Crónicas coloradas; Imágenes del desahucio

Con más curiosidad que esperanza, y sin mucho que abandonar, un día empaque un cambio de ropa y me fui a Colorado, sin más plan que el deseo de levantarme de entre los muertos.

Arn Lobo

Disponible en Amazon.com en formato de libro electrónico hay un pequeño panfleto sobre la indigencia en Denver, Colorado. Este libro, titulado  Crónicas coloradas; Imágenes del desahucio,  escrito por Lobo, fue concebido parte  cuentos, parte narración de viaje, parte poesía. Nos cuenta Lobo que la idea inicial del libro era de hacer una crónica de viaje a Denver, Colorado, pero la decrepitud de lugar se impuso inmediatamente como una estampa del desahucio.

A los mexicanos nos resulta natural ver gente mendigando en la calle, pero ver sombras zarrapastrosas empujando carritos de supermercado, llenos con todas sus pertenencias, por las ciudades del imperio resulta pintorescamente surrealista. 

En el albor del tercer milenio, la polarización social y la concentración de la riqueza es evidente en los Estados Unidos. Aunque en México todavía se tiene la imagen de que la pobreza a la gringa es hiperbólica, la verdad es que millones de ciudadanos del imperio no tienen garantizado el pan de cada día. 

El libro también incluye un cuento basado en una nota periodística que ocurrió en Utah. Un indigente de origen mexicano es baleado en un apartamento que allano en una gélida noche de tormenta invernal.

Se solicitan sugerencias sobre que podemos hacer, no en términos de placebos o dádivas auto-complacientes, sino en cambios profundos del orden social.

Con más curiosidad que esperanza, y sin mucho que abandonar, un día empaque un cambio de ropa y me fui a Colorado, sin más plan que el deseo de levantarme de entre los muertos.

Arn Lobo

Disponible en Amazon.com en formato de libro electrónico hay un pequeño panfleto sobre la indigencia en Denver, Colorado. Este libro, titulado  Crónicas coloradas; Imágenes del desahucio,  escrito por Lobo, fue concebido parte  cuentos, parte narración de viaje, parte poesía. Nos cuenta Lobo que la idea inicial del libro era de hacer una crónica de viaje a Denver, Colorado, pero la decrepitud de lugar se impuso inmediatamente como una estampa del desahucio.

A los mexicanos nos resulta natural ver gente mendigando en la calle, pero ver sombras zarrapastrosas empujando carritos de supermercado, llenos con todas sus pertenencias, por las ciudades del imperio resulta pintorescamente surrealista. 

En el albor del tercer milenio, la polarización social y la concentración de la riqueza es evidente en los Estados Unidos. Aunque en México todavía se tiene la imagen de que la pobreza a la gringa es hiperbólica, la verdad es que millones de ciudadanos del imperio no tienen garantizado el pan de cada día. 

El libro también incluye un cuento basado en una nota periodística que ocurrió en Utah. Un indigente de origen mexicano es baleado en un apartamento que allano en una gélida noche de tormenta invernal.

Se solicitan sugerencias sobre que podemos hacer, no en términos de placebos o dádivas auto-complacientes, sino en cambios profundos del orden social.



La identidad mexicana y regia

«No habrá risa, excepto la risa triunfal cuando se derrota a un enemigo. No habrá arte, ni literatura, ni ciencia. Cuando seamos omnipotentes no necesitaremos más ciencia. No habrá ya distinción entre la belleza y la fealdad. Todos los placeres serán destruidos. Pero siempre, no lo olvides, Winston, siempre habrá el afán de poder, la sed de dominio, que aumentará constantemente y se hará cada vez más sutil. Siempre existirá la emoción de la victoria, la sensación de pisotear a un enemigo indefenso. Si quieres hacerte una idea de como será el futuro, figúrate una bota aplastando un rostro humano… incesantemente».

1984, O’Brien, p. 202.

George Orwell

En el proceso mediático y político de los Estados Unidos ha surgido como tema el racismo, expresado en los exabruptos de Donald Trump. La reacción popular y de los medios de comunicación ha sido la de considerar a Trump como un loco irresponsable y la obligada referencia al nazismo. Tal planteamiento pasa por alto que Trump no hace más que articular el sentir de por lo menos parte del pueblo gringo. Ignora también la endeble posición moral del gobierno mexicano, que no solo propicia con su corrupción e ineficiencia la pobreza endémica, sino que también permite y propicia un verdadero infierno para los hermanos centroamericanos que entran a México ilegalmente.

Los argumentos y expresiones de Trump se pudieran utilizar verbatim en reversa, ya que las políticas y acciones de los Estados Unidos provocan la crisis que empujan a los campesinos hacia El Norte: en plena justicia se puede exigir que los culpables paguen las consecuencias de sus actos. Sin embargo, la realidad de las asimetrías de poder dictan que los patos no le tiran a las escopetas.

La frontera México-Estados Unidos, o México-Centroamérica, es un accidente histórico que nada tiene de natural y que no es un argumento  moralmente válido para negar el libre tránsito de gente que tiene arraigo ancestral en tierras americanas.

La probada metodología de alcohólicos anónimos ha establecido la práctica de que el primer paso para solucionar un problema es reconocer su existencia. México nunca podrá superar las contradicciones fundamentales que han inhibido su desarrollo por siglos sin antes reconocerlas plenamente.

Dice Héctor Pérez Martínez (Pérez-Martinez, 2014), en su biografía de Cuauhtémoc, que La Conquista es un hecho consumado, relevante como elemento formador de México como país mestizo: tal planteamiento supone la cauterización de heridas que todavía en el tercer mileno destilan pus. Si bien es cierto que la población mexicana es mestiza, caracterizar a México como país mestizo es una simplificación que ignora la realidad de varios Méxicos distintos y contra puestos: en una perspectiva mínima, el criollo, el mestizo, y el americano. Decía Paz en El Laberinto de la soledad (Paz, 2015):

«En nuestro territorio conviven no sólo distintas razas y lenguas, sino varios niveles históricos. Hay quienes viven antes de la historia; otros, como los otomíes, desplazados por sucesivas invasiones, al margen de ella. Y sin acudir a estos extremos, varias épocas se enfrentan, se ignoran o se entre devoran sobre una misma tierra o separadas apenas por unos kilómetros. Bajo un mismo cielo, con héroes, costumbres, calendarios y nociones morales diferentes, viven «católicos de Pedro el Ermitaño y jacobinos de la Era Terciaria». Las épocas viejas nunca desaparecen completamente y todas las heridas, aun las más antiguas, manan sangre todavía. A veces, como las pirámides precolombinas, que ocultan casi siempre otras, en una sola ciudad o en una sola alma se mezclan y superponen nociones y sensibilidades enemigas o distantes.»

Aparte de la dificultad fundamental de caracterizar las etnias de los pueblos o naciones, el termino mestizo es un término impreciso, ya que no indica el grado de mestizaje. Si nos vamos por la regla de una solo gota de sangre para perder la «pureza blanca,» el termino no es útil porque el 100% de la población no es etnicamente pura. De acuerdo con el INEGI, en México, la distribución étnica varía dependiendo de la ubicación y el nivel socio económico: el 61% de la población es mestiza, El 28% esta compuestos por etnias nativas de México, y un 10% son europeos, árabes, asiáticos, etc. Me imagino que la situación debe ser similar en otros países hispanoamericanos. Mexicano no es una etnia, solo una denominación política.

México, como todos los países  americanos, es nación apenas convencionalmente y resultado de accidentes históricos. Sin embargo, basta que alguien cruce la frontera para que se plante su mexicanidad por el mismo y por los otros.

La misconcepción fundamental sobre México es que es un país homogéneo. Este es un punto que confunde a los mismos mexicanos: México es un país heterogéneo cuya imagen nacional se ha forjado mediáticamente. Las imágenes prototípicas de México son las del cine y televisión: Un país charro; el país amigo; el hogar de narcotraficantes. Recientemente la imagen es la de un lugar sumido en la violencia. Como todo estereotipo, los de México tienen algo de razón, pero ningún lugar real es una caricatura.

El nacionalismo mexicano surge realmente después de la revolución de principios del siglo XX. Anteriormente, la conciencia de una nacionalidad mexicana se daba solo a nivel de la clase intelectual, pero no existía verdaderamente a nivel popular. Esto es una de las razones por la cual Estados Unidos pudo apropiar territorio técnicamente mexicano con mucha facilidad.

En las clases de historia, o en las series de televisión, la conquista de México es un evento entre mexicanos y españoles, cuando el México actual es, por lo menos en parte, Español. Uno de mis hermanos vivió en España y en una ocasión, un gachupin le comento:Mis abuelos conquistaron México. A lo que respondió mi hermano: No, mis abuelos conquistaron México, los tuyos se quedaron aquí.

 Lo “indio” para el mexicano tiene una connotación negativa, y se usa “indio, india” constantemente para ofender. Algunos mexicanos se burlan y niegan el arquetipo de “la indita ignorante” o del “Peladito”, a otros les molesta sobremanera esa manera de presentarnos ante el mundo. Un caso ilustrativo es Yalitza Aparicio, a quien la BBC describe no como la actriz mexicana, sino como la indígena que protagonizó la película por casualidad y ahora es candidata a mejor actriz en los premios de Hollywood.

México como país, en términos del PIB, no es un país pobre, pero la distribución de la riqueza es muy desigual, y aunque existe una clase media con un nivel de vida equiparable al de países desarrollados, existe en medio de una gran pobreza de la mayoría de la población. Por ejemplo, gente de clase media presume a los extranjeros la disponibilidad de servicios domésticos, sirvientas y jardineros, de bajo costo.

Hay un desempate entre el México que se muestra en la televisión mexicana y la realidad. El México televisivo es un México blanco, moderno, de clase media. Este México existe en realidad, como islotes de prosperidad, en un mar de miseria.

Yo nací y fui criado en Monterrey, Nuevo León. Mis raíces familiares en Nuevo León, el Nuevo León histórico que comprende lo que hoy en día es Texas, Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas, se remontan por lo seguro a por lo menos cuatro generaciones. Por mis venas corre sangre americana, así que puedo afirmar con contundencia que soy un mexicano con raíces americanas milenarias. Por otro lado tengo ancestros sefarditas, portugueses, alemanes, e ingleses. Sin embargo, mi conocimiento de las culturas y las lenguas maternas es nulo, culturalmente tengo muy poco que ver con la América precolombina. Sé algunos hechos aislados sobre los mexicas y la conquista, y prácticamente nada sobre las tribus americanas del norte que fueron exterminadas por mis abuelos. El carácter de la cultura neolonesa tradicional es eminentemente sefardita: palabras como huerco, comidas como el cabrito y las tortillas de harina, gusto por limones e higos, el acordeón, la circuncisión.

Los sefarditas llegaron a nuestras montañas y desiertos en busca de la libertad religiosa. Vinimos en busca de la tierra prometida. Nuestros orígenes judíos han sido olvidados en la conciencia popular: porque manifestar abiertamente el judaísmo significaba en los tiempos coloniales ser quemado vivo o ahorcado por la Inquisición, cuanto mayor el rango, mayor el riesgo. Con el tiempo, practicar el judaísmo implicaba ser excluido por parientes y vecinos, que se habían convertido en fervientes católicos.

Entiendo porque rusos y neoyorquinos claman con vehemencia que Palestina les pertenece. El pillaje, cuando la escala es lo suficientemente grande, se convierte en botín de guerra, y patrimonio legítimo de la Nación y el Pueblo. Los hechos son los hechos e Israel existe.

