar y siempre se han movido con absoluta libertad, al menos hasta el jueves pasado, cuando sus nombres y fotos fueron difundidos por autoridades estadunidenses, agrega la información del diario.

En el momento en que la esposa y madre del capo se encontraban en el plantel presenciando el juego de basquetbol, una mujer vio dicha información desde su celular.

Un testigo afirmó que en el lugar se empezó a correr la voz de que las fotos de esas dos personas estaban en Internet, pero nadie supo qué hacer.

Las mujeres acudieron al partido porque ahí estudian dos hijas del capo.

Sin embargo, de acuerdo con la información del periódico, tras el episodio del jueves las estudiantes ya no asistieron a clases el viernes.

El Departamento del Tesoro, por medio de la Oficina para el Control de Bienes Extranjeros (OFAC), informó que designó como narcotraficantes más significativos a Fausto Isidro Meza Flores, Chapito Isidro, líder de la agrupación y a sus familiares cercanos que forman la cúpula de mando de la agrupación.

El gobierno de Barack Obama explicó que la organización Meza Flores opera en Guasave, Sinaloa desde hace 12 años, y que se dedica al trasiego de grandes cantidades de metanfetaminas, heroína, mariguana y cocaína que tienen como destino a los Estados Unidos.


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Lydia Cacho
El rey de la cocaína

Antes del Chapo Guzmán, antes de Pablo Escobar y de los cárteles conocidos, Latinoamérica parió al padre de la narcopolítica latina. El boliviano Roberto Suárez Gómez era un multimillonario heredero del emporio de exportadores de caucho que no encaja en el perfil del narco que conocemos hoy día. Lo que le llevó a convertirse en el monopolizador y exportador de más de dos toneladas diarias de cocaína pura hacia Estados Unidos fue su obsesión por dominar el mercado mundial y su fascinación al descubrir que podría controlar a jueces, gobernadores y presidentes de diversos países. Fue tal el poder de Suárez que quiso pagar la deuda externa de Bolivia con narcodinero.

Su viuda, Ayda Levy, publicó a fines de 2012 el libro biográfico titulado El rey de la cocaína, mi vida con Roberto Suárez Gómez y el nacimiento del primer narco-Estado, editado en la serie Debate por Random House. Es una lectura indispensable, no solamente porque está bien narrado, sino porque a pesar de que propia autora, hija de una familia privilegiada y educada de Cochabamba, Bolivia, lleva a cabo un reiterativo intento por limpiar el nombre de su familia, en cada página descubrimos la doble moral de ella, de sus hijos, del propio Suárez y de personajes de la política internacional. Ayda a sus 78 años tiene una lucidez y memoria extraordinarias. Tanto ella como sus hijos y Suárez guardaron libros contables, datos, cifras, videos, fotografías y un sinfín de evidencia. Con ello revela fechas precisas de los encuentros del rey de la coca con sus socios y contactos. Narra detalladamente el plan urdido por su esposo y colegas, todo con nombres reales, para financiar un golpe de Estado en Bolivia con el cual impusieron al general Luis García Meza, el primer narco-presidente de la historia latinoamericana.

La autora dejó fríos a sus editores mexicanos cuando les aseguró tener pruebas de hechos tan delicados como el convenio entre Suárez y Pablo Escobar con Fidel Castro para entregarle al dictador cubano un millón de dólares diarios para que los cargamentos de cocaína pasaran por Cuba y para que el Estado cubano pusiera los servicios de inteligencia y la protección de espacio aéreo y marítimo al servicio del Cártel de Medellín, encabezado por Pablo Escobar pero cuyo socio líder y proveedor de materia prima era Suárez. La droga entraba directamente a Florida. Las revelaciones de la viuda Suárez son vitales para entender la narcopolítica y la narcoeconomía, pero también para evidenciar la hipocresía de la guerra mundial contra el narcotráfico. Nadie, hasta ahora, había revelado con tal honestidad el haber atestiguado, de primera mano, los convenios entre los narcotraficantes y el gobierno norteamericano a través de la CIA y Oliver North, el famoso y corrupto militar del caso Irán-Contras. La autora dibuja la paulatina normalización de las actividades criminales de una familia de empresarios metida a la narcopolítica internacional y la compra de la justicia local e internacional, de policías y militares, así como la inversión directa en campañas. El banquero del Vaticano lavando dinero; los presidentes de Bolivia, Costa Rica, Panamá, Cuba y Colombia aparecen en las revelaciones que mapean con claridad cómo llegamos hasta esta esquizofrénica “guerra” contra el narcotráfico y el perverso papel que el gobierno norteamericano jugó para fomentar las adicciones en su territorio.

