Camino de Santiago

Quien vaya a hacer el Camino…

Quien quiera hacer el Camino de Santiago debe de saber varias cosas: que hay que ir bien calzado, que el peso de la mochila no debe sobrepasar los ocho kilos, que hay diferentes rutas aunque todas lleven al mismo sitio, que la gente ronca en los albergues, que hay que echar a andar antes de que amanezca, que no es necesario programarse etapas inacabables, que el sol te da de espaldas, que es mejor ir solo que mal acompañado, que en año jacobeo camina el doble de gente, y que si es verano pasarán un calor considerable. Quien quiera hacerlo por primera vez que entrene durante un par de semanas con el calzado que piensa llevar y que sepa que se apresta a enfilar un desfiladero emocionante en el que se sorprenderá de lo mucho que es capaz de andar. Que sepa, también, que el Camino es un corto viaje por las soledades, por los campos ensabanados de amarillo, por los regatos y desfiladeros que se alternan con senderos boscosos y pistas inacabables de grava y arena, por tierras que abruman por el mercurio denso de su pasado, por paraísos del románico mas inesperado, por el gótico sobrio de las citas catedralicias, por el rostro acogedor de sus lugareños y por trigales persistentes y auroras inciertas. Quien vaya a hacer el Camino debe saber que le esperan serenatas de viento y musgo, mariposas en las cunetas, alondras en los sembrados, el olor de la piedra umbría, el primer aroma de la hiniesta, ese vaho de nostalgia que esconden secretamente las higueras, la promesa de vino entre las vides, el canto mañanero de los mirlos y el compás dormido en el perezoso despertar de los pueblos. Quien ahora mismo empiece a sentir las incontrolables ganas de echarse a caminar debe empezar a familiarizarse con los nombres que serán para siempre memoria sentimental: Roncesvalles, El Perdón, Viana, Mostelares, Fromista, Cruz de Hierro…

En El Cebreiro encontrará el humedal de piedra donde Galicia le abre la puerta al aire para que vaya pasando y se haga bruma, en Castrillo de Polvazares la sabia mezcla de arcilla y ramaje que parece sacada de un paisaje sirio, en Sahagún el foco primitivo del mas puro arte mudejar, en León las gemas del Cáliz de Doña Urraca– la explicación de que la historia común de España nace antes de que dos reyes yacieran juntos una noche. Quien vaya a hacer el Camino cruzará robledales, un puñado de carvallos, filos de corredoiras donde apacentan ganado, frondas y canales de regadío, chopos, álamos, mesetas. Entre la gloria y uno ya solo habrá piedra, vieja piedra compostelana y esa fina lluvia, tan de lágrimas, que acaba verdeando los rostros demudados de los caminantes. El Camino nos lleva desde los eucaliptales perdidos en llanuras inacabables hasta la azotea de un alto edificio verde al que no se sube sin dolor y que, al llegar, regala un festín reconfortante de agua pulverizada.

Quien este verano se cuelgue una mochila y una medalla y eche a andar debe de saber que hay una extraña voz interior que te dice ¡camina! cuando mas desfallecido estas, que la senda esta poblada de tipos que llegan de los lugares mas remotos del mundo sin que uno entienda que les ha traído hasta aquí, tipos que caminan sin descanso y sin dar explicaciones, que arrastran el misterio como arrastran los pies, que llevados por el arrullo gregoriano hasta Samos, llegan a Sarria y estiran el cuello porque creen poder ver Santiago y al apóstol de anchas espaldas que espera el abrazo. Si, como ellos, ya han decidido salir, si van a caminar mirando hacia los adentros de uno, si van a pisar la asombrosa España de ríos y fuentes, de cardos y perdices, de espigas y lanas, de vino y promesas, sepan que han tomado la decisión correcta. Nunca nada será igual y, año tras año, contaran los días que les quedan para volver a explorar la espesura mas desconocida de todo universo: uno mismo.

Feliz Camino.

Carlos Herrera
Periodista, presentador y escritor

Quien vaya a hacer el Camino...


Quien quiera hacer el Camino de Santiago debe de saber varias cosas: que hay que ir bien calzado, que el peso de la mochila no debe sobrepasar los ocho kilos, que hay diferentes rutas aunque todas lleven al mismo sitio, que la gente ronca en los albergues, que hay que echar a andar antes de que amanezca, que no es necesario programarse etapas inacabables, que el sol te da de espaldas, que es mejor ir solo que mal acompañado, que en año jacobeo camina el doble de gente, y que si es verano pasarán un calor considerable. Quien quiera hacerlo por primera vez que entrene durante un par de semanas con el calzado que piensa llevar y que sepa que se apresta a enfilar un desfiladero emocionante en el que se sorprenderá de lo mucho que es capaz de andar. Que sepa, también, que el Camino es un corto viaje por las soledades, por los campos ensabanados de amarillo, por los regatos y desfiladeros que se alternan con senderos boscosos y pistas inacabables de grava y arena, por tierras que abruman por el mercurio denso de su pasado, por paraísos del románico mas inesperado, por el gótico sobrio de las citas catedralicias, por el rostro acogedor de sus lugareños y por trigales persistentes y auroras inciertas. Quien vaya a hacer el Camino debe saber que le esperan serenatas de viento y musgo, mariposas en las cunetas, alondras en los sembrados, el olor de la piedra umbría, el primer aroma de la hiniesta, ese vaho de nostalgia que esconden secretamente las higueras, la promesa de vino entre las vides, el canto mañanero de los mirlos y el compás dormido en el perezoso despertar de los pueblos. Quien ahora mismo empiece a sentir las incontrolables ganas de echarse a caminar debe empezar a familiarizarse con los nombres que serán para siempre memoria sentimental: Roncesvalles, El Perdón, Viana, Mostelares, Fromista, Cruz de Hierro...