La cultura sefardita tradicional se ha venido diluyendo bajo el embate de la migración continua. Ya muy poco gente en Monterrey es de raíces norteñas. La cultura tradicional ha sido substituida por un paquete mediático de carne asada, cerveza,y fútbol como marcador de identidad. A la población regia se le ha dividido en dos grupos de acuerdo al equipo de fútbol que cada cual ve regularmente en la tele, o ocasionalmente en el estadio. En una ocasión estaba en el taller esperando que me entregaran mi carro, cuando el vecino, con animo de socializar, me comenta que la semifinal iba a estar muy buena. Al notar un dejo de extrañeza en mi rostro, me aclara que “la semifinal” se refería al “americano,” y como concesión amigable me dice: «ah, es que a ti te gusta el fútbol ¿verdad?» Le digo que en realidad no sigo los torneos deportivos e insiste: «¿es que ves el béisbol?» Le digo que no, y como último intento me comenta que las ofertas del buen fin van a estar muy buenas. Cuando le pregunto que cuando era el “buen fin,” la conversación termina. No me sentí para nada “superior” o “intelectual,” más bien añoroso de cuando me dejaba interesar en esos eventos.

Soy egresado de la universidad estatal, y por lo tanto, tigre autentico, universitario. Se pude objetar que mi condición felina es un accidente social, histórico, y geográfico, pero es una realidad incontrovertible que me da derecho a reclamar el epíteto con propiedad. La expresión alere flammam veritatis es parte de mi acervo moral. Aunque no ando comprando ni camisetas, ni boletos sobre costeados para eventos publicitarios, tampoco me siento superior a los conformes que compran el paquete. Cada uno que llene sus vacíos a su gusto y competencia.

Admiro a autores como Eduardo Galeano, Juan Villoro, o, el mismo Carlos Monsiváis, que tratan del fútbol como tema relevante y estético. Como dice Monsiváis, si me da envidia de los que se involucran, pero lo que no se aprende de niño, ya de grande no se domina. Sin embargo, la tendencia es que los elementos orgánicos de la cultura popular se van perdiendo y quedan solo las marcas, los iconos. Forma sin contenido. A partir de la Segunda Guerra Mundial el fútbol creció como fenómeno de masas porque los equipos sublimaban las identidades tribales del barrio y la nación. En el Monterrey de los 50s, 60s, y 70s, los aficionados al fútbol, todos, jugaban en el equipo de su barrio y el uniforme que se ponían era el de su equipo. Ponerse el uniforme del equipo profesional era incluso una falta de respeto.

Tengo una hija que en su vida ha visto un partido de fútbol; ni por televisión, ni mucho menos en vivo en un estadio. Un día, cuando estaba en el jardín de niños me pregunto si en la casa éramos “tigres” o “rayados.” Me sorprendió la pregunta y le propuse ir a ver un partido. La idea no me desagradaba, después de todo un padre siempre anda buscando escusas para convivir con su hija. Pero me dijo que no le interesaba en lo más mínimo. Me explico que una comisión de profesionales había visitada la escuela para promocionar sus marcas y que al día siguiente todos tenían que ir uniformados o de uno o del otro equipo, que si yo no tenia predisposición, que ella se consideraba “rayada” y que quería una camiseta para ponérsela en la escuela. Me indigno el que la escuela se prestara a tan descarada promoción comercial, pero entiendo que la afiliación forzada como parte de la identidad del regiomontano es aceptada por una mayoría tan contundente, que la excepción no es solo inconcebible, sino antisocial.

En el caso de los Tigres, debo confesar que si me deja un mal sabor de boca que la insignia universitaria sea apropiada por una empresa privada para fines meramente comerciales. En sus orígenes el Club Tigres era verdaderamente universitario, en el sentido de los jugadores era estudiantes de la UANL. Ya ni siquiera estamos en los tiempos en que los jugadores eran muchachos de la localidad. Ahora la mayoría son extranjeros, profesionales del espectáculo si ningún nexo real ni siquiera con México, ya no digamos la universidad. El uniforme actual, cuajado de referencias comerciales, nada tiene que ver con los valores de la universidad.

Mi postura ante la cultura popular no es tan nítida como la de Monsiváis, sino más bien ambigua. Yo si he estado en un estadio y si le he echado porras a la selección. Ahora me entretengo en otras cosas, pero la euforia de los éxitos asumidos por el vulgo no deja de tener su encanto. ¿Qué de veras no queda otra que aceptar todo empaquetado?, ¿hasta la pertenencia? Tal vez.

Otro baluarte de la cultura pseudoregia es la carne asada como símbolo de identidad . Es un tema relevante mundialmente, porque, mientras el consumo de carne de res es la opción menos eficiente de alimentación en términos de calidad alimenticia e impacto ambiental, al mismo tiempo este consumo se relaciona con estilo de vida y estatus social aspiracional.

En Nuevo León, los pueblos originarios fueron exterminados y substituidos por migrantes tlaxcaltecas y judíos conversos. Entonces, los origines culturales e históricos de la carne asada hay que buscarlos en esos grupos. Pero el concepto se ha desvirtuado y cambiado por otra cosa. Desde la segunda mitad del siglo veinte, la carne asada se ha promovido como marcador de identidad; el regio ranchero, ultra masculino, que se pasa el día bebiendo cerveza, comiendo carne asada, y viendo fútbol por televisión, preferentemente en el bar. Parte del éxito de este concepto es que la gran mayoría de la población actual es migrante, y toma los símbolos promovidos por los medios de comunicación como una manera fácil y practica de integrarse. En los sesentas, una carne asada era un evento especial y no se conseguían versiones callejeras de carne asada. La carne asada solo se podía consumir en las casas de los que la sabían preparar, gente con lazos familiares en la ganadería, o en restaurantes especializados donde la carne asada no era una comida rápida, más bien al contrario. La versión popular eran los tacos de bistec, cortes baratos fritos en aceite en estufas de gas. Pero debido a una fuerte y continua promoción de las cerveceras y los comercializadores de carne, la carne asada al carbón se ha vuelto un evento rutinario y extendido sobre manera.

Aunque es complicado hacer un análisis por taco consumido, el impacto agregado del consumo de carne y carbón es dramático y evidente. Es necesario identificar las dinámicas sociales y mercadológicas que fomentan este comportamiento y proponer contra medidas.

Paz, O. (2015). El laberinto de la soledad. México: Fondo de Cultura Económica.

Pérez-Martinez, H. (2014). Cuauhtémoc, vida y muerte de una cultura. México: CONACULTA.

«No habrá risa, excepto la risa triunfal cuando se derrota a un enemigo. No habrá arte, ni literatura, ni ciencia. Cuando seamos omnipotentes no necesitaremos más ciencia. No habrá ya distinción entre la belleza y la fealdad. Todos los placeres serán destruidos. Pero siempre, no lo olvides, Winston, siempre habrá el afán de poder, la sed de dominio, que aumentará constantemente y se hará cada vez más sutil. Siempre existirá la emoción de la victoria, la sensación de pisotear a un enemigo indefenso. Si quieres hacerte una idea de como será el futuro, figúrate una bota aplastando un rostro humano... incesantemente».

1984, O'Brien, p. 202.

George Orwell
En el proceso mediático y político de los Estados Unidos ha surgido como tema el racismo, expresado en los exabruptos de Donald Trump. La reacción popular y de los medios de comunicación ha sido la de considerar a Trump como un loco irresponsable y la obligada referencia al nazismo. Tal planteamiento pasa por alto que Trump no hace más que articular el sentir de por lo menos parte del pueblo gringo. Ignora también la endeble posición moral del gobierno mexicano, que no solo propicia con su corrupción e ineficiencia la pobreza endémica, sino que también permite y propicia un verdadero infierno para los hermanos centroamericanos que entran a México ilegalmente.

Los argumentos y expresiones de Trump se pudieran utilizar verbatim en reversa, ya que las políticas y acciones de los Estados Unidos provocan la crisis que empujan a los campesinos hacia El Norte: en plena justicia se puede exigir que los culpables paguen las consecuencias de sus actos. Sin embargo, la realidad de las asimetrías de poder dictan que los patos no le tiran a las escopetas.

La frontera México-Estados Unidos, o México-Centroamérica, es un accidente histórico que nada tiene de natural y que no es un argumento  moralmente válido para negar el libre tránsito de gente que tiene arraigo ancestral en tierras americanas.

La probada metodología de alcohólicos anónimos ha establecido la práctica de que el primer paso para solucionar un problema es reconocer su existencia. México nunca podrá superar las contradicciones fundamentales que han inhibido su desarrollo por siglos sin antes reconocerlas plenamente.

Dice Héctor Pérez Martínez (Pérez-Martinez, 2014), en su biografía de Cuauhtémoc, que La Conquista es un hecho consumado, relevante como elemento formador de México como país mestizo: tal planteamiento supone la cauterización de heridas que todavía en el tercer mileno destilan pus. Si bien es cierto que la población mexicana es mestiza, caracterizar a México como país mestizo es una simplificación que ignora la realidad de varios Méxicos distintos y contra puestos: en una perspectiva mínima, el criollo, el mestizo, y el americano. Decía Paz en El Laberinto de la soledad (Paz, 2015):

«En nuestro territorio conviven no sólo distintas razas y lenguas, sino varios niveles históricos. Hay quienes viven antes de la historia; otros, como los otomíes, desplazados por sucesivas invasiones, al margen de ella. Y sin acudir a estos extremos, varias épocas se enfrentan, se ignoran o se entre devoran sobre una misma tierra o separadas apenas por unos kilómetros. Bajo un mismo cielo, con héroes, costumbres, calendarios y nociones morales diferentes, viven "católicos de Pedro el Ermitaño y jacobinos de la Era Terciaria". Las épocas viejas nunca desaparecen completamente y todas las heridas, aun las más antiguas, manan sangre todavía. A veces, como las pirámides precolombinas, que ocultan casi siempre otras, en una sola ciudad o en una sola alma se mezclan y superponen nociones y sensibilidades enemigas o distantes.»
Aparte de la dificultad fundamental de caracterizar las etnias de los pueblos o naciones, el termino mestizo es un término impreciso, ya que no indica el grado de mestizaje. Si nos vamos por la regla de una solo gota de sangre para perder la "pureza blanca," el termino no es útil porque el 100% de la población no es etnicamente pura. De acuerdo con el INEGI, en México, la distribución étnica varía dependiendo de la ubicación y el nivel socio económico: el 61% de la población es mestiza, El 28% esta compuestos por etnias nativas de México, y un 10% son europeos, árabes, asiáticos, etc. Me imagino que la situación debe ser similar en otros países hispanoamericanos. Mexicano no es una etnia, solo una denominación política.

México, como todos los países  americanos, es nación apenas convencionalmente y resultado de accidentes históricos. Sin embargo, basta que alguien cruce la frontera para que se plante su mexicanidad por el mismo y por los otros.

La misconcepción fundamental sobre México es que es un país homogéneo. Este es un punto que confunde a los mismos mexicanos: México es un país heterogéneo cuya imagen nacional se ha forjado mediáticamente. Las imágenes prototípicas de México son las del cine y televisión: Un país charro; el país amigo; el hogar de narcotraficantes. Recientemente la imagen es la de un lugar sumido en la violencia. Como todo estereotipo, los de México tienen algo de razón, pero ningún lugar real es una caricatura.

El nacionalismo mexicano surge realmente después de la revolución de principios del siglo XX. Anteriormente, la conciencia de una nacionalidad mexicana se daba solo a nivel de la clase intelectual, pero no existía verdaderamente a nivel popular. Esto es una de las razones por la cual Estados Unidos pudo apropiar territorio técnicamente mexicano con mucha facilidad.

