M. Czíkszentmihályi

Published on May 30, 2013 Las emociones son en cierto grado los elementos más subjetivos de la conciencia, puesto que sólo uno mismo puede decir si realmente está experimentando amor, vergüenza, gratitud o felicidad. Sin embargo, una emoción es también el contenido más objetivo de la mente, porque la visceralidad de nuestro sentimiento cuando estamos … Continue reading “M. Czíkszentmihályi”

Published on May 30, 2013
Las emociones son en cierto grado los elementos más subjetivos de la conciencia, puesto que sólo uno mismo puede decir si realmente está experimentando amor, vergüenza, gratitud o felicidad. Sin embargo, una emoción es también el contenido más objetivo de la mente, porque la visceralidad de nuestro sentimiento cuando estamos enamorados, avergonzados, asustados o felices es generalmente más real para nosotros que lo que observamos en el mundo externo o cualquier cosa que aprendamos de la ciencia o de la lógica. Así, a menudo nos encontramos en la situación paradójica de actuar como los psicólogos conductistas cuando miramos a los demás desechando lo que dicen y confiando sólo en lo que hacen; mientras que cuando nos observamos a nosotros mismos somos como los fenomenólogos, pues tomamos nuestros sentimientos internos más en serio que los acontecimientos externos o las acciones manifiestas.

empatía

La empatía del griego ἐμπαθής (emocionado) es la capacidad cognitiva de percibir, en un contexto común, lo que otro ser puede sentir. También es descrita como un sentimiento de participación afectiva de una persona en la realidad que afecta a otra. El término anglófono fue acuñado en 1909 por Edward B. Titchener en un intento … Continue reading empatía

La empatía del griego ??????? (emocionado) es la capacidad cognitiva de percibir, en un contexto común, lo que otro ser puede sentir. También es descrita como un sentimiento de participación afectiva de una persona en la realidad que afecta a otra.

El término anglófono fue acuñado en 1909 por Edward B. Titchener en un intento de traducir la palabra alemana “Einfühlungsvermögen”, en relación al análisis de Theodor Lipps. Más tarde se volvió a traducir al alemán como “Empathie”.

neuronas espejo

Se denominan neuronas espejo, a una cierta clase de neuronas que se activan cuando un animal ejecuta una acción y cuando observa esa misma acción al ser ejecutada por otro individuo,1 especialmente un congénere. Las neuronas del individuo imitan como “reflejando” la acción de otro: así, el observador está él mismo realizando la acción del … Continue reading neuronas espejo

Se denominan neuronas espejo, a una cierta clase de neuronas que se activan cuando un animal ejecuta una acción y cuando observa esa misma acción al ser ejecutada por otro individuo,1 especialmente un congénere.

Las neuronas del individuo imitan como “reflejando” la acción de otro: así, el observador está él mismo realizando la acción del observado, de allí su nombre de “espejo”. Tales neuronas habían sido observadas en primer lugar en primates, y luego se encontraron en humanos y algunas aves. En el ser humano se las encuentra en el área de Broca y en la corteza parietal.

En las neurociencias se supone que estas neuronas desempeñan una función importante dentro de las capacidades cognitivas ligadas a la vida social, tales como la empatía (capacidad de ponerse en el lugar de otro) y la imitación. De aquí que algunos científicos consideran que la neurona espejo es uno de los descubrimientos más importantes de las neurociencias en la última década

la memoria dependiente del estado

¿Quieres reprogramar tu mente y ser feliz? Tienes que saber qué es “la memoria dependiente del estado” “LA MEMORIA DEPENDIENTE DEL ESTADO“ ES PROBABLEMENTE LO MÁS IMPORTANTE QUE DEBERÍAS DE SABER DE TU CEREBRO Y SEGURAMENTE LO MÁS ÚTIL. SER CONSCIENTE DE CÓMO LAS MEMORIAS, QUE SE CONVIERTEN EN SISTEMAS OPERATIVOS, SE FORMAN SEGÚN EL … Continue reading la memoria dependiente del estado

¿Quieres reprogramar tu mente y ser feliz? Tienes que saber qué es “la memoria dependiente del estado”

“LA MEMORIA DEPENDIENTE DEL ESTADO“ ES PROBABLEMENTE LO MÁS IMPORTANTE QUE DEBERÍAS DE SABER DE TU CEREBRO Y SEGURAMENTE LO MÁS ÚTIL. SER CONSCIENTE DE CÓMO LAS MEMORIAS, QUE SE CONVIERTEN EN SISTEMAS OPERATIVOS, SE FORMAN SEGÚN EL ESTADO EN EL QUE NOS ENCONTRAMOS, ES EL PRIMER PASO PARA EDITAR, REPROGRAMAR Y TRANSFORMAR NUESTRA MENTE.

POR: ALEJANDRO MARTINEZ GALLARDO – 28/10/2013 A LAS 00:10:54

Las condiciones espaciales, fisiológicas y neurales en las que nos encontrábamos cuando primero procesamos cierta información son determinantes en cómo codificamos esa información–es decir, en la formación de una memoria. Esto es importante porque de manera muy básica lo que constituye nuestra personalidad no es más que una asociación de recuerdos, un entrar y salir a ciertos estados mentales que son en suma bloques de memoria, que se presentan (acaso ilusoriamente) como una unidad. Lo que soy en este momento puede considerarse la suma de todas las cosas que he sido, es decir, de todas las memorias que he almacenado, pero de manera más sucinta y específica lo que soy en este momento es la relación entre lo que estoy viviendo en el presente –la música que estoy escuchando, la horas que dormí, los fármacos o la comida que consumí, el ambiente en el que me muevo y los pensamientos que evocan– y las otras veces que he vivido una situación similar (que consumí las mismas sustancias, que me moví por el mismo ambiente, etcétera). Esto es lo que se llama “memoria dependiente del estado”.