El libro es valioso porque, a pesar de la amoralidad de sus personajes, la señora Levy logra desmitificar a las mujeres del narco. Aquí no hay lugares comunes, sino complejas relaciones emocionales impregnadas de goce del estatus, del poder y la impunidad avasallantes de quienes generan violencia y se niegan a reconocerla argumentando que hacían sólo política y negocios o, como decía Suárez, que vendían cocaína por patriotismo, para mejorar la economía nacional. No por nada “el rey” se convirtió en personaje del filme Scarface.

Hay que leer este libro. Aunque Levy deja una deuda a sus lectores mexicanos, porque hubiera sido importante que diera los nombres de quienes negociaron en Quintana Roo con Suárez Gómez en tiempos del gobernador Pedro Joaquín Coldwell. Deja clara la creación de la ruta pero sin los nombres de los responsables que se reunieron con Suárez y Escobar. La historia, como sea, se seguirá escribiendo para entender mejor la realidad.


El Presidente Calderón en su discurso sobre el caso del Casino Royale en Monterrey hace un análisis certero del estado de guerra que sufrimos en México.   El papel de Estados Unidos es fundamental: compra la droga, vende las armas, retiene y administra las ganancias. Los servicios de inteligencia del gobierno de Estados Unidos son continuamente involucrados en el trafico  de drogas bajo el pretexto de la seguridad nacional. 

Por ejemplo, justo antes de la invasión de Afganistán, después de que la CIA había promovido el cultivo de opio para financiar la campaña contra los rusos, los talibán en un solo año eliminaron la producción de opio ha prácticamente cero. Inmediatamente después de la invasión los niveles de cultivo de opio regresaron a los niveles previos al talibán. He visto videos donde se muestra al ejército de Estados Unidos junto a plantíos de opio. Cuando el reportero les pregunta a los sardos se le explica que tienen orden de no interferir para no molestar a los nativos. Desde la invasión la producción de opio incrementa cada año y ahora Afganistán es el líder mundial. Me preocupa que el embajador en México de Estados Unidos venga de trabajar en Afganistán.
Existe documentación de la participación de la CIA y la familia Bush en el trafico de cocaína. En corrupción e impunidad México todavía le puede aprender algo a los gringos.

La falsedad de la guerra contra las drogas es evidente ante la simplicidad de posibles soluciones como la mencionada por Calderón. Los detalles son complicados pero la idea es simple: Los países productores de enervantes les compran a precios razonables sus cultivos a sus campesinos y los estupefacientes se les entregan a las países consumidores   para que estos hagan lo que quieran con ellos, desde destruirlos hasta regalarlos. ¿Cual es problema con esto? Pues que se colapsaría un negocio trillonario, no solo en el comercio de drogas, sino también en el comercio de armas. Desde el punto de vista de los psicópatas megalómanos la guerra contra las drogas es una guerra ideal: todos contra todos sin fin posible, con el beneficio adicional de debilitar gobiernos independientes y ejercer por lo tanto un mayor control.

La mala noticia es que el enemigo es formidable y terrible; la buena noticia es que podemos identificar acciones concretas para defendernos. En términos generales tomar acciones para abaratar las drogas y facilitar su acceso y anular el motivo económico. Esto ademas de un esfuerzo de educación y soporte dirigido a disminuir el consumo, de la misma manera que se hace con el alcohol y el tabaco. Por el contrario dificultar en lo más posible el trafico de armas. Estados Unidos es el mayor consumidor de drogas y el mayor traficante de armas del mundo. Los que se benefician de esta situación son un puñado de sicópatas pero la población en general en Estados Unidos es también victima y no coparticipe de estos crímenes. Existen grupos de ciudadanos consientes que están luchando por un mundo mejor. Un primer paso en un movimiento de resistencia mexicano es identificar y coordinarse con estos grupos. Sin el apoyo de la población estadunidense no hay esperanza de vencer al monstro.

Bergoglio

José Manuel Valiñas

29 Octubre, 2013 – 11:50

Con la llegada de un reformador del talante de Francisco, y sabiendo las pugnas palaciegas que había en el Vaticano, uno no puede sino preguntarse: ¿en qué momento eligieron a alguien así?