En las clases de historia, o en las series de televisión, la conquista de México es un evento entre mexicanos y españoles, cuando el México actual es, por lo menos en parte, Español. Uno de mis hermanos vivió en España y en una ocasión, un gachupin le comento:Mis abuelos conquistaron México. A lo que respondió mi hermano: No, mis abuelos conquistaron México, los tuyos se quedaron aquí.

 Lo “indio” para el mexicano tiene una connotación negativa, y se usa “indio, india” constantemente para ofender. Algunos mexicanos se burlan y niegan el arquetipo de “la indita ignorante” o del “Peladito”, a otros les molesta sobremanera esa manera de presentarnos ante el mundo. Un caso ilustrativo es Yalitza Aparicio, a quien la BBC describe no como la actriz mexicana, sino como la indígena que protagonizó la película por casualidad y ahora es candidata a mejor actriz en los premios de Hollywood.

México como país, en términos del PIB, no es un país pobre, pero la distribución de la riqueza es muy desigual, y aunque existe una clase media con un nivel de vida equiparable al de países desarrollados, existe en medio de una gran pobreza de la mayoría de la población. Por ejemplo, gente de clase media presume a los extranjeros la disponibilidad de servicios domésticos, sirvientas y jardineros, de bajo costo.

Hay un desempate entre el México que se muestra en la televisión mexicana y la realidad. El México televisivo es un México blanco, moderno, de clase media. Este México existe en realidad, como islotes de prosperidad, en un mar de miseria.

Yo nací y fui criado en Monterrey, Nuevo León. Mis raíces familiares en Nuevo León, el Nuevo León histórico que comprende lo que hoy en día es Texas, Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas, se remontan por lo seguro a por lo menos cuatro generaciones. Por mis venas corre sangre americana, así que puedo afirmar con contundencia que soy un mexicano con raíces americanas milenarias. Por otro lado tengo ancestros sefarditas, portugueses, alemanes, e ingleses. Sin embargo, mi conocimiento de las culturas y las lenguas maternas es nulo, culturalmente tengo muy poco que ver con la América precolombina. Sé algunos hechos aislados sobre los mexicas y la conquista, y prácticamente nada sobre las tribus americanas del norte que fueron exterminadas por mis abuelos. El carácter de la cultura neolonesa tradicional es eminentemente sefardita: palabras como huerco, comidas como el cabrito y las tortillas de harina, gusto por limones e higos, el acordeón, la circuncisión.

Los sefarditas llegaron a nuestras montañas y desiertos en busca de la libertad religiosa. Vinimos en busca de la tierra prometida. Nuestros orígenes judíos han sido olvidados en la conciencia popular: porque manifestar abiertamente el judaísmo significaba en los tiempos coloniales ser quemado vivo o ahorcado por la Inquisición, cuanto mayor el rango, mayor el riesgo. Con el tiempo, practicar el judaísmo implicaba ser excluido por parientes y vecinos, que se habían convertido en fervientes católicos.

Entiendo porque rusos y neoyorquinos claman con vehemencia que Palestina les pertenece. El pillaje, cuando la escala es lo suficientemente grande, se convierte en botín de guerra, y patrimonio legítimo de la Nación y el Pueblo. Los hechos son los hechos e Israel existe.

La cultura sefardita tradicional se ha venido diluyendo bajo el embate de la migración continua. Ya muy poco gente en Monterrey es de raíces norteñas. La cultura tradicional ha sido substituida por un paquete mediático de carne asada, cerveza,y fútbol como marcador de identidad. A la población regia se le ha dividido en dos grupos de acuerdo al equipo de fútbol que cada cual ve regularmente en la tele, o ocasionalmente en el estadio. En una ocasión estaba en el taller esperando que me entregaran mi carro, cuando el vecino, con animo de socializar, me comenta que la semifinal iba a estar muy buena. Al notar un dejo de extrañeza en mi rostro, me aclara que “la semifinal” se refería al “americano,” y como concesión amigable me dice: «ah, es que a ti te gusta el fútbol ¿verdad?» Le digo que en realidad no sigo los torneos deportivos e insiste: «¿es que ves el béisbol?» Le digo que no, y como último intento me comenta que las ofertas del buen fin van a estar muy buenas. Cuando le pregunto que cuando era el “buen fin,” la conversación termina. No me sentí para nada “superior” o “intelectual,” más bien añoroso de cuando me dejaba interesar en esos eventos.

Soy egresado de la universidad estatal, y por lo tanto, tigre autentico, universitario. Se pude objetar que mi condición felina es un accidente social, histórico, y geográfico, pero es una realidad incontrovertible que me da derecho a reclamar el epíteto con propiedad. La expresión alere flammam veritatis es parte de mi acervo moral. Aunque no ando comprando ni camisetas, ni boletos sobre costeados para eventos publicitarios, tampoco me siento superior a los conformes que compran el paquete. Cada uno que llene sus vacíos a su gusto y competencia.

Admiro a autores como Eduardo Galeano, Juan Villoro, o, el mismo Carlos Monsiváis, que tratan del fútbol como tema relevante y estético. Como dice Monsiváis, si me da envidia de los que se involucran, pero lo que no se aprende de niño, ya de grande no se domina. Sin embargo, la tendencia es que los elementos orgánicos de la cultura popular se van perdiendo y quedan solo las marcas, los iconos. Forma sin contenido. A partir de la Segunda Guerra Mundial el fútbol creció como fenómeno de masas porque los equipos sublimaban las identidades tribales del barrio y la nación. En el Monterrey de los 50s, 60s, y 70s, los aficionados al fútbol, todos, jugaban en el equipo de su barrio y el uniforme que se ponían era el de su equipo. Ponerse el uniforme del equipo profesional era incluso una falta de respeto.

Tengo una hija que en su vida ha visto un partido de fútbol; ni por televisión, ni mucho menos en vivo en un estadio. Un día, cuando estaba en el jardín de niños me pregunto si en la casa éramos “tigres” o “rayados.” Me sorprendió la pregunta y le propuse ir a ver un partido. La idea no me desagradaba, después de todo un padre siempre anda buscando escusas para convivir con su hija. Pero me dijo que no le interesaba en lo más mínimo. Me explico que una comisión de profesionales había visitada la escuela para promocionar sus marcas y que al día siguiente todos tenían que ir uniformados o de uno o del otro equipo, que si yo no tenia predisposición, que ella se consideraba “rayada” y que quería una camiseta para ponérsela en la escuela. Me indigno el que la escuela se prestara a tan descarada promoción comercial, pero entiendo que la afiliación forzada como parte de la identidad del regiomontano es aceptada por una mayoría tan contundente, que la excepción no es solo inconcebible, sino antisocial.

En el caso de los Tigres, debo confesar que si me deja un mal sabor de boca que la insignia universitaria sea apropiada por una empresa privada para fines meramente comerciales. En sus orígenes el Club Tigres era verdaderamente universitario, en el sentido de los jugadores era estudiantes de la UANL. Ya ni siquiera estamos en los tiempos en que los jugadores eran muchachos de la localidad. Ahora la mayoría son extranjeros, profesionales del espectáculo si ningún nexo real ni siquiera con México, ya no digamos la universidad. El uniforme actual, cuajado de referencias comerciales, nada tiene que ver con los valores de la universidad.



Mi postura ante la cultura popular no es tan nítida como la de Monsiváis, sino más bien ambigua. Yo si he estado en un estadio y si le he echado porras a la selección. Ahora me entretengo en otras cosas, pero la euforia de los éxitos asumidos por el vulgo no deja de tener su encanto. ¿Qué de veras no queda otra que aceptar todo empaquetado?, ¿hasta la pertenencia? Tal vez.

Otro baluarte de la cultura pseudoregia es la carne asada como símbolo de identidad . Es un tema relevante mundialmente, porque, mientras el consumo de carne de res es la opción menos eficiente de alimentación en términos de calidad alimenticia e impacto ambiental, al mismo tiempo este consumo se relaciona con estilo de vida y estatus social aspiracional.

En Nuevo León, los pueblos originarios fueron exterminados y substituidos por migrantes tlaxcaltecas y judíos conversos. Entonces, los origines culturales e históricos de la carne asada hay que buscarlos en esos grupos. Pero el concepto se ha desvirtuado y cambiado por otra cosa. Desde la segunda mitad del siglo veinte, la carne asada se ha promovido como marcador de identidad; el regio ranchero, ultra masculino, que se pasa el día bebiendo cerveza, comiendo carne asada, y viendo fútbol por televisión, preferentemente en el bar. Parte del éxito de este concepto es que la gran mayoría de la población actual es migrante, y toma los símbolos promovidos por los medios de comunicación como una manera fácil y practica de integrarse. En los sesentas, una carne asada era un evento especial y no se conseguían versiones callejeras de carne asada. La carne asada solo se podía consumir en las casas de los que la sabían preparar, gente con lazos familiares en la ganadería, o en restaurantes especializados donde la carne asada no era una comida rápida, más bien al contrario. La versión popular eran los tacos de bistec, cortes baratos fritos en aceite en estufas de gas. Pero debido a una fuerte y continua promoción de las cerveceras y los comercializadores de carne, la carne asada al carbón se ha vuelto un evento rutinario y extendido sobre manera.



Aunque es complicado hacer un análisis por taco consumido, el impacto agregado del consumo de carne y carbón es dramático y evidente. Es necesario identificar las dinámicas sociales y mercadológicas que fomentan este comportamiento y proponer contra medidas.


Paz, O. (2015). El laberinto de la soledad. México: Fondo de Cultura Económica.

Pérez-Martinez, H. (2014). Cuauhtémoc, vida y muerte de una cultura. México: CONACULTA.

La construcción

En una antigua e importante ciudad europea, cierto día en el medievo, paso un peregrino por una construcción. Se acercó el peregrino a un primer albañil y tras saludarle le preguntó con curiosidad sobre lo que estaba haciendo. Casi sin mirarlo, algo molesto ante quien pregunta lo obvio, el albañil le dijo que estaba poniendo ladrillos.

Se acercó el peregrino a un segundo hombre al que también le preguntó sobre lo que estaba haciendo. Este segundo hombre le dijo que estaba levantando una pared.

Aun tuvo curiosidad el peregrino para acercarse a un tercer hombre que estaba unos metros más allá y tras saludarle también le pregunto sobre qué era lo que estaba haciendo. Este tercer hombre, miró con entusiasmo al peregrino y le dijo: estoy construyendo una hermosa catedral.

Día a día se nos pasa la vida en labores cotidianas. La felicidad es un cualidad del presente infinito: aquí y ahora  son el único momento y lugar donde podemos estar. La decisión de que hacemos está más o menos limitada por nuestra circunstancia, pero la decisión de como lo hacemos, nuestra actitud, esta definida por nuestro nivel de conciencia, y esta decisión tiene un gran impacto en la calidad de nuestro trabajo y la satisfacción que sentimos al hacerlo.

Los expertos en felicidad, que hoy por hoy es toda una industria, recomiendan enfocar las tareas laborales en términos de vocación. ¿Cuál es la vocación que le da sentido a mi vida?

