Boris Strugatsky

Libros Gratis Roadside Picnic (Russian: Пикник на обочине, Piknik na obochine, IPA: [pʲikˈnʲik na ɐˈbotɕɪnʲe]) is a short science fiction novel written by Arkady and Boris Strugatsky between January 18 and November 3 of 1971. As of 1998, 38 editions of the novel were published in 20 countries.[1] The novel was first translated to English by Antonina W. Bouis. The preface to the first American edition […]

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Roadside Picnic (Russian: ?????? ?? ???????, Piknik na obochineIPA: [p?ik?n?ik na ??bot??n?e]) is a short science fiction novel written by Arkady and Boris Strugatsky between January 18 and November 3 of 1971. As of 1998, 38 editions of the novel were published in 20 countries.[1] The novel was first translated to English by Antonina W. Bouis. The preface to the first American edition of the novel (MacMillan Publishing Co., Inc, New York, 1977) was written by Theodore Sturgeon. The film Stalker is loosely based on the novel, with a screenplay written by the Strugatskys.

The brothers Arkady (Russian: ????????; August 28, 1925 – October 12, 1991) and Boris (Russian: ??????; April 14, 1933 – November 19, 2012) Strugatsky (Russian: ???????????; alternate spellings: StrugatskiyStrugatskiStrugatskii) were Soviet-Russian science fiction authors who collaborated on their fiction.


Boris Strugatsky: Russia mourns death of sci-fi writer

Vladimir Putin and Russia‘s liberal opposition who accuse him of growing authoritarianism have came together to mourn the death of Boris Strugatsky, a science fiction author famous for novels critical of the totalitarian Soviet system.

Strugatsky died in St Petersburg on Monday, aged 79, his foundation said. Media reports said he had been hospitalised with an illness.

 

Strugatsky, along with his brother Arkady, who died in 1991, wrote many novels and short stories critical of Soviet authoritarianism. When they began writing in the 1950s they were able to evade censors by placing subtle criticism in the context of distant planets and universes. That changed as time went on and they faced state censorship.

 

Among their most celebrated works are Roadside Picnic – the basis for director Andrei Tarkovsky’s film Stalker – and Hard to be a God – the story of a man who visits another planet and grows horrified with its government’s cruel methods of stifling human development and freedom.

Boris Strugatsky had been critical of Putin and the authoritarian system he has built since coming to power in 2000. In his last interview, given in September 2011, he accused Putin of attempting to return Russia to the turn of the 20th century.

Asked what he did not like about modern Russia, Strugatsky answered: “That nationalisation is continuing everywhere. That the press is completely under the control of the authorities. That bureaucratic power is always getting stronger.”

Strugatsky signed open letters compiled by Russian intellectuals urging Putin to release the jailed oligarch Mikhail Khodorkovsky and the punk band Pussy Riot.

Nonetheless, Putin issued his condolences, calling Strugatsky “one of the brightest, most talented and popular writers of the time.

“The books that he wrote in creative collaboration with Arkady Strugatsky are an entire epoch in the history of Russian literature, in the history of our country. Even today, they are at the highest levels of modernity.”

Dmitry Medvedev, the prime minister, wrote on Twitter that Strugatsky was “a great writer and thinker. An irreplaceable loss to Russian and world literature.”

The Strugatskys’ writings received a fresh wind of popularity in Russia earlier this year, as the growing opposition to Putin drew parallels between the dark worlds the authors depicted and modern Russia.

Dmitry Bykov, a popular poet, critic and opposition activist, wrote: “He was an absolute, pure genius. With his departure, everything has become darker and more airless.”

“Successive generations of Russian intellectuals were raised on the Strugatskys,” said Muireann Maguire, a fellow at Oxford University. “Their books can be read with a certain pair of spectacles on as political commentaries on Soviet society or indeed any repressive society.”

