Lenguaje cientifico

10 conceptos científicos que usamos de manera incorrecta Annalee Newitz 1) Prueba El físico Sean Carroll explica lo siguiente: Diría que “Prueba” es el concepto científico peor entendido del mundo. Tiene una definición técnica: demostración lógica de que ciertas conclusiones provienen de ciertos principios. Sin embargo, en el habla cotidiana se utiliza como sinónimo de “evidencia fuerte […]

10 conceptos científicos que usamos de manera incorrecta

Annalee Newitz

1) Prueba

El físico Sean Carroll explica lo siguiente:

Diría que “Prueba” es el concepto científico peor entendido del mundo. Tiene una definición técnica: demostración lógica de que ciertas conclusiones provienen de ciertos principios. Sin embargo, en el habla cotidiana se utiliza como sinónimo de “evidencia fuerte de algo”. Eso genera malentendidos entre lo que los científicos dicen y lo que el ciudadano normal entiende, porque los científicos hablan con la primera definición en mente, y según esa definición, la ciencia nunca prueba nada en realidad.

De esta manera, cuando nos preguntan: “¿Cuáles son las pruebas de que evolucionamos de otras especies?” o “¿Realmente puede probar que el cambio climático está causado por la actividad humana?” tendemos a dudar en vez de contestar: “Por supuesto que sí”. La ciencia nunca prueba nada, sino que crea teorías cada vez más exhaustivas y fiables sobre el mundo, pero que están sujetas a modificaciones y mejoras. Esa es una de las claves de su funcionamiento.

2) Teoría

El astrofísico Dave Goldberg tiene una teoría sobre el término teoría (valga la redundancia):

El público en general (y las personas con un hacha ideológica que blandir) equiparan el término “teoría” con “idea” o “suposición”. Sin embargo, las teorías científicas son sistemas completos de ideas que pueden ser refutadas por la evidencia o por un experimento. Las mejores teorías (entre las que incluyo la Teoría Especial de la Relatividad, la Mecánica Cuántica o la Evolución de las Especies) llevan más de cien años soportando intentos de refutarlas por parte de personas que se creen más listos que Einstein, o a los que no les gusta cómo esas teorías afectan a su sistema de creencias sobre cómo funciona el universo.

Finalmente, las teorías son flexibles hasta cierto punto. Una parte de la teoría puede revelarse inexacta sin que toda la estructura de la teoría se venga abajo. La Teoría de la Evolución, por ejemplo, se ha ido adaptando con el paso de los años, pero en esencia sigue diciendo lo mismo. El problema con la frase “es solo una teoría” es que implica que una teoría es algo pequeño, y no es así.

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3) La incertidumbre cuántica y la rareza cuántica

Goldberg añade otro concepto que ha sido malinterpretado de forma aún más peligrosa que “teoría”. Se trata de los conceptos de “incertidumbre cuántica” y “rareza cuántica” que algunos han esgrimido con fines espirituales.

Este concepto mal utilizado viene de una explotación de la mecánica cuántica por parte de ciertos gurús de la espiritualidad y la autoayuda y se resume muy bien en la aberrante película titulada “What The Bleep Do we Know” (¿¡Y tú qué sabes!?).

La mecánica cuántica es famosa por el principio de incertidumbre. Cuanta mayor certeza se busca en determinar la posición de una partícula, menos se conoce su cantidad de movimientos lineales y, por tanto, su masa y velocidad. La posición del observador interfiere con la función observada de manera no determinista.

Sin embargo, el hecho de que el universo no sea determinista, no significa que seamos nosotros los que estamos al mando. Es destacable y francamente alarmante cómo algunos asocian la incertidumbre cuántica con la ideal del alma, de la mente sobre la materia y otras ideas de la pseudociencia. Al final, estamos hechos de las mismas partículas cuánticas que toda la materia, pero eso no nos da superpoderes latentes.

