Nuestro planeta

Johan Rockström
Director, Instituto del Medio Ambiente de Estocolmo

La presión que ejercen los seres humanos sobre el planeta está llegando a un punto de saturación y, si se lo supera, se puede socavar el desarrollo social y económico. Este fenómeno es nuevo, al igual que sus efectos en nuestros bienes comunes –la capa de ozono estratosférica, el sistema climático, la biosfera, la hidrosfera y la criosfera– que se han verificado mediante observaciones empíricas realizadas durante los últimos 20 años. Entre esas manifestaciones cabe mencionar el rápido agotamiento de la capa de ozono; la pérdida de diversidad biológica a un ritmo exponencial continuo; la degradación de la tierra, el agua dulce y la calidad del aire; la carga de aerosoles y contaminación química a escala regional; el cambio climático, y la apropiación no sostenible de recursos naturales finitos como el petróleo y el fósforo. Los efectos empiezan a manifestarse de maneras que afectan a las economías de todo el mundo.

La escala de la influencia humana es tal que es posible que hayamos entrado en una nueva época geológica, el Antropoceno, en la que la humanidad constituye una fuerza geológica planetaria. Por lo tanto, es posible que estemos saliendo de nuestra época actual, el Holoceno, los últimos 10.000 años del período interglaciar, que ha ofrecido condiciones ambientales sumamente estables y favorecido el desarrollo del mundo tal como lo conocemos.

Johan Rockström
Director, Instituto del Medio Ambiente de Estocolmo

La presión que ejercen los seres humanos sobre el planeta está llegando a un punto de saturación y, si se lo supera, se puede socavar el desarrollo social y económico. Este fenómeno es nuevo, al igual que sus efectos en nuestros bienes comunes –la capa de ozono estratosférica, el sistema climático, la biosfera, la hidrosfera y la criosfera– que se han verificado mediante observaciones empíricas realizadas durante los últimos 20 años. Entre esas manifestaciones cabe mencionar el rápido agotamiento de la capa de ozono; la pérdida de diversidad biológica a un ritmo exponencial continuo; la degradación de la tierra, el agua dulce y la calidad del aire; la carga de aerosoles y contaminación química a escala regional; el cambio climático, y la apropiación no sostenible de recursos naturales finitos como el petróleo y el fósforo. Los efectos empiezan a manifestarse de maneras que afectan a las economías de todo el mundo.

La escala de la influencia humana es tal que es posible que hayamos entrado en una nueva época geológica, el Antropoceno, en la que la humanidad constituye una fuerza geológica planetaria. Por lo tanto, es posible que estemos saliendo de nuestra época actual, el Holoceno, los últimos 10.000 años del período interglaciar, que ha ofrecido condiciones ambientales sumamente estables y favorecido el desarrollo del mundo tal como lo conocemos.