En El Cebreiro encontrará el humedal de piedra donde Galicia le abre la puerta al aire para que vaya pasando y se haga bruma, en Castrillo de Polvazares la sabia mezcla de arcilla y ramaje que parece sacada de un paisaje sirio, en Sahagún el foco primitivo del mas puro arte mudejar, en León las gemas del Cáliz de Doña Urraca– la explicación de que la historia común de España nace antes de que dos reyes yacieran juntos una noche. Quien vaya a hacer el Camino cruzará robledales, un puñado de carvallos, filos de corredoiras donde apacentan ganado, frondas y canales de regadío, chopos, álamos, mesetas. Entre la gloria y uno ya solo habrá piedra, vieja piedra compostelana y esa fina lluvia, tan de lágrimas, que acaba verdeando los rostros demudados de los caminantes. El Camino nos lleva desde los eucaliptales perdidos en llanuras inacabables hasta la azotea de un alto edificio verde al que no se sube sin dolor y que, al llegar, regala un festín reconfortante de agua pulverizada.

Quien este verano se cuelgue una mochila y una medalla y eche a andar debe de saber que hay una extraña voz interior que te dice ¡camina! cuando mas desfallecido estas, que la senda esta poblada de tipos que llegan de los lugares mas remotos del mundo sin que uno entienda que les ha traído hasta aquí, tipos que caminan sin descanso y sin dar explicaciones, que arrastran el misterio como arrastran los pies, que llevados por el arrullo gregoriano hasta Samos, llegan a Sarria y estiran el cuello porque creen poder ver Santiago y al apóstol de anchas espaldas que espera el abrazo. Si, como ellos, ya han decidido salir, si van a caminar mirando hacia los adentros de uno, si van a pisar la asombrosa España de ríos y fuentes, de cardos y perdices, de espigas y lanas, de vino y promesas, sepan que han tomado la decisión correcta. Nunca nada será igual y, año tras año, contaran los días que les quedan para volver a explorar la espesura mas desconocida de todo universo: uno mismo.

Feliz Camino.

Carlos Herrera
Periodista, presentador y escritor

Los hijos

¿POR QUÉ TUS HIJOS HACEN LO QUE HACEN?

Una madre levantó la mano y preguntó:
– ¿Qué hago si mi hijo está encima de la mesa y no quiere bajar?
– Dígale que baje, – le dije yo.
– Ya se lo digo, pero no me hace caso y no baja- respondió la madre con voz de derrotada.
– ¿Cuántos años tiene el niño?– le pregunté.
– Tres años – afirmó ella.

Situaciones semejantes a ésta se presentan frecuentemente

¿POR QUÉ TUS HIJOS HACEN LO QUE HACEN? Una madre levantó la mano y preguntó: – ¿Qué hago si mi hijo está encima de la mesa y no quiere bajar? – Dígale que baje, – le dije yo. – Ya se lo digo, pero no me hace caso y no baja- respondió la madre con voz de derrotada. – ¿Cuántos años tiene el niño?– le pregunté. – Tres años – afirmó ella. Situaciones semejantes a ésta se presentan frecuentemente

El Teleton

10 de Diciembre de 2015

CARLOS ELIZONDO MAYER-SERRA

Cuidar por la propia familia y por uno mismo está cableado en el cerebro de los humanos. Sin embargo, también está cableado el sentir un enorme placer cuando se es generoso con desconocidos. Estudios recientes, donde se ve la reacción del cerebro a través de tomografías, muestran que se activan los mismos centros de placer cuando se da a un

10 de Diciembre de 2015 CARLOS ELIZONDO MAYER-SERRA Cuidar por la propia familia y por uno mismo está cableado en el cerebro de los humanos. Sin embargo, también está cableado el sentir un enorme placer cuando se es generoso con desconocidos. Estudios recientes, donde se ve la reacción del cerebro a través de tomografías, muestran que se activan los mismos centros de placer cuando se da a un

Gemelos

Nacidos el 16 de enero de 1933 en Puerto España, Trinidad y Tobago, hijos de un judío rumano y una católica alemana. Tenían seis meses cuando sus padres se separaron. Oskar se fue a a Alemania con su madre, Elizabeth, Jack se quedó en Trinidad con su padre, Joseph.

En Alemania, la educación de Oskar coincidió con el ascenso de los Nazis al poder. Tenía que saludar con un “Heil Hitler” al

Nacidos el 16 de enero de 1933 en Puerto España, Trinidad y Tobago, hijos de un judío rumano y una católica alemana. Tenían seis meses cuando sus padres se separaron. Oskar se fue a a Alemania con su madre, Elizabeth, Jack se quedó en Trinidad con su padre, Joseph. En Alemania, la educación de Oskar coincidió con el ascenso de los Nazis al poder. Tenía que saludar con un “Heil Hitler” al

Los niños invisibles

¿Cómo pueden viajar miles de niños centroamericanos por todo un país sin ser detectados? Una de las respuestas es la corrupción que «hace invisibles» a estos menores para los responsables de la vigilancia migratoria del país, le dice a BBC Mundo el sacerdote Alejandro Solalinde, fundador del albergue Hermanos en el Camino de Ixtepec, Oaxaca.

Pero en todos los casos el común denominador es que

¿Cómo pueden viajar miles de niños centroamericanos por todo un país sin ser detectados? Una de las respuestas es la corrupción que "hace invisibles" a estos menores para los responsables de la vigilancia migratoria del país, le dice a BBC Mundo el sacerdote Alejandro Solalinde, fundador del albergue Hermanos en el Camino de Ixtepec, Oaxaca. Pero en todos los casos el común denominador es que

No fue penal

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Lagrimas negras

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