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la enciclopedia

José Emilio Pacheco20 de diciembre de 2011 Reportaje EspecialA Julio Ortega, a quien debo esta joyaMÉXICO, D.F. (Proceso).- La invención de la enciclopedia se atribuye a Plinio el Viejo (años 23-79 de la era cristiana). Su Historia Natural en 37 vo…

José Emilio Pacheco
20 de diciembre de 2011
Reportaje Especial

A Julio Ortega, a quien debo esta joya





MÉXICO, D.F. (Proceso).- La invención de la enciclopedia se atribuye a Plinio el Viejo (años 23-79 de la era cristiana). Su Historia Natural en 37 volúmenes, compendio del saber científico en tiempos anteriores a Cristo, hoy se puede leer como excelente literatura, muchas veces fantástica. Plinio es también el primer reportero muerto en el cumplimiento del deber: se acercó a atestiguar la destrucción de Pompeya y las lavas del Vesubio acabaron con él.
En 1728 Ephraim Chambers reunió a un grupo de especialistas para lanzar su Cyclopaedia. Fue la base de la obra más ambiciosa e influyente en su género: entre 1751 y 1772 Denis Diderot y Jean le Rond D’Alembert publicaron la Encyclopedié que tuvo entre sus colaboradores a Voltaire, Rousseau, Montesquieu y Buffon. La Enciclopedia de los “ilustrados” por excelencia empezó como un modesto intento de traducir la de Chambers. El genio de sus redactores la transformó en el primer desafío a la concepción teológica del mundo y en uno de los fundamentos ideológicos de la Revolución Francesa.

Diderot, Voltaire, Kropotkin

La respuesta anglosajona a los enciclopedistas (como se les llama desde entonces) fue la Encyclopaedia Britannica (EB)que apareció de l768 a 1771. No se hizo, como uno supondría, en Londres, la capital militar y económica del mundo en ese momento, sino en Edimburgo, Escocia, durante mucho tiempo el centro literario del orbe en lengua inglesa. Su editor, William Smelle, tuvo tanto éxito que la segunda edición creció hasta ocupar diez volúmenes extendidos a veinte en 1810. La Universidad de Cambridge se hizo cargo de la undécima edición en 28 tomos editados por Hugh Chisholm.
La Británica fue durante mucho tiempo la obra esencial de consulta sin ninguna competencia hasta que, en una España que se consideraba atrasada y al margen de Europa, surgió la asombrosa Enciclopedia Universal Ilustrada que se conoce como la Enciclopedia Espasa. Es toda una biblioteca que sigue actualizándose cada año.
Hace un siglo, en 1911, apareció esta undécima edición que se considera la clásica de la Enciclopedia Británica. En ese mismo año empezó a publicarse ya en colaboración con los Estados Unidos. Es imposible enumerar a sus ilustrísimos redactores. Cuando menos debe decirse que entre ellos figura el príncipe Kropotkin (1842-1921), el gran teórico del anarquismo y muy respetado geógrafo, quien desde 1887 vivía exiliado en Inglaterra.
Para que estos volúmenes no resultaran inmanejables se inventó lo que durante mucho tiempo designamos en español como papel Biblia y los británicos llamaron imperialmente papel de la India. Debe decirse que ha resistido el paso y el peso de un siglo entero y aún permite la cómoda lectura que, a pesar de todos los avances, no encontraremos en pantalla.
Al expirar el copyright sus artículos quedaron en el dominio público. Es fácil consultarlos en internet. Los conocimientos que antes se duplicaban cada cinco años ahora, sin exageración, se centuplican cada tres meses. Acaso esté sucediendo con la EB 1911 lo que pasa desde la Edad Media con las páginas de Plinio. Ya nadie acudirá a ella para informarse sobre la actualidad del saber y sin embargo muchos de sus artículos sobre historia y literatura, sobre todo las biografías en miniatura, siguen siendo inapreciables.

El naufragio en las trincheras

Lo que hace tan dramática la lectura o el hojeo de la EB 1911 es resumir de manera ejemplar lo que era el mundo al iniciarse la segunda década del siglo veinte. Se ufanaba de haber llegado a la cima del progreso.Todo había sido ya inventado. Era imposible añadir nada más a la cadena vertiginosa de teléfonos, trasatlánticos, automóviles, aviones, zepelines, aparatos eléctricos. Creía que por los siglos de los siglos las cosas iban a seguir igual.
La decepción (en su doble sentido de “engaño” y “desengaño”) tocaba a las puertas pero en aquel momento nadie podía escuchar su llamada. En 1912, la edad que se consideraba a sí misma “Bella Época”, comenzó a hundirse en el naufragio del Titanic. Dos años después, en el mismo y trágico Sarajevo donde el arrogante siglo XX iba a encontrar su espantoso final, un “indignado” de entonces, un adolescente serbio, Gavrilo Princip, mató al archiduque Francisco Fernando de Austria y a su esposa, Sofía Choltec. El disparo de ese muchacho desencadenó la Primera Guerra Mundial. Sin ella, entre otras cosas, no hubiera habido Revolución soviética.
Cuanto el progreso había acumulado para aliviar las penalidades del vivir se arruinó al ponerse al servicio de la destrucción masiva. La guerra heroica desapareció para dejar su sitio al lodo sangriento de las trincheras donde la juventud europea sucumbió por millones. En los fosos y alambradas de la tierra baldía desaparecieron los imperios. Bajo los tanques y los gases asfixiantes expiró aquella indudable grandeza que había celebrado la EB1911.
Al cumplirse el centenario la EB1911 es admirada en todo lo que vale y denostada por lo que no pudo adivinar. La juzgamos racista, chovinista y sexista como buen producto de su tiempo. La EB1911 festeja que en la “lucha por la vida” haya triunfado el hombre blanco, es decir el anglosajón, the fittest, no necesariamente “el más fuerte” sino “el más idóneo”, “el más apto”, “el mejor adaptado” a las condiciones cambiantes de un mundo darwiniano y feroz en que, contra lo que proponía Kropotkin, sólo puede haber víctimas y verdugos.