Ciclo de aprendizaje de David Kolbe

Ciclo de aprendizaje de David Kolbe fuente: Innovación Estratégica y Tecnológica Ricardo Villafaña Figueroa Pregunta principal: De qué manera los individuos y las organizaciones generan principios, conceptos y reglas que les sirven de guía para futuros comportamientos. Teoría: A partir de sus propias experiencias los individuos y las organizaciones generan principios, conceptos y reglas que … Continue reading Ciclo de aprendizaje de David Kolbe

Ciclo de aprendizaje de David Kolbe

fuente:

Innovación Estratégica y Tecnológica

Ricardo Villafaña Figueroa

  • Pregunta principal:
    • De qué manera los individuos y las organizaciones generan principios, conceptos y reglas que les sirven de guía para futuros comportamientos.
  • Teoría:
    • A partir de sus propias experiencias los individuos y las organizaciones generan principios, conceptos y reglas que les sirven de guía para futuros comportamientos.
  • Ideas principales:
    • David A. Kolb (M.I.T., 1979) propone un modelo para mejorar la habilidad de aprender tanto de los individuos como de las organizaciones.
    • El modelo describe de qué manera el proceso de aprendizaje y los estilos de aprendizaje individual afectan la eficiencia de los individuos y de las organizaciones a las que pertenecen.
    • La aplicación apropiada de los principios derivados de este modelo pueden mejorar sustancialmente los procesos de aprendizaje y generación de conocimiento de los individuos y de las organizaciones.
  • El conocimiento del ciclo de Kolb puede ayudar a los individuos y a las organizaciones a mejorar sus habilidades de:
    • Aprender a aprender,
    • Aprender a enseñar y
    • Aprender a conducir organizaciones.

     

Kolb propone que el aprendizaje es un ciclo formado por cuatro procesos diferentes:

  • Hacer
  • Reflexionar
  •  Conceptuar
  •  Decidir

De acuerdo al ciclo de Kolbe, podemos encontrar cuatro formas diferentes de aprender:

  • Aprendemos haciendo.
  • Aprendemos reflexionado sobre la experiencia obtenida al hacer.
  • Aprendemos creando ideas y posibilidades derivadas de la reflexión de la experiencia (desarrollando conceptos, modelos, paradigmas, teorías)
  • Aprendemos al elegir la idea o la posibilidad que ha de guiar nuestro próximo curso de acción derivada de conceptuar (decidiendo, planeando)
  • Aprendemos al rehacer aplicando las nuevas ideas o posibilidades

Cada proceso genera una forma diferente de conocimiento.

  • En el decidir y hacer, conocimiento operativo:
    • Saber cómo
  • En el reflexionar y conceptuar:
    • Saber por qué
Cada una de las cuatro formas/ estilos de aprender también pueden ser vistos de la siguiente manera:

  • Aprendizaje concreto (a través de la experiencia directa)
  • Aprendizaje pasivo (a través de la observación)
  • Aprendizaje abstracto (a través de la conceptualización)
  • Aprendizaje activo (a través de la experimentación)
Concreto
Aprender haciendo
Sintiendo
Todos los sentidos
Intuitivo
Involucrado
Personal
Situacional
Pasivo
Aprender reflexionado sobre la experiencia obtenida al hacer (observando, analizando)
Mirando
Vista
Introvertido
Reflexivo
Analítico
Tentativo
Abstracto
Aprender creando ideas y posibilidades derivadas de la reflexión de la experiencia (desarrollando conceptos, modelos, paradigmas, teorías)
Pensando
Pensador
Teórico
No involucrado
Impersonal
Generalizador
Activo
Aprender al elegir la idea o la posibilidad que ha de guiar nuestro próximo curso de acción derivada de la conceptualización (decidiendo, planeando, diseñando)
Haciendo
Haciendo
Extrovertido
Impulsivo
Aplicativo
Tomador de riesgos

 

Venus y las Pléyades

Las Pléyades son un puñado de estrellas muy jóvenes. Se formaron hace apenas 100 millones de años, durante la era de los dinosaurios en la Tierra, a partir del colapso de una nube de gas interestelar. Las estrellas más grandes y brillantes del cúmulo son de color blanco-azulado y cerca de cinco veces más grandes … Continue reading Venus y las Pléyades

Las Pléyades son un puñado de estrellas muy jóvenes. Se formaron hace apenas 100 millones de años, durante la era de los dinosaurios en la Tierra, a partir del colapso de una nube de gas interestelar. Las estrellas más grandes y brillantes del cúmulo son de color blanco-azulado y cerca de cinco veces más grandes que nuestro propio Sol.

Arriba: El cielo hacia el oeste después del atardecer del 2 de abril del 2004, visto desde una latitud media en el hemisferio norte. Más mapas celestes: 1o. de abril, 2 de abril, 3 de abril, 4 de abril, 2004.

