volición

  Pronunciación:  [ bo.li.ˈθjon ] (AFI) Etimología: del latín volo (“quiero“) Sustantivo femenino Singular Plural volición voliciones 1 Filosofía y Psicología. Acción voluntaria Antónimo: nolición 2 Deseo o determinación de pasar al acto. La conducta cotidiana de los seres humanos está guiada por mecanismos de autorregulación. SECUENCIA DE LA CONDUCTA. Fase ponderativa  (elige y decide a qué objetivos dirigir a conducta). Las personas ponderan esencialmente […]

 

  • Pronunciación:  [ bo.li.??jon ] (AFI)
  • Etimología: del latín volo (“quiero“)

Sustantivo femenino

Singular Plural
volición voliciones
1 Filosofía y Psicología.
Acción voluntaria

2
Deseo o determinación de pasar al acto.

La conducta cotidiana de los seres humanos está guiada por mecanismos de autorregulación.

SECUENCIA DE LA CONDUCTA.

Fase ponderativa  (elige y decide a qué objetivos dirigir a conducta).

Las personas ponderan esencialmente dos aspectos: el valor de cada una de las metas y las posibilidades que cree tener de alcanzarlas.

Fase pre-ejecutiva (planifica).

La persona debe querer llevar la conducta a cabo. La tarea esencial en esta fase es la planificación detallada de las circunstancias en que se llevará a cabo la conducta (cómo, cuándo, dónde, por cuánto tiempo, etc.).

Fase ejecutiva (lleva a cabo la conducta dirigida al logro de una meta propuesta).

El mantenimiento de la conducta sera determinado por la intensidad del compromiso asumido de llevarla a cabo y las estrategias específicas mediante las que el sujeto procurará mantener el control sobre su conducta.

Fase retrospectiva (valora su esfuerzo y los resultados obtenidos).

La persona procede a una doble valoración: por un lado, de los resultados alcanzados, y por otro, si los resultados alcanzados merecían el esfuerzo invertido. Para llegar a estas valoraciones finales el sujeto retoma prácticamente las deliberaciones efectuadas en la primera fase, y evalúa la eficacia de la planificación de conducta, así como de cada uno de los pasos efectivamente dados para dar cumplimento a dicha planificación.

MOTIVACIÓN Y VOLICIÓN.

La motivación externa no es suficiente para que la conducta se active. Además es imprescindible que el individuo asuma el compromiso de poner en marcha la conducta y se esfuerce por mantenerla hasta alcanzar la meta, poniendo en juego las estrategias apropiadas para hacer frente a los obstáculos que a buen seguro encontrará en el camino. A este compromiso de conducta y esfuerzo consiguiente llamamos voluntad.

El concepto de set-mental y sus implicaciones.

Cuando uno está realizando una tarea se asume que se desarrolla un set-mental (un estado de funcionamiento cognitivo), relacionado con las demandas de la tarea, cuya finalidad es favorecer el desarrollo de la tarea, y que condiciona:

  • el tipo de información que se atiende y procesa;
  • cómo se procesa dicha información;
  • y grado de apertura a recibir y procesar información nueva.

A cada fase de la secuencia conductual corresponde un set-mental. En este sentido, podría hablarse de 4 set-mentales, correspondientes a las fases mencionadas. No obstante, nos referiremos exclusivamente a los que denominaremos set-motivacional (fases predecisional y evaluativa) y set-volitivo (fases preejecutiva y ejecutiva).

set-mental motivacional.

El set-mental activado durante las fases de deliberación y evaluación de resultados se caracteriza por las siguientes notas:

Procesamiento de información congruente:

cuando de lo que se trata es de elegir el objetivo, serán más accesibles aquellas informaciones relativas a la bondad de las distintas metas posibles y la posibilidad relativa de alcanzar unas u otras. En el momento de la evaluación, por su parte, serán mucho más accesibles, cognitivamente hablando, aquellas informaciones que permitan al individuo establecer el contraste entre lo proyectado y lo logrado y valorar los distintos pasos del proceso por el que ha llegado a lograr los resultados que está valorando.

