Ley Fayad

iniciativa de ley sobre Internet

Por: Luis García  – 28 octubre, 2015

El martes 27 de octubre, el Senador del Partido Revolucionario Institucional (PRI), Omar Fayad, presentó una iniciativa de Ley Federal para Prevenir y Sancionar los Delitos Informáticos, redactada en colaboración con la Policía Federal.
El pasado martes 27 de octubre fue presentado ante el Senado mexicano un proyecto de Ley Federal para Prevenir y Sancionar los Delitos Informáticos, cuyo principal impulsor es el diputado del PRI Omar Fayad. Si tienes la osadía de abrir el enlace al PDF y consigues leerlo completo sin sacarte los ojos con un tenedor, posiblemente termines un poco preocupado por el futuro del Internet en México.
La ONG mexicana R3D, dedicada a la defensa de los derechos digitales, publicó un análisis en el cual plantean que la iniciativa “prácticamente criminalizaría Internet entero”, y ciertamente, incluso a partir de una lectura superficial del texto se desprende su pésima redacción, ambigua y amplia como para dar cabida a que prácticamente cualquier conducta sea considerada ilícita.

iniciativa de ley sobre Internet

Por: Luis García  – 28 octubre, 2015

El martes 27 de octubre, el Senador del Partido Revolucionario Institucional (PRI), Omar Fayad, presentó una iniciativa de Ley Federal para Prevenir y Sancionar los Delitos Informáticos, redactada en colaboración con la Policía Federal.
El pasado martes 27 de octubre fue presentado ante el Senado mexicano un proyecto de Ley Federal para Prevenir y Sancionar los Delitos Informáticos, cuyo principal impulsor es el diputado del PRI Omar Fayad. Si tienes la osadía de abrir el enlace al PDF y consigues leerlo completo sin sacarte los ojos con un tenedor, posiblemente termines un poco preocupado por el futuro del Internet en México.
La ONG mexicana R3D, dedicada a la defensa de los derechos digitales, publicó un análisis en el cual plantean que la iniciativa “prácticamente criminalizaría Internet entero”, y ciertamente, incluso a partir de una lectura superficial del texto se desprende su pésima redacción, ambigua y amplia como para dar cabida a que prácticamente cualquier conducta sea considerada ilícita.

¿Que es Grosería?

A Xóchitl Galvéz, ex-secretaria de estado, se le acusó de grosera en una entrevista y contestó lo siguiente:

GROSERÍA es que el salario mínimo de un trabajador sea de $54.00 al día(1,620 al mes) y el de un diputado de $200,000.00 pudiendo llegar con dietas y otras prebendas a $350,000.00

Grosería es que un catedrático de universidad o un cirujano de la sanidad pública ganen menos que el concejal de festejos de un ayuntamiento de tercera.

Grosería es que los políticos se suban sus retribuciones en el porcentaje que les apetezca, (siempre por unanimidad, por supuesto, y al inicio de la legislatura).

Grosería es comparar la jubilación de un diputado con la de una viuda.

Grosería es que un ciudadano tenga que cotizar 35 años para percibir una jubilación y a los diputados les baste sólo con tres o con seis según el caso y que los miembros del gobierno para cobrar la pensión máxima sólo necesiten jurar el cargo.

Grosería es que los diputados sean los únicos trabajadores (¿?)de este país que están exentos de tributar un tercio de su sueldo del ISR.

Grosería es colocar en la administración a miles de asesores (léase amigotes con sueldo) que ya desearían los técnicos más calificados.

Grosería es el ingente dinero destinado a sostener a los partidos aprobados por los mismos políticos que viven de ellos.

Grosería es que a un político no se le exija superar una mínima prueba de capacidad para ejercer su cargo (y no digamos intelectual o cultural).

Grosería es el costo que representa para los ciudadanos, sus comidas, coches oficiales, choferes, viajes (siempre en gran clase) y tarjetas de crédito por doquier.

Grosería es que sus señorías tengan casi cinco meses de vacaciones al año (48 días en Navidad-enero, unos 17 en Semana Santa -a pesar de que muchos de ellos se declaran laicos- y unos 82 días en verano).

Grosería es que sus señorías cuando cesan en el cargo tengan un colchón del 80% del sueldo durante 18 meses.

Grosería es que ex ministros, ex secretarios de estado y altos cargos de la política cuando cesan son los únicos ciudadanos de este país que pueden legalmente percibir dos salarios del erario público.

Grosería es que se utilice a los medios de comunicación para transmitir a la sociedad que los funcionarios sólo representan un costo para el bolsillo de los ciudadanos…

Grosería es que nos oculten sus privilegios mientras vuelven a la sociedad contra quienes de verdad les sirven. Mientras, ¿hablan de política social y derechos sociales?
¡Qué grosería!

A Xóchitl Galvéz, ex-secretaria de estado, se le acusó de grosera en una entrevista y contestó lo siguiente:

GROSERÍA es que el salario mínimo de un trabajador sea de $54.00 al día(1,620 al mes) y el de un diputado de $200,000.00 pudiendo llegar con dietas y otras prebendas a $350,000.00

Grosería es que un catedrático de universidad o un cirujano de la sanidad pública ganen menos que el concejal de festejos de un ayuntamiento de tercera.

Grosería es que los políticos se suban sus retribuciones en el porcentaje que les apetezca, (siempre por unanimidad, por supuesto, y al inicio de la legislatura).

Grosería es comparar la jubilación de un diputado con la de una viuda.

Grosería es que un ciudadano tenga que cotizar 35 años para percibir una jubilación y a los diputados les baste sólo con tres o con seis según el caso y que los miembros del gobierno para cobrar la pensión máxima sólo necesiten jurar el cargo.