El centro de mi vida hasta ahora ha sido una curiosidad infinita que todo lo quiere entender. Necesito refinar mi sentido de percepción, viveka, y vivir con empatía y generosidad. Plasmar y compartir mi entendimiento del mundo y contribuir a que una estrella de mar viva un día mas. Hacerle honor a las coplas de Machado:

He andado muchos caminos,
he abierto muchas veredas;
he navegado en cien mares,
y atracado en cien riberas.
En todas partes he visto
caravanas de tristeza,
soberbios y melancólicos
borrachos de sombra negra,
y pedantones al paño
que miran, callan, y piensan
que saben, porque no beben
el vino de las tabernas.
Mala gente que camina
y va apestando la tierra…
Y en todas partes he visto
gentes que danzan o juegan,
cuando pueden, y laboran
sus cuatro palmos de tierra.
Nunca, si llegan a un sitio,
preguntan a dónde llegan.
Cuando caminan, cabalgan
a lomos de mula vieja,
y no conocen la prisa
ni aun en los días de fiesta.
Donde hay vino, beben vino;
donde no hay vino, agua fresca.
Son buenas gentes que viven,
laboran, pasan y sueñan,
y en un día como tantos,
descansan bajo la tierra.


En una antigua e importante ciudad europea, cierto día en el medievo, paso un peregrino por una construcción. Se acercó el peregrino a un primer albañil y tras saludarle le preguntó con curiosidad sobre lo que estaba haciendo. Casi sin mirarlo, algo molesto ante quien pregunta lo obvio, el albañil le dijo que estaba poniendo ladrillos.

Se acercó el peregrino a un segundo hombre al que también le preguntó sobre lo que estaba haciendo. Este segundo hombre le dijo que estaba levantando una pared.

Aun tuvo curiosidad el peregrino para acercarse a un tercer hombre que estaba unos metros más allá y tras saludarle también le pregunto sobre qué era lo que estaba haciendo. Este tercer hombre, miró con entusiasmo al peregrino y le dijo: estoy construyendo una hermosa catedral.

Día a día se nos pasa la vida en labores cotidianas. La felicidad es un cualidad del presente infinito: aquí y ahora  son el único momento y lugar donde podemos estar. La decisión de que hacemos está más o menos limitada por nuestra circunstancia, pero la decisión de como lo hacemos, nuestra actitud, esta definida por nuestro nivel de conciencia, y esta decisión tiene un gran impacto en la calidad de nuestro trabajo y la satisfacción que sentimos al hacerlo.

Los expertos en felicidad, que hoy por hoy es toda una industria, recomiendan enfocar las tareas laborales en términos de vocación. ¿Cuál es la vocación que le da sentido a mi vida?

El centro de mi vida hasta ahora ha sido una curiosidad infinita que todo lo quiere entender. Necesito refinar mi sentido de percepción, viveka, y vivir con empatía y generosidad. Plasmar y compartir mi entendimiento del mundo y contribuir a que una estrella de mar viva un día mas. Hacerle honor a las coplas de Machado:


He andado muchos caminos,
he abierto muchas veredas;
he navegado en cien mares,
y atracado en cien riberas.
En todas partes he visto
caravanas de tristeza,
soberbios y melancólicos
borrachos de sombra negra,
y pedantones al paño
que miran, callan, y piensan
que saben, porque no beben
el vino de las tabernas.
Mala gente que camina
y va apestando la tierra...
Y en todas partes he visto
gentes que danzan o juegan,
cuando pueden, y laboran
sus cuatro palmos de tierra.
Nunca, si llegan a un sitio,
preguntan a dónde llegan.
Cuando caminan, cabalgan
a lomos de mula vieja,
y no conocen la prisa
ni aun en los días de fiesta.
Donde hay vino, beben vino;
donde no hay vino, agua fresca.
Son buenas gentes que viven,
laboran, pasan y sueñan,
y en un día como tantos,
descansan bajo la tierra.





Lugares comunes

Hablando de los grupos del feis, salió la plática del pedigrí de las bolsas, que si las Louis Vuitton, que las espejo, que las clones, que la prole comerciante. Los corruptos exitosos le dan sentido a sus vidas con un despliegue de símbolos de poder y el valor aspiracional de estos símbolos es impregnando en una clase media que nominalmente es mocha y frugal. Las contradicciones esenciales de mí propia vida no me permite juzgar dichas actitudes sino solo reconocerlas y preguntarme si en verdad no hay salida. ¿Qué deberás solo queda esperar que las cosas no terminen tan mal como lo indica la evidencia? Una bolsa de marca según me dicen puede costar del orden de dos mil dólares. En un mundo donde dos mil millones viven con dos dólares diarios o menos, el que haya todo un grupo con el habito de comprar bolsas con pedigrí es señal clara de que el reino del ser humano está por llegar a su término. Aunque tenemos los medios y el conocimiento para vivir en justicia, equidad, y equilibrio con el mundo, no podemos substraernos de nuestros instintos básicos y la racionalidad humana se manifiesta como mitológica.

En el feis alguien puso con motivo de la muerte de Jacobo Zabludovsky, una entrevista que este le hizo a Salvador Domingo Felipe Jacinto Dalí, y había una polémica que si Zabulodovsky era un ignorante o si Dalí un fantoche. Zabludovsky lo que hace o pretende es trivializar y caricaturizar a Dalí. Pero si Dalí es trivial, entonces la humanidad misma es trivial y bien hacemos en irnos. La desaparición de las abejas es una catástrofe, pero la desaparición de los humanos más bien una bendición para el resto de la creación.



Hablando de los grupos del feis, salió la plática del pedigrí de las bolsas, que si las Louis Vuitton, que las espejo, que las clones, que la prole comerciante. Los corruptos exitosos le dan sentido a sus vidas con un despliegue de símbolos de poder y el valor aspiracional de estos símbolos es impregnando en una clase media que nominalmente es mocha y frugal. Las contradicciones esenciales de mí propia vida no me permite juzgar dichas actitudes sino solo reconocerlas y preguntarme si en verdad no hay salida. ¿Qué deberás solo queda esperar que las cosas no terminen tan mal como lo indica la evidencia? Una bolsa de marca según me dicen puede costar del orden de dos mil dólares. En un mundo donde dos mil millones viven con dos dólares diarios o menos, el que haya todo un grupo con el habito de comprar bolsas con pedigrí es señal clara de que el reino del ser humano está por llegar a su término. Aunque tenemos los medios y el conocimiento para vivir en justicia, equidad, y equilibrio con el mundo, no podemos substraernos de nuestros instintos básicos y la racionalidad humana se manifiesta como mitológica.

En el feis alguien puso con motivo de la muerte de Jacobo Zabludovsky, una entrevista que este le hizo a Salvador Domingo Felipe Jacinto Dalí, y había una polémica que si Zabulodovsky era un ignorante o si Dalí un fantoche. Zabludovsky lo que hace o pretende es trivializar y caricaturizar a Dalí. Pero si Dalí es trivial, entonces la humanidad misma es trivial y bien hacemos en irnos. La desaparición de las abejas es una catástrofe, pero la desaparición de los humanos más bien una bendición para el resto de la creación.

la cultura neolonesa

Nací y fui criado en Monterrey. Mis raíces familiares en Nuevo León, el Nuevo León histórico que comprende lo que hoy en día es Texas, Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas, se remontan por lo seguro a por lo menos cuatro generaciones. Por mis venas corre sangre americana, así que puedo afirmar con contundencia que soy un mexicano con raíces americanas milenarias. Por otro lado tengo ancestros sefarditas, portugueses, alemanes, e ingleses. Aunque mi conocimiento de las culturas y las lenguas maternas es nulo, culturalmente y étnicamente tengo muy poco que ver con la América precolombina. Sé algunos hechos aislados sobre los mexicas y la conquista, y prácticamente nada sobre las tribus americanas del norte que fueron exterminadas por mis abuelos. El carácter de la cultura neolonesa es más bien sefardita: palabras como huerco, comidas como el cabrito y las tortillas de harina, gusto por limones e higos, el acordeón, la circuncisión.

Los sefarditas llegaron a nuestras montañas y desiertos en busca de la libertad religiosa. Vinimos en busca de la tierra prometida. Nuestros orígenes judíos han sido olvidados en la conciencia popular: porque manifestar abiertamente el judaísmo significaba en los tiempos coloniales ser quemado vivo o ahorcado por la Inquisición, cuanto mayor el rango, mayor el riesgo. Con el tiempo, practicar el judaísmo implicaba ser excluido por parientes y vecinos, que se habían convertido en fervientes católicos.

Entiendo porque rusos y neoyorquinos claman con vehemencia que Palestina les pertenece. El pillaje, cuando la escala es lo suficientemente grande, se convierte en botín de guerra, y patrimonio legítimo de la Nación y el Pueblo.

Los hechos son los hechos e Israel existe. Pero Israel no tiene que ser un Estado genocida con un régimen jurídico racista e intolerante. De manera similar a como desapareció el apartheid en Sudáfrica, el régimen de Israel puede cambiar a algo más humano. Ha sucedido y podría suceder de nuevo. La alternativa es la auto-destrucción eventual del Estado judío.

Nací y fui criado en Monterrey. Mis raíces familiares en Nuevo León, el Nuevo León histórico que comprende lo que hoy en día es Texas, Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas, se remontan por lo seguro a por lo menos cuatro generaciones. Por mis venas corre sangre americana, así que puedo afirmar con contundencia que soy un mexicano con raíces americanas milenarias. Por otro lado tengo ancestros sefarditas, portugueses, alemanes, e ingleses. Aunque mi conocimiento de las culturas y las lenguas maternas es nulo, culturalmente y étnicamente tengo muy poco que ver con la América precolombina. Sé algunos hechos aislados sobre los mexicas y la conquista, y prácticamente nada sobre las tribus americanas del norte que fueron exterminadas por mis abuelos. El carácter de la cultura neolonesa es más bien sefardita: palabras como huerco, comidas como el cabrito y las tortillas de harina, gusto por limones e higos, el acordeón, la circuncisión.

Los sefarditas llegaron a nuestras montañas y desiertos en busca de la libertad religiosa. Vinimos en busca de la tierra prometida. Nuestros orígenes judíos han sido olvidados en la conciencia popular: porque manifestar abiertamente el judaísmo significaba en los tiempos coloniales ser quemado vivo o ahorcado por la Inquisición, cuanto mayor el rango, mayor el riesgo. Con el tiempo, practicar el judaísmo implicaba ser excluido por parientes y vecinos, que se habían convertido en fervientes católicos.

Entiendo porque rusos y neoyorquinos claman con vehemencia que Palestina les pertenece. El pillaje, cuando la escala es lo suficientemente grande, se convierte en botín de guerra, y patrimonio legítimo de la Nación y el Pueblo.

Los hechos son los hechos e Israel existe. Pero Israel no tiene que ser un Estado genocida con un régimen jurídico racista e intolerante. De manera similar a como desapareció el apartheid en Sudáfrica, el régimen de Israel puede cambiar a algo más humano. Ha sucedido y podría suceder de nuevo. La alternativa es la auto-destrucción eventual del Estado judío.

El lobo

En el árbol evolutivo el lobo y el hombre están muy lejos, pero no hay animal con el que sintamos más afinidad.


PERROS QUE SE DESPLAZAN SOLOS EN METRO PARA “CAZAR” INCAUTOS

Científicos rusos han estudiado a los perros callejeros de Moscú y su evolución desde la caída del comunismo. Estos animales han demostrado una capacidad de adaptación al medio y a las nuevas circunstancias que supera en muchos casos con creces a la de los humanos.

Una de las habilidades desarrollada por estos canes es su costumbre de coger el metro por las mañanas para llegar al centro de Moscú y volver a cogerlo por la noche para volver a sus hogares. En el centro de la ciudad se pueden obtener fácilmente alimentos, pero no dormir con comodidad.