Objetividad e imparcialidad del procesamiento de la información:

se postula que el procesamiento de la información en estas fases será imparcial, carente de sesgos que puedan llevar a la formulación de unos objetivos de conducta incorrectos que abocarían fácilmente al individuo a la frustración y al desaliento.

Apertura a la información:

que le pueda ayudar a establecer sus objetivos.

set-mental volitivo.

Procesamiento de información congruente:

aquélla relativa a las circunstancias en que se debe realizar la conducta, la naturaleza de la tarea a llevar a cabo y las características positivas de la meta por cuyo logro se está esforzando. Este tipo de información adquiere primacía frente a aquella otra que pudiera conducir a replantearse la bondad o conveniencia del objetivo fijado.

Sesgo optimista:

Lo esperable es que el individuo localice su atención en aquellos aspectos e informaciones que no pongan en cuestión la elección que se ha hecho y refuercen el esfuerzo que se realiza.

Procesamiento restrictivo:

el individuo restringe su atención solamente a aquella información que puede ser relevante para mantener el valor de la meta y el esfuerzo que se está realizando.

EVIDENCIA EMPÍRICA.

 

PROCESAMIENTO DE INFORMACIÓN CONGRUENTE.

Gollwitzer, Heckhausen y Steller sometieron a prueba la siguiente hipótesis: el set-mental favorece el procesamiento de la información congruente con la fase conductual en que se encuentra el individuo. Aquellos que se encontraban en un set motivacional, en una tarea de memoria recordarían mayor cantidad de información relativa a expectativas, valores, consecuencias. Aquellos que ha habían tomado una decisión (condición volitiva) recordarían mayor cantidad de información relativa a circunstancias y estrategias para realizar la conducta.

La conclusión es que pedir a los sujetos que se preparen para tomar una decisión (condición motivacional) o para llevar a cabo una decisión previamente tomada (condición volitiva) activa un estado de funcionamiento cognitivo (deliberación-ponderación vs. Implementación) que hace más saliente la información congruente con dicho estado y facilita su procesamiento.

¿sesgos en el procesamiento de la información?

Una segunda característica que diferencia el funcionamiento cognitivo de los sujetos que se encuentran en la fase predecisional, a distinción de quienes ya han tomado una decisión y están considerando cómo u cuándo llevarla a la práctica, es la parcialidad o imparcialidad con que se procesa la información.
La hipótesis es que mientras el individuo está ponderando los pros y contras de tomar una determinada decisión, procesará la información de manera más realista e imparcial, que cuando ya ha tomado la decisión y está considerando la estrategia más adecuada.
Para analizar este supuesto, Taylor y Gollwitzer llevaron a cabo una serie de experimentos en los que esencialmente estudiaron el efecto que sobre la valoración de sí mismo y la percepción de riesgo de sufrir determinados accidentes y problemas, tenía la inducción de set mentales motivacionales o volitivos. La hipótesis fue que cuando los sujetos ya han tomado una decisión y se encuentran planificando la estrategia concreta para darle cumplimiento, mostrarán una percepción de sí mismo significativamente más optimista y positiva, encontrándose precisamente este resultado.

¿restricción o apertura a la información?

La hipótesis general en este caso diría que en la fase previa a la toma de decisión los sujetos se encontrarían abiertos y procesarían mayor cantidad de información que aquellos que ya han tomado la decisión y se preparan para llevarla a término.
Este mecanismo favorecería el que no escape a la atención del individuo información que podría ser relevante a la hora de tomar una decisión, mientras, por otro lado, al restringir el campo atencional protegería la decisión ya tomada evitando que el individuo vuelva una y otra vez a replantearse la decisión tomada, dificultando de esta forma el inicio de la conducta apropiada.

CONTRIBUCIÓN DE LOS PROCESOS VOLITIVOS.