Las Pléyades no existían cuando Venus emergió de la nebulosa protosolar hace cuatro mil quinientos millones de años. Nadie sabe cómo se veía Venus en aquellos primeros días del sistema solar. Podría haber sido verde y exuberante, semejante a la Tierra. Hoy en día, sin embargo, es infernal. Un efecto invernadero irreversible en la atmósfera de Venus ha sobrecalentado el planeta hasta los 480° C (900° F), lo suficientemente caliente como para derretir plomo. Densas nubes grises que contienen ácido sulfúrico ocultan la superficie de Venus a los telescopios de la Tierra. Las sofocantes nubes son, al parecer, excelentes reflectoras de la luz solar y es por eso que Venus es tan brillante.

Vista desde la Tierra, Venus es aproximadamente 600 veces más brillante que Alcione, la estrella más luminosa de las Pléyades. Durante el fin de semana trate de ver al grupo de estrellas con unos binoculares. Verá docenas de tenues pléyades invisibles al ojo humano desnudo. Entre ellas, Venus parecerá una supernova.

¿Porqué Venus se mueve entre las estrellas?

Porque su órbita no es la misma que la de la Tierra. Venus está más cerca del Sol y viaja a su alrededor más rápido (35 km/s contra 29.7 km/s de la Tierra). Desde nuestro planeta, por lo tanto, Venus parece moverse entre las estrellas — entrando y saliendo de las Pléyades en apenas unas cuantas noches. “La gente no puede sentir a la Tierra moverse en su órbita, pero esta es una excelente oportunidad para que sintamos el efecto visual del movimiento de los planetas”, dice el físico espacial Dennis Gallagher de NASA/MSFC.

La Diosa del Amor Visita a las 7 Hermanas — (Jack Horkheimer).

La Historia y Mitología de las Pléyades — (SEDS)

Las Estrellas Más Brillantes de las Pléyades — (SEDS).

El Cúmulo Estelar de las Pléyades — (APOD) La fotografía más famosa del famoso cúmulo de estrellas.

Un Encuentro de Planetas — (Ciencia@NASA) Venus no es el único planeta que se ve hoy por la noche. ¿Podría usted distinguir los otros cuatro?

El número áureo

El número áureo (también llamado número de oro, razón extrema y media,[1] razón áurea, razón dorada, media áurea, proporción áurea y divina proporción[2] ) es un número irracional,[3] representado por la letra griega φ (phi) (en minúscula) o Φ (Phi) (en mayúscula) en honor al escultor griego Fidias. La ecuación se expresa de la siguiente … Continue reading El número áureo

El número áureo (también llamado número de oro, razón extrema y media,[1] razón áurea, razón dorada, media áurea, proporción áurea y divina proporción[2] ) es un número irracional,[3] representado por la letra griega ? (phi) (en minúscula) o ? (Phi) (en mayúscula) en honor al escultor griego Fidias.

La ecuación se expresa de la siguiente manera:

varphi = frac{1 + sqrt{5}}{2} approx 1,61803398874989...

El número áureo surge de la división en dos de un segmento guardando las siguientes proporciones: La longitud total a+b es al segmento más largo a, como a es al segmento más corto b.

También se representa con la letra griega Tau (? ?),[4] por ser la primera letra de la raíz griega ????, que significa acortar, aunque encontrarlo representado con la letra fi (phi) (?,?) es más común. También se representa con la letra griega alpha minúscula.[5]

Se trata de un número algebraico irracional (su representación decimal no tiene período) que posee muchas propiedades interesantes y que fue descubierto en la antigüedad, no como una expresión aritmética sino como relación o proporción entre dos segmentos de una recta; o sea, una construcción geométrica. Esta proporción se encuentra tanto en algunas figuras geométricas como en la naturaleza: en las nervaduras de las hojas de algunos árboles, en el grosor de las ramas, en el caparazón de un caracol, en los flósculos de los girasoles, etc. Entre sus propiedades aritméticas más curiosas es que su cuadrado (?2 = 2,61803398874989…) y su inverso (1/? = 0,61803398874989…) tienen las mismas infinitas cifras decimales.

Asimismo, se atribuye un carácter estético a los objetos cuyas medidas guardan la proporción áurea. Algunos incluso creen que posee una importancia mística. A lo largo de la historia, se ha atribuido su inclusión en el diseño de diversas obras de arquitectura y otras artes, aunque algunos de estos casos han sido cuestionados por los estudiosos de las matemáticas y el arte.

Los doce apóstoles de México

Los doce apóstoles de México, también conocidos como los doce apóstoles de Nueva España, fue un grupo de doce misioneros franciscanos que llegaron al recién fundado virreinato de Nueva España en mayo de 1524 con el objetivo de convertir al cristianismo a la población indígena. El grupo estaba compuesto por: Fray Martín de Valencia, Francisco … Continue reading Los doce apóstoles de México

Los doce apóstoles de México, también conocidos como los doce apóstoles de Nueva España, fue un grupo de doce misioneros franciscanos que llegaron al recién fundado virreinato de Nueva España en mayo de 1524 con el objetivo de convertir al cristianismo a la población indígena. El grupo estaba compuesto por:

Cuando Hernán Cortés se disponía para su expedición hondureña, después de desembarcar en Ulúa el 13 ó 14 de mayo de 1524, llegó a México el 17 ó 18 de junio del mismo año la primera nutrida misión de doce franciscanos de la Observancia, hecho histórico de notable relieve, pues con ellos comenzó en Nueva España la evangelización ordenada y metódica. Una corazonada del Ministro General de la Orden franciscana, Francisco de Quiñones, asumida por el mismo Romano Pontífice, en 1524, le impulsó a enviar a Indias «un prelado con doce compañeros, porque éste fue el número que Cristo tomó de su compañía para hacer la conversión del mundo».