Saben exactamente dónde y cuándo subir, observándose, incluso, que suelen escoger los vagones con menos gente (el primero y el último generalmente), algo que, según Eugene Linden, exige razonamiento y pensamiento consciente. Son, además, capaces de no perder su parada, gracias a su excelente sentido del tiempo que les permite calcular su recorrido, al reconocimiento del nombre de la estación o su olor o a una combinación de todos estos factores. De hecho, si tienen varias paradas por delante, suben a un asiento que haya libre y se echan tranquilamente una cabezadita…

Una vez en el centro, otra adaptación señalable es su capacidad para cruzar las calles con los semáforos en verde. Aunque los perros no ven en color son capaces de diferenciar las imágenes del semáforo.

Respecto a la obtención de alimento, objetivo principal de su viaje en metro, destacan entre sus conductas adquiridas lo que en Rusia han llamado la “cacería del shawarma”. Dicha cacería consta de una sofisticada emboscada en la que un perro espera tranquilo y tumbado junto a los kioscos de comidas levantándose de un salto y ladrando a los turistas en el momento en el que estos han comprado y pagado ya uno de los populares shawarmas calientitos. Los turistas, ante el ladrido intempestivo, tiran por el susto (con un porcentaje altísimo de éxito para el perro) su preciada comida.

Según A. Poiarkov, del Instituto de Ecología y Evolución de Moscú, lo destacable de esta habilidad es que los animales parecen saber quién se va a asustar y a tirar su comida y quién no, dejando pasar de largo a estos últimos a los que se acercarán con otro tipo de tretas diferentes.

En este sentido, la más utilizada de las tretas “positivas”, es su capacidad de seducción, sobre todo a mujeres y niños que se sientan en bancos de los parques a comerse un sándwich o aperitivo, colocándose junto a ellos con ojitos tiernos y quejidos suaves propiciando, en la mayoría de las ocasiones, que sea el perro el que acabe con parte del festín.

Han desarrollado, por tanto, además de sus nuevas habilidades de orientación y control del tiempo y del espacio, un sexto sentido, o una serie de habilidades psicológicas que les permiten minimizar los fracasos percibiendo la intencionalidad y la sensibilidad de las personas, utilizando una treta u otra con ellas dependiendo de la situación y de la persona de la que esperan conseguir algo.
Según se desprende del mismo estudio, este tipo de adaptación y las nuevas habilidades de los perros callejeros moscovitas puede considerarse un síntoma de evolución epigenética (Cambios reversibles de ADN que hacen que unos genes se expresen o no dependiendo de condiciones exteriores), naciendo los nuevos canes con estas nuevas pautas de comportamiento “heredadas” de sus progenitores y que se mantendrán, previsiblemente en el tiempo mientras se mantengan las condiciones que las originaron. En este caso, la transformación social de Rusia a partir de la caída del comunismo, cuando los nuevos capitalistas entendieron el valor turístico y comercial del centro de la ciudad y se llevaron los complejos industriales a las afueras, convirtiéndolos en un perfecto alojamiento para los perros callejeros, que debieron idear nuevas formas de “ganarse” la vida en este nuevo contexto social.

Y todo ello, sin perder ni un ápice de su capacidad de divertirse. Como curiosidad los etólogos mencionan que incluso durante “su trabajo”, no dejan de jugar. En muchos casos se puede ver cómo les gusta saltar del tren en el instante mismo en el que se cierran las puertas, comportamiento que únicamente se observa cuando han comido y por pura diversión, normalmente a la vuelta, agrupándose más de un can para “disfrutar del espectáculo”.

También juegan con los niños y adultos de los vagones y no se ha observado un comportamiento peligroso con personas en estos animales.

Un estudio, realmente curioso y muy interesante.

Fuente texto: @MisAnimales https://www.facebook.com/Mis.Animales.Todoparatumascota

www.AnimaNaturalis.org


LOS MOTIVOS DEL LOBO

El varón que tiene corazón de lis,
alma de querube, lengua celestial,
el mínimo y dulce Francisco de Asís,
está con un rudo y torvo animal,
bestia temerosa, de sangre y de robo,
las fauces de furia, los ojos de mal:
el lobo de Gubbia, el terrible lobo,
rabioso, ha asolado los alrededores;
cruel ha deshecho todos los rebaños;
devoró corderos, devoró pastores,
y son incontables sus muertes y daños.

Fuertes cazadores armados de hierros
fueron destrozados. Los duros colmillos
dieron cuenta de los más bravos perros,
como de cabritos y de corderillos.

Francisco salió:
al lobo buscó
en su madriguera.
Cerca de la cueva encontró a la fiera
enorme, que al verle se lanzó feroz
contra él. Francisco, con su dulce voz,
alzando la mano,
al lobo furioso dijo: —¡Paz, hermano
lobo! El animal
contempló al varón de tosco sayal;
dejó su aire arisco,
cerró las abiertas fauces agresivas,
y dijo: —¡Está bien, hermano Francisco!
¡Cómo! —exclamó el santo—. ¿Es ley que tú vivas
de horror y de muerte?
¿La sangre que vierte
tu hocico diabólico, el duelo y espanto
que esparces, el llanto
de los campesinos, el grito, el dolor
de tanta criatura de Nuestro Señor,
no han de contener tu encono infernal?
¿Vienes del infierno?
¿Te ha infundido acaso su rencor eterno
Luzbel o Belial?
Y el gran lobo, humilde: —¡Es duro el invierno,
y es horrible el hambre! En el bosque helado
no hallé qué comer; y busqué el ganado,
y en veces comí ganado y pastor.
¿La sangre? Yo vi más de un cazador
sobre su caballo, llevando el azor
al puño; o correr tras el jabalí,
el oso o el ciervo; y a más de uno vi
mancharse de sangre, herir, torturar,
de las roncas trompas al sordo clamor,
a los animales de Nuestro Señor.
Y no era por hambre, que iban a cazar.
Francisco responde: —En el hombre existe
mala levadura.
Cuando nace viene con pecado. Es triste.
Mas el alma simple de la bestia es pura.
Tú vas a tener
desde hoy qué comer.
Dejarás en paz
rebaños y gente en este país.
¡Que Dios melifique tu ser montaraz!
—Está bien, hermano Francisco de Asís.
—Ante el Señor, que todo ata y desata,
en fe de promesa tiéndeme la pata.
El lobo tendió la pata al hermano
de Asís, que a su vez le alargó la mano.
Fueron a la aldea. La gente veía
y lo que miraba casi no creía.
Tras el religioso iba el lobo fiero,
y, baja la testa, quieto le seguía
como un can de casa, o como un cordero.

Francisco llamó la gente a la plaza
y allí predicó.
Y dijo: —He aquí una amable caza.
El hermano lobo se viene conmigo;
me juró no ser ya vuestro enemigo,
y no repetir su ataque sangriento.
Vosotros, en cambio, daréis su alimento
a la pobre bestia de Dios. —¡Así sea!,
contestó la gente toda de la aldea.
Y luego, en señal
de contentamiento,
movió testa y cola el buen animal,
y entró con Francisco de Asís al convento.

*

Algún tiempo estuvo el lobo tranquilo
en el santo asilo.
Sus bastas orejas los salmos oían
y los claros ojos se le humedecían.
Aprendió mil gracias y hacía mil juegos
cuando a la cocina iba con los legos.
Y cuando Francisco su oración hacía,
el lobo las pobres sandalias lamía.
Salía a la calle,
iba por el monte, descendía al valle,
entraba en las casas y le daban algo
de comer. Mirábanle como a un manso galgo.
Un día, Francisco se ausentó. Y el lobo
dulce, el lobo manso y bueno, el lobo probo,
desapareció, tornó a la montaña,
y recomenzaron su aullido y su saña.
Otra vez sintióse el temor, la alarma,
entre los vecinos y entre los pastores;
colmaba el espanto los alrededores,
de nada servían el valor y el arma,
pues la bestia fiera
no dio treguas a su furor jamás,
como si tuviera
fuegos de Moloch y de Satanás.

Cuando volvió al pueblo el divino santo,
todos lo buscaron con quejas y llanto,
y con mil querellas dieron testimonio
de lo que sufrían y perdían tanto
por aquel infame lobo del demonio.

Francisco de Asís se puso severo.
Se fue a la montaña
a buscar al falso lobo carnicero.
Y junto a su cueva halló a la alimaña.
—En nombre del Padre del sacro universo,
conjúrote —dijo—, ¡oh lobo perverso!,
a que me respondas: ¿Por qué has vuelto al mal?
Contesta. Te escucho.
Como en sorda lucha, habló el animal,
la boca espumosa y el ojo fatal:
—Hermano Francisco, no te acerques mucho…
Yo estaba tranquilo allá en el convento;
al pueblo salía,
y si algo me daban estaba contento
y manso comía.
Mas empecé a ver que en todas las casas
estaban la Envidia, la Saña, la Ira,
y en todos los rostros ardían las brasas
de odio, de lujuria, de infamia y mentira.
Hermanos a hermanos hacían la guerra,
perdían los débiles, ganaban los malos,
hembra y macho eran como perro y perra,
y un buen día todos me dieron de palos.
Me vieron humilde, lamía las manos
y los pies. Seguía tus sagradas leyes,
todas las criaturas eran mis hermanos:
los hermanos hombres, los hermanos bueyes,
hermanas estrellas y hermanos gusanos.
Y así, me apalearon y me echaron fuera.
Y su risa fue como un agua hirviente,
y entre mis entrañas revivió la fiera,
y me sentí lobo malo de repente;
mas siempre mejor que esa mala gente.
y recomencé a luchar aquí,
a me defender y a me alimentar.
Como el oso hace, como el jabalí,
que para vivir tienen que matar.
Déjame en el monte, déjame en el risco,
déjame existir en mi libertad,
vete a tu convento, hermano Francisco,
sigue tu camino y tu santidad.

El santo de Asís no le dijo nada.
Le miró con una profunda mirada,
y partió con lágrimas y con desconsuelos,
y habló al Dios eterno con su corazón.
El viento del bosque llevó su oración,
que era: Padre nuestro, que estás en los cielos…

Rubén Darío, 1913


En el árbol evolutivo el lobo y el hombre están muy lejos, pero no hay animal con el que sintamos más afinidad.




PERROS QUE SE DESPLAZAN SOLOS EN METRO PARA “CAZAR” INCAUTOS


Científicos rusos han estudiado a los perros callejeros de Moscú y su evolución desde la caída del comunismo. Estos animales han demostrado una capacidad de adaptación al medio y a las nuevas circunstancias que supera en muchos casos con creces a la de los humanos.

Una de las habilidades desarrollada por estos canes es su costumbre de coger el metro por las mañanas para llegar al centro de Moscú y volver a cogerlo por la noche para volver a sus hogares. En el centro de la ciudad se pueden obtener fácilmente alimentos, pero no dormir con comodidad.

Saben exactamente dónde y cuándo subir, observándose, incluso, que suelen escoger los vagones con menos gente (el primero y el último generalmente), algo que, según Eugene Linden, exige razonamiento y pensamiento consciente. Son, además, capaces de no perder su parada, gracias a su excelente sentido del tiempo que les permite calcular su recorrido, al reconocimiento del nombre de la estación o su olor o a una combinación de todos estos factores. De hecho, si tienen varias paradas por delante, suben a un asiento que haya libre y se echan tranquilamente una cabezadita…

Una vez en el centro, otra adaptación señalable es su capacidad para cruzar las calles con los semáforos en verde. Aunque los perros no ven en color son capaces de diferenciar las imágenes del semáforo.