Barbaries de ayer y hoy

La EB1911 es la celebración del Wasp victorioso, el “blanco, anglosajón, protestante” que se retrata con la bota puesta sobre el cuello de los lesser breeds, las razas inferiores denostadas por Kipling. Si los muertos pudieran ver lo que hacemos los vivos antes de unirnos a ellos, los redactores de aquel momento se estremecerían en el sepulcro al enterarse de que un afroamericano demandó por muchos millones de dólares a la Universidad de Chicago, actual responsable de la Enciclopedia, sólo porque en ella aparece, horror de horrores, la impronunciable palabra, la monstruosa injuria nigger. No la escribió ninguno de los colaboradores actuales: está en el artículo sobre Joseph Conrad y en el título de su novela The Nigger of the Narcissus.
¿Todo ha cambiado para bien? ¿Ya no somos como los tontos enciclopedistas del estúpido siglo veinte? Usted, si tiene el dinero, dispone de cien maravillosos instrumentos para leer la Británica, la novela de Conrad y todo lo que desee. Al instante puede comentarlo con sus amigos de otras ciudades y otros continentes. Es posible darse estos lujos porque en el Congo nuestra civilización perpetra las mayores barbaries. Las comete a fines de 2011 como en tiempos de Leopoldo II, el hermano más que incómodo de Carlota, ahora en busca del coltrán indispensable para que funcionen nuestros aparatos montados en China por esclavos que trabajan en condiciones sólo vistas en Buchenwald o en el Gulag.

Borges y el laberinto de los textos

Para nuestra cultura la significación de esta obra es muy grande. En 1972 Emir Rodríguez Monegal comprobó que es una de las principales fuentes para la prosa de Borges. Sin afán de rectificar a Monegal, debe decirse que al modelo de los británicos –basado en el plain style que a partir del siglo XVIII y la Sociedad Científica de Londres fue el ideal de clarity, force and easy para los escritores ingleses– Borges sumó como “influencias” o apropiaciones la tradición barroca hispánica y los ideales literarios franceses absorbidos durante su adolescencia en Ginebra.
Borges empieza a ser Borges en la Historia universal de la infamia (1935). Estos protocuentos, narraciones palimpsésticas e intertextuales tienen como fuentes reconocidas por él mismo las Vidas imaginarias (1896) de Marcel Schwob. Fueron escritas para un diario popular, equivalente argentino de La Prensa mexicana. Varias de estas narraciones son desarrollos inventivos de fichas encontradas en la EB1911. “Texto” recupera su acepción original de “tejido”. Los hilos se entrecruzan. Nada se crea, nada se inventa pero todo se transforma en una sucesión sin fin de textos sobre textos que engendran otros textos.

Huxley y el caos

Es fama que Aldous Huxley se llevaba consigo a todos sus viajes los 29 tomos. Se dice que él y Borges son las únicas personas que los leyeron de corrido igual que si fueran una novela. Más que simbólicamente el autor de Brave New World, no Un mundo feliz sino, como traduce Carlos Fuentes, “¡Valiente mundo nuevo!” en el sentido de “¡Vaya con este pinche mundo nuevo!”, el hombre que se anticipó al México de estos días para injuriosamente definirnos como Very strange and sinister country, and dark, savage people, murió el mismo día en que mataron a Kennedy y empezaron con la trasmisión en vivo la aldea global y el caos que no ha hecho sino agravarse en el medio siglo transcurrido desde 1963.
Internet inmóvil a menos que la lectura la actualice y la ponga en acción en la pantalla mental que llevamos dentro, cápsula del tiempo, espejo de la historia y a la postre invitación a la humildad contra la soberbia y la arrogancia, la Enciclopedia Británica de 1911 no está indefensa contra nuestras pretensiones de superioridad por el simple azar de haber nacido más tarde. Ella también nos observa y nos juzga.