La prelacía recayó sobre la rica personalidad de fray Martín de Valencia. Le acompañaron: fray Francisco de Soto; Martín de Jesús o de la Coruña; Juan Juárez (o Suárez), quien, junto con fray Juan de Palos, hermano laico, murió en Florida; fray Antonio de Ciudad Rodrigo, quien se distinguió como hábil gobernante y defensor de los derechos de los indígenas; Toribio de Benavente o «Motolinía», fino observador de la naturaleza y de las costumbres de los nativos e infatigable escritor; fray García de Cisneros, primer Provincial de la recién creada Provincia; Luis de Fuensalida, quien renunció a la mitra de Michoacán; fray Juan de Ribas, defensor a ultranza del mantenimiento del espíritu de la reforma religiosa; fray Francisco Jiménez, quien recibió ya en Nueva España la ordenación sacerdotal, hábil canonista; y, por último, fray Andrés de Córdoba, también hermano laico.

Fieles a la consigna de no claudicar jamás de la pobreza franciscana, al desembarcar después de la larga travesía recorrieron a pie y descalzos las sesenta leguas que separan el puerto de Veracruz de la ciudad de México. Hernán Cortés los recibió con muestras de veneración y los agasajó solemnemente. Los franciscanos fueron un aldabonazo para los españoles y un descubrimiento para los indios. El contraste resultaba llamativo. Les seguían y les rodeaban los indios sin parar, hablando en el idioma local, del que los piadosos hijos de San Francisco no sacaban en limpio más que una constante repetición de la palabra «motolínea».

La insistencia de los nativos les picó la curiosidad y preguntaron qué significaba aquel vocablo. Les contestaron que quería decir «pobre» o «pobres». El impetuoso fray Toribio de Benavente, llevado de su entusiasmo, hizo de aquella palabra india su propio apellido. Una vez asentados en la región, pidieron a los caciques y principales que les enviasen sus hijos para educarlos en la fe cristiana. No les resultó fácil convencer a los respectivos progenitores, pero no se desalentaron, y los colegios franciscanos resultaron una institución de primer rango en el México cristiano. Además, se convencieron pronto de que era necesario dominar el idioma de los nativos y llegaron a ser maestros en un menester tan humanista. Celebraron un Capítulo franciscano y dividieron la extensa región en cuatro provincias, que fueron la base de la definitiva organización franciscana en tierras mexicanas.

El mexicano Carlos Pereyra observó, ya hace años, un fenómeno muy curioso, por el cual los hispanos europeos, tratando de reconciliar a los hispanos americanos con sus propios antepasados criollos, defendían la memoria de éstos. Según eso, «el peninsular no se da cuenta de que toma a su cargo la causa de los padres contra los hijos» (La obra 298). Esa defensa, en todo caso, es necesaria, pues en la América hispana, en los ambientes ilustrados sobre todo, el resentimiento hacia la propia historia ocasiona con cierta frecuencia una conciencia dividida, un elemento morboso en la propia identificación nacional.

Ahora bien, «este resentimiento -escribe Salvador de Madariaga- ¿contra quién va? Toma, contra lo españoles. ¿Seguro? Vamos a verlo. Hace veintitantos años, una dama de Lima, apenas presentada, me espetó: “Ustedes los españoles se apresuraron mucho a destruir todo lo Inca”. “Yo, señora, no he destruido nada. Mis antepasados tampoco, porque se quedaron en España. Los que destruyeron lo inca fueron los antepasados de usted”. Se quedó la dama limeña como quien ve visiones. No se le había ocurrido que los conquistadores se habían quedado aquí y eran los padres de los criollos.»

Esta anécdota le paso a mi hermano pero al revés en Madrid. Le decía el madrileño: «Nosotros los españoles conquistamos América.» A lo que contesto Carlos: «Los que conquistaron América fueron mis abuelos, los tuyos se quedaron aquí.»

¿Cómo se explica si no que unos miles de hombres sujetaran a decenas de millones de indios? En La crónica del Perú, hacia 1550, el conquistador Pedro de Cieza se muestra asombrado ante el súbito desvanecimiento del imperio incaico: «Baste decir que pueblan una provincia, donde hay treinta o cuarenta mil indios, cuarenta o cincuenta cristianos» (cp.119).

Coloquio de los doce. Diálogos de los Tlamatinime con los doce franciscanos en 1524.

Coloquio de los XII

coloquio de los XII. Capitulo VII

En los enlaces arriba se pueden consultar los dos capítulos completos.

Iraburu, José María (2003). Hechos de los apóstoles de América (en castellano) (3ª edición). Pamplona: Fundación Gratis Date. p. 558. ISBN 84-87903-36-3.