¿Y qué habría hecho JPII el del obispo de Limburgo, Franz-Peter Tebartz-van Els, el llamado “obispo megalómano”, que se gastó más de $40 millones de dólares en “remodelar” su palacio episcopal? De entrada, para mandar un mensaje claro, el nuevo Papa, ese que escogió su nombre en recuerdo del “poverello” de Asís, destituyó de inmediato al obispo megalómano.

De todos son conocidas las anécdotas que revelan un cambio en las formas: el bajarse a saludar a la multitud en Brasil, su desprecio de los modos esclerotizados y de las pompas papales, su genuina universalidad y horizontalidad, su aprecio del diálogo y tantos etcéteras. Lo destacable es que todo indica que no son golpes mediáticos, sino que tiene toda la intención de acompañarlos con hechos.

El que haya dicho que “la corte vaticana es la lepra” resultó para muchos exultante, y que haya llamado a una renovación de la Iglesia es aire fresco para quienes han visto cómo ésta se sumía en un declive moral que ciertamente en su caso no se puede llamar inédito, pero sí lamentable, por la importancia que tiene esa institución en cientos de millones de seres humanos.

La primera prueba de que Francisco va en serio fue la destitución de Tarcisio Bertone, el secretario de estado de Benedicto XVI que llegó a acumular un poder desmedido y que se alzó contra su antiguo amigo Ratzinger hasta dejarlo, en la práctica, sin poder, según infinidad de testimonios. De hecho, gran parte de los documentos que salieron a la luz con Vatileaks hacen referencia al poder palaciego del italiano.

Si hacemos un poco de memoria, el mismo día en que se detuvo al mayordomo de Benedicto XVI, Paolo Gabriele, en 2012, fue despedido de una manera poco amigable el presidente del Instituto para las Obras de Religión, el Banco Vaticano, Ettore Gotti Tedeschi (ambos hechos parecen tener relación). ¿Quién lo despidió de tan mala manera y en contra de la voluntad del Papa? Tarcisio Bertone. En ese entonces el brazo financiero del Vaticano iba a ser sometido a una investigación judicial. Algunos dicen que el Papa lamentó sobremanera la decisión de correr a Tedeschi, pero aún así dejó a su antiguo amigo operar. Ya para ese entonces Bertone se había hecho de tanto poder, mandando al exilio a viejos colaboradores de Ratzinger y poniendo a sus alfiles en puestos clave, que parecía irreversible su posicionamiento.

Tuvo que llegar el Papa argentino para destituirlo y nombrar a un consejo de ocho cardenales, venidos de los cinco continentes (parece que el eurocentrismo y el italianismo finalmente serán revertidos en la Iglesia), para reformar la Curia. Menuda misión, pero tienen a Bergoglio de su lado, y eso ya es mucho. El Papa jesuita acepta que este G-8 debata temas como el papel de la mujer en la Iglesia. Anatema de anatemas, que de pronto ya no es anatema. Y sólo bastó que cambiara la persona que se sienta en la silla de San Pedro para poner en la mesa de discusión los asuntos que no se podían casi ni pronunciar. Ahora Francisco ha dicho: “sufro cuando veo a las mujeres reducidas a la servidumbre en la Iglesia”.

Francisco ha hablado abiertamente del respeto a la comunidad gay, incluso del aborto. De que los casados en segundas nupcias puedan comulgar. De que vuelvan a la grey los purgados en anteriores papados. Y ha recibido a los representantes de la teología de la liberación. Todo ello prefigura una renovación completa en una Iglesia que se venía a pique. Recordemos que apenas hace unos años un obispo no podía acusar a un sacerdote pederasta ante la justicia, so pena de excomunión (consúltese la carta de Ratzinger a los obispos en 2005, salida obviamente a la luz contra su voluntad y cuando éste aún no era Papa, en la que imponía silencio absoluto ante los abusos e incluso violaciones de prelados contra niños).

Sí, el Papa jesuita es un revolucionario, aunque tampoco se deben equivocar los entusiastas extremos (o los que quieren ver en la teología una extensión de la lucha política). El Papa no es un comunista, como algunos quieren interpretar, y ha dicho que desconfía del materialismo marxista. Rechaza asimismo las lecturas meramente económicas de la pobreza, pues ésta se manifiesta de muchas maneras, como ha escrito Hans Küng, el gran teólogo suizo, también purgado por los predecesores de Bergoglio. Pero el Papa, si lo dejan, efectivamente va a revitalizar la Iglesia.