4) Aprendido vs Innato

La bióloga evolucionista Marlene Zuk explica:

Uno de mis errores favoritos es el de los conceptos de “aprendido” e “innato” relativos al comportamiento. La primera pregunta que me hacen cuando hablamos de comportamientos es si son genéticos o no. Esto es un absoluto malentendido porque todos los rasgos son el resultado en parte de los genes, y en parte del entorno. Es la diferencia entre un rasgo u otro la que tiene origen genético o ambiental, no el rasgo en sí. Si separamos a dos gemelos idénticos y ambos acaban hablando idiomas diferentes, la adopción del rasgo es claramente aprendida, pero en ambos casos existe un componente genético que es el que nos permite hablar, sea cual sea el lenguaje.

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5) Natural

El biólogo Terry Johnson está muy cansado de la gente que malinterpreta esta palabra:

“Natural” es una palabra que se ha utilizado en tantos conceptos que ya nadie sabe a qué se refiere. El uso más simplista y erróneo es el que se refiere a natural como un término para distinguir fenómenos que ocurren a causa del ser humano de fenómenos que no, como si el ser humano y sus obras no tuvieran nada que ver con las de los castores, o las abejas.

El término “natural” referido a alimentos es aún más resbaladizo. Se refiere a distintas cosas según el país. En Estados Unidos, por ejemplo, la FDA le ha dado un sentido de orgánico, que es otro término muy ambiguo. En Canadá, puedes etiquetar un maíz como natural si no lleva aditivos, pero es el resultado de miles de años de hibridación y selección hecha por el hombre.

6) Gen

Johnson muestra incluso más preocupación sobre los malos usos de la palabra “gen”:

Hicieron falta 25 científicos discutiendo dos días seguidos para llegar al acuerdo de que un gen es “una región localizada de la secuencia genómica que corresponde a una unidad hereditaria, la cual está asociada con regiones regulatorias y/o otras regiones o secuencias funcionales”. En el lenguaje coloquial, un gen es una unidad de información a la que podemos señalar y decir: “Eso hace algo o regula cómo se hace algo”. La definición es muy amplia porque querían que fuese así. Hasta hace no mucho tiempo, pensábamos que la mayor parte de nuestro ADN no servía para nada concreto. Lo llamábamos “ADN basura”. Hoy hemos descubierto que mucha de esa supuesta basura tenía funciones que no eran obvias a primera vista.

El error más habitual es el uso de la palabra “gen” seguido de la partícula “de” (como en “gen de la adicción” o “gen de la alopecia”). Hay dos problemas con este concepto. El primero es que todos tenemos un gen de la hemoglobina, pero no todos sufrimos de problemas sanguíneos como la anemia. Diferentes personas tienen diferentes versiones de cada gen, denominadas alelos y algunos están asociados a una enfermedad y otros no. Un gen es una familia de alelos. El gen no es malo por sí mismo, sino la versión del mismo que puede tener una persona, que puede resultar problemática.

Lo que me preocupa del concepto “este es el gen de tal o cual cosa” es que populariza la idea de que el gen es culpable de algo, cuando en realidad lo que ocurre es que el alelo tienen una incidencia mayor de padecer una determinada enfermedad. En muchos casos ni siquiera se saben las causas, y es probable que no estén en el alelo en sí.

7) Estadísticamente significativo

El matemático Jordan Ellenberg nos habla de este concepto:

“Estadísticamente significativo” es una de esas expresiones que a la comunidad científica le gustaría poder eliminar y renombrar. Significativo alude a importante, pero el test desarrollado por el matemático británico R.A. Fisher para medir si algo es estadísticamente significativo no mide la importancia ni el tamaño. Se refiere a cuando podemos utilizar herramientas estadísticas para distinguir un dato de cero. En otras palabras, se refiere a estadísticamente discernible o reconocible.

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8) La supervivencia del más apto

La paleoecóloga Jacquelyn Gill señala por qué este concepto se utiliza erróneamente en la teoría general de la evolución:

En lo alto de mi lista de conceptos erróneos estaría, sin duda, el de la “supervivencia del más apto”. En primer lugar, no son palabras textuales de Darwin. En segundo lugar, la gente entiende erróneamente el término “apto”. En general, existe mucha confusión sobre la evolución, incluyendo la idea de que la evolución es un proceso progresivo y direccional, o que es elegido de manera deliberada por los organismos. La gente no entiende el concepto de selección natural o de que los rasgos no siempre son adaptativos. La selección sexual existe, como también existen las mutaciones completamente aleatorias.