La evidencia disponible nos indica que el análisis de potenciales metas o alternativas de conducta, la ponderación de las ventajas e inconvenientes de cada una de ellas y la valoración de su viabilidad y repercusión emocional, confluyen en la creación del estado motivacional que llevará finalmente a tomar la decisión de actuar en una dirección u otra; elegir uno u otro objetivo de conducta.
Pero, de igual manera, se puede afirmar que en muchas ocasiones la decisión tomada, incluso estando respaldada por una intensa base motivacional, no parece suficiente para iniciar la conducta consecuente con tal decisión. Este es el caso, por ejemplo, de conductas nuevas o que, aun teniendo claros beneficios futuros y resultando, por ello, atractivas, su implantación supone un elevado coste inicial para el individuo.

hipótesis y evidencia empírica.

En estas circunstancias es preciso el concurso de la voluntad, de procesos de autorregulación que, a la postre, se concretan en la determinación y el compromiso de poner los medios necesarios para el logro del objetivo fijado, para hacer realidad la decisión adoptada. Con esta finalidad los seres humanos disponen de estrategias que hacen operativos estos procesos volitivos. Entre ellas, y de especial relevancia por cuanto facilita el inicio de la conducta, está la planificación cuidadosa y detallada de las circunstancias en que se iniciará y llevará a cabo.

En 1997, Gollwitzer y Brandstätter llevaron a cabo una serie de experimentos que apoyan e ilustran claramente las argumentaciones expresadas. La simple formulación de la intención de conducta, la sola toma de decisión, es insuficiente en la mayoría de los casos para poner efectivamente en marcha la conducta congruente con la decisión adoptada.

El tomar una decisión y la formulación de la intención de conducta consiguiente dependen fundamentalmente de factores motivacionales, apoyados, a su vez, en procesos cognitivos y emocionales. Mientras que la ejecución de la conducta y la persistencia en la misma hasta alcanzar el objetivo propuesto son más bien función de estrategias autorreguladoras-volitivas, mediante las que el individuo define las condiciones y el modo (estrategias) en que va a controlar las circunstancias que acompañarán el desarrollo de la conducta y que pueden facilitar o entorpecer su realización.
Las estrategias autorreguladoras, volitivas, se ven favorecidas, asimismo, por factores motivacionales como la importancia y valor de la meta propuesta, la confianza que uno tenga en sí mismo y en la capacidad para hacer frente a las dificultades con que uno puede encontrarse en la prosecución de la meta, o la intensidad con la que se ha comprometido a llevar a cabo la decisión tomada.

mecanismos explicativos.

Dos han sido los mecanismos propuestos para explicar que contextualizar la intención de conducta facilita el inicio y desarrollo de las acciones consistentes con tal intención:

Por un lado, al identificar las circunstancias específicas en que se llevará a cabo la conducta, aquéllas se hacen más salientes, manteniéndose activas cognitivamente, focalizando la atención sobre las mismas y favoreciendo su procesamiento más eficaz.

Por otro lado, el establecimiento de la asociación entre tales circunstancias y la conducta, favorece que aquéllas actúen como auténtico disparador de la conducta, facilitando su inicio inmediato y automatización una vez presentadas las circunstancias anticipadas.

Los datos de estudios sobre el tema prestan un apoyo significativo a las ideas siguientes:

  • El empleo de estrategias autorreguladoras-volitivas, como, en este caso, la planificación de las circunstancias en que se ejecutará la conducta, favorece su inicio y desarrollo.
  • La activación cognitiva de los elementos contextuales a los que se asocia la ejecución de la conducta, facilita su más rápido y eficaz procesamiento.

La significativa concordancia entre planificación y ejecución efectiva de la conducta, apoya la idea de que tales eventos situacionales se convierten en auténticos elicitadores de la conducta, que se activaría de manera automática en cuanto aquellos estén presentes, sin necesidad de que el individuo sea enteramente consciente de ello.
El nexo cognitivo establecido entre factores contextuales y la conducta planificada felicitaría la implantación y automatización de la misma.

La disminución del peso que la experiencia conductual previa tiene sobre la conducta futura en aquellos sujetos que han planificado su ejecución, indica que esta estrategia (el establecimiento de un nexo cognitivo contexto-conducta por simple repetición cognitiva) podría ser tan eficaz, si no más, que la repetición conductual de la asociación contexto-conducta para modificar la conducta del individuo o implantar conductas nuevas.

utilidad de la planificación como estrategia autorreguladora.