Decimos si lo dejan porque, ¿qué duda cabe que encontrará una oposición cada vez más férrea y organizada en la misma Iglesia, compuesta por infinidad de intereses? Para muestra sólo basta un botón. El Papa dio una esperanza a los divorciados para que puedan comulgar, como sucede en la Iglesia Ortodoxa, pero de inmediato Gerhard Ludwig Müller, el prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe (antes el Santo Oficio), declaró que eso es impensable.

Se puede decir que a las fuerzas reaccionarias y ultraconservadoras de la Iglesia Bergoglio las tomó por sorpresa, y no han podido ni meter las manos. Pero, ¿esto seguirá siendo así en el futuro?

José Manuel Valiñas

29 Octubre, 2013 – 11:50

Con la llegada de un reformador del talante de Francisco, y sabiendo las pugnas palaciegas que había en el Vaticano, uno no puede sino preguntarse: ¿en qué momento eligieron a alguien así?

¿Y qué habría hecho JPII el del obispo de Limburgo, Franz-Peter Tebartz-van Els, el llamado “obispo megalómano”, que se gastó más de $40 millones de dólares en “remodelar” su palacio episcopal? De entrada, para mandar un mensaje claro, el nuevo Papa, ese que escogió su nombre en recuerdo del “poverello” de Asís, destituyó de inmediato al obispo megalómano.

De todos son conocidas las anécdotas que revelan un cambio en las formas: el bajarse a saludar a la multitud en Brasil, su desprecio de los modos esclerotizados y de las pompas papales, su genuina universalidad y horizontalidad, su aprecio del diálogo y tantos etcéteras. Lo destacable es que todo indica que no son golpes mediáticos, sino que tiene toda la intención de acompañarlos con hechos.

El que haya dicho que “la corte vaticana es la lepra” resultó para muchos exultante, y que haya llamado a una renovación de la Iglesia es aire fresco para quienes han visto cómo ésta se sumía en un declive moral que ciertamente en su caso no se puede llamar inédito, pero sí lamentable, por la importancia que tiene esa institución en cientos de millones de seres humanos.

La primera prueba de que Francisco va en serio fue la destitución de Tarcisio Bertone, el secretario de estado de Benedicto XVI que llegó a acumular un poder desmedido y que se alzó contra su antiguo amigo Ratzinger hasta dejarlo, en la práctica, sin poder, según infinidad de testimonios. De hecho, gran parte de los documentos que salieron a la luz con Vatileaks hacen referencia al poder palaciego del italiano.

Si hacemos un poco de memoria, el mismo día en que se detuvo al mayordomo de Benedicto XVI, Paolo Gabriele, en 2012, fue despedido de una manera poco amigable el presidente del Instituto para las Obras de Religión, el Banco Vaticano, Ettore Gotti Tedeschi (ambos hechos parecen tener relación). ¿Quién lo despidió de tan mala manera y en contra de la voluntad del Papa? Tarcisio Bertone. En ese entonces el brazo financiero del Vaticano iba a ser sometido a una investigación judicial. Algunos dicen que el Papa lamentó sobremanera la decisión de correr a Tedeschi, pero aún así dejó a su antiguo amigo operar. Ya para ese entonces Bertone se había hecho de tanto poder, mandando al exilio a viejos colaboradores de Ratzinger y poniendo a sus alfiles en puestos clave, que parecía irreversible su posicionamiento.

Tuvo que llegar el Papa argentino para destituirlo y nombrar a un consejo de ocho cardenales, venidos de los cinco continentes (parece que el eurocentrismo y el italianismo finalmente serán revertidos en la Iglesia), para reformar la Curia. Menuda misión, pero tienen a Bergoglio de su lado, y eso ya es mucho. El Papa jesuita acepta que este G-8 debata temas como el papel de la mujer en la Iglesia. Anatema de anatemas, que de pronto ya no es anatema. Y sólo bastó que cambiara la persona que se sienta en la silla de San Pedro para poner en la mesa de discusión los asuntos que no se podían casi ni pronunciar. Ahora Francisco ha dicho: “sufro cuando veo a las mujeres reducidas a la servidumbre en la Iglesia”.