Imágenes y tropos

«…contra la desafortunada confusión entre símbolo y alegoría. La alegoría es una representación más o menos artificial de generalidades y abstracciones perfectamente cognoscibles y expresables por otras vías. El símbolo es la única expresi?…

«...contra la desafortunada confusión entre símbolo y alegoría. La alegoría es una representación más o menos artificial de generalidades y abstracciones perfectamente cognoscibles y expresables por otras vías. El símbolo es la única expresión posible de lo simbolizado, es decir, del significado con aquello que simboliza. Nunca se descifra por completo. La percepción simbólica opera una transmutación de los datos inmediatos (sensible,literales), los vuelve transparentes. Sin esta transparencia resulta imposible pasar de un plano al otro. Recíprocamente sin una pluralidad de sentidos escalonados en perspectiva ascendente, la exégesis simbólica desparece, carente de función y de sentido».
Henri Corbin.




Imágenes literarias son los procedimientos que sirven para que el autor destaque el aspecto de la realidad que le impresiona. Estos procedimientos suelen ser:

  • La adjetivación. Los adjetivos y la naturaleza de los mismos cambian los efectos expresivos de una frase.
  • La comparación o símil. Son figuras lógicas.
  • Los tropos. Consisten en designar a las cosas, no por su nombre habitual, sino por otro en el que se refleje la visión personal del autor. Los Tropos más frecuentes son: la Metáfora, la Alegoría y el Símbolo. Pero existen además la Sinécdoque y la Metonimia. La sinécdoque es un tropo en el que se intercambian dos palabras, cuando la significación de una está comprendida en la de la otra. la metonimia está basada en una relación de causalidad o de sucesión, entre las dos palabras que se intercambian; es decir, que la una significa el origen o la causa de la otra.
La metáfora. es el tropo más común e importante. Consiste en substituir el nombre de una cosa por el de otra semejante en algún aspecto. La metáfora no es un simple ornamento estilístico, -sino una forma de expresión válida por sí misma. La metáfora difiere de la comparación en que ésta ofrece juntos el plano real y el evocado (sus dientes eran como perla); en cambio, la metáfora calla el tiempo real nombrando sólo el evocado (sus perlas).
Hay metáforas basadas en una semejanza del carácter sensorial; metáforas basadas en la semejanza de una realidad psicológica con algo material; metáforas basadas en la impresión que las cosas nos producen
La alegoría (del griego: ?????, allos, "otro", and ?????????, agoreuein, "hablar en público") es una metáfora compleja, en la que cada elemento del plano real se corresponde con otro del plano evocado. Por lo general, el plano real es aquí una idea abstracta; en cambio, el plano evocado, es decir, el que nombramos en la alegoría, es siempre de carácter sensible, concreto, material.
La alegoría se considera una figura retorica, pero existen alegorías no verbales que se pueden encontrar en pinturas, esculturas, y otras formas de arte mimético o representativo. La alegoría como procedimiento retórico es un sistema extenso y subdividido de imágenes metafóricas que representa un pensamiento complejo o una experiencia humana real, y en ese sentido puede constituir obras enteras. Por ejemplo, el significado alegórico es uno de los que es posible extraerle a la Biblia según los teólogos.
La etimología de la palabra es más amplia que el uso común. Una alegoría es más elaborada que una metáfora, y se dirige hacia la imaginación, mientras que una analogía esta dirigida a la razón o la lógica. La fabula o parábola es una alegoría corta con moraleja. La alegoría como figura literaria o tema artístico pretende representar una idea abstracta valiéndose de formas humanas, animales o de objetos cotidianos. Por su carácter evocador, se empleó profusamente como recurso en temas religiosos y profanos. Fue usada desde la antigüedad, en la época del Egipto faraónico, la Antigua Grecia, Roma, la Edad Media o el Barroco.
Ya que es posible aplicar cualquier historia substancial a cuestiones de envergadura, algunas veces se distorsiona la intención del autor. Por ejemplo, algunos sugieren que The Lord of the Rings es una alegoría de las Guerras Mundiales, a pesar de que J. R. R. Tolkien lo ha negado enfáticamente:
"It is neither allegorical nor topical....I cordially dislike allegory in all
its manifestations, and always have done so since I grew old and wary enough to
detect its presence."
El símbolo representa, mediante una imagen sensible, una realidad o una experiencia abstracta - Dios, la eternidad... - que por su complejidad y carácter subjetivo no puede expresarse en términos claros y concretos.
Referencias
http://www.mallorcaweb.net/mostel/estilo3.htm
http://diccionario.babylon.com/allegory&tl=
http://en.wikipedia.org/wiki/Allegory
http://es.wikipedia.org/wiki/Alegor%C3%ADa