Respecto a la obtención de alimento, objetivo principal de su viaje en metro, destacan entre sus conductas adquiridas lo que en Rusia han llamado la “cacería del shawarma”. Dicha cacería consta de una sofisticada emboscada en la que un perro espera tranquilo y tumbado junto a los kioscos de comidas levantándose de un salto y ladrando a los turistas en el momento en el que estos han comprado y pagado ya uno de los populares shawarmas calientitos. Los turistas, ante el ladrido intempestivo, tiran por el susto (con un porcentaje altísimo de éxito para el perro) su preciada comida.

Según A. Poiarkov, del Instituto de Ecología y Evolución de Moscú, lo destacable de esta habilidad es que los animales parecen saber quién se va a asustar y a tirar su comida y quién no, dejando pasar de largo a estos últimos a los que se acercarán con otro tipo de tretas diferentes.

En este sentido, la más utilizada de las tretas “positivas”, es su capacidad de seducción, sobre todo a mujeres y niños que se sientan en bancos de los parques a comerse un sándwich o aperitivo, colocándose junto a ellos con ojitos tiernos y quejidos suaves propiciando, en la mayoría de las ocasiones, que sea el perro el que acabe con parte del festín.

Han desarrollado, por tanto, además de sus nuevas habilidades de orientación y control del tiempo y del espacio, un sexto sentido, o una serie de habilidades psicológicas que les permiten minimizar los fracasos percibiendo la intencionalidad y la sensibilidad de las personas, utilizando una treta u otra con ellas dependiendo de la situación y de la persona de la que esperan conseguir algo.
Según se desprende del mismo estudio, este tipo de adaptación y las nuevas habilidades de los perros callejeros moscovitas puede considerarse un síntoma de evolución epigenética (Cambios reversibles de ADN que hacen que unos genes se expresen o no dependiendo de condiciones exteriores), naciendo los nuevos canes con estas nuevas pautas de comportamiento “heredadas” de sus progenitores y que se mantendrán, previsiblemente en el tiempo mientras se mantengan las condiciones que las originaron. En este caso, la transformación social de Rusia a partir de la caída del comunismo, cuando los nuevos capitalistas entendieron el valor turístico y comercial del centro de la ciudad y se llevaron los complejos industriales a las afueras, convirtiéndolos en un perfecto alojamiento para los perros callejeros, que debieron idear nuevas formas de “ganarse” la vida en este nuevo contexto social.

Y todo ello, sin perder ni un ápice de su capacidad de divertirse. Como curiosidad los etólogos mencionan que incluso durante “su trabajo”, no dejan de jugar. En muchos casos se puede ver cómo les gusta saltar del tren en el instante mismo en el que se cierran las puertas, comportamiento que únicamente se observa cuando han comido y por pura diversión, normalmente a la vuelta, agrupándose más de un can para “disfrutar del espectáculo”.

También juegan con los niños y adultos de los vagones y no se ha observado un comportamiento peligroso con personas en estos animales.

Un estudio, realmente curioso y muy interesante.

Fuente texto: @MisAnimales https://www.facebook.com/Mis.Animales.Todoparatumascota

www.AnimaNaturalis.org


LOS MOTIVOS DEL LOBO

El varón que tiene corazón de lis,
alma de querube, lengua celestial,
el mínimo y dulce Francisco de Asís,
está con un rudo y torvo animal,
bestia temerosa, de sangre y de robo,
las fauces de furia, los ojos de mal:
el lobo de Gubbia, el terrible lobo,
rabioso, ha asolado los alrededores;
cruel ha deshecho todos los rebaños;
devoró corderos, devoró pastores,
y son incontables sus muertes y daños.

Fuertes cazadores armados de hierros
fueron destrozados. Los duros colmillos
dieron cuenta de los más bravos perros,
como de cabritos y de corderillos.

Francisco salió:
al lobo buscó
en su madriguera.
Cerca de la cueva encontró a la fiera
enorme, que al verle se lanzó feroz
contra él. Francisco, con su dulce voz,
alzando la mano,
al lobo furioso dijo: —¡Paz, hermano
lobo! El animal
contempló al varón de tosco sayal;
dejó su aire arisco,
cerró las abiertas fauces agresivas,
y dijo: —¡Está bien, hermano Francisco!
¡Cómo! —exclamó el santo—. ¿Es ley que tú vivas
de horror y de muerte?
¿La sangre que vierte
tu hocico diabólico, el duelo y espanto
que esparces, el llanto
de los campesinos, el grito, el dolor
de tanta criatura de Nuestro Señor,
no han de contener tu encono infernal?
¿Vienes del infierno?
¿Te ha infundido acaso su rencor eterno
Luzbel o Belial?
Y el gran lobo, humilde: —¡Es duro el invierno,
y es horrible el hambre! En el bosque helado
no hallé qué comer; y busqué el ganado,
y en veces comí ganado y pastor.
¿La sangre? Yo vi más de un cazador
sobre su caballo, llevando el azor
al puño; o correr tras el jabalí,
el oso o el ciervo; y a más de uno vi
mancharse de sangre, herir, torturar,
de las roncas trompas al sordo clamor,
a los animales de Nuestro Señor.
Y no era por hambre, que iban a cazar.
Francisco responde: —En el hombre existe
mala levadura.
Cuando nace viene con pecado. Es triste.
Mas el alma simple de la bestia es pura.
Tú vas a tener
desde hoy qué comer.
Dejarás en paz
rebaños y gente en este país.
¡Que Dios melifique tu ser montaraz!
—Está bien, hermano Francisco de Asís.
—Ante el Señor, que todo ata y desata,
en fe de promesa tiéndeme la pata.
El lobo tendió la pata al hermano
de Asís, que a su vez le alargó la mano.
Fueron a la aldea. La gente veía
y lo que miraba casi no creía.
Tras el religioso iba el lobo fiero,
y, baja la testa, quieto le seguía
como un can de casa, o como un cordero.

Francisco llamó la gente a la plaza
y allí predicó.
Y dijo: —He aquí una amable caza.
El hermano lobo se viene conmigo;
me juró no ser ya vuestro enemigo,
y no repetir su ataque sangriento.
Vosotros, en cambio, daréis su alimento
a la pobre bestia de Dios. —¡Así sea!,
contestó la gente toda de la aldea.
Y luego, en señal
de contentamiento,
movió testa y cola el buen animal,
y entró con Francisco de Asís al convento.

*

Algún tiempo estuvo el lobo tranquilo
en el santo asilo.
Sus bastas orejas los salmos oían
y los claros ojos se le humedecían.
Aprendió mil gracias y hacía mil juegos
cuando a la cocina iba con los legos.
Y cuando Francisco su oración hacía,
el lobo las pobres sandalias lamía.
Salía a la calle,
iba por el monte, descendía al valle,
entraba en las casas y le daban algo
de comer. Mirábanle como a un manso galgo.
Un día, Francisco se ausentó. Y el lobo
dulce, el lobo manso y bueno, el lobo probo,
desapareció, tornó a la montaña,
y recomenzaron su aullido y su saña.
Otra vez sintióse el temor, la alarma,
entre los vecinos y entre los pastores;
colmaba el espanto los alrededores,
de nada servían el valor y el arma,
pues la bestia fiera
no dio treguas a su furor jamás,
como si tuviera
fuegos de Moloch y de Satanás.

Cuando volvió al pueblo el divino santo,
todos lo buscaron con quejas y llanto,
y con mil querellas dieron testimonio
de lo que sufrían y perdían tanto
por aquel infame lobo del demonio.

Francisco de Asís se puso severo.
Se fue a la montaña
a buscar al falso lobo carnicero.
Y junto a su cueva halló a la alimaña.
—En nombre del Padre del sacro universo,
conjúrote —dijo—, ¡oh lobo perverso!,
a que me respondas: ¿Por qué has vuelto al mal?
Contesta. Te escucho.
Como en sorda lucha, habló el animal,
la boca espumosa y el ojo fatal:
—Hermano Francisco, no te acerques mucho...
Yo estaba tranquilo allá en el convento;
al pueblo salía,
y si algo me daban estaba contento
y manso comía.
Mas empecé a ver que en todas las casas
estaban la Envidia, la Saña, la Ira,
y en todos los rostros ardían las brasas
de odio, de lujuria, de infamia y mentira.
Hermanos a hermanos hacían la guerra,
perdían los débiles, ganaban los malos,
hembra y macho eran como perro y perra,
y un buen día todos me dieron de palos.
Me vieron humilde, lamía las manos
y los pies. Seguía tus sagradas leyes,
todas las criaturas eran mis hermanos:
los hermanos hombres, los hermanos bueyes,
hermanas estrellas y hermanos gusanos.
Y así, me apalearon y me echaron fuera.
Y su risa fue como un agua hirviente,
y entre mis entrañas revivió la fiera,
y me sentí lobo malo de repente;
mas siempre mejor que esa mala gente.
y recomencé a luchar aquí,
a me defender y a me alimentar.
Como el oso hace, como el jabalí,
que para vivir tienen que matar.
Déjame en el monte, déjame en el risco,
déjame existir en mi libertad,
vete a tu convento, hermano Francisco,
sigue tu camino y tu santidad.

El santo de Asís no le dijo nada.
Le miró con una profunda mirada,
y partió con lágrimas y con desconsuelos,
y habló al Dios eterno con su corazón.
El viento del bosque llevó su oración,
que era: Padre nuestro, que estás en los cielos...


Rubén Darío, 1913

lobos

En el árbol evolutivo el lobo y el hombre están muy lejos, pero no hay animal con el que sintamos más afinidad. PERROS QUE SE DESPLAZAN SOLOS EN METRO PARA “CAZAR” INCAUTOS Científicos rusos han estudiado a los perros callejeros de Moscú y su evolución desde la caída del comunismo. Estos animales han demostrado una capacidad de adaptación al […]

En el árbol evolutivo el lobo y el hombre están muy lejos, pero no hay animal con el que sintamos más afinidad.


PERROS QUE SE DESPLAZAN SOLOS EN METRO PARA “CAZAR” INCAUTOS

Científicos rusos han estudiado a los perros callejeros de Moscú y su evolución desde la caída del comunismo. Estos animales han demostrado una capacidad de adaptación al medio y a las nuevas circunstancias que supera en muchos casos con creces a la de los humanos.

Una de las habilidades desarrollada por estos canes es su costumbre de coger el metro por las mañanas para llegar al centro de Moscú y volver a cogerlo por la noche para volver a sus hogares. En el centro de la ciudad se pueden obtener fácilmente alimentos, pero no dormir con comodidad.

Saben exactamente dónde y cuándo subir, observándose, incluso, que suelen escoger los vagones con menos gente (el primero y el último generalmente), algo que, según Eugene Linden, exige razonamiento y pensamiento consciente. Son, además, capaces de no perder su parada, gracias a su excelente sentido del tiempo que les permite calcular su recorrido, al reconocimiento del nombre de la estación o su olor o a una combinación de todos estos factores. De hecho, si tienen varias paradas por delante, suben a un asiento que haya libre y se echan tranquilamente una cabezadita…

Una vez en el centro, otra adaptación señalable es su capacidad para cruzar las calles con los semáforos en verde. Aunque los perros no ven en color son capaces de diferenciar las imágenes del semáforo.

Respecto a la obtención de alimento, objetivo principal de su viaje en metro, destacan entre sus conductas adquiridas lo que en Rusia han llamado la “cacería del shawarma”. Dicha cacería consta de una sofisticada emboscada en la que un perro espera tranquilo y tumbado junto a los kioscos de comidas levantándose de un salto y ladrando a los turistas en el momento en el que estos han comprado y pagado ya uno de los populares shawarmas calientitos. Los turistas, ante el ladrido intempestivo, tiran por el susto (con un porcentaje altísimo de éxito para el perro) su preciada comida.