Francisco ha hablado abiertamente del respeto a la comunidad gay, incluso del aborto. De que los casados en segundas nupcias puedan comulgar. De que vuelvan a la grey los purgados en anteriores papados. Y ha recibido a los representantes de la teología de la liberación. Todo ello prefigura una renovación completa en una Iglesia que se venía a pique. Recordemos que apenas hace unos años un obispo no podía acusar a un sacerdote pederasta ante la justicia, so pena de excomunión (consúltese la carta de Ratzinger a los obispos en 2005, salida obviamente a la luz contra su voluntad y cuando éste aún no era Papa, en la que imponía silencio absoluto ante los abusos e incluso violaciones de prelados contra niños).

Sí, el Papa jesuita es un revolucionario, aunque tampoco se deben equivocar los entusiastas extremos (o los que quieren ver en la teología una extensión de la lucha política). El Papa no es un comunista, como algunos quieren interpretar, y ha dicho que desconfía del materialismo marxista. Rechaza asimismo las lecturas meramente económicas de la pobreza, pues ésta se manifiesta de muchas maneras, como ha escrito Hans Küng, el gran teólogo suizo, también purgado por los predecesores de Bergoglio. Pero el Papa, si lo dejan, efectivamente va a revitalizar la Iglesia.

Decimos si lo dejan porque, ¿qué duda cabe que encontrará una oposición cada vez más férrea y organizada en la misma Iglesia, compuesta por infinidad de intereses? Para muestra sólo basta un botón. El Papa dio una esperanza a los divorciados para que puedan comulgar, como sucede en la Iglesia Ortodoxa, pero de inmediato Gerhard Ludwig Müller, el prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe (antes el Santo Oficio), declaró que eso es impensable.

Se puede decir que a las fuerzas reaccionarias y ultraconservadoras de la Iglesia Bergoglio las tomó por sorpresa, y no han podido ni meter las manos. Pero, ¿esto seguirá siendo así en el futuro?

los personajes más poderosos del mundo

La revista Forbes dio a conocer la lista de los personajes más poderosos del mundo

  1. El presidente de Rusia, Vladimir Putin. La revista considera que el presidente ruso ha logrado tomar por completo el control en Rusia y logró mover las piezas del tablero en el caso de Siria.
  2. El presidente de Estados Unidos, Barack Obama 
  3. El mandatario chino Xi Jinping.
  4.  El papa Francisco 
  5. La canciller alemana, Ángela Merkel.

Entre los mexicanos que destacan,

  • El empresario Carlos Slim (lugar 12), 
  • El presidente Enrique Peña Nieto (lugar 37) 
  • El narcotraficante Joaquín ‘El Chapo’ Guzmán (lugar 67).

La revista Forbes dio a conocer la lista de los personajes más poderosos del mundo

  1. El presidente de Rusia, Vladimir Putin. La revista considera que el presidente ruso ha logrado tomar por completo el control en Rusia y logró mover las piezas del tablero en el caso de Siria.
  2. El presidente de Estados Unidos, Barack Obama 
  3. El mandatario chino Xi Jinping.
  4.  El papa Francisco 
  5. La canciller alemana, Ángela Merkel.

Entre los mexicanos que destacan,

  • El empresario Carlos Slim (lugar 12), 
  • El presidente Enrique Peña Nieto (lugar 37) 
  • El narcotraficante Joaquín ‘El Chapo’ Guzmán (lugar 67).