Crónica del Perú

Crónica del Perú es una obra de Pedro Cieza de León, redactada entre 1540 y 1550. La obra es el primer relato en vivo de la exploración y conquista de los territorios que actualmente son Colombia, Ecuador, Perú y Bolivia. La obra es escrita por Cieza de León siguiendo un encargo del Presidente Pedro de … Continue reading Crónica del Perú

Crónica del Perú es una obra de Pedro Cieza de León, redactada entre 1540 y 1550. La obra es el primer relato en vivo de la exploración y conquista de los territorios que actualmente son Colombia, Ecuador, Perú y Bolivia. La obra es escrita por Cieza de León siguiendo un encargo del Presidente Pedro de la Gasca (que pacifica el Perú, luego de las revueltas y rebeliones desencadenadas por Gonzalo Pizarro y sus conquistadores). La obra sumamente extensa se divide en cuatro partes.[1]

La Crónica del Perú es una valiosa descripción y relato de tierras y pueblos, con detalles de sus costumbres y tradiciones. La obra es un valioso documento etnográfico de los indígenas americanos, su religión y economía, sus creencias y organización.

calendarios de Mesoamérica

Los mexicas empleaban, al menos, dos calendarios. Uno era el llamado xiuhpohualli, de 365 días, y el otro era el tonalpohualli, de 260 días. El uso de estos dos calendarios era común a todos los pueblos de la Mesoamérica precolombina, si bien cada uno de ellos lo denominaba de manera diferente, y no necesariamente estaban … Continue reading calendarios de Mesoamérica

Los mexicas empleaban, al menos, dos calendarios. Uno era el llamado xiuhpohualli, de 365 días, y el otro era el tonalpohualli, de 260 días. El uso de estos dos calendarios era común a todos los pueblos de la Mesoamérica precolombina, si bien cada uno de ellos lo denominaba de manera diferente, y no necesariamente estaban sincronizados. Por lo tanto, lo que se dice sobre los calendarios empleados por los mexicas no debe aplicarse para los calendarios de otros pueblos.

El abogado e historiador mexicano Alfonso Rivas Salmón sostiene que el calendario tiene su origen en alguna región mucho más al norte de México, en zonas propias de los pueblos del desierto, ya que en la región habitada por los olmecas la mayor parte del año está cubierto de nubes, por lo que no es posible observar el cielo a lo largo del año.

Este sistema tiene dos versiones: el llamado calendario maya, dedicado a la medición de ciclos astronómicos, y el llamado calendario náhuatl o mexica, de uso civil. Ambos se basan en la interrelación de un año sagrado de 260 días con el año vago (natural) de 365 días, lo cual forma ciclos de 52 años llamados Xiuhmolpilli (“se atan los años” llamado también ceremonia del”fuego nuevos”). Dos ciclos de 52 años forman un huehuetiliztli (ancianidad), es decir, 104 años. A su vez, los Xiuhmolpilli se organizan en paquetes de trece, esto sólo a nivel narrativo mítico, en los cuales se habla de periodos de 676 años llamados “soles”.[1]

El calendario de los mexicas comparte la estructura básica de los calendarios solares de Mesoamérica. Un calendario civil de 365 días (xihuitl) proporciona las referencias cronológicas para las actividades de la sociedad en su conjunto; al mismo tiempo, un calendario místico de 260 días (tonalpohualli), utilizado para establecer horóscopos y predicciones.

El Xiuhmolpilli o atado de cañas (52 años) simbolizaba el siglo mesoamericano. Dieciocho meses de 20 días componían el calendario solar con un total de 360, más cinco días aciagos (o nefastos). El calendario lunar se componía de 260 días. Algunos códices servían para llevar la cuenta de los días y el tiempo. Cada 52 años había una renovación de lo existente y se encendía el Fuego Nuevo.
La conjunción de la rueda del tiempo.

La combinación de ambos ciclos, el de 260 días y el de 365 días, formaba unidades de 52 años. A este periodo se le llamó “Rueda del Calendario” y era el sistema típico del centro de México en el momento de la conquista. Para establecer los nombres de cada año, los mexicas usaron los nombres de cuatro días: ácatl (caña), técpatl (pedernal), calli (casa), y tochtli (conejo). Cada símbolo de día estaba asociado a un número diferente del uno al 13 (4 nombres de día x 13 numerales = 52 nombres de año). Los mexicas llamaron a un “siglo” de 52 años xiuhmolpilli o “atadura de los años”.y también se le conoce como “cuenta corta”. Los ciclos de 52 años se iniciaban entre los aztecas mediante un rito importante, la fiesta del Fuego Nuevo, que coincidía además con la fecha en que la constelación de Pléyades pasaba el cenit a medianoche.
http://www.azteccalendar.info/Wiki/Xiuhm…

En la “cuenta corta” de 52 años cabían exactamente 73 tonalpohualli (52 x 365 = 73 x 260 = 18,980 días). Al cabo de este período, las combinaciones de los ciclos de 365 y 260 días se agotaban, y comenzaba otro ciclo mayor con exactamente las mismas fechas.