La planificación de las circunstancias en que se realizará la conducta con la que uno se ha comprometido está indicada para facilitar el inicio de la conducta motivada, de manera especial en aquellos casos en los que la conducta no está aún sólidamente establecida en el repertorio de conductas de la persona, o su ejecución supone un coste o requiere un esfuerzo importante, al menos en sus estadios iniciales.

Pero es más, se aporta evidencia que sugiere que también facilita la persistencia en la conducta hasta alcanzar la meta, al menos durante los intervalos de tiempo contemplados en las distintas investigaciones, facilitando, además, su automatización e incorporación al repertorio de conductas habituales del individuo.

pedante

La palabra “pedante” es habitualmente utilizada de forma negativa para señalar a aquella persona engreída que hace un excesivo alarde de erudición y/o sabiduría (la tenga o no). Pero no siempre tuvo la connotación negativa que hoy día tiene, sino que pedante era como se le llamaba antiguamente a los maestros que enseñaban a domicilio, […]

La palabra “pedante” es habitualmente utilizada de forma negativa para señalar a aquella persona engreída que hace un excesivo alarde de erudición y/o sabiduría (la tenga o no).

Pero no siempre tuvo la connotación negativa que hoy día tiene, sino que pedante era como se le llamaba antiguamente a los maestros que enseñaban a domicilio, yendo a los hogares de los propios niños a enseñarles, entre otras cosas, la gramática.

Dicha palabra que servía para referirse al maestro pasó a tener la connotación negativa a la que me refería por una sencilla razón: muchos eran los maestros que se ofrecían para ir a dar las lecciones a los hogares y pocas las casas a las que ir, por lo que las pruebas para acceder a dicho trabajo, que realizaban los señores que querían contratar a un maestro que fuese a enseñar a sus hijos, eran muy estrictas y selectivas.

Ello provocaba que cada aspirante al puesto fuese altamente preparado y dispuesto a saber más que el otro, por lo que esa revalidad entre candidatos hacía que sobresaliesen aquellos más resabidos y listos, siendo los elegidos para el empleo de pedante, por lo que con el tiempo se comenzó a utilizar este término para referirse al tipo de personas que describía al inicio del post.

Donde ya no concuerdan todos los historiadores es sobre el origen de la palabra, y aunque la mayoría apuntan a que deriva de “pedagogo” (persona que tiene como profesión educar a los niños), otros se inclinan por el término en latín “pedís” cuyo significado es pie (y del que ha derivado palabras como pedal, pedestal, pedestre…). Se apoyan en este origen debido a que la mayoría de esos maestros que iban a enseñar a las casas lo hacían yendo a pie.

La tipografía

La tipografía (del griego τύπος típos, golpe o huella, y γράφω gráfο, escribir) es la forma gráfica de expresar el lenguaje. Se puede ver como el arte y técnica del manejo y selección de tipos, originalmente de plomo, para crear trabajos de impresión.  Estos tres signos (guion, raya y menos) son tan similares que a menudo se confunden, hasta el punto de […]

La tipografía (del griego ????? típos, golpe o huella, y ????? gráf?, escribir) es la forma gráfica de expresar el lenguaje. Se puede ver como el arte y técnica del manejo y selección de tipos, originalmente de plomo, para crear trabajos de impresión. 

Estos tres signos (guion, raya y menos) son tan similares que a menudo se confunden, hasta el punto de que no es raro que a todos se los llame guiones. Pero hagamos un poco de historia.

Si retrocedemos medio siglo veremos que en las cajas españolas había sólo dos signos de la familia: raya y guion. A la raya también se la llamaba menos, sobre todo por los tipógrafos, porque estaba diseñada de forma coherente con elmás (+) para que pudiera cumplir esa función matemática.

Llegan los sistemas electrónicos y aparece lo que los ingleses llaman en dash y que en español no se había usado. Por tanto era necesario encontrarle un nombre y por ello se ha propueso reasignar menos. Sin embargo, ese nombre es incorrecto porque también ha aparecido otro signo cuyo diseño corresponde al del más y que es más propiamente el menos. Por esa razón y porque suele ser la mitad de la raya, yo la llamo semirraya (otro nombre es raya menor).