15 mil euros para remodelar su baño

Franz-Peter Tebartz-van Elst, de 53 años,conocido como ’el obispo del lujo’, gastó 15 mil euros -cerca de 270 mil pesos- sólo para remodelar su baño. En suma, los costos de la nueva residencia que construye en Limburg, Alemania, ascienden a 40 millones de euros, pues tiene museo, sala de conferencias, capilla y departamentos privados.
Recientemente, este sacerdote fue suspendido por el Papa Francisco, mientras concluye la investigación de la Iglesia alemana sobre sus gastos.
El obispo Tebartz-van Elst nació en el pueblo de Twisteden, en el noroeste de Alemania en 1959. Según el periódico alemán Der Zeit, fue ordenado sacerdote en 1985 y nombrado obispo auxiliar de Munster en 2003 por el papa Juan Pablo II.
Bajo el pontificado del papa Benedicto XVI, creció su autoridad dominante de los obispos. Actualmente, Tebartz-van Elst es visto como parte de un ala conservadora del episcopado alemán que enfatiza los valores y formas litúrgicas católicas tradicionales.
“En la diócesis se ha creado una situación por la cual el obispo Franz-Peter Tebartz-van Elst en el momento actual no puede ejercitar su ministerio episcopal”, se lee en el comunicado emitido por la oficina de prensa de la Santa Sede.
El Vaticano y la conferencia episcopal alemana investigan los gastos de remodelación de la sede de la diócesis de Limburg. “En espera de los resultados de tal examen y de las posibles responsabilidades a depurar, la Santa Sede considera oportuno autorizar a monseñor Franz-Peter Tebartz-van Elst a un periodo de permanencia fuera de la diócesis“, se señala.
El Papa Francisco ha criticado recientemente la codicia. “Lo que destruye es la avaricia, el querer tener cada vez más… el apego al dinero destruye la fraternidad humana y corrompe a las persona”.
El corresponsal de la BBC Damien McGuinness señala que el caso del obispo de Limburgo destaca especialmente ahora por el contraste con el mensaje del papa Francisco quien ha dicho querer una “iglesia para los pobres” y que ha pedido a los sacerdotes que vivan de forma austera.
En su declaración de impuestos, los católicos alemanes pagan un impuesto obligatorio a la Iglesia, por lo que muchos se han visto sorprendidos por las acusaciones de derroche.
(Con información de BBC)

Franz-Peter Tebartz-van Elst, de 53 años,conocido como ’el obispo del lujo’, gastó 15 mil euros -cerca de 270 mil pesos- sólo para remodelar su baño. En suma, los costos de la nueva residencia que construye en Limburg, Alemania, ascienden a 40 millones de euros, pues tiene museo, sala de conferencias, capilla y departamentos privados.
Recientemente, este sacerdote fue suspendido por el Papa Francisco, mientras concluye la investigación de la Iglesia alemana sobre sus gastos.
El obispo Tebartz-van Elst nació en el pueblo de Twisteden, en el noroeste de Alemania en 1959. Según el periódico alemán Der Zeit, fue ordenado sacerdote en 1985 y nombrado obispo auxiliar de Munster en 2003 por el papa Juan Pablo II.
Bajo el pontificado del papa Benedicto XVI, creció su autoridad dominante de los obispos. Actualmente, Tebartz-van Elst es visto como parte de un ala conservadora del episcopado alemán que enfatiza los valores y formas litúrgicas católicas tradicionales.
“En la diócesis se ha creado una situación por la cual el obispo Franz-Peter Tebartz-van Elst en el momento actual no puede ejercitar su ministerio episcopal”, se lee en el comunicado emitido por la oficina de prensa de la Santa Sede.
El Vaticano y la conferencia episcopal alemana investigan los gastos de remodelación de la sede de la diócesis de Limburg. “En espera de los resultados de tal examen y de las posibles responsabilidades a depurar, la Santa Sede considera oportuno autorizar a monseñor Franz-Peter Tebartz-van Elst a un periodo de permanencia fuera de la diócesis“, se señala.
El Papa Francisco ha criticado recientemente la codicia. “Lo que destruye es la avaricia, el querer tener cada vez más… el apego al dinero destruye la fraternidad humana y corrompe a las persona”.
El corresponsal de la BBC Damien McGuinness señala que el caso del obispo de Limburgo destaca especialmente ahora por el contraste con el mensaje del papa Francisco quien ha dicho querer una “iglesia para los pobres” y que ha pedido a los sacerdotes que vivan de forma austera.
En su declaración de impuestos, los católicos alemanes pagan un impuesto obligatorio a la Iglesia, por lo que muchos se han visto sorprendidos por las acusaciones de derroche.
(Con información de BBC)

la separación de la iglesia y el Estado

Las disposiciones legales que llevaron a la separación de la iglesia y el Estado tienen antecedentes en la ley del 4 de julio de 1822, que ordenó la ocupación por el gobierno de las fincas destinadas a las misiones de Filipinas y los capitales destinados a obras pías que no hubieran de cumplirse en territorio mexicano.

Más tarde, entre 1833 y 1834, el presidente Valentín Gómez Farias emitió una serie de disposiciones legales que trataron de llevar a cabo la Reforma, pero fueron derogadas al concluir su ejercicio presidencial.