Según A. Poiarkov, del Instituto de Ecología y Evolución de Moscú, lo destacable de esta habilidad es que los animales parecen saber quién se va a asustar y a tirar su comida y quién no, dejando pasar de largo a estos últimos a los que se acercarán con otro tipo de tretas diferentes.

En este sentido, la más utilizada de las tretas “positivas”, es su capacidad de seducción, sobre todo a mujeres y niños que se sientan en bancos de los parques a comerse un sándwich o aperitivo, colocándose junto a ellos con ojitos tiernos y quejidos suaves propiciando, en la mayoría de las ocasiones, que sea el perro el que acabe con parte del festín.

Han desarrollado, por tanto, además de sus nuevas habilidades de orientación y control del tiempo y del espacio, un sexto sentido, o una serie de habilidades psicológicas que les permiten minimizar los fracasos percibiendo la intencionalidad y la sensibilidad de las personas, utilizando una treta u otra con ellas dependiendo de la situación y de la persona de la que esperan conseguir algo.
Según se desprende del mismo estudio, este tipo de adaptación y las nuevas habilidades de los perros callejeros moscovitas puede considerarse un síntoma de evolución epigenética (Cambios reversibles de ADN que hacen que unos genes se expresen o no dependiendo de condiciones exteriores), naciendo los nuevos canes con estas nuevas pautas de comportamiento “heredadas” de sus progenitores y que se mantendrán, previsiblemente en el tiempo mientras se mantengan las condiciones que las originaron. En este caso, la transformación social de Rusia a partir de la caída del comunismo, cuando los nuevos capitalistas entendieron el valor turístico y comercial del centro de la ciudad y se llevaron los complejos industriales a las afueras, convirtiéndolos en un perfecto alojamiento para los perros callejeros, que debieron idear nuevas formas de “ganarse” la vida en este nuevo contexto social.

Y todo ello, sin perder ni un ápice de su capacidad de divertirse. Como curiosidad los etólogos mencionan que incluso durante “su trabajo”, no dejan de jugar. En muchos casos se puede ver cómo les gusta saltar del tren en el instante mismo en el que se cierran las puertas, comportamiento que únicamente se observa cuando han comido y por pura diversión, normalmente a la vuelta, agrupándose más de un can para “disfrutar del espectáculo”.

También juegan con los niños y adultos de los vagones y no se ha observado un comportamiento peligroso con personas en estos animales.

Un estudio, realmente curioso y muy interesante.

Fuente texto: @MisAnimales https://www.facebook.com/Mis.Animales.Todoparatumascota

www.AnimaNaturalis.org


LOS MOTIVOS DEL LOBO

El varón que tiene corazón de lis,
alma de querube, lengua celestial,
el mínimo y dulce Francisco de Asís,
está con un rudo y torvo animal,
bestia temerosa, de sangre y de robo,
las fauces de furia, los ojos de mal:
el lobo de Gubbia, el terrible lobo,
rabioso, ha asolado los alrededores;
cruel ha deshecho todos los rebaños;
devoró corderos, devoró pastores,
y son incontables sus muertes y daños.

Fuertes cazadores armados de hierros
fueron destrozados. Los duros colmillos
dieron cuenta de los más bravos perros,
como de cabritos y de corderillos.

Francisco salió:
al lobo buscó
en su madriguera.
Cerca de la cueva encontró a la fiera
enorme, que al verle se lanzó feroz
contra él. Francisco, con su dulce voz,
alzando la mano,
al lobo furioso dijo: —¡Paz, hermano
lobo! El animal
contempló al varón de tosco sayal;
dejó su aire arisco,
cerró las abiertas fauces agresivas,
y dijo: —¡Está bien, hermano Francisco!
¡Cómo! —exclamó el santo—. ¿Es ley que tú vivas
de horror y de muerte?
¿La sangre que vierte
tu hocico diabólico, el duelo y espanto
que esparces, el llanto
de los campesinos, el grito, el dolor
de tanta criatura de Nuestro Señor,
no han de contener tu encono infernal?
¿Vienes del infierno?
¿Te ha infundido acaso su rencor eterno
Luzbel o Belial?
Y el gran lobo, humilde: —¡Es duro el invierno,
y es horrible el hambre! En el bosque helado
no hallé qué comer; y busqué el ganado,
y en veces comí ganado y pastor.
¿La sangre? Yo vi más de un cazador
sobre su caballo, llevando el azor
al puño; o correr tras el jabalí,
el oso o el ciervo; y a más de uno vi
mancharse de sangre, herir, torturar,
de las roncas trompas al sordo clamor,
a los animales de Nuestro Señor.
Y no era por hambre, que iban a cazar.
Francisco responde: —En el hombre existe
mala levadura.
Cuando nace viene con pecado. Es triste.
Mas el alma simple de la bestia es pura.
Tú vas a tener
desde hoy qué comer.
Dejarás en paz
rebaños y gente en este país.
¡Que Dios melifique tu ser montaraz!
—Está bien, hermano Francisco de Asís.
—Ante el Señor, que todo ata y desata,
en fe de promesa tiéndeme la pata.
El lobo tendió la pata al hermano
de Asís, que a su vez le alargó la mano.
Fueron a la aldea. La gente veía
y lo que miraba casi no creía.
Tras el religioso iba el lobo fiero,
y, baja la testa, quieto le seguía
como un can de casa, o como un cordero.

Francisco llamó la gente a la plaza
y allí predicó.
Y dijo: —He aquí una amable caza.
El hermano lobo se viene conmigo;
me juró no ser ya vuestro enemigo,
y no repetir su ataque sangriento.
Vosotros, en cambio, daréis su alimento
a la pobre bestia de Dios. —¡Así sea!,
contestó la gente toda de la aldea.
Y luego, en señal
de contentamiento,
movió testa y cola el buen animal,
y entró con Francisco de Asís al convento.

*

Algún tiempo estuvo el lobo tranquilo
en el santo asilo.
Sus bastas orejas los salmos oían
y los claros ojos se le humedecían.
Aprendió mil gracias y hacía mil juegos
cuando a la cocina iba con los legos.
Y cuando Francisco su oración hacía,
el lobo las pobres sandalias lamía.
Salía a la calle,
iba por el monte, descendía al valle,
entraba en las casas y le daban algo
de comer. Mirábanle como a un manso galgo.
Un día, Francisco se ausentó. Y el lobo
dulce, el lobo manso y bueno, el lobo probo,
desapareció, tornó a la montaña,
y recomenzaron su aullido y su saña.
Otra vez sintióse el temor, la alarma,
entre los vecinos y entre los pastores;
colmaba el espanto los alrededores,
de nada servían el valor y el arma,
pues la bestia fiera
no dio treguas a su furor jamás,
como si tuviera
fuegos de Moloch y de Satanás.

Cuando volvió al pueblo el divino santo,
todos lo buscaron con quejas y llanto,
y con mil querellas dieron testimonio
de lo que sufrían y perdían tanto
por aquel infame lobo del demonio.

Francisco de Asís se puso severo.
Se fue a la montaña
a buscar al falso lobo carnicero.
Y junto a su cueva halló a la alimaña.
—En nombre del Padre del sacro universo,
conjúrote —dijo—, ¡oh lobo perverso!,
a que me respondas: ¿Por qué has vuelto al mal?
Contesta. Te escucho.
Como en sorda lucha, habló el animal,
la boca espumosa y el ojo fatal:
—Hermano Francisco, no te acerques mucho…
Yo estaba tranquilo allá en el convento;
al pueblo salía,
y si algo me daban estaba contento
y manso comía.
Mas empecé a ver que en todas las casas
estaban la Envidia, la Saña, la Ira,
y en todos los rostros ardían las brasas
de odio, de lujuria, de infamia y mentira.
Hermanos a hermanos hacían la guerra,
perdían los débiles, ganaban los malos,
hembra y macho eran como perro y perra,
y un buen día todos me dieron de palos.
Me vieron humilde, lamía las manos
y los pies. Seguía tus sagradas leyes,
todas las criaturas eran mis hermanos:
los hermanos hombres, los hermanos bueyes,
hermanas estrellas y hermanos gusanos.
Y así, me apalearon y me echaron fuera.
Y su risa fue como un agua hirviente,
y entre mis entrañas revivió la fiera,
y me sentí lobo malo de repente;
mas siempre mejor que esa mala gente.
y recomencé a luchar aquí,
a me defender y a me alimentar.
Como el oso hace, como el jabalí,
que para vivir tienen que matar.
Déjame en el monte, déjame en el risco,
déjame existir en mi libertad,
vete a tu convento, hermano Francisco,
sigue tu camino y tu santidad.

El santo de Asís no le dijo nada.
Le miró con una profunda mirada,
y partió con lágrimas y con desconsuelos,
y habló al Dios eterno con su corazón.
El viento del bosque llevó su oración,
que era: Padre nuestro, que estás en los cielos…

Rubén Darío, 1913

Imágenes y tropos

«…contra la desafortunada confusión entre símbolo y alegoría. La alegoría es una representación más o menos artificial de generalidades y abstracciones perfectamente cognoscibles y expresables por otras vías. El símbolo es la única expresión posible de lo simbolizado, es decir, del significado con aquello que simboliza. Nunca se descifra por completo. La percepción simbólica opera una transmutación de los datos inmediatos (sensible,literales), los vuelve transparentes. Sin esta transparencia resulta imposible pasar de un plano al otro. Recíprocamente sin una pluralidad de sentidos escalonados en perspectiva ascendente, la exégesis simbólica desparece, carente de función y de sentido».
Henri Corbin.

Imágenes literarias son los procedimientos que sirven para que el autor destaque el aspecto de la realidad que le impresiona. Estos procedimientos suelen ser:

  • La adjetivación. Los adjetivos y la naturaleza de los mismos cambian los efectos expresivos de una frase.
  • La comparación o símil. Son figuras lógicas.
  • Los tropos. Consisten en designar a las cosas, no por su nombre habitual, sino por otro en el que se refleje la visión personal del autor. Los Tropos más frecuentes son: la Metáfora, la Alegoría y el Símbolo. Pero existen además la Sinécdoque y la Metonimia. La sinécdoque es un tropo en el que se intercambian dos palabras, cuando la significación de una está comprendida en la de la otra. la metonimia está basada en una relación de causalidad o de sucesión, entre las dos palabras que se intercambian; es decir, que la una significa el origen o la causa de la otra.