Grosería es que los diputados sean los únicos trabajadores (¿?)de este país que están exentos de tributar un tercio de su sueldo del ISR.

Grosería es colocar en la administración a miles de asesores (léase amigotes con sueldo) que ya desearían los técnicos más calificados.

Grosería es el ingente dinero destinado a sostener a los partidos aprobados por los mismos políticos que viven de ellos.

Grosería es que a un político no se le exija superar una mínima prueba de capacidad para ejercer su cargo (y no digamos intelectual o cultural).

Grosería es el costo que representa para los ciudadanos, sus comidas, coches oficiales, choferes, viajes (siempre en gran clase) y tarjetas de crédito por doquier.

Grosería es que sus señorías tengan casi cinco meses de vacaciones al año (48 días en Navidad-enero, unos 17 en Semana Santa -a pesar de que muchos de ellos se declaran laicos- y unos 82 días en verano).

Grosería es que sus señorías cuando cesan en el cargo tengan un colchón del 80% del sueldo durante 18 meses.

Grosería es que ex ministros, ex secretarios de estado y altos cargos de la política cuando cesan son los únicos ciudadanos de este país que pueden legalmente percibir dos salarios del erario público.

Grosería es que se utilice a los medios de comunicación para transmitir a la sociedad que los funcionarios sólo representan un costo para el bolsillo de los ciudadanos…

Grosería es que nos oculten sus privilegios mientras vuelven a la sociedad contra quienes de verdad les sirven. Mientras, ¿hablan de política social y derechos sociales?
¡Qué grosería!

DÉJAME DORMIR, MAMÁ

el poema no es de Fray Junípero sino de José Aguilar Jurado

Hijo mío, por favor,
de tu blando lecho salta.
Déjame dormir, mamá,
que no hace ninguna falta..

Hijo mío, por favor,
levántate y desayuna.
Déjame dormir, mamá,
que no hace falta ninguna.

Hijo mío, por favor,
que traigo el café con leche.
Mamá, deja que en las sábanas
un rato más aproveche..

Hijo mío, por favor,
que España entera se afana.
¡Que no! ¡Que no me levanto
porque no me da la gana!

Hijo mío, por favor,
que el sol está ya en lo alto.
Déjame dormir, mamá,
no pasa nada si falto.

Hijo mío, por favor,
que es la hora del almuerzo.
Déjame, que levantarme
me supone mucho esfuerzo.

Hijo mío, por favor,
van a llamarte haragán.
Déjame, mamá, que nunca
me ha importado el qué dirán.

Hijo mío, por favor,
¿y si tu jefe se enfada?
Que no, mamá, déjame,
que no me va pasar nada.

Hijo mío, por favor,
que ya has dormido en exceso..
Déjame, mamá, que soy
diputado del Congreso
y si falto a las sesiones
ni se advierte ni se nota.
Solamente necesito
acudir cuando se vota,
que los diputados somos
ovejitas de un rebaño
para votar lo que digan
y dormir en el escaño.
En serio, mamita mía,
yo no sé por qué te inquietas
si por ser culiparlante
cobro mi sueldo y mis dietas.
Lo único que preciso,
de verdad, mamá, no insistas,
es conseguir otra vez
que me pongan en las listas.
Hacer la pelota al líder,
ser sumiso, ser amable
Y aplaudirle, por supuesto,
cuando en la tribuna hable.
Y es que ser parlamentario
fatiga mucho y amuerma.
Por eso estoy tan molido.
¡Déjame, mamá, que duerma!

Bueno, te dejo, hijo mío.
Perdóname, lo lamento.
¡Yo no sabía el estrés
que produce el Parlamento!

el poema no es de Fray Junípero sino de José Aguilar Jurado

Hijo mío, por favor,
de tu blando lecho salta.
Déjame dormir, mamá,
que no hace ninguna falta..

Hijo mío, por favor,
levántate y desayuna.
Déjame dormir, mamá,
que no hace falta ninguna.

Hijo mío, por favor,
que traigo el café con leche.
Mamá, deja que en las sábanas
un rato más aproveche..

Hijo mío, por favor,
que España entera se afana.
¡Que no! ¡Que no me levanto
porque no me da la gana!

Hijo mío, por favor,
que el sol está ya en lo alto.
Déjame dormir, mamá,
no pasa nada si falto.

Hijo mío, por favor,
que es la hora del almuerzo.
Déjame, que levantarme
me supone mucho esfuerzo.

Hijo mío, por favor,
van a llamarte haragán.
Déjame, mamá, que nunca
me ha importado el qué dirán.

Hijo mío, por favor,
¿y si tu jefe se enfada?
Que no, mamá, déjame,
que no me va pasar nada.

Hijo mío, por favor,
que ya has dormido en exceso..
Déjame, mamá, que soy
diputado del Congreso
y si falto a las sesiones
ni se advierte ni se nota.
Solamente necesito
acudir cuando se vota,
que los diputados somos
ovejitas de un rebaño
para votar lo que digan
y dormir en el escaño.
En serio, mamita mía,
yo no sé por qué te inquietas
si por ser culiparlante
cobro mi sueldo y mis dietas.
Lo único que preciso,
de verdad, mamá, no insistas,
es conseguir otra vez
que me pongan en las listas.
Hacer la pelota al líder,
ser sumiso, ser amable
Y aplaudirle, por supuesto,
cuando en la tribuna hable.
Y es que ser parlamentario
fatiga mucho y amuerma.
Por eso estoy tan molido.
¡Déjame, mamá, que duerma!

Bueno, te dejo, hijo mío.
Perdóname, lo lamento.
¡Yo no sabía el estrés
que produce el Parlamento!