Al triunfo del Plan de Ayutla en 1855, el movimiento reformista se acentuó, por lo que el presidente Comonfort expidió varias leyes de abierta intervención en los bienes de la iglesia, sobre todo la ley Lerdo. Se produjo una controversia en la que las autoridades eclesiásticas expusieron sus puntos de vista y condenaron la Constitución de 1857 y las leyes reformistas que afectaban sus intereses materiales. El conjunto de leyes mas importante se expidió en Veracruz bajo la influencia del grupo liberal (Gutiérrez Zamora, Miguel Lerdo de Tejada, Melchor Ocampo, etc.), en plena Guerra de Reforma, encontrándose el gobierno del presidente Juárez investido de facultades extraornidarias.

Del 12 de julio de 1859 al 4 de diciembre de 1860 se dictaron leyes, decretos, circulares, etc., siendo las principales: la Ley de nacionalización de los bienes eclesiásticos, la Ley de matrimonio civil, la Ley orgánica del registro civil, la Ley sobre libertad de cultos. El 7 de julio de 1859 se publicó un manifiesto para exponer a la población el objeto que tendrian las Leyes de Reforma. Estas en su conjunto, fueron proclamadas por el presidente Juárez el 6 de septiembre de 1860, culminando asi un proceso de más de cuarenta años, encaminado a limitar los privilegios del clero.

Las disposiciones legales que llevaron a la separación de la iglesia y el Estado tienen antecedentes en la ley del 4 de julio de 1822, que ordenó la ocupación por el gobierno de las fincas destinadas a las misiones de Filipinas y los capitales destinados a obras pías que no hubieran de cumplirse en territorio mexicano.

Más tarde, entre 1833 y 1834, el presidente Valentín Gómez Farias emitió una serie de disposiciones legales que trataron de llevar a cabo la Reforma, pero fueron derogadas al concluir su ejercicio presidencial.

Al triunfo del Plan de Ayutla en 1855, el movimiento reformista se acentuó, por lo que el presidente Comonfort expidió varias leyes de abierta intervención en los bienes de la iglesia, sobre todo la ley Lerdo. Se produjo una controversia en la que las autoridades eclesiásticas expusieron sus puntos de vista y condenaron la Constitución de 1857 y las leyes reformistas que afectaban sus intereses materiales. El conjunto de leyes mas importante se expidió en Veracruz bajo la influencia del grupo liberal (Gutiérrez Zamora, Miguel Lerdo de Tejada, Melchor Ocampo, etc.), en plena Guerra de Reforma, encontrándose el gobierno del presidente Juárez investido de facultades extraornidarias.

Del 12 de julio de 1859 al 4 de diciembre de 1860 se dictaron leyes, decretos, circulares, etc., siendo las principales: la Ley de nacionalización de los bienes eclesiásticos, la Ley de matrimonio civil, la Ley orgánica del registro civil, la Ley sobre libertad de cultos. El 7 de julio de 1859 se publicó un manifiesto para exponer a la población el objeto que tendrian las Leyes de Reforma. Estas en su conjunto, fueron proclamadas por el presidente Juárez el 6 de septiembre de 1860, culminando asi un proceso de más de cuarenta años, encaminado a limitar los privilegios del clero.