Dos ciclos de 52 años, es decir 104 años, se llamaban huehuetiliztli, “la vejez”, y se caracterizaban además por la coincidencia con el ciclo de Venus. El año de Venus contiene 584 días, y 5 años de Venus corresponden a 8 años solares; por lo tanto, cada 65 años de Venus coincidían con 104 años solares y con 146 tonalpohualli (65 x 584= 104 x 365 = 146 x 260 = 37, 960 días).
Los mexicas utilizaban una fórmula abreviada para los fechamientos para no tener que mencionar en forma completa todos los elementos que intervenían en una fecha: el día del tonalpohualli, el ordinal del día dentro de la veintena y el año; en cambio, decían únicamente el día del tonalpohualli y el año, por ejemplo: 8 ehécatl de 1 ácatl.
http://www.latinamericanstudies.org/azte…

Según algunos autores, sus ajustes astronómicos se consiguen mediante el reduplicado de un día cada cuatro años, llamado por tal razón Mohuehchihua (se hace grande, hecho doble), y por el comienzo retroactivo en cuatro días cada 52 años (ciclo de rotación de los cargadores o denominadores). El tema ha dado lugar a diversas interpretaciones de la nueva era. Es muy importante considerar para fines serios, textos publicados por universidades, a riesgo de caer en interpretaciones erróneas. Aunque se ha dicho que es posible que esta explicación tenga una influencia de la visión occidental, por ser la manera que los europeos tenían de corregir su año, este mecanismo está reflejado en láminas de códices como el Códice Boban, el Códice Magliabecchi, el Códice Telleriano- remensis o el Chilam Balám de Maní, además de ser mencionado y descrito no sólo por los cronistas europeos, sino por sus informantes nativos.

  • “En lo que dice que faltaron en el bisiesto es falso, pues en la cuenta de su calendario contaban 365 días y cada cuatro años contaban 366.” (Fray Bernardino de Sahagún, Historia general de las cosas de la Nueva España. Tomo I.)
  • “Cada cuatro años cae un día sin nombre.” (Chilam Balam, Códice de Maní)
  • “Tenían (los mayas) su año perfecto como el nuestro, de 18 (veintenas) más cinco días y seis horas. De estas hacían cada cuatro años un día y así, tenían de cuatro en cuatro años uno de 366 días.” (Diego de Landa, Relación de las cosas de Yucatán)
  • “Dábanle (los zapotecas al año) 18 meses de a 20 días y otro más de cinco. Este, al cabo de cuatro años, como nuestro bisiesto, lo variaban a seis días, por las seis horas que sobraban cada año… Y llamaban en su lengua a aquellos seis días ‘mes menguado, errático’.” (Francisco de Burgoa, Geográfica descripción II.24)

El calendario mexica está basado en los ciclos de la Tierra y Venus alrededor del Sol y de la Luna alrededor de la Tierra. Esto es posible gracias a que en 8 años terrestres Venus da 13 revoluciones alrededor del Sol y la Luna 100 revoluciones alrededor de la Tierra.[2] La Tierra y Venus se alinean con respecto al sol en 5 ocasiones durante 8 órbitas terrestres o 13 órbitas de Venus, lo cual lleva el nombre de ciclo sinódico Venus/Tierra. La Tierra, Venus, y la Luna están sincronizados en sus órbitas en una relación muy simple y armónica de 13:8:100 (Venus:Tierra:Luna). El siguiente cuadro muestra esta relación entre los tres períodos.

Astro Revoluciones Duración en días Total
Tierra 8 365,25 2922
Venus 13 224,77 2922
Luna 100 29,22 2922

He aquí el número de revoluciones de cada astro en los ciclos de 52 y 104 años mencionados anteriormente:[4]

Astro Revoluciones en 52 años Revoluciones en 104 años
Tierra 52 104
Venus 84,5 169
Luna 650 1300

Los primeros observadores debieron ver que en 52 años el Sol y la Luna volvían casi a tomar la misma posición en el cielo que en el primer día de las observaciones. Igualmente cada 104 años, los tres astros, el Sol, la Luna y Venus tomaban casi la misma posición que al inicio de las observaciones. Los antiguos mexicas, como aparece en el Códice Borgia, marcaban periodos de 2920 días (no de 2922) en sus registros, para llevar una serie de rituales de renovación asociados principalmente con el complejo Venus-lluvia-maíz, al igual que los mayas.

Es importante señalar que las revoluciones planetarias (su movimiento de traslación) no eran abiertamente conocidos, es decir, no hay registro claros de que conocían la duración del año venusino o marciano. El conocimiento derivaba de la observación a simple vista, el registro en los códices (principalmente en el caso de los mayas el Dresde y respecto a los nahuas el Borgia) es acerca de la posición aparente de los astros vistos desde la tierra, a este periodo como ya vimos se le llama periodo sinódico. En el caso de Venus es de 584 días, el de Marte 780 días y el de Júpiter 400 días.

Calendario civil

El año solar era la base del calendario civil mediante el cual los mexicas determinaban la profusión de ceremonias y rituales asociados con los ciclos agrícolas. El calendario estaba compuesto de 18 meses llamados metztli de 20 días cada uno. Cinco días componían una semana y de éstos, el quinto día, tianquiztli, era dedicado al mercado. El año se completaba a 365 días con la adición de 5 días llamados nemontemi (días vacíos), en estos días cesaba toda actividad normal, eran dedicados al ayuno y la abstinencia. Así tenemos 18 x 20 = 360 + 5 = 365. No se ha podido establecer con certeza la correlación con el calendario gregoriano, muchos autores coinciden en colocar el comienzo del año azteca en febrero, aunque las fechas que dan Sahagún, Díaz del Castillo y otros son bastante dispares. Por su parte, Rafael Tena ha establecido,[5] utilizando como referencia la fecha de la caída de Tenochtitlan (una de las que se tiene registrada en el calendario juliano y el calendario mexicano)[6] que la fecha de inicio del años fue 13 de febrero. Si se considera el ajuste de 10 días del calendario gregoriano para obtener fechas actuales, llegaríamos a la fecha de 23 de febrero. El cuadro siguiente reconstruye, a partir de diversas fuentes, algunas de las actividades rituales principales asociadas con cada mes. La obra de la que se extrae la mayor parte de la información es Historia general de las cosas de Nueva España, de Bernardino de Sahagún.[7]