Rayas

La figura de ejemplo muestra los cuatro símbolos en la fuente Palatino. En ella se ve que el guion y la raya, a pesar de su similitud superficial, siguen patrones de diseño bien distintos: el guion es algo más grueso y, este caso, tiene los extremos inclinados, mientras que el menos es algo más elevado para que se combine mejor con las cifras y siempre tiene un diseño muy sencillo (en otras fuentes es incluso algo más largo que la semirraya). Aquí se ve claramente lo inapropiado de tratar todos estos signos como simples variantes del guion. (Naturalmente, otras fuentes tienen diseños distintos.)

La raya suele indicar separación: en las intervenciones en los dialogos, para incisos que no tienen mucha conexión con el contexto, para introducir un nuevo elemento en una lista, etc. También reemplaza en ocasiones a una palabra o grupo de palabras que no se quieren repetir. (Más en Rayas de inciso y de diálogo.)

El guion, en cambio, suele implicar unión: de palabras (científico-técnico), en elementos de palabras (intra-, -ado), a final de reglón para indicar que la palabra continúa en la siguiente línea, en intervalos de cifras (18-24), etc.

El menos es un signo matemático para la resta o en los números negativos.

Y finalmente, tenemos la semirraya, que en español no se había empleado pero que ahora se ve en ocasiones como reemplazo de la raya en medidas cortas, aunque tal uso sea discutible. Es frecuente que, por tener un tamaño intermedio entre el guion y la raya, se confunda con el menos, pero se trata de signos distintos.

Aquí va una pequeña presentación de los tipos de comillas que hay y en los siguientes artículos ampliaré la información de cada uno de ellos. Tenemos estos tipos de comillas y todos son signos dobles (abren y cierran):

- Comillas latinas (« »): también denominadas bajas, españolas o francesas, son angulares y parece ser que derivan de las antilambdas. Como signo doble que es, abre y cierra disponiendo un par al inicio y otro par al final. Son las más habituales en español, aunque de un tiempo a esta parte están perdiendo protagonismo.

- Comillas angulares (‹ ›): derivan de las latinas y al igual que ellas tienen un trazo con contraste en consonancia con la línea de diseño de la fuente en la que están incluidas. En español no tienen ningún uso concreto aunque en otros idiomas sí lo tienen.

- ?Comillas inglesas (“ ”): también denominadas altas. Son más redondeadas y pueden tener la apertura y el cierre simétrico o inverso. Cada vez es más habitual encontrarlas en textos en español y no me opongo, a pesar de que algunos ortotipógrafos no recomiendan su uso independientemente; sólo para citas ya contenidas en comillas latinas.

- ?Comillas simples o sencillas (‘ ’) pueden utilizarse dependientemente (para contener porciones de texto ya encerrados entre comillas) o independientemente (metalenguaje).

- ?Comillas mecanográficas sencillas (‘ ’)  y dobles (” ”). Son una variante de las inglesas, procedentes de la mecanografía. No tienen curva, sino que son completamente rectas. Son poco recomendables, aunque veremos la razón en los siguientes artículos. ­

Las comillas son un signo ortográfico doble que se escriben al inicio y al final de una frase o también al principio del renglón del enunciado
Ejemplo de comillas:
«La crítica es la fuerza del impotente», decía Lamartine
Cuando Juan se despidió, solo dijo que “todo estará bien”
En libro del autor se puede leer la siguiente cita, “El éxito requiere una gran dosis de autoestima”
La función de las comillas. Reglas de su escritura
Las comillas tienen por objeto diferenciar un texto que está inserto en otro. Ayuda a entender que lo escrito entre ellas no pertenece al autor de la obra. Esto ocurre especialmente en las citas textuales.
Ese era su finalidad tradicional. Sin embargo, con el tiempo ha ido adquiriendo también otros usos, aunque siempre otorgando un carácter especial a todo lo que enmarca.
¿Cuál es la regla para su escritura? Las comillas, al igual que el paréntesis, se escriben pegadas a la primera y última letra del enunciado al cual enmarcan, y deben estar separadas por un espacio del elemento siguiente.