Apto no significa ser el más fuerte o el más listo. Simplemente significa que el organismo se adapta mejor al entorno, lo que puede significar que es el más pequeño, el más venenoso, o el que más tiempo sobrevive sin agua. Para rematar, los seres vivos no siempre evolucionan de una manera consistente con su entorno. A veces simplemente tienen que ver con rasgos que el resto de miembros de la especie consideran atractivos.

9) Las escalas geológicas

El trabajo de Gill se centra en los entornos del Pleistoceno que existieron hace 15.000 años. Muy poca gente se hace una idea de lo que significan las diferentes escalas geológicas.

Un error muy habitual es que el público general no entiende las escalas geológicas. El término prehistórico se resume de tal manera en la mente de la gente que creen que hace 20.000 años las especies eran radicalmente diferentes (no es así), o que había dinosaurios (para nada). El hecho de que los juguetes de dinosaurios vengan acompañados de hombres de las cavernas o mamuts no ayuda mucho.

10) Orgánico

La entomóloga Gwen Pearson trata de aclarar la constelación de términos que se escurren bajo el término “orgánico”:

No me preocupa mucho que la mayor parte de usos de la palabra orgánico sean incorrectos en el sentido de que todo lo que contiene carbono suele serlo. Lo que me preocupa es que el término sea utilizado para generar diferencias irreales en la producción de alimentos. Una sustancia puede ser natural y orgánica, y seguir siendo peligrosa y perjudicial para la salud. Las sustancias sintéticas pueden ser más sanas que las orgánicas. La insulina, por ejemplo, viene de bacterias modificadas genéticamente para producirla, y salva vidas cada día.

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El cerebro y el mito del yo

El cerebro y el mito del yo, (en inglés: I of the vortex: from neurons to self), es un libro de divulgación científica delneurocientífico colombiano Rodolfo Llinás, publicado en febrero de 2002 por MIT Press.1 , y cuya edición en español cuenta con un prólogo de su amigo, el premio nobel Gabriel García Márquez.2 3 El libro está considerado un best seller de divulgación científica y obtuvo el premio a “mejor libro […]

El cerebro y el mito del yo, (en inglésI of the vortex: from neurons to self), es un libro de divulgación científica delneurocientífico colombiano Rodolfo Llinás, publicado en febrero de 2002 por MIT Press.1 , y cuya edición en español cuenta con un prólogo de su amigo, el premio nobel Gabriel García Márquez.2 3

El libro está considerado un best seller de divulgación científica y obtuvo el premio a “mejor libro de salud” en la feria del Libro:BookExpo America 2013, en Nueva York.