Interjección

La interjección es un tipo de enunciado en una lengua natural que expresa alguna impresión súbita, exclamativa o un sentimiento profundo, como asombro, sorpresa, dolor, molestia, amor, etc. Sirven también para apelar al interlocutor, o como fórmula de saludo, despedida, conformidad, etc.; por ejemplo:

  • ¡Alto! Se usa como llamada enérgica imperativa.
  • ¡Ay! Se emplea para expresar un sentimiento vivo.
  • ¡Eh! Se usa para preguntar, llamar, despreciar, reprender o advertir.
  • ¡Hola! Se usa como salutación familiar.

Por lo tanto, son semánticamente equivalentes a una oración completa, y expresan o describen elementalmente una acción sin estar sintácticamente organizados, por ello puede considerarse que no son una parte de la oración (aunque algunos gramáticos las incluyen en el inventario de clases de palabras), sino que son signos lingüísticos pregramaticales que desempeñan las tres funciones del lenguaje según Karl Bühler: expresiva, conativa y representativa.
Equivalen también a oraciones sin desarrollo las expresiones interjectivas del tipo ¡Cielo santo!; ¡Dios mío!; ¡Recórcholis!; ¡Rayos y truenos!; ¡Demonios!; ¡Cielos!; etc.

La interjección es un tipo de enunciado en una lengua natural que expresa alguna impresión súbita, exclamativa o un sentimiento profundo, como asombro, sorpresa, dolor, molestia, amor, etc. Sirven también para apelar al interlocutor, o como fórmula de saludo, despedida, conformidad, etc.; por ejemplo:
  • ¡Alto! Se usa como llamada enérgica imperativa.
  • ¡Ay! Se emplea para expresar un sentimiento vivo.
  • ¡Eh! Se usa para preguntar, llamar, despreciar, reprender o advertir.
  • ¡Hola! Se usa como salutación familiar.
Por lo tanto, son semánticamente equivalentes a una oración completa, y expresan o describen elementalmente una acción sin estar sintácticamente organizados, por ello puede considerarse que no son una parte de la oración (aunque algunos gramáticos las incluyen en el inventario de clases de palabras), sino que son signos lingüísticos pregramaticales que desempeñan las tres funciones del lenguaje según Karl Bühler: expresiva, conativa y representativa.
Equivalen también a oraciones sin desarrollo las expresiones interjectivas del tipo ¡Cielo santo!; ¡Dios mío!; ¡Recórcholis!; ¡Rayos y truenos!; ¡Demonios!; ¡Cielos!; etc.

EL VERBO CHINGAR

El origen del vocablo chingar lo describe en una forma más literaria Octavio Paz, en ‘El laberinto de la soledad’ (léelo y te sorprenderás, es más, mirarás al mexicano en su ideología al desnudo, y quizás entonces entiendas el porque de la condi…

El origen del vocablo chingar lo describe en una forma más literaria Octavio Paz, en 'El laberinto de la soledad' (léelo y te sorprenderás, es más, mirarás al mexicano en su ideología al desnudo, y quizás entonces entiendas el porque de la condición de México) en el que menciona que 'la chingada' era La Malinche. Inicialmente se usó el término de una manera peyorativa, era la traidora, la que '


Un paseo por el infierno

José Agustín Ortiz Pinchetti
Según leí, en la católica España ya sólo 10 por ciento de la población cree en el infierno. Me imagino que en México vamos por igual camino. Dejé de creer en esa institución, que tanto terror nos producía…

José Agustín Ortiz Pinchetti Según leí, en la católica España ya sólo 10 por ciento de la población cree en el infierno. Me imagino que en México vamos por igual camino. Dejé de creer en esa institución, que tanto terror nos producía de niños y adolescentes, cuando leí un pensamiento de Ling Yu Tang: Ni la madre más malvada del mundo se atrevería a condenar a su hijo, aunque fuera el más malvado