Tipos de comillas
Existen varios tipos de comillas, los cuales son:
Comillas angulares:
(« ») Estas comillas también son llamadas latinas o españolas:
Comillas inglesas: (“ ”)
Dos rayitas al inicio y al final de la frase. Ejemplo: “Lo esencial es invisible a los ojos”
Comillas simples: Solo una raya. (‘ ‘)
En un mismo texto entrecomillado, pueden darse todos estos tipos.
Ejemplo:
«Cuando mi padre llegó a casa, me dijo: “Mañana nos mudamos de esta ‘casa’ para vivir realmente en un nuevo hogar » Las angulares siempre van primero, luego las inglesas, y en último lugar, las simples.

Uso de las comillas en citas textuales.
Cuando se desea reproducir un parte de un algún texto, se lo enmarca dentro de las comillas.
Ejemplo:
Herrera Dávila, en su obra Lecciones de gramática castellana, define a la lengua en los siguientes términos : “Una lengua o idioma es una reunión de palabras, que los hombres han inventado, y adoptado paulatinamente para expresar los objetos, sus pensamientos, y necesidades”
Sin embargo, es costumbre también escribir la cita textual en un tamaño menor de letra y con sangrado en relación al resto del texto. En esos casos, no es necesario utilizar comillas.

Uso de comillas en la expresión de pensamientos.
Este uso tiene su principal aplicación en las obras de carácter narrativo. Se utilizan comillas cuando se reproducen lo que piensan los personajes.
Ejemplo;
“Este chico está aprendiendo rápido”, pensó el abuelo.
Cuando el pensamiento del personaje ocupa varios párrafos, se escriben comillas de cierre (») al comienzo de cada uno de ellos.
Ejemplo:
«—¡Oh, a él, a don Álvaro Mesía le pasaba aquello! ¿Y el ridículo? ¡Qué diría Visita, qué diría Obdulia, qué diría Ronzal, qué diría el mundo entero! »Dirían que un cura le había derrotado. ¡Aquello pedía sangre! Sí, pero ésta era otra. «Si don Álvaro se figuraba al Magistral vestido de levita, acudiendo a un duelo a que él le retaba… sentía escalofríos.»
La Regenta, de Leopoldo Alas “Clarín”

Uso de las comillas para resaltar el carácter especial de un texto.
A veces el redactor desea llamar la atención del lector para que este note el particular carácter del texto que se encuentra entrecomillado.
Es como decirle que se detenga y analice con atención todo lo que está escrito en comillas.
Ejemplo: 
Tú solo me mencionas “ese tema” cuando quieres empezar una discusión.
Ese “trabajo” parece muy sospechoso.

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Sefarad

Este video esclarece y muestra la verdadera identificación de los judíos en España y su contribución positiva a la sociedad española ,a su cultura , a su espíritu humanista- La expulsión de los judíos fue un decisión trágica y errónea de los reyes católicos.

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ABISMO La palabra abismo viene del gr. “abissos” (ἄβυσσος), es una variante derivada de “abythós” (ἄβυθός), que tienen el mismo significado: Sin fondo. Pasó al latín con el término “abisus” (abyssus) que significaba: Profundidad, infierno. De éste derivó el superlativo de uso vulgar “abisimus” (abyssimus): Muy profundo. Tras perder la (i), abyss(i)mus se transformó en […]

ABISMO

La palabra abismo viene del gr. “abissos” (???????), es una variante derivada de “abythós” (??????), que tienen el mismo significado: Sin fondo. Pasó al latín con el término “abisus” (abyssus) que significaba: Profundidad, infierno. De éste derivó el superlativo de uso vulgar “abisimus” (abyssimus): Muy profundo. Tras perder la (i), abyss(i)mus se transformó en el vocablo español abismo.

Se originó a partir de los vocablos:

  1. Del gr. “a-”  (?-), partícula que niega la palabra que le precede: Sin
  2. Del gr. “Bizós” (?????), que significa: fondo

CONCLUSIÓN: Un lugar que no tiene fondo, gran profundidad.

