El ejercito más moral del mundo

La nueva espiral de violencia, la más grave desde noviembre de 2012, tiene su origen en el secuestro el 12 de junio de tres estudiantes israelíes en Cisjordania, cuyos cuerpos sin vida fueron hallados unos días después. El gobierno israelí acusó a Hamas y lanzó una campaña de detenciones contra el movimiento, que en represalia empezó a disparar cohetes desde su feudo de Gaza. En venganza, un adolescente palestino fue raptado y quemado vivo en Jerusalén presuntamente por fundamentalistas judíos.

Según cifras de la ONU, desde el inicio de la operación israelí Margen Protector, el 8 de julio, hasta el 3 de agosto habían muerto 1.717 palestinos. De ellos, 1.176 eran civiles, entre los que se cuentan 377 niños y 196 mujeres. Del lado israelí han muerto 64 soldados, dos civiles israelíes y un extranjero nacionalizado.

El ataque sobre la escuela de la ONU ocurrió en la entrada del colegio, que alberga a miles de desplazados por el conflicto. Israel negó que la escuela fuera su objetivo. Testigos aseguran que el misil impactó sobre personas que hacían fila para obtener comida. Sin embargo, las fuerzas israelíes aseguran haber abatido a tres militantes de Hamas que iban en bicicleta.

La escuela en cuestión albergaba a unas 3.000 personas, lo que explica el alto número de víctimas.

Durante la actual ofensiva militar, proyectiles del Ejército israelí han alcanzado en al menos otras cinco ocasiones distintos complejos de la ONU, en varios casos ocasionando numerosas víctimas mortales.

El último caso se produjo el pasado 30 de julio cuando quince palestinos murieron y medio centenar resultaron heridos en otro bombardeo en una escuela de la UNRWA en Yabalia, en el norte de Gaza, lo que desató una ola de condenas internacionales contra Israel.

“En un cuarto del hospital kuwaití en Rafah, en la Franja de Gaza, los cadáveres de cuatro niños son apilados en una nevera para helados y comestibles, porque ya no hay espacio en las morgues”.

“Frente al edificio yacen los cadáveres de toda una familia, mientras los cuerpos más pequeños son besados por mujeres que sollozan”.

La escena atestiguada hace 24 horas por un corresponsal de la agencia Associated Press en Gaza apunta al horror que los médicos presentes en el territorio deben confrontar cada día.

Uno de los primeros ataques del día golpeó la mezquita de al-Shamaa, -de 700 años de antigüedad-, en el barrio de Zaytoun. Alrededor de 30 civiles, entre ellos varios niños, fueron trasladados de urgencia a los hospitales con heridas de distinta gravedad y el barrio quedó bajo escombros.

En Khuza`a, una ciudad al este de Jan Younis, en el sur de la franja, habitantes contaron a la prensa que tanques israelíes atacaron con dureza varias viviendas.

Atrapadas en medio del bombardeo, las familias que viven allí pidieron ayuda a equipos de rescate, pero las ambulancias no pudieron alcanzar el área debido a los intensos disparos de artillería de los tanques israelíes, informó la agencia de noticias DPA.

La nueva espiral de violencia, la más grave desde noviembre de 2012, tiene su origen en el secuestro el 12 de junio de tres estudiantes israelíes en Cisjordania, cuyos cuerpos sin vida fueron hallados unos días después. El gobierno israelí acusó a Hamas y lanzó una campaña de detenciones contra el movimiento, que en represalia empezó a disparar cohetes desde su feudo de Gaza. En venganza, un adolescente palestino fue raptado y quemado vivo en Jerusalén presuntamente por fundamentalistas judíos.

Según cifras de la ONU, desde el inicio de la operación israelí Margen Protector, el 8 de julio, hasta el 3 de agosto habían muerto 1.717 palestinos. De ellos, 1.176 eran civiles, entre los que se cuentan 377 niños y 196 mujeres. Del lado israelí han muerto 64 soldados, dos civiles israelíes y un extranjero nacionalizado.

El ataque sobre la escuela de la ONU ocurrió en la entrada del colegio, que alberga a miles de desplazados por el conflicto. Israel negó que la escuela fuera su objetivo. Testigos aseguran que el misil impactó sobre personas que hacían fila para obtener comida. Sin embargo, las fuerzas israelíes aseguran haber abatido a tres militantes de Hamas que iban en bicicleta.

La escuela en cuestión albergaba a unas 3.000 personas, lo que explica el alto número de víctimas.

Durante la actual ofensiva militar, proyectiles del Ejército israelí han alcanzado en al menos otras cinco ocasiones distintos complejos de la ONU, en varios casos ocasionando numerosas víctimas mortales.

El último caso se produjo el pasado 30 de julio cuando quince palestinos murieron y medio centenar resultaron heridos en otro bombardeo en una escuela de la UNRWA en Yabalia, en el norte de Gaza, lo que desató una ola de condenas internacionales contra Israel.

“En un cuarto del hospital kuwaití en Rafah, en la Franja de Gaza, los cadáveres de cuatro niños son apilados en una nevera para helados y comestibles, porque ya no hay espacio en las morgues”.

“Frente al edificio yacen los cadáveres de toda una familia, mientras los cuerpos más pequeños son besados por mujeres que sollozan”.

La escena atestiguada hace 24 horas por un corresponsal de la agencia Associated Press en Gaza apunta al horror que los médicos presentes en el territorio deben confrontar cada día.

Uno de los primeros ataques del día golpeó la mezquita de al-Shamaa, -de 700 años de antigüedad-, en el barrio de Zaytoun. Alrededor de 30 civiles, entre ellos varios niños, fueron trasladados de urgencia a los hospitales con heridas de distinta gravedad y el barrio quedó bajo escombros.

En Khuza`a, una ciudad al este de Jan Younis, en el sur de la franja, habitantes contaron a la prensa que tanques israelíes atacaron con dureza varias viviendas.

Atrapadas en medio del bombardeo, las familias que viven allí pidieron ayuda a equipos de rescate, pero las ambulancias no pudieron alcanzar el área debido a los intensos disparos de artillería de los tanques israelíes, informó la agencia de noticias DPA.