Nombre del mes Deidades patronas y rituales
I Atlacahualo (el cese de las aguas) Tláloc, Chalchiuhtlicue correspondía al tiempo de seca. Por entonces se imploraba el favor de Tlaloc, el dios de la lluvia, y se ofrecían a las fuentes y ríos diversos objetos brillantes, flores, plumas y cintas de colores.
II Tlacaxipehualiztli (el desuello de hombres) Xipe Tótec En esta veintena era costumbre que los pobladores hicieran peregrinaciones a los santuarios, quitando ritualmente la vieja piel a una mazorca de maíz que representaba al ser humano, y repartiendo sus granos entre los asistentes como bendición especial.
III Tozoztontli (la pequeña vigilia) Coatlicue, Tláloc Se realizaba una velación nocturna en honor a la deidad terrestre Coatlicue, la de falda de serpientes, seguida de cuatro días de júbilo e intercambio de regalos entre las amistades y parientes. A partir de ahí, y hasta el comienzo de la siguiente veintena, todos se ejercitaban diariamente en la casa de los cantos, pero sin bailar.
IV Huey tozoztli (la gran vigilia) Centéotl, Chicomecóatl Un tiempo de purificación dedicado a Centeotl, el dios único. Se ayunaba y velaba, ofrendando maíz a los cuatro rumbos; los habitantes ponían en las puertas de sus casas ramas rociadas con la sangre de suspenitencias, en señal de piedad. Un rito importante era la bendición de la semilla para su próxima siembra, llevada a cabo por muchachas vírgenes en edad de matrimonio. Luego los sacerdotes confeccionaban una estatua de la diosa tierra con masa de maíz y la consumían con mucha solemnidad, a modo de comunión.
V Toxcatl (la sequía) Tezcatlipoca, Huitzilopochtli Los devotos se adornaban con guirnaldas de flores de maíz para celebrar la «atadura» del año, es decir, la caída de su día cargador
VI Etzalcualiztli (la comida de maíz y frijoles) Tlaloque Se hacía una fiesta del agua en honor de los espíritus de las cavernas, en la cual se confeccionaban bollos de masa de maíz en forma de tirabuzones que se comían ritualmente en congregación, reservando una porción para los enfermos. A fin de prepararse para la ocasión, los sacerdotes tenían una curiosa costumbre: iban a buscar manojos de juncos acuáticos y adornaban con ellos las fachadas de los templos.
VII Tecuilhuitontli (el pequeño festín de los señores) Huixtocihuatl, Xochipilli Era ocasión para arrojar a las corrientes de agua ofrendas de sal, conchas y otros productos marinos. También se confesaban los agravios ante el sacerdote y se pedía perdón a la Madre Tierra.
VIII Huey Tecuilhuitl (el gran festín de los señores) Xilonen Los ricos celebraban grandes banquetes a los cuales invitaban a los pobres y a los niños, y los agasajaban con panecillos de maíz tierno endulzado con miel.
IX Tlaxochimaco (el nacimiento de las flores) Huitzilopochtli Las familias hacían vigilia solemne, horneando golosinas en recuerdo de sus difuntos, que al día siguiente colocaban sobre las tumbas. Los hombres nobles con las mujeres bailaban juntamente, asidos de las manos y abrazados unos con los otros, paso a paso, al son de los que tañían y cantaban.
X Xocohuetzi (la caída de los frutos)
Hueymiccaihuitl (el gran festín de los muertos)
Xiuhtecuhtli Se realizaba una gran ceremonia en conmemoración de los muertos en la cual se talaba y velaba un gran árbol apodado «sostén del cielo», que luego era erguido en medio de la plaza.
XI Ochpaniztli (el barrido del camino) Tlazoltéotl Estaba dedicada a Tosi, nuestra abuela tierra, a quien honraban con ayuno de palabras, alimentos y sueño, en una velada solemne en la que todo el pueblo barría los patios de los templos. También se oficiaban las investiduras de guerreros y los ascensos militares.
XII Teotleco (el regreso de los dioses) Tezcatlipoca Un mes de contacto con el Espíritu. Hacia el final, celebraban la fiesta de las enramadas, en la cual todos vivían dentro de una choza de paja durante cinco días, en recuerdo de su peregrinación.
XIII Tepeilhuitl (el festín de las colinas) Tláloc En su penúltimo día, los devotos confeccionaban montañitas de masa de amaranto sobre las cuales se imprimían imágenes de serpientes. Las velaban durante toda la noche y luego las comían ritualmente. También depositaban ofrendas a Tepeyollotl en los subterráneos de las pirámides, las cuevas y los cráteres volcánicos.
XIV Quecholli (la preciosa pluma) Mixcóatl-Camaxtli Las flechas se ataban en mazos y una parte de ellas se quemaba en honor a Mixcoatl, Vía Láctea. Por espacio de cinco días se sangraban las orejas y untaban la sangre por las sienes. Y a los que no se sangraban, les tomaban las mantas en pena.
XV Panquetzaliztli (el izado de la bandera) Huitzilopochtli Se renovaban las banderas, escudos y otras insignias militares. Durante sus últimos días, los jóvenes se preparaban para la «guerra de las flores», un simulacro militar celebrado en el Tlachko, estadio. Quemaban incienso hacia los cuatro rumbos y en el centro del terreno erigían una bandera de guerra con cuatro flechas atadas en cruz, que pertenecía al equipo vencedor.
XVI Atemoztli (el descenso de las aguas) Tláloc Por entonces se veneraba a Tlaloc, quemando abundancia de copal y otras resinas olorosas, y arrojando a las corrientes flores manchadas con gotas de sangre y pedacitos de papel recortado en figuras de animales y espíritus silvestres.
XVII Tititl (el estiramiento) Ilamatecuhtli Era una veintena de retiro y meditación auspiciada por Ilamateku’tli, vieja diosa de la tierra. La gente se vestía de blanco o amarillo en honor a la Luna, y había bailes de mujeres y competencias de corredores a través de las gradas de las pirámides, en representación del paso de los astros.
XVIII Izcalli (la resurrección) Xiuhtecuhtli La gente consultaba los oráculos para averiguar qué destino le deparaba el año entrante.
Nemontemi (días vacíos) Cinco días aciagos; no hay rituales, ayuno general