Un abismo es una profundidad sin fondo y, por extensión, cualquier lugar profundo. La palabra suele usarse para aludir a un pozo, ya sea el fondo más profundo del océano o el infierno. Procede del griego ???????, ‘sin fondo’, forma que puede provenir del sumerio Abzu (en acadio Apsu), ‘aguas profundas’.

En la versión griega del Antiguo Testamento la palabra representa tanto el caos original (Génesis i.2) como el tehom hebreo (‘oleada de agua profunda’), que se usa tanto en la literatura apocalíptica y cabalística como en el Nuevo Testamento para aludir al infierno, el lugar del castigo. En la versión Revisada (no la Autorizada) de la Biblia «abismo» suele usarse para esta idea. Principalmente en la cosmografía septuaginta la palabra se aplica tanto a las aguas bajo la tierra que originalmente la cubría, y que alimenta a fuentes y ríos, como a las aguas del firmamento que se consideraban estrechamente relacionadas con las de debajo.

De la idea general de profundidad, el término adquirió el significado de ‘lugar de los muertos’, si bien aparentemente nunca llegó a ser lo mismo que el She’ol. En el Apocalipsis es la prisión de los espíritus malvados de donde ocasionalmente pueden escapar y donde Satanás está condenado a pasar 1.000 años.

Bajo el altar del templo de Jerusalén se creía que había un pasaje que llevaba al abismo del mundo, donde descansaba una piedra fundacional de la tierra. En la cosmografía rabínica el abismo es una región de Gehena situada bajo el lecho del océano y dividida en tres o siete partes superpuestas una sobre otra. En la Cábala el abismo, como abertura hacia el inframundo, es la morada de espíritus malvados y se corresponde con la abertura del abismo hacia el mundo superior. En general el abismo se considera vagamente como un lugar de extensión indefinida, morada de misterio y dolor.


Term for the (Gen. vii. 11) of the Old Testament, used in the apocalyptic, New Testament, and cabalistic literature for the place of punishment of the wicked; hell; the abode of certain demons. As such the Abyss of Fire is mentioned in the Book of Enoch (xviii. 11-16, 19; xxi. 1-6; xc. 21-25) as the prison-house of impure angels (compare Luke, viii. 31; Rev. ix. 1; xi. 7—Abyss, the seat of the dragon; xx. 3, where “Satan is cast into the abyss, shut up and a seal set upon him”). According to the Prayer of Manasseh, verse 3, the Lord has closed and sealed up the Abyss by His awful and mystic name. There was a place beneath the altar of the Temple at Jerusalem believed to lead down to the very Abyss of the world, the foundation-stone of the earth being placed there (Suk. 49a, 53a; see Targ. Yer. Ex. xxviii. 30, and Zohar, iii. 61). In the cosmography of the rabbis (Midr. Konen) the Abyss forms part of Gehenna; it is beneath the ocean, and consists of three, or seven, departments, one above the other. In the Cabala the opening of the great Abyss in the lower world, sealed with the seal that bears the Holy Name, plays a great rôle as the seat of the evil spirits, and with it corresponds the opening of the great Abyss in the upper world as a cosmogonic element. See Gehinnom; Sheol.


She’ol (/??i?o?l/ SHEE-ohl or /??i??l/ SHEE-?l; Hebrew ??????? Š?ôl), translated as “grave”, “pit”, or “abode of the dead”, is the Old Testament/Hebrew Bible‘s underworld, a place of darkness to which all the dead go, both the righteous and the unrighteous, regardless of the moral choices made in life, a place of stillness and darkness cut off from God.[1]

The inhabitants of Sheol were the “shades” (rephaim), entities without personality or strength.[2] Under some circumstances they could be contacted by the living, as the Witch of Endor contacts the shade of Samuel for Saul, but such practices are forbidden (Deuteronomy 18:10).[3] While the Old Testament writings describe Sheol as the permanent place of the dead, in the Second Temple period (roughly 500 BCE-70 CE) a more diverse set of ideas developed: in some texts, Sheol is the home of both the righteous and the wicked, separated into respective compartments; in others, it was a place of punishment, meant for the wicked dead alone.[4] When the Hebrew scriptures were translated into Greek in ancient Alexandria around 200 BC the word “Hades” (the Greek underworld) was substituted for Sheol, and this is reflected in the New Testament where Hades is both the underworld of the dead and the personification of the evil it represents.