La metáfora. es el tropo más común e importante. Consiste en substituir el nombre de una cosa por el de otra semejante en algún aspecto. La metáfora no es un simple ornamento estilístico, -sino una forma de expresión válida por sí misma. La metáfora difiere de la comparación en que ésta ofrece juntos el plano real y el evocado (sus dientes eran como perla); en cambio, la metáfora calla el tiempo real nombrando sólo el evocado (sus perlas).
Hay metáforas basadas en una semejanza del carácter sensorial; metáforas basadas en la semejanza de una realidad psicológica con algo material; metáforas basadas en la impresión que las cosas nos producen
La alegoría (del griego: αλλος, allos, «otro», and αγορευειν, agoreuein, «hablar en público») es una metáfora compleja, en la que cada elemento del plano real se corresponde con otro del plano evocado. Por lo general, el plano real es aquí una idea abstracta; en cambio, el plano evocado, es decir, el que nombramos en la alegoría, es siempre de carácter sensible, concreto, material.
La alegoría se considera una figura retorica, pero existen alegorías no verbales que se pueden encontrar en pinturas, esculturas, y otras formas de arte mimético o representativo. La alegoría como procedimiento retórico es un sistema extenso y subdividido de imágenes metafóricas que representa un pensamiento complejo o una experiencia humana real, y en ese sentido puede constituir obras enteras. Por ejemplo, el significado alegórico es uno de los que es posible extraerle a la Biblia según los teólogos.
La etimología de la palabra es más amplia que el uso común. Una alegoría es más elaborada que una metáfora, y se dirige hacia la imaginación, mientras que una analogía esta dirigida a la razón o la lógica. La fabula o parábola es una alegoría corta con moraleja. La alegoría como figura literaria o tema artístico pretende representar una idea abstracta valiéndose de formas humanas, animales o de objetos cotidianos. Por su carácter evocador, se empleó profusamente como recurso en temas religiosos y profanos. Fue usada desde la antigüedad, en la época del Egipto faraónico, la Antigua Grecia, Roma, la Edad Media o el Barroco.
Ya que es posible aplicar cualquier historia substancial a cuestiones de envergadura, algunas veces se distorsiona la intención del autor. Por ejemplo, algunos sugieren que The Lord of the Rings es una alegoría de las Guerras Mundiales, a pesar de que J. R. R. Tolkien lo ha negado enfáticamente:

«It is neither allegorical nor topical….I cordially dislike allegory in all
its manifestations, and always have done so since I grew old and wary enough to
detect its presence.»

El símbolo representa, mediante una imagen sensible, una realidad o una experiencia abstracta – Dios, la eternidad… – que por su complejidad y carácter subjetivo no puede expresarse en términos claros y concretos.
Referencias
http://www.mallorcaweb.net/mostel/estilo3.htm
http://diccionario.babylon.com/allegory&tl=
http://en.wikipedia.org/wiki/Allegory
http://es.wikipedia.org/wiki/Alegor%C3%ADa

«...contra la desafortunada confusión entre símbolo y alegoría. La alegoría es una representación más o menos artificial de generalidades y abstracciones perfectamente cognoscibles y expresables por otras vías. El símbolo es la única expresión posible de lo simbolizado, es decir, del significado con aquello que simboliza. Nunca se descifra por completo. La percepción simbólica opera una transmutación de los datos inmediatos (sensible,literales), los vuelve transparentes. Sin esta transparencia resulta imposible pasar de un plano al otro. Recíprocamente sin una pluralidad de sentidos escalonados en perspectiva ascendente, la exégesis simbólica desparece, carente de función y de sentido».
Henri Corbin.




Imágenes literarias son los procedimientos que sirven para que el autor destaque el aspecto de la realidad que le impresiona. Estos procedimientos suelen ser:

  • La adjetivación. Los adjetivos y la naturaleza de los mismos cambian los efectos expresivos de una frase.
  • La comparación o símil. Son figuras lógicas.
  • Los tropos. Consisten en designar a las cosas, no por su nombre habitual, sino por otro en el que se refleje la visión personal del autor. Los Tropos más frecuentes son: la Metáfora, la Alegoría y el Símbolo. Pero existen además la Sinécdoque y la Metonimia. La sinécdoque es un tropo en el que se intercambian dos palabras, cuando la significación de una está comprendida en la de la otra. la metonimia está basada en una relación de causalidad o de sucesión, entre las dos palabras que se intercambian; es decir, que la una significa el origen o la causa de la otra.
La metáfora. es el tropo más común e importante. Consiste en substituir el nombre de una cosa por el de otra semejante en algún aspecto. La metáfora no es un simple ornamento estilístico, -sino una forma de expresión válida por sí misma. La metáfora difiere de la comparación en que ésta ofrece juntos el plano real y el evocado (sus dientes eran como perla); en cambio, la metáfora calla el tiempo real nombrando sólo el evocado (sus perlas).
Hay metáforas basadas en una semejanza del carácter sensorial; metáforas basadas en la semejanza de una realidad psicológica con algo material; metáforas basadas en la impresión que las cosas nos producen
La alegoría (del griego: ?????, allos, "otro", and ?????????, agoreuein, "hablar en público") es una metáfora compleja, en la que cada elemento del plano real se corresponde con otro del plano evocado. Por lo general, el plano real es aquí una idea abstracta; en cambio, el plano evocado, es decir, el que nombramos en la alegoría, es siempre de carácter sensible, concreto, material.
La alegoría se considera una figura retorica, pero existen alegorías no verbales que se pueden encontrar en pinturas, esculturas, y otras formas de arte mimético o representativo. La alegoría como procedimiento retórico es un sistema extenso y subdividido de imágenes metafóricas que representa un pensamiento complejo o una experiencia humana real, y en ese sentido puede constituir obras enteras. Por ejemplo, el significado alegórico es uno de los que es posible extraerle a la Biblia según los teólogos.
La etimología de la palabra es más amplia que el uso común. Una alegoría es más elaborada que una metáfora, y se dirige hacia la imaginación, mientras que una analogía esta dirigida a la razón o la lógica. La fabula o parábola es una alegoría corta con moraleja. La alegoría como figura literaria o tema artístico pretende representar una idea abstracta valiéndose de formas humanas, animales o de objetos cotidianos. Por su carácter evocador, se empleó profusamente como recurso en temas religiosos y profanos. Fue usada desde la antigüedad, en la época del Egipto faraónico, la Antigua Grecia, Roma, la Edad Media o el Barroco.
Ya que es posible aplicar cualquier historia substancial a cuestiones de envergadura, algunas veces se distorsiona la intención del autor. Por ejemplo, algunos sugieren que The Lord of the Rings es una alegoría de las Guerras Mundiales, a pesar de que J. R. R. Tolkien lo ha negado enfáticamente:
"It is neither allegorical nor topical....I cordially dislike allegory in all
its manifestations, and always have done so since I grew old and wary enough to
detect its presence."
El símbolo representa, mediante una imagen sensible, una realidad o una experiencia abstracta - Dios, la eternidad... - que por su complejidad y carácter subjetivo no puede expresarse en términos claros y concretos.
Referencias
http://www.mallorcaweb.net/mostel/estilo3.htm
http://diccionario.babylon.com/allegory&tl=
http://en.wikipedia.org/wiki/Allegory
http://es.wikipedia.org/wiki/Alegor%C3%ADa

Imágenes y tropos

«…contra la desafortunada confusión entre símbolo y alegoría. La alegoría es una representación más o menos artificial de generalidades y abstracciones perfectamente cognoscibles y expresables por otras vías. El símbolo es la única expresi?…

«...contra la desafortunada confusión entre símbolo y alegoría. La alegoría es una representación más o menos artificial de generalidades y abstracciones perfectamente cognoscibles y expresables por otras vías. El símbolo es la única expresión posible de lo simbolizado, es decir, del significado con aquello que simboliza. Nunca se descifra por completo. La percepción simbólica opera una transmutación de los datos inmediatos (sensible,literales), los vuelve transparentes. Sin esta transparencia resulta imposible pasar de un plano al otro. Recíprocamente sin una pluralidad de sentidos escalonados en perspectiva ascendente, la exégesis simbólica desparece, carente de función y de sentido».
Henri Corbin.




Imágenes literarias son los procedimientos que sirven para que el autor destaque el aspecto de la realidad que le impresiona. Estos procedimientos suelen ser:

  • La adjetivación. Los adjetivos y la naturaleza de los mismos cambian los efectos expresivos de una frase.
  • La comparación o símil. Son figuras lógicas.
  • Los tropos. Consisten en designar a las cosas, no por su nombre habitual, sino por otro en el que se refleje la visión personal del autor. Los Tropos más frecuentes son: la Metáfora, la Alegoría y el Símbolo. Pero existen además la Sinécdoque y la Metonimia. La sinécdoque es un tropo en el que se intercambian dos palabras, cuando la significación de una está comprendida en la de la otra. la metonimia está basada en una relación de causalidad o de sucesión, entre las dos palabras que se intercambian; es decir, que la una significa el origen o la causa de la otra.
La metáfora. es el tropo más común e importante. Consiste en substituir el nombre de una cosa por el de otra semejante en algún aspecto. La metáfora no es un simple ornamento estilístico, -sino una forma de expresión válida por sí misma. La metáfora difiere de la comparación en que ésta ofrece juntos el plano real y el evocado (sus dientes eran como perla); en cambio, la metáfora calla el tiempo real nombrando sólo el evocado (sus perlas).
Hay metáforas basadas en una semejanza del carácter sensorial; metáforas basadas en la semejanza de una realidad psicológica con algo material; metáforas basadas en la impresión que las cosas nos producen
La alegoría (del griego: ?????, allos, "otro", and ?????????, agoreuein, "hablar en público") es una metáfora compleja, en la que cada elemento del plano real se corresponde con otro del plano evocado. Por lo general, el plano real es aquí una idea abstracta; en cambio, el plano evocado, es decir, el que nombramos en la alegoría, es siempre de carácter sensible, concreto, material.
La alegoría se considera una figura retorica, pero existen alegorías no verbales que se pueden encontrar en pinturas, esculturas, y otras formas de arte mimético o representativo. La alegoría como procedimiento retórico es un sistema extenso y subdividido de imágenes metafóricas que representa un pensamiento complejo o una experiencia humana real, y en ese sentido puede constituir obras enteras. Por ejemplo, el significado alegórico es uno de los que es posible extraerle a la Biblia según los teólogos.
La etimología de la palabra es más amplia que el uso común. Una alegoría es más elaborada que una metáfora, y se dirige hacia la imaginación, mientras que una analogía esta dirigida a la razón o la lógica. La fabula o parábola es una alegoría corta con moraleja. La alegoría como figura literaria o tema artístico pretende representar una idea abstracta valiéndose de formas humanas, animales o de objetos cotidianos. Por su carácter evocador, se empleó profusamente como recurso en temas religiosos y profanos. Fue usada desde la antigüedad, en la época del Egipto faraónico, la Antigua Grecia, Roma, la Edad Media o el Barroco.
Ya que es posible aplicar cualquier historia substancial a cuestiones de envergadura, algunas veces se distorsiona la intención del autor. Por ejemplo, algunos sugieren que The Lord of the Rings es una alegoría de las Guerras Mundiales, a pesar de que J. R. R. Tolkien lo ha negado enfáticamente:
"It is neither allegorical nor topical....I cordially dislike allegory in all
its manifestations, and always have done so since I grew old and wary enough to
detect its presence."
El símbolo representa, mediante una imagen sensible, una realidad o una experiencia abstracta - Dios, la eternidad... - que por su complejidad y carácter subjetivo no puede expresarse en términos claros y concretos.
Referencias
http://www.mallorcaweb.net/mostel/estilo3.htm
http://diccionario.babylon.com/allegory&tl=
http://en.wikipedia.org/wiki/Allegory
http://es.wikipedia.org/wiki/Alegor%C3%ADa

Broncos pachuqueños

Se ven grandes posibilidades que los Broncos lleguen a finales:

  • Hasta la temporada pasada eran malos y el entrenador estaba a punto de ser despedido.
  • Los juegos que han ganado, los han ganado bajo circunstancias extrañas y de manera muy marginal.
  • Este año se celebra el aniversario 50 de la franquicia.

¿Efecto Pachuca?

Se ven grandes posibilidades que los Broncos lleguen a finales:
  • Hasta la temporada pasada eran malos y el entrenador estaba a punto de ser despedido.
  • Los juegos que han ganado, los han ganado bajo circunstancias extrañas y de manera muy marginal.
  • Este año se celebra el aniversario 50 de la franquicia.
¿Efecto Pachuca?