Tonalpohualli

Además del calendario civil, los mexicas utilizaban un calendario místico (llamado calendario religioso por algunos autores), el tonalpohualli (cuenta de los días). Este calendario ritual se registraba en el tonalámatl (libro de los días), un códice en piel de venado o papel de corteza a partir del cual un sacerdote (tonalpouhqui) extraía horóscopos y predecía los días fastos y nefastos del ciclo. La estructura (similar a la desarrollada mucho antes por los mayas, y probablemente heredada de estos a través de los toltecas) comprendía un año de 260 días, a cada uno de los cuales se asignaba una fecha por la combinación de uno de los 20 signos de los días y un número de 1 a 13, representado por puntos, de modo tal que era imposible confundir dos días del ciclo anual. Por lo tanto, el almanaque estaba compuesto de 20 semanas de 13 días, con la primera semana comenzando en 1-Caimán y terminando en 13-Caña, la segunda entre 1-Jaguar y 13-Calavera, y así sucesivamente. Cada uno de estos días se dividía en 13 horas diurnas y 9 nocturnas. Como muestra el cuadro siguiente, se creía que un dios o una diosa presidía cada signo de los días, y cada uno estaba también asociado a un punto cardinal (en sentido de giro antihorario, comenzando por el Este, de donde sale el sol).

Denominación Significado Deidad asociada Dirección
Cipactli Lagarto, Espadarte Tonacatecuhtli, Señor de Nuestro Sustento Este
Ehecatl Viento Quetzalcóatl, Serpiente Emplumada Norte
Calli Casa Tepeyolohtli, Corazón de la Montaña Oeste
Cuetzpalin Lagartija Huehuecoyotl, Viejísimo Coyote Sur
Cóatl Serpiente Chalchiuhtlicue, Señora de la Falda de Verde Jade Este
Miquiztli Muerte Tecciztecatl, El del Caracol Marino Norte
Mazatl Venado Tlaloc, El que Hace Brotar las Cosas Oeste
Tochtli Conejo Mayahuel, La de la Planta de Maguey Sur
Atl Agua Xiuhtecuhtli, Señor del Año Este
Itzcuintli Perro Mictlantecuhtli, Señor de Mictlan Norte
Ozomatli Mono Xochipilli, Príncipe Flor Oeste
Malinalli Hierba Retorcida Patecatl, El de la Tierra de las Medicinas Sur
Ácatl Caña Tezcatlipoca, Espejo Humeante Este
Ocelotl Ocelote, jaguar Tlazolteotl- Devoradora de la Mugre Norte
Cuauhtli Águila Xipe- Totec, Nuestro Señor Desollado Oeste
Cozcaquauhtli Buitre, Aura, Zopilote Itzpapalótl, Mariposa de Obsidiana Sur
Ollin Movimiento, terremoto Xólotl, Doble Este
Técpatl Cuchillo de pedernal Chalchiuhtotolin, Tezcatlipoca encubierto Norte
Quiahuitl Lluvia Chantico, En la Casa Oeste
Xochitl Flor Xochiquetzal, Flor de la Rica Pluma Sur

Reconstrucción del Calendario

Por varios siglos se ha tratado de hacer una reconstrucción del calendario mexica, Mesoamericano o de Anahuak. La correlación mas completa y aceptada por investigadores serios, la propone el profesor Rafael Tena,[8] basado en las crónicas y anales del siglo XVI. Esta correlación demuestra que el primer día del año comienza el 13 de febrero del antiguo calendario Juliano o el 23 de febrero del actual calendario Gregoriano.

Esta correlación debe ser entendida como una propuesta teórica, la posibilidad de que el calendario sufriera desajuste respecto al año astronómico es también aceptable. Incluso Rafael Tena considera que para nuestros días el calendario ya comenzaría el 26 de febrero, debido a que no hay evidencia que los antiguos nahuas cada 100 años suprimieran un bisiesto. Por lo tanto la correlación de Prem o Caso tenemos que aceptarlas como alternativa.[9]