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morfología griega interactiva

Una morfología griega interactiva que permite conjugar y declinar términos en griego clásico así como buscar palabras por su enunciado o significado en español.

Una morfología griega interactiva que permite conjugar y declinar términos en griego clásico así como buscar palabras por su enunciado o significado en español.

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acrónimo

En lingüística moderna, un acrónimo (del griego ἄκρος, transliterado como akros ‘extremo’ y ὄνομα, tr. como ónoma ‘nombre’) puede ser una sigla que se pronuncia como una palabra —y que por el uso acaba por lexicalizarse totalmente en la mayoría de casos,1 como láser (Light Amplification by Stimulated Emission of Radiation)— o también puede ser […]

En lingüística moderna, un acrónimo (del griego ?????, transliterado como akros ‘extremo’ y ?????, tr. como ónoma ‘nombre’) puede ser una sigla que se pronuncia como una palabra —y que por el uso acaba por lexicalizarse totalmente en la mayoría de casos,1 como láser (Light Amplification by Stimulated Emission of Radiation)— o también puede ser un vocablo formado al unir parte de dos palabras. Este último tipo de acrónimos funden dos elementos léxicos tomando, casi siempre, del primer elemento el inicio y del segundo el final, como bit (Binary digit).

El significado de un acrónimo es la suma de los significados de las palabras que lo generan. Por ejemplo, el término telemática procede de telecomunicación e informática, que a su vez es acrónimo de información y automática.

Una sigla es el resultado de un proceso de creación de una palabra a partir de cada grafema (letra) inicial de los términos principales de una expresión compleja.

Ejemplo de una sigla legítima es ONU (Organización de las Naciones Unidas) porque se ha tomado la inicial de los tres términos principales (organización, naciones y unidas) y no de los secundarios (de y las); términos principales son sustantivos, adjetivos y verbos, mientras que secundarios son los morfemas independientes: determinantes, preposiciones y conjunciones.

Un ejemplo de sigloide que incorpora varios grafemas de un término es Renfe (o ReNFE), Red Nacional de Ferrocarriles Españoles. Un ejemplo de la incorporación de términos secundarios es PYME (o PyME), pequeña y mediana empresa.

A veces ciertas siglas llegan a convertirse en vocablos comunes. Así, OVNI dejó de ser solo una sigla de ‘objeto volador no identificado’ para transformarse en una palabra común con una grafía distinta: ovni. Del mismo modo, la sigla PYME y la abreviación SIDA (transformación de un acrónimo a partir de una sigla) se han convertido en palabras comunes y, por consiguiente, se escriben siguiendo las normas comunes: pyme y sida, respectivamente. Algunos ejemplos:

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Campi

Sustantivos y adjetivos terminados en -s o en -x. Si son monosílabos o polisílabos agudos, forman el plural añadiendo -es: tos, pl. toses; vals, pl. valses, fax, pl. faxes; compás, pl. compases; francés, pl. franceses. En el resto de los casos, permanecen invariables: crisis, pl. crisis; tórax, pl. tórax; fórceps, pl. fórceps. Es excepción a […]

Sustantivos y adjetivos terminados en -s o en -x. Si son monosílabos o polisílabos agudos, forman el plural añadiendo -es: tos, pl. toses; vals, pl. valses, fax, pl. faxes; compás, pl. compases; francés, pl. franceses. En el resto de los casos, permanecen invariables: crisis, pl. crisis; tórax, pl. tórax; fórceps, pl. fórceps. Es excepción a esta regla la palabra dux, que, aun siendo monosílaba, es invariable en plural: los dux. También permanecen invariables los polisílabos agudos cuando se trata de voces compuestas cuyo segundo elemento es ya un plural: ciempiés, pl. ciempiés (no ciempieses); buscapiés, pl. buscapiés..

Diccionario panhispánico de dudas ©2005
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Así pues, en español el plural de campus es campus. Por más que en latín sea campus-campi

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