En El cerebro y el mito del yo, Rodolfo Llinás, uno de los padres de la neurociencia moderna, presenta un original punto de vista de la evolución y la naturaleza de la mente. De acuerdo con Llinás, el ?estado mental? evolucionó para permitir las interacciones predictivas entre las criaturas vivas con movimiento y su medio ambiente. Él ilustra la evolución temprana de la mente a través de un animal primitivo, la Ascidiacea, un tunicado cuya forma larval adulta tiene un ganglio similar a un cerebro que recibe información sensorial acerca del medio ambiente circundante. La forma adulta de este animal se adhiere a un objeto estacionario y digiere la mayor parte de su propio cerebro, lo cual sugiere que el sistema nervioso evolucionó hasta permitir el movimiento activo en los animales. Para moverse con seguridad en el medio ambiente, una criatura, cualquiera que ella sea, debe prever el resultado de cada uno de sus mo-vimientos con base en los datos que le llegan por los sentidos. Por tanto, para Llinás la capacidad de predicción es probablemente la función primordial del cerebro, hasta el punto de que podría decirse que el ?sí mismo? es el centro de la predicción. El núcleo de la teoría de Llinás es el concepto de oscilación. En muchas neuronas, la actividad eléctrica se manifiesta como variaciones oscilatorias representadas por oscilaciones de mínimo voltaje a través de la membrana celular. En los picos de esas oscilaciones se presentan eventos eléctricos mayores, que son la base de la comunicación entre las neuronas. Como cigarras que suenan al unísono, los grupos de neuronas, a su vez, oscilan en fase con otros grupos distantes, creando una especie de resonancia. Esta simultaneidad de la actividad neuronal es la raíz neurobiológica de la cognición., y aunque el estado interno que denominamos ?mente? es guiado por los sentidos, también es generado por esas oscilaciones dentro del cerebro. Es así como, de cierta manera, podría decirse, según Llinás, que la realidad no solo está ?allá, afuera?, sino que existe una especie de realidad virtual. A partir de estos dos postulados, Llinás explica el movimiento, los sueños, la encefalización de los seres vivos, la conciencia, los patrones de acción fijos una especie de modelos universales con los que todos venimos al mundo, las emociones, la memoria y el lenguaje. Finalmente, Llinás explica la comunicación entre los diversos seres vivos y aventura algunas opiniones audaces sobre la Internet y su significado en la evolución de la especie humana. La exposición de la evolución y del desarrollo de la conciencia que presenta Llinás es lo suficientemente accesible e intrigante como para despertar el interés del lector, tanto desde el punto de vista científico como desde el punto de vista filosófico. Con base en la investigación de muchos años, este libro explica nuestra conciencia como el vínculo sincrónico entre el sistema tálamo-cortical y el movimiento físico. Ilustrado con delicadas imágenes artísticas y científicas en respaldo a las teorías expuestas, el libro de Llinás plantea varios desafíos científicos y epistemológicos.

Ficha Técnica

Título: El cerebro y el mito del yo
Editorial: Norma
ISBN: 9580467986
Código de barras:7706894222407
Código contable:26022240
Autor(es) Rodolfo R. Llinás
Color de páginas: Beige
Formato: 14 x 21
No páginas: 260
Encuadernación: Rústica con solapas
Derechos: América Latina

Las neurociencias son un conjunto de disciplinas científicas que estudian la estructura y la función, el desarrollo de labioquímica, la farmacología, y la patología del sistema nervioso y de cómo sus diferentes elementos interactúan, dando lugar a las bases biológicas de la conducta.1 2

El estudio biológico del cerebro es un área multidisciplinar que abarca muchos niveles de estudio, desde el puramentemolecular hasta el específicamente conductual y cognitivo, pasando por el nivel celular (neuronas individuales), los ensambles y redes pequeñas de neuronas (como las columnas corticales) y los ensambles grandes (como los propios de la percepción visual) incluyendo sistemas como la corteza cerebral o el cerebelo, y, por supuesto, el nivel más alto del Sistema Nervioso.

En el nivel más alto, las neurociencias se combinan con la psicología para crear la neurociencia cognitiva, una disciplina que al principio fue dominada totalmente por psicólogos cognitivos. Hoy en día, la neurociencia cognitiva proporciona una nueva manera de entender el cerebro y la conciencia, pues se basa en un estudio científico que une disciplinas tales como laneurobiología, la psicobiología o la propia psicología cognitiva, un hecho que con seguridad cambiará la concepción actual que existe acerca de los procesos mentales implicados en el comportamiento y sus bases biológicas.

Las neurociencias ofrecen un apoyo a la psicología con la finalidad de entender mejor la complejidad del funcionamiento mental. La tarea central de las neurociencias es la de intentar explicar como funcionan millones de células nerviosas en el encéfalo para producir la conducta y como a su vez estas células están influidas por el medio ambiente. Tratando de desentrañar la manera de cómo la actividad del cerebro se relaciona con la psiquis y el comportamiento, revolucionando la manera de entender nuestras conductas y lo que es más importante aún: cómo aprende, cómo guarda información nuestro cerebro, y cuáles son los procesos biológicos que facilitan el aprendizaje