Iglesia Católica Apostólica Mexicana

La Iglesia Católica Apostólica Mexicana o ICAM es el nombre con el que a través del tiempo se ha conocido a varias denominaciones religiosas cristianas con sede en México, que se encuentran en oposición con la Iglesia Católica Apostólica Romana.
Esta denominación cristiana tiene su origen a raíz de un proceso llevado a cabo durante el siglo XIX, en el cual se pretendía crear una Iglesia católica de carácter plenamente mexicano y así tener una iglesia independiente. Es así como en el año de 1861 se funda con apoyo de Juaristas la primer denominación cristiana con el nombre de Iglesia Católica Apostólica Mexicana; esta denominación no duró mucho tiempo y, después de varios años, un exreligioso dominico de nombre Manuel Aguas refunda esta denominación con el nombre de Iglesia Mexicana de Jesús (I.M.J).1
Otro grupo que llevó el nombre de Iglesia Católica Apostólica Mexicana se fundó durante la Guerra Cristera, cuando el 21 de febrero de 1925 el entonces presidente de México Plutarco Elias Calles intentó crear una Iglesia Nacional separada de la Iglesia Católica Apostólica Romana,2 junto con un movimiento cismático que tuvo como principal promotor al sacerdote católico disidenteJosé Joaquín Pérez Budar, esta denominación tuvo como sede el Templo de Nuestra Señora de la Soledad, ubicado a unas cuadras del Mercado de La Merced en la Ciudad de México. Este movimiento expulsó por la fuerza al párroco español Manuel L. Monge, para después entregársela al autodenominado Patriarca Joaquín Pérez quién llegó a tener a su cargo seis parroquias y trece sacerdotes.
El movimiento desconoció al Papa, atacó a los miembros del clero católico que se apropiaron de las mejores iglesias, defendió el uso del español en las ceremonias, se opuso al celibato, al cobro de tarifas por los sacramentos y mostró un nacionalismo respetuoso de las leyes y de la Constitución de 1917, entre otras cosas.3
Este movimiento resurge en el año 1978 cuando a raíz de un incidente con una hostia, la cual presuntamente comienza a sangrar.4 Esta denominación pide el reconocimiento del fenómeno como milagroso al Vaticano; al no obtener una respuesta favorable, la iglesia decide escindirse alegando un alejamiento del camino por parte de la Iglesia Romana.5
Actualmente la ICAM se encuentra a cargo del sacerdote José Camargo Melo, quien se autodenomina Su Exelencia Reverendísima Monseñor Doctor Don José Camargo Melo, quien ostenta no sólo el título de Obispo Primado de la Santa Iglesia Católica Apostólica Mexicana, sino también el de Presidente Internacional de las Iglesias Católicas Nacionales.6
La ICAM tiene como sede el Santuario de Nuestra Señora de Guadalupe y de la Santísima Hostia Sangrante, ubicado en el oriente de la Ciudad de México.7
La Iglesia Católica Apostólica Mexicana o ICAM es el nombre con el que a través del tiempo se ha conocido a varias denominaciones religiosas cristianas con sede en México, que se encuentran en oposición con la Iglesia Católica Apostólica Romana.
Esta denominación cristiana tiene su origen a raíz de un proceso llevado a cabo durante el siglo XIX, en el cual se pretendía crear una Iglesia católica de carácter plenamente mexicano y así tener una iglesia independiente. Es así como en el año de 1861 se funda con apoyo de Juaristas la primer denominación cristiana con el nombre de Iglesia Católica Apostólica Mexicana; esta denominación no duró mucho tiempo y, después de varios años, un exreligioso dominico de nombre Manuel Aguas refunda esta denominación con el nombre de Iglesia Mexicana de Jesús (I.M.J).1
Otro grupo que llevó el nombre de Iglesia Católica Apostólica Mexicana se fundó durante la Guerra Cristera, cuando el 21 de febrero de 1925 el entonces presidente de México Plutarco Elias Calles intentó crear una Iglesia Nacional separada de la Iglesia Católica Apostólica Romana,2 junto con un movimiento cismático que tuvo como principal promotor al sacerdote católico disidenteJosé Joaquín Pérez Budar, esta denominación tuvo como sede el Templo de Nuestra Señora de la Soledad, ubicado a unas cuadras del Mercado de La Merced en la Ciudad de México. Este movimiento expulsó por la fuerza al párroco español Manuel L. Monge, para después entregársela al autodenominado Patriarca Joaquín Pérez quién llegó a tener a su cargo seis parroquias y trece sacerdotes.
El movimiento desconoció al Papa, atacó a los miembros del clero católico que se apropiaron de las mejores iglesias, defendió el uso del español en las ceremonias, se opuso al celibato, al cobro de tarifas por los sacramentos y mostró un nacionalismo respetuoso de las leyes y de la Constitución de 1917, entre otras cosas.3
Este movimiento resurge en el año 1978 cuando a raíz de un incidente con una hostia, la cual presuntamente comienza a sangrar.4 Esta denominación pide el reconocimiento del fenómeno como milagroso al Vaticano; al no obtener una respuesta favorable, la iglesia decide escindirse alegando un alejamiento del camino por parte de la Iglesia Romana.5
Actualmente la ICAM se encuentra a cargo del sacerdote José Camargo Melo, quien se autodenomina Su Exelencia Reverendísima Monseñor Doctor Don José Camargo Melo, quien ostenta no sólo el título de Obispo Primado de la Santa Iglesia Católica Apostólica Mexicana, sino también el de Presidente Internacional de las Iglesias Católicas Nacionales.6
La ICAM tiene como sede el Santuario de Nuestra Señora de Guadalupe y de la Santísima Hostia Sangrante, ubicado en el oriente de la Ciudad de México.7